CAPÍTULO II MARCO TEÓRICO
2.2 La biblioteca infantil
2.3.2 Colección apropiada para una bebeteca
IFLA (2007), indica:
Al desarrollar colecciones y servicios, los bibliotecarios deben escoger materiales de alta calidad, apropiados a la edad, seguros para bebés e infantes, desafiantes, pero sin llegar a ser frustrantes, dignos de atención por parte de los padres y tutores, no prejuiciados ni sexistas, que atraigan al lector y de agradable lectura.
apoyan todos los aspectos del desarrollo infantil a la par que proporcionan una deleitable experiencia compartida por el niño y el adulto. Los libros para bebés deben estar confeccionados por distintos tipos de tejidos (ej.: libros para experiencias sensoriales digitales). Para poblaciones multiculturales, las bibliotecas públicas deben poseer materiales bilingües, materiales en las variadas lenguas maternas de la comunidad, que muestran la diversidad cultural de la misma. Los libros hablados o audio libros brindarán información a quienes se ven impedidos de leer (p. 4).
El IFLA (2007) recomienda seleccionar libros y materiales de calidad para los bebés, sobre todo seguros y que no perjudiquen la salud del niño, que tengan imágenes e ilustraciones grandes y de colores; en este caso podría sugerir temas relacionados con los animales, la familia, objetos, etc. Todo aquello que le permita familiarizarse con las cosas que están a su alrededor. Asimismo, se hace hincapié que en bibliotecas donde existan poblaciones multilingües, como la nuestra donde se habla el quechua, el aymara, entre otras. Se cuente con libros en esos idiomas, de igual manera para aquellos niños que tengan impedimentos físicos (ciegos, sordos, mudos), se deberá contar con libros hablados, con sonidos y otros,
“Cuando pensamos en libros para los más chicos, desde bebés hasta los tres años, juego y lectura se cruzan como un alimento necesario de palabras gestos, sonidos y movimientos para los primeros aprendizajes”. (Boland, 2000, p. 1).
Los libros para bebés tienen características muy particulares, como los bebés todavía no saben leer, los libros deben ser atractivos y ilustrados, con sonidos, formas y colores.
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Torres (1994) sostiene que:
El libro es un objeto más, que hay que ir distinguiendo desde los primeros meses, normalmente con la ayuda del adulto. Podemos comenzar con libros de tela, de plástico para el baño, de diferentes texturas o con estímulos sonoros; para más tarde aprender a pasar las hojas, e irá comprendiendo y disfrutando los comentarios del adulto (p. 44).
El autor afirma que los libros son como un objeto para los bebés en los primeros meses y que aprenden a reconocerlo manipulándolo, haciendo uso de sus sentidos del tacto, olfato, vista, gusto y oído, pues están en constante desarrollo, por lo tanto se recomienda para esta etapa libros hechos a base de tela, plástico, goma y otros que no lo lastimen y puedan cogerlo a su gusto, pero siempre bajo supervisión de un adulto.
En cuanto a los diseños de los libros para bebés, existen editoriales que ofrecen libros con una variedad de diseños, musicales, con sonajas, rompecabezas y hasta sensibles al tacto y olfato.
Fonollosa (s.f), recomienda:
Libros de tela: permiten que el niño manipule fácilmente sus hojas (hechas con tela y relleno de matelasé ) y tienen imágenes (de tela también) sencillas.
Libros de tela plástica: permiten que el niño los lleve a la boca o los vea en el momento del baño, también tienen imágenes simples.
Libros hechos en cartón o cartón duro plastificado. Permiten la exploración y la manipulación intensa, sin estropearse.
Libros con diferentes texturas, olores y sonidos que hacen mucho más atractiva su manipulación y exploración.
Libros con distintos aditamentos: títeres, chifles, peluches e incluso hasta sonajeros Estos libros son muy atractivos porque llaman poderosamente la atención de los pequeños y promueven diferentes lecturas sensoriales a los bebés: oler, tocar, oir, es importante que haya un adulto que le enseñe a sacar
provecho de estos elementos para que el contacto no se reduzca a lo material únicamente. Debemos acompañar su lectura, enseñarle a usar el chifle o hacer hablar (pp. 4-5).
El material que se utilice en la elaboración del libro no tiene que dañar al bebé, al contrario debe provocarle placer, como si se tratase de un juguete, que pueda manipularlo con libertad e incitarle a su descubrimiento, pero siempre bajo la supervisión de un adulto.
En cuanto a la clasificación de los libros para bebés, la bibliotecaria de la Biblioteca Municipal de Donosita en España Chaos (2001) propone: libros para tocar, para oír para mirar, para descubrir (dan a conocer el mundo que rodea al bebé), para escuchar, para sorprender, libros de la vida cotidiana (pp. 48-50).
En cuanto al contenido de los libros, es necesario hacer una buena selección de textos que sean breves y e ilustrados.
Fonollosa (s.f), hace algunas recomendaciones acerca del contenido de los libros para bebés:
Poesías: canciones de cuna, rondas, poemas narrativos breves y muy simples en su desarrollo. Aquí es obvio que la brevedad no es sinónimo de simpleza. Textos Narrativos: breves que desarrollen una pequeña historia o una
anécdota, como por ejemplo “Gato tiene sueño” , o la Serie Lola de Canela con ilustraciones de Mónica Weiss o “ Anita” de Graciela Montes.
A partir de dos años: Colección Mi amigo León”. Ed. Sigmar. Títulos: “León, el curioso”, “León, el rezongón”, “León, el goloso”, “León, el distraído”
Textos Informativos: en general describen muy brevemente un objeto o un animal cercano a los niños. Colección Abre tus ojos”. Ed. Sigmar.
Títulos: “Animales bebés”, “Pájaros”, “Animales de la granja”, “Mascotas”, “Animales marinos” (pp. 5-7).
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El contenido de los libros es algo importante que hay que tomar en cuenta a la hora de seleccionar el material bibliográfico para una bebeteca, el libro no es solo un objeto que lo pueda manipular, sino también debe ser un instrumento de transmisión de conocimiento y de aprendizaje.