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Comparación de consumo y emisiones según el estilo de conducción

En este primer análisis de los datos recopilados en los ensayos se va a realizar una comparación tanto del consumo como de las emisiones de CO2 y CO para distintos estilos de conducción. Como ya se ha explicado con anterioridad, se decidió realizar tres modos diferentes de conducción en cuanto a grado de agresividad.

De los tres estilos se han obtenido gráficas del consumo acumulado y de las emisiones acumuladas con el fin de apreciar la evolución de dichas variables con el avance del vehículo en el circuito. Es importante destacar que del programa de adquisición utilizado se obtienen los datos en función del tiempo, algo que resulta molesto a la hora de comparar los ensayos entre sí puesto que no todos tienen la misma duración. Por ello, mediante el registro de la velocidad se obtienen dichos datos en función de la distancia recorrida, que en este caso sí es muy útil para realizar comparaciones entre los distintos ensayos.

6.1.1 Consumo acumulado y factor de consumo

En lo referente al consumo de combustible, a continuación se reflejan los consumos acumulados a lo largo del recorrido para los distintos modos de conducción. Pese a la aparente igualdad inicial, alcanzado el primer kilómetro comienzan a diferenciarse los tres estilos. Llegado el tercer kilómetro, el consumo acumulado para una conducción agresiva se acentúa, diferenciándose claramente de la conducción suave y normal, que avanzan de manera parecida.

Figura 6.1 Consumos acumulados según el estilo de conducción

El estilo de conducción agresiva alcanza finalmente los 712 g de combustible consumidos en los 5 km del circuito. Por su parte, en conducción normal y conducción suave se alcanzan, respectivamente, 466 g y 412 g de combustible diésel.

Pero para cuantificar de manera más exacta la influencia del estilo de conducción en el consumo, y sobre todo para posibilitar la comparabilidad de estos resultados con otros ensayos es preferible pasar estas medidas totales a medidas por unidad de longitud. Así, se

Fernando Paunero Ruiz-Dana 69 obtiene el denominado Factor de Consumo, que se suele medir en L/100km. Para obtenerlo se utiliza la densidad del combustible (845 kg/m3).

Así pues se obtiene un FC con conducción agresiva de 13,77 L/100 km mientras que en conducción normal se consumen 10,83 L/100 km y en suave 9,56 L/100 km. Esto supone que pasar de una conducción normal a una conducción suave se traduce en un ahorro de combustible del 13%, mientras que evitar una conducción agresiva manteniendo un estilo de conducción normal supone un ahorro del 27% de carburante.

6.1.2 Emisiones acumuladas y factor de emisión

En cuanto a las emisiones de CO2, también se reflejan a continuación las emisiones acumuladas con respecto a la variable longitud recorrida. El consumo de combustible y el CO2 emitido son dos variables que teóricamente deben ir de la mano, y este hecho se refleja en los resultados obtenidos. De la misma manera, con la conducción agresiva se obtiene una curva que va alejándose gradualmente de las de conducción normal y suave.

Figura 6.3 Emisiones de CO2 acumuladas según el estilo de conducción Figura 6.2 Factores de Consumo según el estilo de conducción

6. ANÁLISIS DE LOS RESULTADOS

70 Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales (UPM) Como ocurre con el consumo de combustible, con la medida de emisiones es necesario obtener una medida por unidad de longitud, con el objeto de poder extrapolar los resultados a otros circuitos de diferente extensión.

Claramente podemos observar que las proporciones prácticamente se mantienen como en el caso del estudio del consumo. En cuanto al Factor de Emisión de CO2 para un estilo de conducción normal se tienen 308,15 g/km, reduciéndose un 7,45% si se opta por una conducción suave, con 286,78 g/km emitidos. Por su parte, con una conducción agresiva, con un Factor de Emisión de 378,15 g/km las emisiones de CO2 se incrementan en un 21,75% con respecto a la conducción normal y en un 31,86% con respecto a la conducción suave. Estos valores sobrepasan de manera clara el límite de 130 g/km impuesto por ACEA, aunque es necesario recordar que este límite no se aplica a un solo modelo sino a toda la gama de cada fabricante, cuyas emisiones medias entre todos los modelos fabricados debe estar por debajo de dicho límite.

Por otro lado, es necesario comparar también las emisiones de CO según el modo de conducción. En este caso, al ser menos cuantiosas se medirán en mg. Al contrario de lo que sucede en el consumo y en las emisiones de CO2, que siguen un mismo patrón y aumentan para un grado de conducción más agresivo, con el CO no sucede esto. En esta ocasión se observa claramente y dentro de los primeros 500 metros, que el CO emitido en conducción normal se dispara y se aleja mucho del registrado en conducción suave y agresiva.

Fernando Paunero Ruiz-Dana 71 Figura 6.5 Emisiones de CO acumuladas según el estilo de conducción

Como es lógico, al calcular los Factores de Emisión (mg/km) esta tendencia se ve reflejada. En el caso de la conducción normal, se tiene un FE de 1162,56 mg/km, que comparado con el calculado en conducción suave, 756,12 mg/km, y en conducción agresiva, 801,53 mg/km, supone un aumento del 53,75% con respecto al primero y del 45,04% con respecto al segundo. Estos valores se encuentran fuera de los límites establecidos por la norma Euro6, que fija el límite en 500 mg/km.

Estos resultados obedecen a la razón de que las emisiones de CO de un vehículo no dependen del estilo de conducción, por lo que los resultados obtenidos sirven para corroborarlo.

6. ANÁLISIS DE LOS RESULTADOS

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6.2 Comparación de consumo y emisiones según la

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