3. MARCO TEORICO
3.4 Clima Social
3.4.3 Clima Social Escolar
El clima escolar se lo entiende como el conjunto de características psicosociales de un centro educativo, determinado por todos aquellos factores o elementos estructurales, personales y funcionales de la institución que, integrados en un proceso dinámico específico confieren un peculiar estilo o tono a la institución, condicionante, a su vez, de los distintos productos educativos, así nos dice Noelia Rodríguez Garran en su revista digital del clima escolar.
Podemos considerar el clima escolar como el conjunto de actitudes generales hacia y desde el aula, de tareas formativas que se llevan a cabo por el profesor y los alumnos y que definen un modelo de relación humana en la misma; es resultado de un estilo de vida, de unas relaciones e interacciones creadas, de unos comportamientos, que configuran los propios miembros del aula. Todas estas actitudes influencian en el niño en su aprendizaje, en como asimilan los conocimientos y en el valor que se darán ellos mismos.
Según Arón y Milicic (1999) los climas escolares se describen de la siguiente forma:
• Climas nutritivos: son aquellos que generan climas en que la convivencia social es más
positiva, en que las personas sienten que es más agradable participar, en que hay una buena disposición a aprender y a cooperar, en que los estudiantes sienten que sus crisis emocionales pueden ser contenidas, y que en general contribuyen a que aflore la mejor parte de las personas.
• Climas tóxicos: son, por el contrario, aquellos que contaminan el ambiente contagiándolo con características negativas que parecieran hacer aflorar las partes más negativas de las personas. En estos climas, además, sé invisibilizan los aspectos positivos y aparecen como inexistentes y, por lo tanto, existe una percepción sesgada que amplifica los aspectos negativos, y las interacciones se tornan cada vez más estresantes e interfieren
en una resolución de conflictos constructiva.
Tradicionalmente los autores se han centrado en construir el clima de la clase que actualmente se lo enfoca en dos campos de estudio: clima académico y clima social de la clase. El primero se refiere al grado en que el entorno de aprendizaje estimula el esfuerzo y enfatiza la cooperación del niño con los conceptos impartidos los mismos que son asimilados y relacionados por los estudiantes para lograr un aprendizaje significativo de los temas académicos. Crear un ambiente estimulante en donde el niño se encuentre apto para crecer académicamente.
El segundo, el clima social de la clase se suele definir como la calidad de las interacciones entre estudiantes-profesores y estudiantes-estudiantes, o también como la percepción por parte de los alumnos y profesores del bienestar personal, sentimientos positivos de sentirse aceptado y valioso para los demás en la convivencia diaria. Sentirse seguro sin miedo a equivocarse ya que él equivocarnos es una forma de aprendizaje, las relaciones con el profesor verle como un ejemplo de lo que queremos llagar a ser, motivados emocionalmente a seguir adelante, confiados en los resultados y seguros de nuestros aprendizajes.
No podemos olvidar, por otro lado, que parte de la aversión que algunos niños experimentan ante la escuela puede derivar de la tensión que sufre para aprender y adaptarse al nuevo rol, tan distinto al del lugar que ocupa en su familia; de ahí que el profesor atienda este aspecto y conozca los intereses, aspiraciones y actitudes. Conozca las destrezas y las herramientas de aprendizaje que el niño usa para lograr adaptarlas a los métodos de aprendizaje de la clase. Los niños deben sentirse seguros de lo que hacen está bien y que cada día pueden mejorar, que se aprenden de los errores y tener la seguridad de preguntar algo cuando no las entienden sin sentirse avergonzado ni criticado por sus profesores. De este modo creamos un ambiente escolar favorable para el niño el cual se va a sentir confiado de su aprendizaje y trataremos de sacar lo mejor de sí para el desarrollo integral del mismo.
Así, el clima escolar queda condicionado por el tipo de prácticas que se realizan en el aula, por las condiciones físicas y ambientales de la misma, por la personalidad e iniciativas del profesor, por la homogeneidad o heterogeneidad del grupo, por el espíritu subyacente en todo el profesorado del Centro y la orientación que el Equipo Directivo da a sus funciones, de la coherencia en las propuestas académicas, de la claridad con que se explicitan las normas, del conocimiento de ellas que tienen los alumnos y de la implicación del profesorado en su grado de cumplimiento, del medio social en que se halle el Centro, de la participación de los padres en la vida del mismo, de su preocupación e interés en el seguimiento del proceso educativo de sus hijos, incluso de su propio poder adquisitivo, todo esto llega a influencia en el clima social educativo generando aprendizajes positivos o negativos en el niño.
Al hacer mención a la educación, necesariamente hay que referirse a la entidad educativa y a los diferentes elementos que están involucrados en el proceso enseñanza-aprendizaje como los estudiantes, la familia y el ambiente social que lo rodea. La escuela según Levinger3, brinda al estudiante la oportunidad de adquirir técnicas, conocimientos, actitudes y hábitos que promueven el máximo aprovechamiento de sus capacidades y contribuye a neutralizar los efectos nocivos de un ambiente familiar y social desfavorables.
Como aspectos contemplados en el presente trabajo, están la satisfacción del estudiante hacia el colegio y la actividad escolar, el auto percepción del adolescente acerca del interés del profesor por el aprendizaje de sus discípulos y las relaciones del estudiante con sus compañeros y educadores. El ambiente escolar agradable, amplio, comprensivo y estimulante, facilita al estudiante satisfacer ciertas necesidades básicas relacionadas con la edad, la habilidad y sus responsabilidades; favorece la motivación, la cultura y la socialización.