C.1 Comentarios de Rosana Baeninger
24Rosana Baeninger comenta el trabajo de Miguel Villa y Jorge
Martínez, “Tendencias y Patrones de la Migración Internacional en América Latina y el Caribe”. Estos comentarios están centrados tanto en la discusión de los patrones que registra la migración internacional en América Latina como en un análisis del caso brasileño. Los estudios basados en las informaciones recabadas por el proyecto IMILA (Investigación de la Migración Internacional en Latinoamérica) apuntan hacia tres importantes patrones de esa migración internacional. Según Villa y Martínez (2000), las tendencias de migración internacional registradas en la región a lo largo del siglo XX permiten identificar: a) la migración de ultramar, principalmente proveniente de Europa y que tuvo lugar entre fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX25 ; b) los desplazamientos migratorios
intrarregionales, o sea, los movimientos dentro de América Latina, que predominaron en los años setenta y, c) la migración con destino al exterior, o sea, la migración internacional hacia fuera de América Latina y el Caribe, que tomó mayor impulso a partir de los años ochenta.
Algunos análisis del primero de esos patrones en América Latina y el Caribe26 señalan que la segunda mitad del siglo XIX y la
primera del siglo XX27 son un período característico del movimiento
migratorio internacional originado fuera del continente; es la etapa
24 Comisión Nacional de Población y Desarrollo, Brasil.
25 Villa y Martínez (2000); Pellegrino (1989); Lattes y Lattes (1997); Maguid (2000). 26 Villa y Martínez (2000); Pellegrino (1989); Lattes y Lattes (1997); Maguid (2000) 27 Lattes y Lattes (1997) se refieren al período 1880-1930
de los voluminosos flujos de migrantes originarios de Europa, especialmente españoles, portugueses e italianos que llegaron a Argentina, Brasil y Uruguay, y los provenientes de China a Perú y de India a Jamaica,
Trinidad y Tabago y otras colonias del Caribe. Se estima que entre comienzos del siglo XIX y 1970 ingresaron a la región casi 21 millones de inmigrantes de ultramar (Lattes y Lattes, 1997).
Aunque parte considerable de los inmigrantes que ingresaron —principalmente de fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX— haya retornado a sus países de origen (Alvim, 1986; Lattes y Lattes, 1997), la inmigración neta a América Latina y el Caribe llegó a 13.8 millones de personas en el período mencionado, más de 11 millones de origen europeo *italianos, portugueses, españoles, alemanes, suizos, irlandeses, austríacos y franceses. Brasil y Argentina absorbieron el 73% de este saldo migratorio internacional (35% y 38%, respectivamente, según Lattes, 1985).
En el caso brasileño, desde el descubrimiento del país, la inmigración internacional viene desempeñando un importante papel en la composición de su población28. Marcadas por movimientos
distintos e insertas en momentos diferentes de la economía, ella contribuyó a formar la sociedad brasileña29; los portugueses fueron los primeros inmigrantes que llegaron a Brasil. Alrededor del año
1550 —ante la necesidad de mano de obra para trabajar en la caña de azúcar— se inició el tráfico de esclavos y entre 1550 y 1850 casi 3 millones de africanos entraron a Brasil (Goulart, 1950).
A partir de la segunda mitad del siglo XIX, surge la cultura del café, hecho que conllevó una inmigración europea de gran magnitud. El paso de un sistema económico basado en la esclavitud a un sistema capitalista exigió la presencia de un contingente migratorio que supliese las necesidades de mano de obra. De este modo, se pasó de un tipo de movimiento migratorio —la migración africana forzada, característica de una determinada etapa del desarrollo económico (el monocultivo de la caña de azúcar)— a una migración de fuerza de trabajo libre y de origen europeo30, que es propia del período
primario exportador de la economía de Brasil.
Entre 1872 y 1950 ingresaron 4 554 646 extranjeros a Brasil, de los cuales 1.5 millones provenían de Italia (Levy, 1973). Durante los años cincuenta ingresaron 583 068 inmigrantes, originarios básicamente de Portugal (41.4% del total), de España (16.2%), de Italia (15.7%) y de Japón (5.7%). A partir de los años sesenta, las inmigraciones internacionales de ultramar31 fueron
bastante reducidas y esa tendencia se mantuvo hasta fines de los años setenta.
Sin embargo, a fines de los años ochenta e inicio de los noventa se produjeron enormes transformaciones económicas, sociales, políticas, demográficas y culturales en el ámbito internacional. Los cambios emanados del proceso de reestructuración de la producción32 implicaron la movilidad
del capital y de la población en diferentes partes del mundo (Sassen, 1988). Brasil comenzó su inserción en este nuevo contexto de la migración internacional, y a finales del siglo XX tomó impulso la inmigración extranjera de ultramar. Si bien para el conjunto de América Latina y el Caribe este patrón migratorio se vio realmente agotado hasta los años cincuenta, en el caso brasileño esos flujos, sin configurarse como patrón, marcaron una nueva modalidad del movimiento inmigratorio internacional, especialmente a partir de los años ochenta.
28 Los análisis de la migración internacional a Brasil desde fines del siglo XIX hasta mediados de los años cincuenta están basados en Patarra y Baninger (1995).
29 La bibliografía sobre el tema es extensa. Véanse las contribuciones de Graham y Holanda (1971), Levy (1974), Camargo (1981), Nogueira (1964).
30 Las condiciones económicas de Europa de ese período favorecieron la emigración de millares de personas (Alvim, 1986; Bassanezi, 1997, entre otros).
31 Entre 1960 y 1972 ingresaron solo 213 145 extranjeros, en su mayoría portugueses y de «otras nacionalidades» (Levy, 1974).
Estas nuevas modalidades migratorias representaron, en el escenario de la globalización, la necesidad de reevaluar los paradigmas en procura de una mejor comprensión de las migraciones internacionales. En este sentido, las nuevas modalidades migratorias ya no son caracterizadas sólo por su expresión numérica.
La celeridad de las transformaciones tecnológicas (Castells, 1999), la comprensión del espacio y del tiempo (Harvey, 1992), la nueva configuración de la jerarquía urbana internacional (Sassen, 1988), la consolidación de redes de lugares y de lugares de redes (Benko y Lipietz, 1994), la intensidad y variedad de los desplazamientos de población —que definen y redefinen espacios transnacionales (Glick y Schiller, 1997)— hacen que la importancia del fenómeno migratorio internacional resida hoy más en sus especificidades, en sus diversas intensidades y espacialidades y en sus impactos diferenciados (particularmente en el ámbito local) y no en el volumen de inmigrantes involucrados.
La diversidad de la movilidad espacial de la población en el mundo postmoderno (Harvey, 1992) conlleva una diversificación de los movimientos migratorios internacionales, donde el significado de estos flujos adquiere importancia en el contexto de la inserción de cada país de origen y de destino en el actual proceso de reestructuración económica internacional.
Una característica de la inmigración extranjera en el escenario de la globalización es la condición clandestina de los migrantes (Sales, 1991; Patarra y Baeninger, 1995), la que dificulta aún más la medición de los flujos; entonces, los nuevos flujos de inmigrantes a Brasil son de difícil percepción y registro.
Cuando se considera la información sobre el conjunto de migrantes extranjeros33, es poco probable
que los volúmenes de entradas recientes registren impactos sobre la estructura demográfica, pues se trata de volúmenes menores que corroboran la tesis del patrón agotado a mediados del siglo XX.
Si se considera la información censal sobre los inmigrantes residentes en Brasil en 1991 y que declararon haber llegado en el período 1981-1991, es posible medir la importancia de los flujos de ultramar en el contexto de las migraciones internacionales del país a fines del siglo XX; dentro de ellas se aprecian flujos provenientes de Portugal y Japón.
Los extranjeros provenientes de Europa (de los cuales 41.7% es originario de Portugal) y de Asia (más de la mitad de origen japonés y coreano) que ingresaron34 a Brasil en el período 1981-1991,
constituyeron el 41.0% del total de los inmigrantes extranjeros35 del período, y a ellos se sumaron los
extranjeros de ultramar; para ese período se llega a un volumen de inmigrantes (28 257 personas), próximo al volumen de las migraciones internacionales originadas en América Latina y el Caribe (29 366 personas). Los flujos provenientes de Europa y de Asia repiten los caminos de los flujos internacionales del patrón ultramar anterior en el mundo globalizado actual, en parte a causa de las inversiones transnacionales (Sassen, 1988) y en parte por las redes sociales ya establecidas (Tilly, 1990). La información sobre visas de trabajo concedidas en Brasil (del Ministerio de Trabajo) permite percibir esa tendencia36. Entre 1993 y 1996, el 30.2% de las visas se otorgó a extranjeros provenientes
de los principales países de Europa (Portugal, Italia, Alemania, Francia, Inglaterra y España); de un total de 13 828 extranjeros se pasó a 16 586 entre 1997 y 1999; entre este período y junio de 2000 ingresaron 3 086 personas de esas nacionalidades. Entre 1993 y 1996 se concedieron 2 695 visas a inmigrantes japoneses, y entre los años 1996 y 1999 otras 2 100; luego se observa una tendencia a la disminución y en los primeros seis meses de 2000 se otorgaron solamente 284 visas.
33 Esta es una de las informaciones básicas que el Proyecto IMILA rescata en los censos de cada país. 34 Se refiere a los que ingresaron, permanecieron y estaban vivos en la fecha del censo.
35 Se refiere sólo a la población que nació en el exterior y que declaró residencia anterior en un país extranjero; por tanto, no incluye a los brasileños con residencia anterior en el exterior (brasileños de retorno).
36 A pesar de la dificultad existente en esa fuente (no capta el tiempo de permanencia de ese inmigrante extranjero en Brasil) constituye un indicativo de las nuevas modalidades de migración internacional.
En el caso brasileño es importante considerar la nueva fase de los movimientos migratorios de ultramar, aunque esos flujos no tengan la misma expresión numérica del patrón de inicio de este siglo. Esta nueva realidad de las migraciones internacionales ya fue considerada por expertos y hay importantes estudios sobre los recientes flujos de portugueses (CSEM, 2000), de coreanos (Choi, 1995; Galletti, 1996), de japoneses y de refugiados africanos (Ribeiro, 1997).
Los movimientos de población entre los países de América Latina son históricos, bastante complejos e involucran desde flujos intercontinentales hasta los que se producen en espacios binacionales y trinacionales. Estas migraciones abarcan diversas formas de movilidad de la población en el territorio latinoamericano y caribeño y tienen su origen en factores económicos y políticos37.
Este patrón migratorio intrarregional se hace más nítido a partir de los años setenta. De hecho, se pasa de un stock de 1 218 990 latinoamericanos y caribeños residiendo (en 1970)38 en países de la
región diferentes a la del nacimiento, a 1 995 149 en 1980, es decir, 2 242 268 migrantes intrarregionales en 1990 (Villa y Martínez, 2000). Entre los años setenta y ochenta se registra un estancamiento en el incremento del stock de esos migrantes, cuyos volúmenes son bastante cercanos en las dos décadas.
Villa (1999: 109) apunta que “es posible que los efectos depresivos de la gran crisis de los años ochenta hayan contribuido a atenuar la intensidad de este patrón, particularmente porque sus repercusiones se hicieron sentir con singular fuerza en los países tradicionalmente destinatarios de los migrantes intrarregionales. El restablecimiento de los estilos democráticos de gobierno también conllevó una disminución de las tensiones migratorias y facilitó el regreso de un número importante de personas. Otro factor (...) es la ampliación de las formas de movilidad que —sin representar un cambio de residencia— se distinguen por su carácter reversible, itinerante o circular”.
La permeabilidad de las fronteras que integran los países de América Latina, en un contexto de integración económica regional, contribuye a la intensificación de los desplazamientos transfronterizos (Pellegrino, 1995; Patarra, 1997).
En la migración latinoamericana, es más evidente que la importancia del fenómeno reside en las nuevas situaciones que presentan los procesos migratorios intrarregionales, ya que la enorme diversidad y potencialidad de los espacios de la migración en América Latina contribuye a una menor concentración de los volúmenes de migrantes.
Con relación a la migración hacia fuera de América Latina, Villa y Martínez (op. cit.) resaltan que “este patrón constituye un caso de migración sur-norte, que trae múltiples repercusiones para los países de América Latina y el Caribe, entre las cuales cabe destacar la pérdida de recursos humanos calificados y la exposición de los migrantes al riesgo de no lograr una efectiva inserción en los lugares de destino; esta migración implica la formación de comunidades transnacionales de migrantes —que pueden redundar en mayor migración— y la generación de un potencial económico asociado a las remesas que los emigrantes envían a sus lugares de origen”.
El número de latinoamericanos y caribeños registrados en los censos estadounidenses pasó de 1 725 408 personas (1970) a 4 231 919 (1980) y a 8 191 797 en 199039; en 1980 ese contingente de
inmigrantes internacionales correspondía al 30.1% de los extranjeros en los Estados Unidos y en 1990 al 41.4%; en el último censo40 constituían el 3.3% de la población de esa nación y
sus tasas de crecimiento fueron de un 8.8% entre 1970 y 1980 y de un 6.3% entre 1980 y 1990; la población total de los Estados Unidos creció en un 1.1% en el período 1970-1980, y en un 0.94% en los años ochenta.
México responde por más de la mitad de los emigrantes de la región que residen en los Estados Unidos, seguido, a mucha distancia por Cuba y El Salvador. Los latinoamericanos y caribeños
39 El elevado aumento de este stock se explica, en parte, por la amnistía concedida por la Ley de Control y Reforma Migratoria adoptada de 1986 (villa y Martínez, 2000, Sales, 1998).
40 Se refiere a la población nacida en países de América Latina y el Caribe residente en los Estados Unidos; si se incorpora a los hijos de esos inmigrantes nacidos allá (efecto indirecto de la migración), la tasa sería mucho más elevada.
residentes en Canadá llegaron a ser 523 880 en 1996, es decir, un 10.5% de la población total del país. Con una tasa de crecimiento anual del 4.6% entre 1981 y 1996, los latinoamericanos y caribeños tuvieron un ritmo de crecimiento superior al de la población canadiense (1.13%) en el mismo período. La composición de los emigrantes de la región que residen en Canadá difiere de la encontrada en los Estados Unidos y predominan los emigrantes de Jamaica, Belice, Trinidad y Tabago y la categoría “otros”, que incluye a los emigrantes de América del Sur.
Analizando el conjunto de los países latinoamericanos y caribeños, en la emigración a los Estados Unidos y Canadá se destacan los flujos más importantes captados por los censos demográficos de los respectivos países. Llama la atención que en este patrón —y también en los demás— la importancia del fenómeno no reside sólo en su cuantificación. Desde la óptica del país receptor, los flujos más numerosos son también más notorios41; no obstante, la “inmigración invisible” en el país
de destino (tanto por su menor volumen, como por la ilegalidad) refuerza ese patrón emigratorio en diversos países de América Latina. Países como Perú, Ecuador y Nicaragua fueron registrados como el lugar de nacimiento de más de 150 mil emigrantes en cada área.
La emigración originada en los países del MERCOSUR contribuyó a incrementar el stock de
extranjeros en esos países. Comparando los stocks de extranjeros originarios del MERCOSUR que
residían en los Estados Unidos y Canadá en 1980 y 1990, se observa un aumento (independientemente de su magnitud) y destaca el caso de Bolivia, que duplicó su stock de emigrantes censados en los
Estados Unidos (de 14 468 a 29 043) y lo triplicó en Canadá (de 780 en 1981, a 2 335 en 1996). Brasil también duplicó su stock de extranjeros y pasó de 40 919 personas a 82 489. Si bien muchos
de los inmigrantes residentes en estos países son indocumentados —y por lo tanto no constan en las estadísticas oficiales— esta información permite identificar las tendencias generales de la migración internacional.
El flujo sur-norte se caracteriza como el principal movimiento emigratorio internacional y contribuye al estancamiento de las migraciones entre países latinoamericanos y caribeños.
Desde su perspectiva de países receptores, para los Estados Unidos y Canadá, las migraciones originadas en el cono sur no constituyen contingentes importantes (captados por los censos); esos movimientos internacionales representan la búsqueda de oportunidades no encontradas en sus propios países, la pérdida de población joven con nivel medio y superior de escolaridad y la necesidad de que esos inmigrantes ejerzan42 sus “derechos de inmigrantes” (OIM, 2000).
41 Igualmente importante en la desagregación de la información sobre los inmigrantes latinoamericanos en el censo demográfico de los Estados Unidos de 1990 es el hecho de que se establece un límite mínimo de por lo menos 100 mil extranjeros de determinada nacionalidad; entonces, no es posible obtener información sobre los brasileños residentes en 1990, dado que los registrados fueron del orden de los ochenta mil.
Referencias bibliográficas
ALVIM, Z. Brava Gente! Os italianos em São Paulo, São Paulo, Brasiliense, 1986.
BASSANEZI, Maria Silvia C. Beozzo — «Imigrações Internacionais no Brasil: Um Panorama Histórico». In: In: Patarra , N (coord).
Migrações Internacionais: Herança XX, Agenda XXI,
FNUAP, 1997.
BENKO, G. y LIPIETZ, A. As Regiões Ganhadoras. Editora Celta, 1998.
CARVALHO, J. A.M. O saldo dos fluxos migratórios internacionais no Brasil na década de 80. In: PATARRA, N.L. (coord). Migrações
Internacionais – Herança XX, Agenda XXI. São Paulo,
FNUAP, 1996.
CASTELLS, M. A Sociedade em Rede. Paz e Terra, 1999.
CELADE (Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografia). Investi-gación de la Migración Internacional en América Latina, IMILA. Boletín Demográfico, CELADE, Santiago de Chile, año
XXII, 43, 1993.
CELADE (Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografia). Migración Internacional en América Latina, IMILA. Boletín Demográfico,
CELADE, Santiago de Chile, año XXXIII, 65, 2000.
CENTRO SCALABRINIANO DE ESTUDOS MIGRATÓRIOS, Emi-
grar: opção ou necessidade? Año 1, n.2, Brasília, 1991.
CENTRO SCALABRINIANO DE ESTUDOS MIGRATÓRIOS, Rela-
tório Anual de Atividades, Brasília, 1992.
FUNDO DAS NAÇÕES UNIDAS PARA ATIVIDADES EM POPULAÇÃO (FNUAP). A situação da população mundial
1992. New York, 1992.
GALETTI, R. Migrantes estrangeiros no centro de São Paulo: coreanos e bolivianos. En: PATARRA, N.L. (coord). Emigração e
Imigração Internacionais no Brasil Contemporâneo. São Paulo, FNUAP, 1995.
GLICK-SCHILLER, N et alli. Transmigrants and nation-state; sothing old and something new in the U.S. immigrant experience. Texto apresentado no CEMI/UNICAMP, 1997.
GOZA, Franklin, «A imigração brasileira na América do Norte». Revista Brasileira de Estudos de
População, V. 9, N. 1, 1992.
GRAHAM, D. y BUARQUE DE HOLLANDA , F.S. Migration, regional and urban growth and development in Brazil: a selective analyses of the historical record, 1972-1970. São Paulo, IPE/USP, 1971.
GRAHAM, D., HOLANDA, S. B. As migrações inter-regionais e urbanas e o crescimento econômico do Brasil. In: MOURA, H. Migração interna. Fortaleza : BNB-ETENE, 1980.
HARVEY, David - A Condição Pós-Moderna, São Paulo, Loyola, 1993.
LATTES, A. Migraciones hacia America Latina y Caribe desde principios del siglo XIX. Cuaderno
CENEP n. 35,1985.
LATTES, A. y LATTES, Z. Internacional Migration in Latin América: patterns, determinants and policies. In: Patarra , N (coord). Migrações Internacionais: Herança XX, Agenda XXI, FNUAP, 1997.
LATTES, A. E. Population distribution in Latin America: is there a trend towards population deconcentration? In: Population, distribution and migration. New York : United Nations, 1998.
LEVY, M.S.F. O papel da migração internacional na evolução da população brasileira (1872-1972).
Revista de Saúde Pública. Faculdade de Saúde Pública da USP, São Paulo, Suplemento, jun.
1973.
MAGUID, A. Sistemas de Información Migratoria en America Latina; un desafío todavia pendiente a inicios del nuevo milenio. Simpósio sobre Migraciones Internacionales en las Américas. OIM/
CEPAl-CELADE/FNUAP, Costa Rica, 2000.
MÁRMORA, L. Las Políticas de Migraciones Internacionales. Madrid-Buenos Aires, OIM, Alianza Editorial, 1997.
PATARRA, N. e BAENINGER, R. Migrações Internacionais Recentes: o caso do Brasil. In: Pellegrino, A. (comp.) Migración e Integración. Ediciones Trilce, 1995.
PATARRA, N. Integração Econômica, Mercado de trabalho e Migração Internacional: o caso Mercosul. Seminário Regional Globalización y Migraciones Internacionales en América Latina y Caribe. Santiago de Chile, 1994.
PATARRA, N. (coord.) Emigração e Imigração Internacionais no Brasil Contemporâneo. FNUAP, 1996.
PATARRA, N.L. (coord.). Migrações Interncionais: Herança XX, Agenda XXI, FNUAP, 1997. PATARRA, N., Deslocamentos Populacionais e Livre Circulação de Trabalhadores: o caso do
Mercosul. Relatório Final. CNPq/NEPO-UNICAMP, 2000.
PELLEGRINO, A. International Migration in Latin America: Trends and Emerrging Issues. Seminário Políticas Migratórias –ANPOCS, São Paulo, 2000.
PELLEGRINO, A. La Migración Internacional en América Latina. Notas de Población 62. CEPAL- CELADE, 1995.
PELLEGRINO, A.. La movilidad internacional de fueza de trabajo calificada entre países de América Latina y hacia a los Estados Unidos. Notas de Poblacion 57, CELADE/CEPAL, 1993. PELLEGRINO, A. Migraciones Internacionales de Latinoamericanos en las Américas. CELADE/
Universidad Católica de Andres Belo, 1989.
PELLEGRINO, A. Migrantes Latinoamericanos; síntesis histórica y tendencias recientes. Montevideo, Universidad de La República/CEPAL-CELADE, mimeo, 2000.
PELLEGRINO, A. Presentación. In: PELLEGRINO, A. (compiladora). Migración e Integración – nuevas formas de movilidad de la población. Ediciones Trilce, Uruguai, 1995.
PIORE, M., SABEL. C. The second industrial divide: possibilities for prosperity. Nova York : Basic Books, 1984.
PIORI, M. - Birds of Passage: Migrant labor and industrial societies, Cambridge University Press, 1979.
RIBEIRO, J. Migração Internacional África-Brasil: Angola em destaque. In: PATARRA, N.L (coord)
Emigração e Imigração Internacionais no Brasil Contemporâneo. FNUAP, 1996.
SALES, T. Brasileiros longe de Casa. Cortez Editora, 1999.
SALES, T. O trabalhador brasileiro no contexto das novas migrações internacionais. In: PATARRA, N.L. (coord). Emigração e Imigração Internacionais no Brasil Contemporâneo. São Paulo, FNUAP, 1995.
SALES, Teresa - «Imigrantes estrangeiros, imigrantes brasileiros: uma revisão bibliográfica e algumas anotações para pesquisa». Revista Brasileira de Estudos de População, V. 9, N. 1, 1992.