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COMPARACIÓN DEL DOLOR EN PACIENTES ESTUDIADOS ANTES Y DESPUÉS DE APLICAR EL PROGRAMA EDUCATIVO DE HIGIENE ORAL

Grado de dolor antes

Grado de dolor después

Sin dolor Leve Moderado Total

n % n % n % n0 % Sin dolor 11 100.0 0 0.0 0 0.0 11 100.0 Leve 11 47.8 12 52,2 0 0.0 23 100.0 Moderado 0 0.0 10 83,3 2 16.7 12 100.0 Severo 0 0.0 0 0.0 4 100.0 4 100.0 Total 22 44.0 22 44.0 6 12.0 50 100.0 Chi2= 56.24 p-valor= 0.0

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CAPÍTULO IV

DISCUSIÓN

Muchos estudios reportan la relación de asma bronquial con la presencia de patologías bucales como la caries dental y la gingivitis así McDerra y cols. concluyeron en su estudio realizado en niños ingleses asmáticos en edad escolar que éstos poseen un mayor índice de caries dental en dentición permanente y alteraciones del estado periodontal que el grupo de control (49). Kargul y colaboradores, demostraron que la inhalación de salbutamol y corticosteroides favorecen la disminución del pH de la saliva y de la aparición de placa dentobacteriana(50). Cintra y colaboradores en su estudio describieron las alteraciones de la cavidad bucal relacionadas con el asma, descritas en la literatura en los últimos 10 años, como son mayor índice de caries y gingivitis (51).

Esta información motivó a la realización del presente trabajo a fin de mejorar el estado de salud bucal de los niños asmáticos a través de la aplicación de un programa educativo que permitiera elevar la calidad de vida de dichos pacientes y fomentar en las personas la capacidad de actuar por su propia salud.

En las tablas 1 y 2, se observa que el 72% de la población estudiada pertenece al sexo masculino y que el 50% de los pacientes del estudio se ubican dentro del grupo etáreo de 7 a 8 años de edad, resultados que coinciden con la mayoría de los reportes investigativos revisados; así observamos que en cuanto al sexo nuestro estudio tiene semejanza con el de Vega en “Características familiares y nivel de conocimientos de los padres de niños asmáticos de 5 a 10 años con asma bronquial de la UMF 73 Poza Rica Veracruz, México” donde se encontró un 62% de población infantil masculina asmática y donde se menciona que a nivel mundial el asma afecta en mayor proporción al sexo masculino (52). Respecto al grupo etáreo nuestro estudio coincide con el presentado por Silva “Prevalencia del asma bronquial infantil y su asociación con el nivel de contaminación del aire en algunos colegios de la provincia de Lima” (53) donde se observa que la mayor población de niños asmáticos está formada por niños entre 7 y 8 años (46,58%); y concuerda también con el de Brunner “Presentación del asma infantil según sexo y edad de inicio en la ciudad de Resistencia” donde se observa también un

47 mayor porcentaje de asma en infantes del sexo masculino (57%) y una mayor presentación de asma en pacientes de menor edad (1 a 7 años) (54).

En la tabla 3, se muestra la ocupación de los padres de los pacientes estudiados, así el 42% de las madres tienen una ocupación independiente y de los padres el 66% son de ocupación dependiente. Esto se explica debido a que el Hospital III Yanahuara EsSalud al ser un hospital de la seguridad social está conformado por trabajadores dependientes en su mayoría. Dichos resultados son parcialmente similares al estudio titulado “Características familiares y nivel de conocimientos de los padres de niños asmáticos de 5 a 10 años con asma bronquial de la UMF Poza Rica Veracruz, 2014”, realizado por Vega en México donde se observa que también la mayoría de los padres de niños asmáticos refirió una ocupación dependiente (52).

La tabla 4, nos muestra la variación del nivel de conocimiento de gingivitis después de aplicar el programa educativo de higiene oral, así observamos que de los 31 niños asmáticos que tenían un conocimiento regular respecto a gingivitis el 87% (26 niños) pasaron a tener un buen conocimiento; del mismo modo de los 12 niños que mostraron un conocimiento deficiente el 66,7% (8 niños) pasaron a poseer un conocimiento regular. Esto demuestra que el programa aplicado fue efectivo, con un p-valor < 0.05 altamente significativo y nos demuestra que el conjunto de actividades que se realizaron en las sesiones (maquetas, audiovisuales, rotafolios, feed-back) han sido efectivas para la comprensión del conocimiento respecto a gingivitis en la población a quienes estuvo dirigida. Estos resultados coinciden con los obtenidos por Bernabé y cols. en su estudio "Efectividad de una intervención comunitaria en salud oral: resultados después de 18 meses" cuyos resultados evidencian que una intervención comunitaria resulta efectiva en el nivel de higiene oral (p < 0.001) así como para el control de caries dental y en la mejora de los niveles de obturaciones y sellantes los niños evaluados (55). También concuerdan con los resultados de Aguilar en su estudio “Incidencia de la presencia de gingivitis y su relación con la higiene oral en los niños de 2do. y 3ero. de básica de la Escuela 21 de abril” donde estudió a 150 niños del 1° y 2° de primaria encontrando un 90% de pacientes con gingivitis debida a deficiente higiene oral (42) y con los de Menguez en su investigación "Programa educativo sobre salud bucal para madres con niños en edad preescolar 2009” donde también aplica un programa educativo pero a las madres de niños teniendo como resultado que los conocimientos sobre salud bucal de las madres encuestadas difieren antes y después de

48 la intervención realizada pudiéndose apreciar un incremento significativo en el nivel de conocimiento (56).

En la tabla 5, se presentan los resultados de la evaluación del Índice de Higiene Oral (IHOS) en la población estudiada en donde se puede observar que de los 15 niños asmáticos que evidenciaban un IHOS grado 2 (placa blanda cubriendo casi 2/3 de la superficie oclusal) el 87% pasó a ser grado 1 (placa blanda cubriendo menos de 1/3 de la superficie oclusal) y el 13% subió a grado 0 (ausencia de placa), además de los 20 niños que en un inicio tenían un índice grado 1 el 100% pasaron a tener grado 0, cambios altamente significativos (p-valor < 0.05). Se asume que dichos cambios se debieron a la acción de los dos componentes principales del programa: enseñanza de cepillado y educación a través de charlas; ya que el niño se encuentra más motivado a cepillarse ahora que ha entendido la importancia de hacerlo y además sabe cómo hacerlo correctamente, lo que genera directamente que la cantidad de placa dental acumulada en sus dientes disminuya. Se debe reconocer también que el tiempo entre la enseñanza y la evaluación del efecto fue corto (aproximadamente una semana). Estos resultados difieren con los presentados por González y col. en su trabajo “Cambio de indicadores de placa dentobacteriana, gingivitis y caries dental en niños entre 2 y 5 años de edad a partir de una intervención educativa dirigida a madres de preescolares en Medellín 2003 – 2005” donde el índice de placa no mostró diferencias estadísticamente significativas (p>0.05) (57) debido probablemente a que el grupo investigado recibió solo una charla educativa y se realizó una primera medición antes de la intervención educativa y la segunda cuatro meses después. Pero coinciden con los resultados presentados por Sánchez y col. en su estudio “Efectividad de un programa educativo preventivo para mejorar hábitos de higiene y condición de higiene oral en escolares” (58) donde se evidencia una reducción del índice de higiene oral, placa blanda y placa calcificada significativa en los preescolares (p=0.01) y escolares (p<0.03) sujetos al programa educativo. Y con los de Rufasto y cols. en su publicación “Aplicación de un programa educativo en salud oral en adolescentes de una institución educativa peruana” (59) donde se evaluó el promedio del índice de higiene oral a los 0 días (2,54), a los 90 días (1,77) y a los 180 días (1,51), concluyendo que dicho índice mejora después de la aplicación de un programa preventivo de salud oral (p=0.0).

La tabla 6, explica los resultados de la variación del índice gingival antes y después de aplicar el programa educativo y se observa que de los 21 niños asmáticos que presentaron inflamación

49 leve de las encías el 52% pasaron a tener una encía normal y que de los 16 niños que presentaban una encía con inflamación moderada el 88% tornaron a inflamación leve, asimismo el 100% de niños que presentaban una inflamación severa pasaron a evidenciar una inflamación moderada.

Si bien esta variación es altamente significativa (p-valor < 0.05), es probable que si se hubiese tratado de una intervención educativa en pacientes sanos habría sido mayor el porcentaje de pacientes con encías normales como lo demuestran Doncel y cols. en su investigación “Relación entre la higiene bucal y la gingivitis en jóvenes” (61) donde queda evidenciada la relación existente entre la higiene bucal deficiente y la presencia de afecciones gingivales; la coincidencia se consideró casi absoluta y por supuesto altamente significativa (X2 = 447.35; p=0.0).En este sentido se debe recordar que factores como la naturaleza alérgica de la encía de éstos pacientes así como la acción de la respiración bucal y del uso de los inhaladores son elementos que influyen en la efectividad del resultado. Por lo que no obstante la condición asmática de estos pacientes, el resultado se puede interpretar como un efecto muy positivo de la intervención educativa realizada ya que se ha obtenido una disminución importante del grado de inflamación gingival. Dicho resultados también se corresponden con los presentados por Olivera y cols. en su artículo “Enfermedad Periodontal e Higiene Bucal en escolares” (61) donde afirman la existencia de una correlación positiva entre la higiene regular y el grado leve y moderado de gingivitis (p=0.0), al igual que con Navas y cols. en su investigación “Metodología estratégica para la participación de los padres en los cuidados de la salud bucal de niños preescolares” (62) y con los de Belloso y cols. en “Efectividad de los programas de educación e salud bucal en niños en edad escolar” (63) donde evalúan la gingivitis antes y después de aplicar su programa observando que el porcentaje de niños sin gingivitis se incrementó significativamente (p<0.05).

La tabla 7, presenta la valoración del cepillado dental antes y después de aplicar el programa educativo y se demuestra con un p-valor altamente significativo (< 0.05) el efecto positivo de la enseñanza de cepillado y las charlas, ya que de los 32 niños que presentaban un cepillado inadecuado el 78% cambió a tener un cepillado adecuado y sólo un 22% continuó haciéndolo de modo deficiente. Se atribuye dicho cambio a la comprensión por parte de los niños de las charlas impartidas en el programa, al hecho de haber enseñado el cepillado al niño en presencia y con la ayuda de sus padres (lo que duplica la enseñanza y la motivación al cepillado) y al

50 haberlo incentivado aún más a cepillarse a través de la entrega del kit de cepillado pediátrico. Hay que reconocer también que el tiempo transcurrido entre la enseñanza y la evaluación del efecto fue corto (aproximadamente una semana) por lo que sus conocimientos son recientes y el paciente se encuentra con mucha determinación para su realización. Coincide el presente resultado con lo presentado por Morgado y cols. en su publicación “Influencia del programa educativo de salud bucodental: Cuida tu sonrisa y la de los tuyos, en los niños y niñas de cuarto grado de la escuela Bernardo Arias Castillo, Sancti Spíritus” (64) en donde se apreció un cambio en la eficiencia del cepillado (que se interpretó como higiene bucal adecuada) de un 18,6 % a un 81,1%. (p=0.0000) evidenciando la efectividad del Programa Educativo aplicado.

La tabla 8, muestra la valoración del dolor gingival antes y después de la aplicación del programa educativo, así se tiene que antes fueron 12 los niños que manifestaron dolor moderado al cepillarse y posteriormente el 83% de los mismos manifestaron un cambio a dolor leve, además se observa que de los 23 niños que manifestaron dolor leve al cepillado el 52% continuó manifestando el mismo dolor aunque el 48% de los mismos refirieron ya no sentir dolor. Este resultado tiene relación directa con la disminución del índice gingival, ya que a menos gingivitis menos dolor, pero siendo el dolor una experiencia de un marcado componente subjetivo y habiendo sido evaluados pacientes niños con la ayuda de sus padres se comprende que aún se mantenga una percepción leve del mismo en el 44% del total de niños. Observamos que nuestro resultado tiene relación con las investigaciones de Sanikop “Relación entre la ansiedad dental y la percepción del dolor durante el tratamiento dental” en la que establece una relación directa entre el nivel de ansiedad y el nivel de dolor (47) ya que también nuestros pacientes al vernos con tanta continuidad y al realizárseles procedimientos de índole preventivo (evaluaciones, charlas, presentación de videos, maquetas, etc.) adquirieron mayor confianza y disminuyeron el nivel de ansiedad que les podía ocasionar la visita al odontólogo. Coincide también con lo publicado con Schuch en su publicación “Dolor dental percibido: Determinantes e impacto en escolares brasileños” donde se observó una mayor prevalencia de dolor dental en los niños de familias de bajos ingresos, niñas, vivienda en condiciones de hacinamiento y con experiencia de caries (48) ya que nuestros pacientes son justamente lo contrario, esto es pertenecen a familias de trabajadores, son en su mayor parte varones, y socioeconómicamente pertenecen a un nivel medio tuvieron una percepción del dolor por debajo de la media.

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CAPÍTULO V

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