LECTURAS DEL ANTIGUO TESTAMENTO
1
Existan lumbreras para señalar las fiestas, los días y los años Lectura del libro del Génesis 1, 14-18
Dijo Dios:
—«Que existan lumbreras en la bóveda del cielo, para separar el día de la noche para señalar las fiestas, los días y los años; y sirvan de lumbreras en la bóveda del cielo, para dar luz sobre la tierra.»
Y así fue.
E hizo Dios dos lumbreras grandes: la lumbrera mayor para regir el día, la lumbrera menor para regir la noche, y las estrellas. Y las puso Dios en la bóveda del cielo,
para dar luz sobre la tierra; para regir el día y la noche, para separar la luz de la tiniebla.
Y vio Dios que era bueno. Palabra de Dios.
2
Invocarán mi nombre sobre los israelitas, y yo los bendeciré Lectura del libro de los Números 6, 22-27
El Señor habló a Moisés:
—«Di a Aarón y a sus hijos: Ésta es la fórmula con que bendeciréis a los israelitas: "El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor. El Señor se fije en ti y te conceda la paz."
Así invocarán mi nombre sobre los israelitas, y yo los bendeciré.» Palabra de Dios. LECTURAS DEL NUEVO TESTAMENTO
1
La representación de este mundo se termina
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 7, 29-31 Digo esto, hermanos: que el momento es apremiante.
Queda como solución que los que tienen mujer vivan como si no la tuvieran; los que lloran, como si no lloraran; los que están alegres, como si no lo estuvieran; los que compran, como si no poseyeran; los que negocian en el mundo, como si no disfrutaran de él: porque la representación de este mundo se termina.
Palabra de Dios.
2
Ni siquiera sabéis qué pasará mañana Lectura de la carta del apóstol Santiago 4, 13-15
Queridos hermanos:
Vosotros decís: «Mañana o pasado iremos a esa ciudad y pasaremos allí el año negociando y ganando dinero». Y ni siquiera sabéis qué pasará mañana.
Pues, ¿qué es vuestra vida? Una nube que aparece un momento y en seguida desaparece.
Debéis decir así: «Si el Señor lo quiere y vivimos, haremos esto o lo otro.» Palabra de Dios.
SALMOS RESPONSORIALES
1
Sal 8, 4-5. 6-7a. 7b-9 (R.: 2a)
R. Señor, dueño nuestro, ¡qué admirable es tu nombre en toda la tierra!
Cuando contemplo el cielo, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que has creado, ¿qué es el hombre, para que te acuerdes de él, el ser humano, para darle poder? R. Lo hiciste poco inferior a los ángeles, lo coronaste de gloria y dignidad, le diste el mando sobre las obras de tus manos. R.
Todo lo sometiste bajo sus pies: rebaños de ovejas y toros, y hasta las bestias del campo, las aves del cielo, los peces del mar, que trazan sendas por el mar. R.
2
Sal 84, 2-3. 6-7. 8-10. 11. 17-18 (R.: Mt 5, 3; o bien: Mt 6, 33a)
R. Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. O bien:
Sobre todo buscad el reino de Dios y su justicia.
Oíd esto, todas las naciones; escuchadlo, habitantes del orbe: plebeyos y nobles, ricos y pobres. R.
¿Por qué habré de temer los días aciagos, cuando me cerquen y acechen los malvados, que confían en su opulencia y se jactan de sus inmensas riquezas? R. ¿Si nadie puede salvarse ni dar a Dios un rescate? Es tan caro el rescate de la vida, que nunca les bastará para vivir perpetuamente sin bajar a la fosa. R.
Mirad: los sabios mueren, lo mismo que perecen los ignorantes y necios, y legan sus riquezas a extraños. R.
No te preocupes si se enriquece un hombre y aumenta el fasto de su casa: cuando muera, no se llevará nada, su fasto no bajará con él. R.
3
Sal 89, 2. 3-4. 5-6. 12-13. 14 y 16 (R.: cf. 17)
R. Haz prósperas, Señor, las obras de nuestras manos.
Antes que naciesen los montes, o fuera engendrado el orbe de la tierra, desde siempre y por siempre tú eres Dios. R.
Tú reduces el hombre a polvo, diciendo: «Retornad, hijos de Adán.» Mil años en tu presencia son un ayer, que pasó, una vela nocturna. R.
Los siembras año por año, como hierba que se renueva: que florece y se renueva por la mañana, y por la tarde la siegan y se seca. R.
Enséñanos a calcular nuestros años, para que adquiramos un corazón sensato. Vuélvete, Señor, ¿hasta cuándo? Ten compasión de tus siervos. R.
Por la mañana sácianos de tu misericordia, y toda nuestra vida será alegría y júbilo. Que tus siervos vean tu acción, y sus hijos tu gloria. R.
ALELUYA Y VERSÍCULOS ANTES DEL EVANGELIO
1
1 Cro 29, 10b. 11b
Bendito eres, Señor, Dios de nuestro padre Israel; tuyo es cuanto hay en cielo y tierra.
2
Día tras día te bendecimos y alabamos tu nombre para siempre. EVANGELIOS
1
No os agobiéis por el mañana
Lectura del santo evangelio según san Mateo 6, 31-34 En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:—«No andéis agobiados, pensando qué vais a comer, o qué vais a beber, o con qué os vais a vestir. Los gentiles se afanan por esas cosas. Ya sabe vuestro Padre del cielo que tenéis necesidad de todo eso.
Sobre todo buscad el reino de Dios y su justicia; lo demás se os dará por añadidura. Por tanto, no os agobiéis por el mañana, porque el mañana traerá su propio agobio. A cada día le bastan sus disgustos.»
Palabra del Señor.
2
Vosotros, estad preparados
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—«Tened ceñida la cintura y encendidas las lámparas. Vosotros estad como los que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle apenas venga y llame.
Dichosos los criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela; os aseguro que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y los irá sirviendo.
Y, si llega entrada la noche o de madrugada y los encuentra así, dichosos ellos.
Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora viene el ladrón, no le dejaría abrir un boquete.
Lo mismo vosotros, estad preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre.»
Palabra del Señor.
18
POR LA SANTIFICACIÓN