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COMO UN ÁRBOL PLANTADO A LA ORILLA DEL AGUA NO NOS MOVERÁN

Tercer Viaje, o Binah

COMO UN ÁRBOL PLANTADO A LA ORILLA DEL AGUA NO NOS MOVERÁN

El campus de la universidad de Miskatonic, en Arkham, Massachussets, no tiene buena fama en ningún sentido, y los pocos universitarios foráneos que lo visitan son un grupo raro, habitualmente atraídos por la colección extraña de libros sobre ocultismo que posee la Biblioteca de Miskatonic, donados por el Dr. Henry Armitage. La señorita Doris Horus, bibliotecaria, nunca había visto un visitante más raro que este Profesor J. D. Mallison, quien decía venir de Dayton, Ohio, pero hablaba con un inconfundible acento neoyorquino. Considerando su comportamiento furtivo, no le sorprendió que pasara todo el día (26 de Junio de 1969) avocado a una copia rara de la traducción de John Dee del Necronomicon de Abdul Alhazred. Ése era el libro al que la mayoría de los raritos recurrían; ése o El Libro de

la Magia Sagrada de Abramelin el Mago.

A pesar de considerarse una mujer emancipada y librepensadora, a Doris no le gustaba el

Necronomicon. Había algo siniestro en ese libro, o para ser sinceros depravado, y no en el

sentido bueno o excitante, si no en el sentido enfermo y aterrador de la palabra. Todas esas ilustraciones extrañas con marcos de cinco lados, como el Pentágono de Washington, y con toda esa gente adentro realizando actos sexuales anómalos con criaturas que no eran para nada humanas. La opinión sincera de Doris era que aquel viejo Abdul Alhazred había estado fumando una hierba realmente mala cuando soñó todas esas cosas. O tal vez algo más fuerte que la hierba: recordaba una oración del texto: “Solo aquellos que hayan consumido cierta hierba alcaloide, cuyo nombre no es sabio develar a los no iluminados, pueden ver a un Shoggoth en persona”. “Me pregunto qué será un ‘Shoggoth’” pensó Doris en vano; probablemente se trate de una de esas criaturas asquerosas con la que la gente hace aquellas cochinadas en las ilustraciones. Puaj.

Se alegró cuando finalmente J. D. Mallison se fue y pudo devolver el Necronomicon a su lugar en una vitrina asegurada. Recordó la biografía breve del viejo loco Abdul Alhazred que el Dr. Armitage había escrito y donado a la biblioteca: “Pasó siete años en el desierto y aseguró haber visitado Irem, la ciudad prohibida del Corán, la cual, afirmaba Alhazred, era de origen pre-humano…” ¡Qué tontería! ¿Quién estaba allí para construir ciudades antes de que hubiera gente? ¿Esos Shoggoths? “Musulmán indiferente, adoraba a seres a los que llamaba Yog-Sothoth y Cthulhu”.

Y aquella línea insidiosa: “De acuerdo a los historiadores contemporáneos, la muerte de Alhazred fue tan trágica como bizarra: se afirma que fue devorado vivo por un monstruo invisible en medio de un mercado callejero”. El Dr. Armitage solía ser un anciano agradable, recordó Doris, incluso cuando su charla sobre números cabalísticos y símbolos masónicos por momentos se volvía extraña; ¿Por qué coleccionaría todos esos libros asquerosos escritos por gente espeluznante?

El Servicio de Ingresos Internos sabe lo siguiente sobre Robert Putney Drake: durante el pasado año fiscal, recaudó $ 23.000.005 en intereses y bonos de varias corporaciones de defensa, $ 17.000.523 de los tres bancos que controla, y $ 5.807.400 de participaciones en bienes raíces. Lo que no saben es que también guardó (en Suiza) más de $ 100.000.000 de la prostitución, un monto igual de la heroína y las apuestas y $ 2.500.000 de la pornografía. Por otro lado, tampoco saben sobre ciertos gastos en negocios legítimos que él no se molestó en declarar, los cuales incluyen más de $ 5.000.000 en sobornos para varios legisladores, jueces y oficiales de la policía de los 50 estados, en orden de mantener las leyes que hacen que los vicios del hombre sean tan rentables para él, y $ 50.000 a los Caballeros de la Cristiandad Unida en la Fe, como un esfuerzo final para evitar la legalización total de la pornografía y el colapso de esa parte de su imperio.

“¿Qué demonios piensas de esto?” preguntó Barney Muldoon. Sostenía un amuleto en su mano. “Lo encontré en el dormitorio”, explicó, alcanzándoselo a Saúl para que examinara el extraño diseño:

“En parte es chino” dijo Saúl pensativo. “El esquema básico - dos comas que se complementan, una apuntando hacia arriba y la otra hacia abajo -, significa la igualdad de los opuestos”.

“¿Y eso qué significa?” preguntó Muldoon sarcásticamente “Los opuestos son opuestos, no iguales. Tienes que ser chino para pensar de otra forma”.

Saúl ignoró el comentario. “…pero el pentágono no es de origen chino, y tampoco la manzana con la K…” De repente sonrió “Aguarda, apuesto a que sé lo que es. Pertenece a la mitología griega. Hubo un banquete en el Olimpo y Eris no fue invitada, porque era la diosa de la Discordia y siempre andaba causando problemas. Así que para vengarse, causó más problemas: creó una hermosa manzana dorada y escribió en ella Kallisti, que significa ‘para la más bella’ en griego. Eso es la K, obviamente. Luego la arrojó adentro del salón del banquete y, naturalmente, todas las diosas allí la reclamaron para sí de inmediato, cada una segura de ser la ‘más bella’. Finalmente para calmar la disputa, el viejo Zeus en persona autorizó a Paris para que decidiera cual de las diosas era la más bella y merecía la manzana. Él eligió a Afrodita, y ella como recompensa le dio la oportunidad de raptar a Helena, lo cual produjo la guerra de Troya”.

“Muy interesante” dijo Muldoon “¿Y eso explica lo que Joseph Malik sabía sobre el asesinato de los Kennedys y sobre este grupo Illuminati, y por qué hicieron volar su oficina? ¿O adónde está?”

“Bueno, no” dijo Saúl “pero es bueno encontrar algo que pueda reconocer en este caso. Ojala también supiera lo que significa el pentágono…”

“Miremos el resto de los reportes” sugirió Muldoon. De cualquier manera, el reporte siguiente los dejó helados:

PROYECTO ILLUMINATI: MEMO # 9