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CAPITULO 4.PERCEPCION SUBJETIVA DE LOS ACTOS DE AGRESION O

5.3. Comparación Entre Los Caso

En el caso de los estudiantes de sexto los tres seleccionados son hombres, no hay reporte de agresiones por parte de las mujeres en este curso. El concepto que tienen de violencia los tres estudiantes de este curso está relacionado con los insultos y los golpes, también aceptan el haber sido testigos de agresiones en contra de sus profesores, no se reconocen como violentos y se percibe a través de la entrevista y la observación participante que ellos ven la violencia como un fenómeno ajeno a ellos y que está relacionada directamente con el otro, con el exterior, no relacionan la violencia escolar como un hecho que nazca en los hogares, es evidente que en los estudiantes de este curso la norma y el cumplimiento de la misma está presente en el discurso de cada uno de ellos y se puede evidenciar el control que ejercen sobre ellos sus padres o cuidadores.

Otro aspecto importante de resaltar en el discurso de los estudiantes es que los tres piensan que son los estudiantes de cursos superiores los que tratan de intimidarlos con acciones agresivas para dominar y en algún sentido mostrar superioridad, además asumen que el tamaño del curso influye en que los otros quieran intimidarlos.

En el caso de los estudiantes de grado séptimo dos son hombre y una mujer que además es una de las estudiantes con mayor número de reportes de agresividad y violencia del curso y de la institución. En términos generales a través de la entrevista se pudo determinar que los estudiantes de este curso les cuesta reconocer que en ocasiones son violentos, asocian sus comportamientos con mecanismos de defensa de su integridad y su buen nombre, reconocen que las acciones que cometieron no están socialmente aceptadas pero las justifican siempre, en este curso el sentido de la norma y del respeto de la misma es menos evidente que en curso anterior, lo cual podría estar relacionado con que son reincidentes en este tipo de faltas y conocen de antemano el procedimiento disciplinario que acarrearan en la institución, es decir saben cuál es el límite para cometer la falta, lo cual se evidencia en los procesos disciplinarios de los dos hombres cuyo máximo procedimiento disciplinario fue la expulsión , a diferencia de la mujer que era nueva en la institución y terminó por ser expulsada de la misma por no saber el límite de gravedad de la falta que soporta la institución por parte de un estudiante.

Relacionando los comportamientos con los referentes conceptuales podríamos decir que los estudiantes reconocen la agresividad y los posibles episodios de violencia como parte de su normalidad pero aun les sigue pareciendo un acto grave y peligroso. Se manifiesta la situación de anomia más en los estudiantes de grado séptimo que en los de sexto, el comportamiento de dichos estudiantes podría relacionarse con el hecho de ser estudiantes antiguos de la institución que conocen el funcionamiento disciplinario de la misma.

También podemos relacionar los actos de agresión y episodios de violencia ocurridos en estos dos cursos con actos simbólicos de dominación en donde se intenta someter al otro a lo que se quiere a través de mecanismos violentos y el uso de la fuerza

Podríamos decir según lo anterior que aunque hay mas reportes de agresión de hombres que de mujeres; la agresión no es un mecanismo exclusivo de los hombres también es utilizado por la mujeres y cuando estos actos de agresividad y violencia se hacen presente entre ellas los actos han sido de mayor gravedad que en los mismos hombres.

La edad de los casos seleccionados se relaciona en la siguiente gráfica:

Gráfica Nº 6. Según Datos del Libro de Matriculas Año Lectivo 2009/2010.

Según los datos recogidos en cuanto a la edad podríamos decir que ésta no determina los comportamientos agresivos por parte de los estudiantes.

En cuanto al tipo de estructura familiar de los estudios de caso de grado 6º dos de los casos tienen familias nucleares donde hay más de dos hijos; el caso 6-1 y 6-3 las madres trabajan. En los casos de grado 7º dos de los casos tienen familias nucleares, en el caso 7-1 no hay una familia nuclear, en los otros dos sí pero en el caso 7-3 la madre trabaja y no permanece en casa al cuidado de la hija, los casos 7-1 y 7-3 tiene hermanos mayores o menores, en el caso 7-2 la estudiante es hija única. A través del discurso de los estudiantes en las entrevistas se pudo determinar que cada uno de ellos considera a la familia como parte fundamental de su vida y desarrollo pero que la relación de cada uno de ellos con su familia es diferente en cada caso por ejemplo en los de grado sexto la presencia de la figura femenina ya sea madre, madrasta o abuela es más fuerte que la del padre lo cual produce en ellos un sentido de control cercano por parte de su familia representado en esta figura materna. En los casos de grado séptimo la presencia masculina es mayor, es decir, que el padre y/o el padrastro son los encargados de la parte de control disciplinario pero esto no marca una mejoría en el comportamiento de los estudiantes, por el contrario son estos estudiantes los de mayor reporte de faltas y agresiones.

Cuando entramos a comparar las agresiones que se presentan en los dos cursos las diferencias son notables, por ejemplo en el caso del grado sexto las agresiones son de carácter disciplinario que no comprometen la integridad del estudiante o de los profesores, podríamos decir que son más

0 0,2 0,4 0,6 0,8 1 1,2 HOMBRES 14 AÑOS HOMBRES 12 AÑOS HOMBRE 15 AÑOS MUJER DE 15 AÑOS HOMBRE 16 AÑOS Grado 6º Grado7º

relacionadas con el proceso de acoplamiento al bachillerato como tal, mientras que en el grado séptimo se han presentado episodios de violencia que comprometen la integridad de la persona, cuando hay por ejemplo el uso de un lapicero para dañar a su compañero o el uso de un pico de botella para amenazar a alguien, además que este tipo de episodios en el caso de grado séptimo ha trascendido a los espacios que están por fuera del colegio.

El entorno social de los estudiantes varia, a pesar de que todos pertenecen a los barrios de la comuna 6 ellos mismos hacen la diferencia entre barrios más violentos y barrios menos violentos, solo uno de ellos de grado 7º reconoció tener amigos que en el barrio son reconocidos como de dudosa conducta o reputación a lo cual sus padres no parecen tener problemas con este tipo de relaciones establecidas por su hijo. En los demás casos los estudiantes afirmaron que sus familias controlan sus relaciones de amistad con los amigos del barrio, según uno de ellos su padre solo lo deja tener amigos que él conozca de mucho tiempo atrás y que este amigo no tenga problemas de drogas o que esté relacionado con hurtos en el barrio para evitar que sus hijos se vean según él involucrado en situaciones peligrosas. Todos los estudiantes reconocieron que las conductas agresivas y violentas se aprenden en su entorno social (barrio) a lo que ellos llamaron “la calle”, en donde según ellos se aprenden comportamientos que los hacen violentos y agresivos

Lo que podemos destacar a partir de la información que los estudios de caso arrojan es cómo la violencia se ha naturalizado asumiéndola como un modo de relación, las familias no tienen un lineamiento claro de comportamiento para sus hijos lo que les crea confusión que se manifiesta en el comportamiento de ellos en otros espacios, el entorno social marca en los muchachos modelos de comportamiento que son llevados al colegio en donde lo que más importa es el ser respetado así esto le lleva a ejercer dominación a través de actos de violencia y agresión.

Otro elemento importante de resaltar es cómo en los casos de grado séptimo los estudiantes hacen referencia al acoso (intimidación y agresión) que en ocasiones es constante y repetitiva por parte de otro u otros estudiantes, y que en ocasiones responde a problemas fortuitos o momentáneos abusando de poder y de fuerza física intentado demostrar igualdad. El llamar la atención a través de la agresión y la violencia está relacionado no solo con la necesidad de sobresalir en el grupo de pares, sino que también está relacionada en muchas ocasiones con la necesidad de llamar la atención en el contexto familiar.

En los estudios de caso de grado séptimo se puede evidenciar que la utilización de la violencia verbal como forma de agresión; sin embargo, cuando a través de este medio no se obtienen los fines pretendidos surge la violencia física como forma de actuar, este comportamiento del agresor es justificado por él mismo, al verse afectado por distorsiones en la comunicación que procura redimir o justificar.

En el grado sexto se evidenció en la mayoría de los casos que los actos no fueron ocasionados por una acción violenta, sino más bien como un acto de indisciplina que los hizo perder el control y responder con una agresión pero sin la intención de generar un daño físico en el otro.

CONCLUSIONES

Después de realizar todo el proceso de investigación en donde se incluyeron encuestas y entrevistas podemos decir que docentes, padres y estudiantes saben que existen problemas de agresión y episodios de violencia en el colegio, que no son exclusividad de la institución educativa como tal, pero si ven estos actos como parte de la normalidad de la vida escolar.

Aunque es importante resaltar que para los docentes los actos de agresividad y violencia están sometidos a una escala de gravedad que pueden o no ellos controlar desde su salón de clase o bien acudiendo a las directivas de la institución, para los padres todos los actos de agresividad y violencia son normales pero a su vez les parece muy delicado que estas situaciones se estén dando en el lugar en donde permanecen sus hijos la mayor parte del tiempo. Tanto padres como docentes creen que las causas de los acto violentos y agresivos están básicamente bajo la responsabilidad de la familia y del entorno social de los muchachos, todos concuerdan en responsabilizar a la familia de los actos cometidos por los muchachos y afirman que la familia y sus miembros olvidaron su función formadora y que ahora solo comparten un espacio común llamado casa y que lo momentos de compartir o de formar fueron desplazados por otras actividades donde las únicas víctimas fueron los hijos que han salido de sus casa a las calles a buscar modelos de identificación, encontrando dichos modelos en personas o grupos no preparados para esta tarea.

Las agresiones y episodios de violencia escolar según lo afirmado son solo el reflejo de la violencia que viven las familias, los barrios, la ciudad y esta tan normalizada que todos tanto padres, estudiantes y profesores han aprendido a convivir con ella y hasta la han clasificado, es decir que hay actos agresivos y violentos menos graves que otros, por ejemplo para ellos no es tan grave que uno de los muchachos agreda físicamente a otro con su lapicero “punteándolo”, comparan, equiparan y castigan esta falta como se hace con los insultos verbales que pueden generarse entre dos estudiantes.

Esta normalización de la agresión y la violencia se ve reflejada en la forma como describen su entorno, ellos hablan de la intolerancia y falta de valores y aseguran que la agresión y violencia escolar aunque siempre ha existido solo hasta ahora se le presta atención pero que no se evidencian mecanismos efectivos para la solución de dicha problemática.

Los docentes definieron su rol más bien como de aquellos encargados de impartir un conocimiento que prepare a los muchachos en otros aspectos de la vida y manifiestan que en la gran mayoría de los casos han abandonado este papel y deben asumir el de padres, pero que queda inconcluso también porque un docente es solo un orientador y hace para lo que finalmente fue contratado (impartir un conocimiento)y lo demás es un adicional que muchos lo hacen por los sentimientos de empatía que generan con los estudiantes pero no están preparados ni obligados para hacerlo.

En el caso de los padres de la institución se pudo evidenciar que aunque reconocen las fallas en la educación de los hijos pretenden evadir sus propias responsabilidades viendo la faltas y fallas en otras familias y no en la propia, saben que existen la agresión y los episodios de violencia en el colegio pero no se preocupan por ella hasta el momento en que sus propios hijos son tocados por las mismas. La solución por ellos propuesta para este tipo de comportamientos es de un corte idealista

en donde se debería volver a la función básica de la familia como formadora y orientadora de los seres humanos.

Para los estudiantes de la institución la violencia es un acto normal que de una u otra manera los involucra a ellos y al resto de sus compañeros. La agresión y los episodios de violencia escolar son solo unas de las manifestaciones de sus propios intereses y la defensa de los mimos en donde se puede ser victimario o víctima, pero en donde lo que finalmente importa es ganar el respeto de los otros no importando las consecuencias que de estos actos se deriven.

En términos generales podríamos decir que los actos de agresividad y episodios de violencia escolar son normales dentro de las instituciones educativas no importando el nivel socioeconómico de las mismas, la gravedad de los actos varía según las personas que los cometen, y en la ocurrencia de dichos actos hay varios factores que influencia el desarrollo de los mismos. Según la información recolectada la familia y el entorno social (barrio) si tienen mucha relación con los comportamientos que los muchachos muestran en el colegio.

La relación de la familia con estos comportamientos que podemos calificar como agresivos y violentos no se basa en su composición estructural, es decir, nada tiene que ver la composición familiar con la ocurrencia de los actos, pero si el tipo de relaciones y normas de comportamiento y sistema de valores que se hayan establecido dentro de la misma determinan la mayoría de las acciones de los jóvenes dentro de la institución educativa.

El entorno social (barrio) fue reconocido como un factor determinante en el comportamiento de los estudiantes, ya que de él reciben mensajes equívocos que tienden a imitar en el ambiente escolar, los comportamientos violentos y agresivos que aprendieron en la interacción con los pares de su barrio son reproducidos dentro de la misma institución educativa, es decir al parecer el estudiante intenta reproducir el modelo de supervivencia de su entorno social en el colegio intentando instaurar “la ley del más fuerte” .

En acuerdo con el punto de vista Durkhemniano podríamos decir que la agresividad y los episodios de violencia si son vistos desde el orden patológico, que aunque se presentan en la sociedad de manera continua, no por ello deben ser aceptados.

De acuerdo con Durkheim y analizando lo encontrado en la investigación podemos decir que la sociedad no está cumpliendo con sus propósito de regulación lo cual impide que haya un orden estable.

Esta falta de regulación hace que los individuos ya no vean la sociedad como supervisora de sus actos, sino más bien como fuente de inspiración para sus propios actos agresivos y violentos lo que nos permite observar la decadencia moral y normativa de nuestra sociedad.

Los individuos ya no tienen claro las diferencias que existen entre lo injusto y lo justo o lo legitimo y lo ilegitimo, y esta realidad la vemos en los estudiantes analizados, para ellos la agresión y la violencia son actos de su normalidad, no justificada, pero tampoco la asumen como tal, describen los actos que cometen como simples agresiones que ejecutaron en defensa de ellos mismos y en contra de todo lo que ataca su individualidad, no hay presencia de sentimientos colectivos , solo se

evidencia un razonamiento individualista y que podríamos describir como postmoderno donde solo importa uno y es el individuo mismo.

En el estudio se pudo observar que la institución como representante del sistema educativo frente a los actos de agresividad y violencia ha tomado dos posiciones, una de lugar de ocurrencia de los actos y la otra como el lugar de imposición y castigo en donde no solo los estudiantes sino sus padres y/o acudientes deben asistir para acatar dicho lineamiento.

La familia ahora está lejos de la concepción de Durkheim, ya que el individuo no realiza su proceso de socialización primaria del todo dentro de la misma, lo que impide que esta forje en el individuo los patrones de comportamiento.

Lo encontrado en la institución educativa se acerca también a la concepción de Bourdieu, para los estudiantes la agresión y la violencia son un símbolo de poder en donde ellos quieren que los demás los vean y los reconozcan como los más fuertes, poderosos e intocables. Presentándose así lo que Bourdieu llama proceso de dominación, lo cual se convirtió para los estudiantes en su “habitus”. Ya es natural que ante alguna situación que ellos consideren que pone en peligro su figura de poder y dominación respondan con una agresión que les permite a ellos seguir ejerciendo el control.

En la investigación también se pudo observar que la familia que no es un principio efectivo de cohesión, dejo de ser el agente activo y tampoco es ahora un lugar de afectos y confianza esta figura fu reemplazada ahora por el entorno social que hoy lo encarna los amigos de la calle.

Podríamos decir entonces que la agresión y los episodios de violencia escolar son hechos generalizados que ya están en el orden de lo patológico y que el ámbito familiar debido a su pérdida y desinterés de control y regulación ha permitido que el entorno social (barrio) marque los lineamientos de conducta y de acción de los muchachos que se refleja en un espacio social como lo es el colegio y que en ocasiones trasciende a situaciones que podrían catalogar como graves que involucran no solo a los estudiantes sino a profesores y familiares.

Finalmente al revisar el comportamiento de los estudiantes según se grupo de escolaridad podría decirse que en los jóvenes de grado 6° son evidentes los comportamientos agresivos que no trasciende, en cambio en los de grado 7° se evidencia fácilmente episodios de violencia en sus comportamientos cuando en sus acciones sí pretenden comprometer la integridad física del otro.

BIBLIOGRAFIA

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