La nueva coalición BASIC consiste en los cuatro PED más grandes, Brasil, Sudáfrica, la India y China, que se considera como un sub-grupo del Grupo de los 77 y China. Mientras que la primera vez que estos países se juntan oficial y abiertamente (aunque informalmente) es en septiembre de 2006 (Foreign Policy, 2011), antes de esta reunión hay un acercamiento de estos países dentro de las conferencias de clima que empieza a la par con el reconocimiento de la nueva ronda de negociaciones debido al cambio en la composición internacional. Por ejemplo, en 2004 Brasil, la India y China acuerdan entregar juntos sus primeras Comunicaciones Nacionales de la UNFCCC durante la COP 10 de Buenos Aires (entrevistas con Correa do Lago, 2011; y Miguez, 2011), aunque la Comunicación Nacional de Brasil ya estaba lista hacía tiempo (entrevista con Langone, 2011). Aunque finalmente la India rompe su promesa y entrega su comunicación unos meses antes que los otros países (entrevista con Miguez, 2011), la idea era que los tres demorarían la entrega de las comunicaciones con la intención de evitar atención sobre sus situaciones internas (entrevista con Correa do Lago, 2011). Cuando las entregaran, juntos podrían sostener el interrogatorio de los otros países sobre sus comportamientos internos.
Apoyándose en cálculos racionales de poder, estos países formaron el grupo BASIC dentro de las negociaciones de clima porque identificaron que su poder y situación ya eran diferentes al resto del Grupo de los 77 y China. Por un lado, los países del BASIC estaban asociados con más responsabilidad en el problema debido a sus grandes emisiones de GEI. Por otro lado, sus grandes economías significaban que ya tenían más influencia en el mundo y poder dentro de las negociaciones que los demás países del
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Grupo de los 77 y China. La composición del sistema internacional ya era otra y el balance de poder también.
El cálculo racional de poder de Brasil identificó que en este período la coalición del BASIC había reemplazado el Grupo de los 77 y China como coalición más importante para el país en las negociaciones; su nivel de desarrollo y de poder internacional es parecido al de los otros países del BASIC. El país identifica que para maximizar su seguridad nacional es importante juntarse con los otros países que compartan su situación: igual que en el primer período, Brasil identifica racionalmente que no puede actuar solo porque no tiene el poder individual de lograr lo que quiere. Al mismo tiempo, identifica que cada vez más la coalición del Grupo de los 77 y China no sirve para lograr lo que querría en las negociaciones. La inclusión de los nuevos grandes emisores y los países más vulnerables al fenómeno del cambio climático dentro del grupo significaba intereses contrapuestos y claramente impedía la definición de una posición fuerte y unificada dentro del grupo.
Con respecto a los temas de negociación, Brasil, de acuerdo con los otros del BASIC, estaba a favor del enfoque de las dos vías que fue consolidado en la COP 13 de Bali (2007). Estos países tenían la idea de que dentro de la segunda vía del Plan de Acción de Bali, las acciones de los países BASIC siempre serían voluntarias. Esto permitiría que los BASIC aumentaran sus contribuciones de forma voluntaria, sin que fuesen metas vinculantes de la Convención (entrevista con Correa do Lago, 2011).
“Los países en desarrollo aquí pueden contribuir voluntariamente a la estabilización de los GEI en la atmósfera, de acuerdo con sus capacidades y responsabilidades, ayudados por incentivos positivos.”
Luis Rebelo Fernandes, Secretario ejecutivo del Ministerio de Ciencia y Tecnología de Brasil, COP 12, Nairobi, 2006.
La idea de contribuciones voluntarias de la segunda vía también era importante para mantener la cohesión de la coalición del BASIC, porque significaba que un país socio de BASIC podría hacer reducciones voluntarias de GEI sin que ello comprometiera a otro socio a hacer lo mismo. Por esta razón los socios podrían mantener la coalición unida aunque sus perfiles de emisiones nacionales fueran muy distintos. Lo más importante era mantener la cohesión del grupo porque así podrían defender los intereses compartidos del grupo.
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La singularidad del perfil de las emisiones de Brasil, altas emisiones debido a la deforestación, muy en contraste de los perfiles de los otros países BASIC, ponía de manifiesto que estas diferencias debían ser suprimidas para el bien del grupo. Estas diferencias llegaron a su cima en 2009 cuando Brasil anunció que iba a tomar reducciones nacionales voluntarias de GEI con A Política Nacional de Mudanças Climáticas (ver sección III.3). El temor era que esta acción brasileña podría ser interpretada como un alejamiento de la posición del BASIC y el Grupo de los 77 y China y una demanda de mayores esfuerzos por parte de los PED (entrevista con Rebelo Fernandes, 2011). También se temía que esta acción agregara presión a la idea de metas obligatorias para los BASIC. Sin embargo, Itamaraty sostuvo que la reducción voluntaria de emisiones era parte de una decisión nacional que no estaba dentro de ningún acuerdo de la UNFCCC, y no implicaba que los otros BASIC deberían hacer lo mismo (entrevistas con Figueiredo Machado, 2011; y Correa do Lago, 2011); la segunda vía podría permitir esa alternativa. Sostienen los negociadores brasileños que no existe tensión entre los miembros del BASIC a causa de esa acción brasileña (entrevista con Figueiredo Machado, 2011; y Correa do Lago, 2011).