• No se han encontrado resultados

3. ÁMBITO REGIONAL MURCIANO

3.3. Topografía geográfica literaria de la Región de Murcia

3.3.3. Marco literario regional analizado

3.3.3.1. Comarca de Lorca

La Comarca de Lorca ha sido desde finales de los años sesenta del siglo XX un lugar destacado por su inquietud social y cultural donde el teatro, la música, la literatura y el pensamiento fueron gestándose y calando en los hombres y mujeres de esta tierra, dando sus frutos más significativos en los años ochenta también del siglo pasado con el Ateneo lorquino como lugar de encuentro de toda la cultura. Por aquel entonces surgió una interesante iniciativa literaria para dar a conocer a los autores lorquinos. De modo modesto comenzó a publicarse una colección literaria denominada Hojas de la Quimera, evocando la forma sencilla de folios en los que se publicaba y la ilusión que conllevaba cada publicación. Los comienzos fueron reservados a poetas lorquinos de la época (como Eliodoro Puche, entre otros) y fue el último libro publicado de esta colección el que se dedicó a la narrativa con la denominación “Narradores de hoy”, dando voz a cinco escritores en prosa, como Miguel Franco, José Pallarés o Antonio Moreno. El escritor murciano Pedro Felipe S. Granados estudió sobre esta gran iniciativa literaria y fue una de las ponencias que impartió en el Centro Cultural Espín de Lorca en el curso Seminario de Temas Lorquinos que publicó la Fundación Cultural de la CAM y que se denominó “La promoción de autores lorquinos en Hojas de la Quimera” (1991). Esta pequeña introducción nos puede servir para avalar la tradición literaria de Lorca y el sentir de un pueblo llamado a la escritura y la lectura. En palabras de Granados:

Lorca cuenta con un riquísimo patrimonio literario perteneciente al pasado, cuyo conocimiento y rescate se hacen necesarios para que las nuevas generaciones, al beber en lo que fuimos, puedan afrontar los retos que la sociedad de hoy les plantea, porque no hemos de olvidar que el pasado es una perenne lección de la que se pueden extraer válidas enseñanzas (1991: 38).

Tras ensalzar la potencial vocación literaria en Lorca, termina su ponencia con estas palabras de aliento que nos llevarán al momento actual: “En este entrañable camino de las letras esperamos seguir asistiendo al encuentro de la palabra creadora de los escritores, con la devoción y el respeto de los lectores que aún se dejan subyugar por el poder mágico y liberador de la literatura” (Ibid: Nota al lector: En las páginas del presente apartado se puede constatar que, dado el número de autores tratados, y

1

sobre todo las numerosas obras referenciadas, por motivos de espacio y no pecar de exhaustivos en las notas bibliográficas a píe de página, en ocasiones alternaremos estas últimas con la indicación del año de publicación entre paréntesis en el interior del texto.

38). Nosotros nos acercaremos ahora a los escritores actuales lorquinos que sirven de referencia destacada siguiendo los criterios de estudio del presente trabajo, si bien queremos hacer mención previamente, por ser significativo a nuestro propósito de estudiar a los grupos literarios de la Región, el denominado L21. Grupo Literario de Lorca, denominación que hacer referencia a la ciudad de Lorca, por la procedencia de los escritores que se integran en él, y a la actualidad del siglo XXI, destacando que está formado por varios escritores que viajan por la Región de Murcia presentando conjuntamente sus obras literarias, lo que implica el apoyo mutuo de sus integrantes.

Para esa labor de campo realizada estuvimos presentes en su presentación en Murcia, que lo fue en el Real Casino de Murcia el 27 de junio de 2014. El escritor Emilio Calderón (galardonado con el premio Fernando Lara y Planeta, al que antes hemos citado) es el padrino de este movimiento y realizó la presentación del grupo desde la búsqueda de la excelencia del escritor. Ante un momento en el que la burbuja inmobiliaria se desarrolla paralela a la situación de una cultura que tiende a ir a la baja, junto con el formato digital y la piratería que lo acompaña, se quiere destacar al escritor vocacional y con capacidad de resistencia. La literatura ya no puede ser el único modo de vida. El escritor tiene su propio trabajo y, además, escribe. Estos escritores se plantean que la única forma de leer sea en papel aunque hoy día pueda ser un artículo de lujo ante la invasión digital. El futuro está en la convivencia entre lo digital y el libro, pero debemos valorar el libro como un objeto de culto, que no debe quedar en el olvido, como el disco de vinilo.

Este grupo literario está integrado por lorquinos autores de novelas que han publicado en el siglo XXI. Se conocieron con motivo de un encuentro que el periodista Jorge González celebró el 21 de diciembre de 2013 en el Liceo Lorquino y estas fueron sus palabras:

Les había hecho entrevistas por separado y me llamaba la atención que en poco tiempo coincidieran tantas presentaciones de libros. Ellos mismos no se explican qué ha pasado en Lorca para que de pronto haya tantos escritores. Habrá sido coincidencia pero lo cierto es que pensé que era una buena idea ponerlos a todos en contacto. Fue así como nació la Generación L21. Generación en recuerdo de los autores del 98 y del 27. La “L” es por Lorca y literaria. Y el 21 porque todas las novelas se han publicado en el siglo XXI en el que nos encontramos (González en Revista La Placeta, el otro lado de la actualidad, 2014).

Son escritores de este grupo:

• Josías y Daniel Martínez Fajardo, dos hermanos que escriben juntos lasmismas obras, coautores de Habitarás la sombra.

• Andrés Ruíz Sanz, autor de El Cejo de los enamorados,La resurrección de un pueblo. • Francisco José Motos, autor de El perseguidor de sueños.

• María Luz Bravo, autora de literatura infantil con El elefante que quería ser hormiga. • Elena Castillo, autora de Baile de luciérnagas, Un columpio en las estrellas.

Caro Musso, autora de La joven de ojos de miel.

• Diana Al Azem, autora de Escondidos entre aulas, Evadne. La sirena perdida. • S. D. Rice, autora de MECTb Venganza.

• Juana Mateos, autora de Oskurambrujo,Las voces del engaño.

• Emilio Calderón, autor destacado en solitario anteriormente, padrino del grupo, además de coautor de El elefante que quería ser hormiga.

• Maite Para, autora de Tela de araña.

• María Martínez, autora de El encanto del cuervo.Cristina Selva, autora de Desde el mar.

• Fran J. Marber, seudónimo de Francisco Javier Martínez Bernal, autor de El juego de la oca,Fruta amarga, su sexta novela que trata de la verdadera historia de Blancanieves en el siglo XX.

• Manuel Morales, autor de Allá en la otra orilla.

Este grupo literario, creado ad hoc, plantea como uno de sus proyectos fundacionales el relativo al sentimiento de grupo en los escritores como una forma de cercanía y de ayudarse mutuamente en las presentaciones de sus libros, así como una forma de promocionar Lorca como ciudad literaria. Son escritores que, de momento, publican en editoriales regionales y van siendo conocidos poco a poco a través de los distintos eventos de presentación de sus libros que de forma conjunta van realizando por el mapa geográfico regional de Murcia. Es todavía muy pronto para poder realizar un estudio exhaustivo sobre su comportamiento literario pues acaba de iniciar su andadura, pero puede ser una muestra de ese caminar juntos que los autores proponen como una ayuda literaria y de la que nos ocuparemos más adelante con el ejemplo de la “Orden del Meteorito”, de Molina de Segura, grupo literario ya consolidado como tal.

Este grupo literario, creado ad hoc, plantea como uno de sus proyectos fundacionales el relativo al sentimiento de grupo en los escritores como una forma de cercanía y de ayudarse mutuamente en las presentaciones de sus libros, así como una forma de promocionar a Lorca como ciudad literaria. Son escritores que, de momento, publican en editoriales regionales y van siendo conocidos poco a poco a través de los distintos eventos de presentación de sus libros que de forman

conjunta van realizando por el mapa geográfico regional de Murcia. Es todavía muy pronto para poder realizar un estudio exhaustivo sobre su comportamiento literario pues acaba de iniciar su andadura. Pero puede ser una muestra de ese caminar juntos que los autores proponen como una ayuda literaria y de la que nos ocuparemos más adelante con el ejemplo de la “Orden del Meteorito”, de Molina de Segura, grupo literario ya consolidado como tal.

José María Castillo Navarro

JOSÉ MARÍA CASTILLO NAVARRO (Lorca, 1928). Tras su paso por el noviciado marchó a Barcelona, donde comenzó a destacar como escritor en varios certámenes literarios. En 1957 obtuvo el Premio Ciudad de Barcelona por Las uñas del miedo2. Ese mismo año publicó La sal viste luto3 y Con la lengua fuera4. En 1959 quedó finalista del Premio Planeta con Manos cruzadas sobre el halda5. Fue columnista de La Vanguardia y continuó publicando obras como El niño de la flor en la boca6 (1959), Caridad la Negra7 (1961) y Los perros mueren en la calle8 (1961). Hombre viajero que ha residido en Italia, Holanda y Alemania, fue también asesor literario en París en Éditions du Seuil. En 1963 publicó en francés El grito de la paloma (Le chamier natal)

que llegó a España en 1974 con el título de El cansado sol de septiembre9, aunque fue censurada. Este fue el fin de su etapa literaria y regresó a España, a su ciudad natal de Lorca. Aunque no estemos en el caso de un escritor en activo, hemos querido que José María Castillo Navarro se encuentre entre los autores de este estudio por haber sido pionero en la obtención de premios literarios nacionales en una época literaria difícil de control político de las obras que se publicaban, siendo actualmente un autor de referencia en Lorca cuyo Ayuntamiento le otorgó en noviembre de 2015 la Medalla de Oro de la Ciudad de Lorca por sus méritos personales, profesionales y sociales.

Con muy escasa tradición novelística en lo que se puede considerar como novela escrita por lorquinos, si acaso contamos antes de la Guerra Civil con los hermanos Arderíus Sánchez-Fortún, Joaquín y Tomás de Aquino –novelista de la vanguardia y comunista el primero, además de autor de una novela levítica, y costumbrista el segundo, de filiación reformista–, José María Castillo Navarro

Barcelona, Luis Caralt, 1957.

2

Barcelona, Luis Caralt, 1957

3

Barcelona, Luis Caralt, 1957.

4

Barcelona, Planeta, 1958.

5

Barcelona, Pareja y Borrás, 1958.

6

Barcelona, Luis Caralt, 1961.

7

Barcelona, Planeta,1961.

8

Barcelona, Plaza & Janés, 1964.

irrumpe en el panorama literario español a mediados del siglo XX y lo hace con una novela que se integra en la tradición general española frente a la innovación que aparecía en otros novelistas catalanes, una promoción que comandaban José María Castellet y Carlos Barral, y que, en cierto modo, era nacionalista y opuesta al modo de entender la vida Castillo-Navarro. Entre ellos, destacaban los Goytisolo –Agustín, Juan, Luis– y otros novelistas, unos olvidados, otros entre la pléyade. 10

El que en Lorca no haya aparecido novelista alguno, formado en su patria chica, sólo confirma la regla en la que se mide Castillo-Navarro. Sus orígenes familiares eran modestos y su formación fue tradicional, piadosa, sometida al sistema y eclesiástica, pues no en vano estudió en el Colegio Seráfico de Nuestra Señora de la Maravillas de Cehegín. De ahí que Castillo-Navarro ajuste cuentas en su novela con todo ese mundo del que él se desprendió al tiempo que nuevas vivencias –muchas de ellas tenidas en sus viajes y estancias en Francia, Italia, Holanda y Alemania– sustituían a las aprendidas en el hogar familiar. No se puede obviar que Barcelona era en aquellos momentos un hervidero cultural y, por supuesto, estaba lejos de la mojigatería de una Lorca provinciana. Así pues, frente la formación universitaria de casi todos los escritores barceloneses –si acaso dejamos fuera a Francisco Candel y a Juan Marsé–, conformen o no la Escuela de Barcelona,11 sus estudios son humanísticos, de ahí la vertiente religiosa de su obra, aunque es una religiosidad que interpela, que cuestiona, que no acepta cualquier explicación para entender la presencia de Dios en el mundo y en la vida. De ahí sus referencias a la patrística, a los teólogos franciscanos y a un criterio cristiano de la vida. Castillo-Navarro, pues, no es un autodidacta, sino un hombre de múltiples y variadas lecturas, quizá desordenadas, pero no habituales en la Lorca de aquella época. Esto no impide la presencia de un hedonismo vital y un cierto tradicionalismo rural, agreste, que aparece en sus novelas. Se constata prontamente lo miserabilísimo del entorno, el atraso y la falta de estímulos de la ciudad del sureste que le vio nacer.

Hemos de destacar el amor a su madre y el recuerdo que de ella guarda, así como la fuerza de la vida en el ámbito campesino que recrea con sin igual verismo. Eso ayuda a que recupere el Para una ampliación de cuanto se contiene sobre Castillo Navarro en este escrito, se puede consultar José Luis Molina

10

(2008), “José María Castillo Navarro: desde el realismo y otros rótulos al silencio voluntario”. [Documento en línea].<http://www.ensayistas.org/filosofos/spain/castillo/>. [Consulta: 5 marzo 2016]. Para una mayor particularización, se pueden conocer de modo concreto aspectos señalados de su vida y obra en las actas del primer congreso internacional sobre la vida y obra del novelista lorquino (Manuel Martínez Arnaldos, José Luis Molina Martínez, Santos Campoy García, coords.), José María Castillo Navarro. Vida y obra. El cuento y la novela de su época

(1950-1975), Murcia, Universidad de Murcia - Ayuntamiento de Lorca, 2011. Son treinta y cinco escritos sobre aspectos

relacionados con su vida, su obra, la época, la literatura de esos años importantes en la novela y el cuento de la postguerra y su relación con la “generación de 1950”.

Carme Riera, La Escuela de Barcelona: Barral, Gil de Biedma, Goytisolo: el núcleo poético de la generación de los

11

vocabulario tradicional de cada uno de los temas que trata en su novela. Y eso hace que nos demos cuenta de su amor profundo por su tierra, seca y pobre, pero atractiva en el barroco ascetismo que la caracteriza y la define. Si no tuviera el mar tan cerca, sería tierra de Castilla. Durante una enfermedad –la tisis– que contrae en el convento franciscano y su estancia en el sanatorio de Torremanzanas (Alicante) para su curación, abre un proceso de reflexión personal que concluye con su salida del convento, su marcha a Madrid, en donde residía una hermana que le ayudó en cuanto pudo, y, al no encontrar trabajo, su exilio a Barcelona. La consecuencia de esa emigración y la penuria que la acompaña es objeto de la novela de otros escritores periféricos como Tomás Salvador, aunque este novelista destaca por su conocimiento del mundo del hampa. En esta ciudad, trabaja en todo lo que le sale –mozo de carga, betunero, peluquero de señoras, tendero– y, además, escribe. No es materia novelable en ninguno de los casos su propia biografía sino su experiencia, ganada con el esfuerzo, el trabajo y el sacrificio. Hasta que le llega su premio y triunfa en las letras.

El mundo de la muerte por amor, cuando el amor se confunde con la posesión, es tratado en su primera novela publicada, La sal viste luto. Toda una trama interior acerca de la misma muerte, del remordimiento, cobra una fuerza inusitada en un mundo en el que los ancestros y la ley de la tradición priman en un ambiente cerrado. La acción tiene lugar en la cercanía de unas salinas que lo expertos sitúan en Mazarrón o Terreros, aunque el autor no deja ninguna señal para que se entienda así, pues el paisaje es lo más aséptico posible, lo más despersonalizado frente a lo exuberante de la vida en general. El deseo, la posesión de ese objeto mítico que es el amor de una mujer tan blanca como la sal, llega al desatino y se rompe el enigma natural. Si hay muerte, se acaba la posesión, porque se ha conculcado lo natural, lo dispuesto eternamente.

Su novela más celebrada, Con la lengua fuera, traducida al rumano por Darie Novaceanu en 1963, con el título de Moartea la licitaţie (Muerte en la subasta), es una novela social puesto que se ocupa de la situación de los campesinos que han de acudir a la subasta para poder comprar agua, que siempre la consigue el señorito, para el riego de su cosecha. Esto implica que el labrador, al no poder pagar el agua, no riegue, no tenga cosecha y no pueda pagar su rento. De ahí al destierro, al exilio, a la migración porque se queda sin trabajo. Es una cadena que castiga siempre al más pobre. Hay, pues, un desorden social y económico. Decirlo en esa fecha era enfrentarse al régimen político. Y lo hizo. Este carácter social de su novela da paso a su carácter de intimidad, de interioridad, puesto que analiza los sentimientos de la pareja que, por romper el estatus, es castigada a abandonar el lugar y buscar en la migración un nuevo modo de vida. Traduce esta novela al francés Raphaël Ferra, en Édition du Seuil, con el título de Mort aux enchères (Muerte en la subasta), en 1957.

Muy cerca de este modo de presentar de modo realista la vida social del campesinado lorquino se encuentra su cuento El niño de la flor en la boca. Aquí no es el agua el detonante de la 12 tragedia sino la muerte de un niño que, con labio leporino, es intervenido quirúrgicamente en Barcelona y fallece por otras circunstancias ajenas a las que lo llevaron al quirófano. El inmovilismo de la gente que había aceptado al niño con su tacha, con su defecto, con su labio, que de modo poético se convierte en una flor, obliga al abandono de la tierra a sus padres que también ven cómo se abre una brecha entre ellos. Es, otra vez, un mundo cerrado el que se narra de modo trágico, bajo la ley tradicional y obsoleta de los campesinos. Este cuento fue traducido al italiano por Marcella Altieri con el título de Il bimbo dal fiore in bocca.

Es ahora el mundo de la delación el que muestra en Las uñas del miedo, premio Ciudad de Barcelona, de la Barcelona de los Salisach, de los Juncadella, de los Samaranch, de la gente que lo acoge y lo protege, con quienes se codea, tras el premio, gente que no es nacionalista, que no se enfrenta al franquismo. Se sitúa en cierto modo en la Guerra Civil pues, aunque los hechos fuesen anteriores, es en la emigración donde se relatan. Los vencedores obligan mediante la tortura a delatar: lo triste de esta historia es que sucede en una familia y la víctima es un hijo de la misma, un hermano del delator. De todos modos, el ambiente que se crea en las relaciones familiares es tan opresivo que, sin duda, el lector participa en la trama y sufre con los personajes. No es, sin embargo, una novela de la Guerra Civil. Castillo-Navarro es tan hábil que, creado el ambiente, los