Capítulo II. Marco Teórico
2.2. Bases Teóricas
2.2.4. Competencias Investigativas
Los resultados de diferentes investigaciones indican que en la
actualidad existen diversos criterios acerca de la naturaleza de las habilidades y aunque el concepto se emplea con frecuencia en la literatura pedagógica actual, su estudio sigue siendo un problema abierto y amplio para las ciencias pedagógicas, pues se aprecian lógicas divergencias e incluso discrepancias científicas en los puntos de vistas de los autores, debido a las diversas interpretaciones que se les otorga a su definición y a los requisitos y
condiciones fundamentales a tener en cuenta para su formación y desarrollo desde la dirección del proceso enseñanza-aprendizaje. (Montes de Oca & Machado, 2009)
Conociendo la definición general de competencias, los trabajos de Tobón S, Pimienta J y García J (2010) nos definen las Competencias Investigativas como: “actuaciones integrales para identificar, interpretar,
argumentar y resolver problemas del contexto con idoneidad y ética, integrando el saber ser, el saber hacer y el saber conocer”, en este sentido, las
competencias investigativas se articulan al quehacer de la investigación en tanto reconoce en esta el fundamento de su formación como objeto
instrumental del conocimiento, definen el carácter epistemológico de la formación en el aprender-haciendo para la transformación del saber en el resultado tangible de la cosa enmarcada en el contexto de la investigación científica o investigación instrumental del saber.
De Tejada M, Mazarella C y Smitter Y (2010) mencionan que la competencia investigativa demanda del docente una actitud crítica y reflexiva sobre la labor pedagógica, obliga a hacer coincidir la teoría con su práctica, incrementa la sensibilidad para detectar aquellos problemas que requieren de investigaciones científicas para buscar una solución pertinente, exige de una mejor
planificación y organización del trabajo y un mejor uso de él. Ser objetivo en los juicios y más flexible para aceptar los cambios provocados por los procesos renovadores e innovadores, un mayor tiempo dedicado al estudio individual y a la lectura sobre temas de interés profesional y una reafirmación de las
motivaciones profesionales como docente y como investigador.
Maldonado L, Landazal D, Hernández JC Ruiz Y & Claro A (2007) señalan que la competencia investigativa se inclina por la aplicación de los conocimientos, enfatizando en las diferentes esferas involucradas en la actividad investigativa entre las que se destacan la epistemológica,
metodológía, técnica y social. Por lo tanto, la acción investigativa debe entre otros aspectos:
- Conceptualizar o categorizar la realidad con el fin de interpretarla y desarrollar teorías y modelos a partir de ella.
- Reportar a la sociedad y a la comunidad académica, el conjunto de conceptos, ideas, razones, descripciones e interpretaciones que
desde diferentes teorías y disciplinas emergen de la acción investigativa.
- Construir permanentemente las formas de organización del que hacer investigativo, así como los principales modos de comunicación e interacción entre los grupos de investigación de la comunidad académica o productiva, promulgando así la visibilidad de los investigadores o grupos.
En consonancia, desarrollar competencias investigativas implica que debe estar relacionada con el proceso de formación profesional, afianzando habilidades para observar, preguntar, registrar notas de campo, experimentar, interpretar información y escribir acerca de su práctica profesional. La
investigación implica reflexibilidad es decir; ordenar y sistematizar las acciones de los investigadores llegando así a la visibilidad y a la gestión del
conocimiento. Considerando los planteamientos realizados, resulta sumamente importante desarrollar competencias investigativas, de manera que puedan ofrecer conocimientos a los alumnos para que desarrollen las diversas tareas que le son asignadas, sino mantenerse preparados e investigando,
permanentemente, para garantizar investigaciones de calidad; creatividad, descubrimiento y propuestas significativas para la resolución de problemas; construcción del conocimiento; y un alumno considerado como un ente activo de su propio aprendizaje, donde sus intereses, interrogantes y reflexiones sean guías para el docente que problematiza, genera desequilibrios, cree espacios para la discusión y aprenda de su práctica.
La competencia investigativa proporciona elementos para descubrir las causas de los problemas, con los cuales trabaja el futuro profesional, tanto en
la universidad, como en la comunidad en cual se desenvolverá, y avanza en aproximaciones sucesivas hacia una acción transformadora.
Posible impacto del desarrollo de competencias investigativas en
Salud
En la formación de profesiones de la salud en particular, tanto la
formación para la investigación y la investigación formativa son esenciales. La educación no puede ser óptima cuando es conducida entre cauces pasivos de imitación y aplicación de conocimientos provenientes en su totalidad de la experiencia ajena. La educación en salud, más que ninguna otra actividad educativa, y en cualquiera de sus aspectos, debe incluir las oportunidades de hacer uso de esa intuición que indica la conveniencia y la importancia de
experimentar. El avance de la Medicina, indudablemente se debe en gran parte a la investigación.
La experiencia de formar estudiantes de grado y de posgrado para la investigación en el área de la salud, no orienta a sustentar que las
competencias investigativas tienden a formar profesionales con mentalidad de científico.
Las competencias se relacionan con las formas de actuar de un sujeto frente a las demandas sociales e involucra conocimientos, habilidades y valores. Así, a través del proceso educativo se pretende favorecer el tránsito del control externo realizado por el docente, al control interno del sujeto, por lo que es necesario enseñar a aprender y desarrollar habilidades, con tendencia al autocontrol. (Gayol, Montenegro, & Tarrés, 2008).
Por tanto la formación investigativa repercutirá sobre:
- La práctica asistencial pues el profesional, como agente individual o como miembro de un equipo de salud, debe ser científico tanto para el diagnóstico cuanto para decidir la terapéutica.
- La docencia, porque torna al docente riguroso y sistemático, ayudándolo a discernir los contenidos apropiados y lo enfrenta epistemológicamente a su ciencia en la que la detección de los hechos precede a las hipótesis y teorías.
- La investigación y la formación de postgrado dado que perduran en Maestrías, Doctorados, Post-Doctorados y en la formación sistemática de becarios, de investigadores de carrera, de docentes-investigadores, de directores de áreas temáticas, de proyectos y de equipos de investigación.
- La extensión y la gestión pues adquiere trascendencia el diseño e instrumentación de políticas.
- La vida diaria porque facilita la comprensión fundada de la incertidumbre, la confusión y la ambigüedad; enseña acerca de la existencia de soluciones alternativas, del valor relativo y aproximativo del conocimiento, de su dinamismo y de la factibilidad de interpretaciones múltiples. Marca la
inexistencia de recetas seguras que señalan caminos ordenados para abordar los problemas humanos en general y los de la salud en particular. Y lo que es más destacable, revela que no hace falta ser científico para actuar
científicamente.
Con especial referencia al área de la salud, algunos formatos
de la enseñanza basada en resultados; establecen la organización curricular según los resultados deseados mediante la suma de una evaluación de desempeño referente al mostrar como y ponderando las competencias adquiridas desde el saber cómo.
Se ha señalado que las competencias involucran en su manifestación, la realización de determinadas capacidades para la investigación, en cuyo núcleo se sitúan la capacidad reflexiva, la creativa y la proyectiva.
Lo proyectivo es resultado de lo anticipatorio, de la capacidad del sujeto de pronosticar, de anticipar hechos, sucesos, resultados, etc. relacionado de modo sustancial a la creación.
Lo reflexivo da cuenta de la agudeza, calidad del análisis, de la interpretación, también de lo consciente del proceso.
Por su parte, la capacidad creativa asegura la novedad, la originalidad en los diferentes momentos de la producción científica – investigativa y tiene en
su seno el desarrollo de habilidades relacionadas con la percepción de lo diferente y se sustenta en los incentivos del cambio, de la innovación. (Dusú & Suarez, 2003)
Ayala J (2006) afirma que una característica en la cual coinciden todos los autores que han profundizado acerca de las competencias investigativas es el “sentido común”, e indica que esta competencia sólo se obtiene al saber
relacionar y unir muchas características que concluyan en la facilidad para investigar.
Estas competencias son imprescindibles para la formación científico investigativa de los profesionales, con independencia de su rama concreta, pero a partir de la tendencia que caracteriza los retos del actual y perspectivo desarrollo científico, surgen problemas que demandan de nuevas exigencias formativas en los mismos, en especial en lo relacionado con el aprendizaje de nuevos conocimientos, tratamiento de la información y formas de
razonamientos crítico, que posibiliten una actuación y toma de decisiones éticas acorde a la dinámica y complejidad del mundo contemporáneo.
Se han realizado algunos estudios sobre la carrera de Estomatología en universidades de Latinoamérica, en relación a la formación para la
investigación en el perfil de la carrera, encontrándose que solo un tercio de las universidades evaluadas, tenían bien definido un objetivo dirigido a la
formación investigativa; es decir, en la mayoría no se considera la formación para la investigación. Además, en las universidades que tienen asignaturas orientadas a la formación para la investigación; el bajo número de
publicaciones científicas evidencia la poca eficacia de esta estrategia; esto porque es indudable que la capacidad para investigar se logra haciendo investigación.
Por esta razón, algunas universidades están implementando programas trasversales, como es el caso de la Universidad Católica de Colombia donde se ha instaurado el Programa Institucional de Semilleros de Investigación. El semillero de investigación es un ambiente diseñado para identificar y reafirmar la vocación investigativa en general o en un campo o área específica, está integrado por un investigador de carrera que lo lidera, y un grupo de
Los semilleros generalmente asumen el desarrollo de seminarios de investigación, talleres, foros, mesas redondas, paneles, charlas y sesiones de discusión, como actividades colectivas; mientras que los trabajos de
documentación, lectura y análisis de documentos, generación de escritos, diseño de esquemas y prototipos, y formulación de proyectos, son ejecutados en forma individual, pero cotejados y sustentados en sesiones de trabajo presencial y grupal.
En Noruega existe un programa nacional de investigación para
estudiantes en las escuelas de Medicina desde el año 2001, que es un curso de dos años de duración, uno agregado a los estudios de Medicina y otro integrado al currículo como trabajo adicional los fines de semana y en el verano.
Los dos programas mencionados han tenido resultados favorables en el reclutamiento de graduados en programas de investigación.
En nuestro país, existen grupos de investigación y sociedades científicas de estudiantes que actúan como semilleros no formales, incorporando
egresados y alumnos con interés en la investigación. Las sociedades científicas de estudiantes realizan sesiones de discusión de proyectos y de lectura y
análisis de artículos originales de investigación.
En carreras del área de la Salud, los hospitales juegan un rol importante en el desarrollo de la investigación, sin embargo, en la mayoría de hospitales no se investiga.
Hurtado A (2001) menciona que el hospital representa más bien un centro activo de estudio en el que actúan, en estrecha colaboración y con
buenos resultados, diferentes profesionales del área de Salud, a veces no necesariamente médicos, que actúan en una de las ciencias pre-clínicas o básicas y clínicas. Del estudio del paciente se derivan conocimientos que pueden ser de carácter fisiológico, químico, anatómico o clínico,
independientemente o multidisciplinariamente.
Las intenciones de la investigación pueden ser diversas, pero debe tener como objetivos, la trascendencia cultural y la independencia tecnológica. Por obvias razones, nuestro país requiere que las universidades formen
investigadores, para aportar nuevo conocimiento y no ser solo “consumidores”
de información.
Tales exigencias requieren de la formación de nuevas competencias investigativas; a efectos de establecer una comprensión inicial de las
competencias requeridas para el trabajo científico, si concebimos el mismo como laactividad consciente y sistemática que despliega el profesional para solucionar los problemas de su objeto de trabajo desde una investigación científica de los procesos en que interviene, produciendo nuevos
conocimientos, herramientas, procederes o resultados que cambien la perspectiva de su papel en la realidad, podemos establecer como las
principales competencias para tal intención, las siguientes (Izaguirre, Baká, & Concepción, 2009):
- Competencia indagativa.
- Competencia argumentativa.
- Competencia innovativa.
- Competencia gerencial.
- Competencia estadística.
Se asumen estas primeras cinco competencias desde la definición de Fuente H (1997) donde las coloca en su Modelo Holístico Configuracional de la Didáctica; y la última por Gorina A, Alonos I & Zamora L (2007).
Un análisis de cada una de estas competencias, desde su visión en el proceso de investigación científica, nos lleva a concebirlas de la siguiente forma:
a. Competencia Indagativa: capacidad, habilidad, conocimientos y recursos para identificar hechos empíricos de carácter científico, plantear problemas científicos y diseñar estrategias de investigación.
b. Competencia Argumentativa: capacidad, habilidad, conocimientos y recursos para contextualizar investigaciones y precisar objeto y campo de las mismas, establecer posiciones teórico-metodológicas, plantear hipótesis y reconstruir epistemológicamente el objeto y campo como resultado del proceso de investigación.
c. Competencia Innovativa: capacidad, habilidad, conocimientos y recursos para plantear hipótesis, diseñar modelos teóricos, sustentar aportes y definir novedad en el resultado del proceso de investigación científica.
d. Competencia Tecnológica: capacidad, habilidad, conocimientos y recursos para emplear sistemas tecnológicos relacionados con las nuevas tecnologías de comunicaciones (TICs), construir instrumentos de aplicación de los
resultados de la investigación, demostrar y aplicar en la práctica los instrumentos y resultados que concretan el aporte de la investigación.
e. Competencia Gerencial: capacidad, habilidad, conocimientos y recursos para dirigir el proceso de investigación científica desde su planificación hasta la introducción de los resultados, sobre la base del diseño de proyectos.
f. Competencia Estadística: capacidad, habilidad, conocimientos y recursos para, en cada etapa de la investigación, reconocer, procesar e interpretar datos mediante el uso de la Estadística. La competencia estadística definida por Gorina A, Alonos I & Zamora L (2007) aporta una metodología investigativa, perseverancia en la búsqueda de resultados más precisos, necesidad de fundamentar sus aseveraciones, razonamiento crítico basado en evidencias objetivas, así como gran poder de síntesis y abstracción, lo que contribuye a potenciar en el mismo el desarrollo de las demás competencias investigativas.
Por su parte, las competencias investigativas valoradas contribuyen a desarrollar en el investigador la capacidad de selección y aplicación de técnicas estadísticas adecuadas, favorecen la búsqueda de significado y sentido lógico a las conclusiones estadísticas que se obtienen, así como la selección de los aspectos significativos del objeto bajo estudio y la capacidad de adaptarse al manejo de diversos softwares estadísticos, potenciando así la formación de la competencia estadística.
Para Gayol M, Tarrés MC, Garcia E y D’Ottavio A (2011) el propósito
de las competencias investigativas es promover actividades que, mediante el ejercicio académico fomenten las siguientes dimensiones:
Cognitivas: observación, contrastación, clasificación, razonamiento, inducción, deducción, sintesis entre otras.
Tecnológicas: búsqueda en bases de datos, selección de información, empleo de programas estadísticos especializados, redes globales de
comunicación mundiales, etc.
Comunicativas: expresión oral y escrita, comprensión, interpretación; y
Socio-afectivas: trabajo en equipo, respeto, ética, tolerancia, compromiso social
Estas dimensiones son transversales en el proceso de formación y se convierten en competencias a desarrollar en cada nivel para poder reflexionar, contextualizar, problematizar, indagar, proponer, integrar, analizar, abstraer y conceptualizar.