sintácticas y predicados selectores
2.2. Las completivas precedidas de artículo como argumentos de los verbos factivos
2.2.1. Introducción
Como hemos señalado en la sección anterior, las completivas precedidas de artículo presentan claras restricciones distribucionales. Como consecuencia, ya en el trabajo de Demonte (1977)14, se propuso una generalización para dar cuenta de la distribución de estas completivas, que desde entonces ha sido ampliamente aceptada (Leonetti 1999a, Luján 1980/1993 y Picallo 2001, 2002, entre otros). Dicha generalización mantiene que la propiedad responsable a la hora de dar cuenta de la distribución de las subordinadas precedidas por el es la factividad o la presuposición por parte de ciertos predicados de la verdad de su sujeto o de su complemento, según el caso. Esta influyente hipótesis se sustenta, principalmente, en dos argumentos15. El primero de ellos tiene que ver con el significado de estas cláusulas. Según observa Demonte (1977: 123), “el ‘el’ podría sustituirse por ‘el hecho de’ sin que sobrevenga ninguna alteración de significado”, es decir, las cláusulas que nos ocupan son parafraseables por oraciones subordinadas encabezadas por el nombre hecho, como se observa en (12):
(12) a. Todos los colectivos han aplaudido el hecho de que se hayan
aprobado las modificaciones solicitadas.
b. Todos los colectivos han aplaudido el que se hayan aprobado las
modificaciones solicitadas.
14 En este trabajo citaremos, cuando sea necesario, por la edición de 1982.
15En este capítulo únicamente haremos referencia a los argumentos de índole semántica que se
esgrimen en la bibliografía. No obstante, cabe mencionar que también se han proporcionado argumentos de naturaleza sintáctica. Estos serán revisados en el capítulo 4.
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Como veremos enseguida, según Kiparsky y Kiparsky (1970), cuando una subordinada tiene esa propiedad, la proposición en ella contenida se interpreta como un hecho cuya verdad se da por supuesta. En otras palabras, dicha proposición tiene interpretación factiva.
El segundo argumento que se ha aportado es que el determinante no puede aparecer cuando el verbo que selecciona la completiva no es factivo16, como muestra Demonte (1977: 123):
(13) a. *Algunos estudiantes dijeron el que examen era demasiado complicado.
b. *Cristina sabe el que su prima ha tenido un bebé.
c. *Alba deseaba el que Noemí le hubiese dado clases de guitarra.
De hecho, si tenemos en cuenta los dos argumentos, el razonamiento se sigue de manera bastante natural. Si las proposiciones contenidas en las completivas precedidas de artículo se interpretan como verdaderas, estas deberán ser seleccionadas por predicados que precisen complementos con dicha semántica (y solamente por ellos), es decir, verbos que presupongan la verdad de su complemento. Antes de examinar la adecuación explicativa de esta propuesta, que tanto peso ha tenido en la bibliografía, creemos necesario dedicar un apartado a revisar qué se entiende por presuposición de verdad (también denominada presuposición semántica) y verbos factivos en estos trabajos, ya que en los últimos treinta años el concepto de presuposición ha evolucionado de manera significativa17.
16 Los verbos factivos son aquellos que presuponen la verdad de su complemento (Kiparsky y
Kiparsky 1970).
17 Dicha evolución se debe a un cambio de perspectiva que tiene su origen en los trabajos de
Stalnaker (1973, 1974). El lingüista propone tratar la presuposición no desde un punto de vista semántico, como hacen Kiparsky y Kiparsky, sino desde un punto de vista pragmático. Desde esta nueva perspectiva, las presuposiciones no son una propiedad de las oraciones sino de los hablantes (es decir, son los hablantes los que presuponen proposiciones). En consecuencia, las presuposiciones quedan definidas como las asunciones de los hablantes que se hallan en el trasfondo conversacional (background) y que son compartidas por hablante y oyente. Para una
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2.2.2. Cuestiones preliminares: presuposición de verdad y verbos factivos
El trabajo de Demonte (1977) toma el concepto de presuposición tal y como lo entienden Kiparsky y Kiparsky (1970). A principios de los setenta, la presuposición se entiende desde un enfoque principalmente semántico y, en el caso de las oraciones subordinadas (que es el que aquí nos interesa) puede definirse como:
(14) Una oración presupone otra oración sii:
1. Siempre que la primera oración es verdadera, la segunda es verdadera y,
2. Siempre que la negación de la primera oración es verdadera, la segunda oración es también verdadera.
[Beaver y Geurts 2011; la traducción es nuestra].
Según la definición de (14), las presuposiciones son implicaturas que sobreviven o se mantienen bajo un operador: la negación. La supervivencia de las implicaturas bajo uno o varios operadores se ha denominado en la bibliografía proyección. Veámoslo más claramente con un ejemplo:
(15) a. Hugo ha conseguido que el paquete llegue tarde. b. Hugo siente que el paquete llegue tarde.
(16) a. Hugo no ha conseguido que el paquete llegue tarde. b. Hugo no siente que el paquete llegue tarde.
En la pareja de ejemplos de (15) vemos que en ambas oraciones existe una proposición implicada: el paquete llega tarde. A priori, en cualquiera de los dos ejemplos dicha proposición tendría la primera condición necesaria para ser una buena exposición de la evolución de este concepto, veánse, entre otros, Beaver y Geurts (2011), Kadmon (2001: 8-21) y Levinson (1983: 197-225).
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presuposición. Sin embargo, si miramos los ejemplos de (16), solamente en (16b) la proposición mencionada sobrevive, esto es, se proyecta. En consecuencia, en virtud de la definición de (14), solamente la proposición de (15b) es una proposición cuya verdad permanece inalterada bajo la negación, esto es, constituye una presuposición.
La novedad del trabajo de Kiparsky y Kiparsky (1970) reside en que se muestra que ciertos verbos del inglés, tales como to regret (‘lamentar’), to deplore (‘deplorar’, ‘lamentar’), to resent (‘molestar’), etc., son predicados que desencadenan presuposiciones (presupposition triggers). Ello significa que las proposiciones expresadas por sus complementos son presuposiciones y, por tanto, se interpretan como hechos (facts). De ahí que los autores denominaran
verbos factivos a los verbos que manifiestan esta propiedad.
Los test empleados por Kiparsky y Kiparsky para probar si la proposición expresada por la subordinada se presupone son la negación, como se vio en la definición de (14) y también la interrogación. En concreto, si el valor de verdad de la proposición que expresa la oración subordinada permanece constante cuando se interroga o se niega la principal, nos hallamos ante una verdadera presuposición. Veámoslo con un ejemplo. En las oraciones de (17), la proposición Javier se va a vivir a Salamanca se interpreta como verdadera:
(17) a. Mi prima lamenta que Javier se vaya a vivir a Salamanca. b. Mi prima ha descubierto que Javier se va a vivir a Salamanca.
Si le aplicamos el test de la interrogación18, observaremos que la proposición
Javier se va a vivir a Salamanca sigue siendo verdadera:
(18) a. ¿Lamenta mi prima que Javier se vaya a vivir a Salamanca? (la p ‘Javier se va a vivir a Salamanca’ es verdadera)
31 b. ¿Ha descubierto mi prima que Javier se va a vivir a Salamanca? (la p ‘Javier se va a vivir a Salamanca’ es verdadera)
Los complementos oracionales de otros verbos (decir, pensar, dudar, querer…) no presentan esta propiedad. En los ejemplos de (19) y (20), la proposición expresada por la subordinada en las versiones negativa e interrogativa no se interpreta ni como verdadera ni como falsa, es decir, el valor de verdad de la proposición no está “prefijado” como en el caso anterior. En consecuencia, el hablante no se compromete con la verdad de dicha proposición o, en otras palabras, no la asume como verdadera, como vemos a continuación:
(19) a. Mi prima dice/piensa que Javier se va a vivir a Salamanca. b. Mi prima no dice/piensa que Javier se va a vivir a Salamanca. c. ¿Dice/piensa mi prima que Javier se va a vivir a Salamanca? (la p ‘Javier se va a vivir a Salamanca’ no se interpreta como verdadera)
(20) a. Mi prima duda/quiere que Javier se vaya a vivir a Salamanca. b. Mi prima no duda/quiere que Javier se vaya a vivir a Salamanca.
c. ¿Duda/quiere mi prima que Javier se vaya a vivir a Salamanca? (la p ‘Javier se va a vivir a Salamanca’ no se interpreta como verdadera)
Además de la esta propiedad semántica, Kiparsky y Kiparsky señalan que los verbos factivos también presentan algunas propiedades sintácticas particulares. En (21) y (22) mostramos que estos verbos permiten sustituir su sujeto (21) o su objeto directo (22) —si estos son oracionales— por un complemento encabezado por el nombre fact (’hecho’) seguido de de una oración apositiva (21b, 22b).
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También admiten la sustitución de los argumentos mencionados por una construcción de gerundio (21c, 22c)19:
(21) a. That Walter is late is significant.
b. The fact that Walter is late is significant. c. His being late is significant.
(22) a. Olivia regrets that Peter has been found guilty.
b. Olivia regrets the fact that Peter has been found guilty. c. Olivia regrets his being found guilty.
Por el contrario, los verbos no factivos no admiten las construcciones mencionadas:
(23) a. That Walter is late seems to me.
b. *The fact that Walter is late seems to me. c. *His being late seems to me.
(24) a. Olivia asserts that Peter has been found guilty.
b. *Olivia asserts the fact that Peter has been found guilty. c. *Olivia asserts his being found guilty.
Con respecto a las propiedades sintácticas de los verbos factivos, cabe señalar que Kiparsky y Kiparsky mencionan (en nota a pie de página) que existen ciertos verbos que, aunque son factivos desde el punto de vista semántico, no lo son desde el punto de vista sintáctico (Kiparsky y Kiparsky 1970: 147, n. 3). Es decir, existen ciertos verbos cuyo complemento se presupone pero que no admiten las estructuras de (21b, c) y (22b, c). Esta idea ha sido recogida más tarde en la bibliografía y ha cristalizado en la siguiente distinción: los verbos
19 Construimos los ejemplos de (21)-(24) a partir de los ejemplos de Kiparsky y Kiparsky (1970:
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factivos emotivos (lamentar, odiar, aborrecer, detestar, agradecer…), y los denominados semifactivos20 (descubrir, olvidar, darse cuenta, revelar…) (Karttunen 1971).21 Los primeros serían los plenamente factivos según Kiparsky y Kiparsky (presuponen la verdad de su sujeto/complemento y permiten las construcciones de (21b, c) y (22b, c) mientras que los segundos son factivos únicamente desde el punto de vista semántico. A efectos de este capítulo, dejaremos de lado el comportamiento sintáctico de los factivos y los semifactivos, y nos centraremos en su semántica.
Una vez que se ha visto en qué consiste la presuposición semántica en estos trabajos y qué se entiende por verbos factivos, el siguiente paso es determinar si es posible dar cuenta de la distribución de las oraciones precedidas por el utilizando la noción de presuposición. Tal y como adelantamos más arriba, esta es la propuesta que aparece en los trabajos anteriores.
2.2.3. Problemas de la generalización
La generalización establecida en la bibliografía para dar cuenta de la distribución de las completivas precedidas por el presenta ciertos problemas en su alcance. Tal y como mencionamos en el apartado 2.2.1., en los trabajos precedentes se habían aportado dos argumentos para defender que los verbos que pueden tomar subordinadas precedidas de artículo son los verbos factivos. En primer lugar, se ha dicho que las completivas que aquí nos ocupan son parafraseables por oraciones subordinadas encabezadas por el nombre hecho. Así es, en efecto, en numerosos casos, tal y como lo ilustramos en (12). Sin embargo, si miramos los datos con cierto detenimiento, podremos observar que la gramática del español no siempre permite que la completiva precedida de
20 También se han denominado factivos cognitivos (ver Norrick 1978).
21 Aunque Karttunen no los incluye en su trabajo, los verbos de percepción (ver, escuchar, sentir,
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artículo sea parafraseada por <el hecho de + completiva>, como podemos comprobar en (25):
(25) a. En esa empresa fomentan enérgicamente el que los empleados se
adhieran a un proyecto solidario.
b. *En esa empresa fomentan enérgicamente el hecho de que los
empleados se adhieran a un proyecto solidario.
Los datos de (26), que es el caso contrario al anterior, proporcionan un apoyo adicional para la independencia entre las completivas precedidas por el y las construcciones formadas con <el hecho de + completiva>:
(26) a. Se enorgullecía del hecho de que su nieto continuara el negocio
familiar.
b. *Se enorgullecía del que su nieto continuara con el negocio familiar.
La diacronía de ambas construcciones proporciona un argumento adicional a favor de nuestra hipótesis. En concreto, Becker (2014: 304-5) señala que la construcción con <el hecho de + completiva> es bastante posterior a la aparición del artículo ante sustantiva (s. XIX, en el primer caso frente al s.XVII, en el
segundo caso, según este autor). Este hecho también debilita la relación entre ambas estructuras. Por tanto, aunque parece que la construcción <el hecho de + completiva> y la completiva precedida de artículo tienen una semántica similar, no son completamente intercambiables.
En segundo lugar, no todos los verbos que presuponen la verdad de la proposición expresada por su subordinada pueden tomar este tipo de oraciones. Recordemos que en el apartado 2.2.2. habíamos señalado que podíamos distinguir dos grupos de verbos presuposicionales: los factivos (lamentar, odiar, aborrecer, detestar, agradecer…) y los semifactivos (descubrir,
35 ser buenos candidatos para tomar completivas precedidas de artículo, ya que son presuposicionales22. Sin embargo, tal y como pone de manifiesto la agramaticalidad de las oraciones de (27), no aceptan dichas cláusulas:
(27) a. *El niño descubrió el que su amigo le había roto los juguetes.
b. *Los estudios han revelado el que ese medicamento tiene efectos
secundarios peligrosos para la salud.23
En tercer lugar, se ha dicho que los únicos verbos que resultan compatibles con las oraciones precedidas por el son los verbos factivos. Sin embargo, en algunos trabajos más o menos recientes (Cabeza Pereiro 1997, Delbecque y Lamiroy 1999, Quer 2008: 107, Serrano 2008, 2014 y RAE-ASALE 2009: 3234) se han aportado nuevos datos que muestran que la lista de verbos que aceptan completivas precedidas de artículo es más extensa. En (28) ofrecemos varios ejemplos de producción real que así lo atestiguan:
22 Como se muestra en Karttunen (1971), los verbos semifactivos se caracterizan por perder su
factividad en algunos entornos sintácticos, como por ejemplo en las prótasis de las oraciones condicionales y bajo el ámbito de ciertos operadores modales. De este modo, si comparamos las oraciones de (i) nos daremos cuenta de que la proposición ‘te has comido toda la tarta’ solamente se presupone en la prótasis en la que aparece el verbo factivo (ib), mientras que no lo hace en el ejemplo que hemos construido con el verbo semifactivo (ia):
(i) a. Si descubro que te has comido toda la tarta, me enfadaré. (La p ‘te has comido toda la tarta’ no se presupone).
b. Si agradezco que te hayas comido toda la tarta, te lo haré saber. (La p ‘te has comido toda la tarta’ se presupone).
23 Nótese que la agramaticalidad de estos ejemplos no se debe a la presencia del modo
indicativo. Como se ve en (ii), la presencia de la negación en la oración matriz posibilita el subjuntivo en la subordinada y los ejemplos con el siguen resultando agramaticales:
(ii) a. El niño no descubrió (*el) que su amigo hubiera roto los juguetes (sino que su padre le había lavado su peluche favorito).
b. Los estudios no han revelado (*el) que ese medicamento tenga efectos secundarios peligrosos para la salud.
En estos ejemplos, no obstante, se pierde la presuposición de verdad de la subordinada. Como veremos al final de esta sección, tampoco este hecho justifica la agramaticalidad de (ii).
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(28) a. La ayuda de un buen médico especialista en la materia, junto al apoyo familiar, facilita el que la persona afectada supere este
problema.24
b. Y en ese punto, por imperativo de la geopolítica, había de nacer una ciudad. Y esa ciudad fue fundada por los romanos el año 24 a. C. y denominada Colonia Caesar Augusta en honor del emperador que promovió el que naciese.25
c. Además, hemos subrayado en primer plano los aspectos proféticos del texto ya que lo que Ibsen analiza se ha confirmado con el tiempo y es muy interesante ver cómo cuestiona el que un
sistema democrático pueda dar el poder a la sinrazón y a la hipocresía.26 d. En un punto intermedio se encuentra la asociación Francisco de Vitoria[,] que ve bien la excedencia forzosa, pero rechaza el que sea
remunerada.27
Si a los verbos de (28) los sometemos a las pruebas que presentamos en la sección anterior28, veremos que no se comportan como los verbos factivos. Comencemos aplicando las pruebas a facilitar y promover. Incluimos en los ejemplos otros verbos de semántica similar (fomentar, favorecer, dificultar y
entorpecer) que, como veremos, tienen un comportamiento paralelo al de los verbos citados:
(29) a. Ese juego facilita/promueve/fomenta/favorece (el) que Palmira aprenda a distinguir las notas musicales.
24 CREA [28/05/2010].
25 CREA [26/08/2010].
26http://goo.gl/95nENt [04/06/2010]. 27 CREA [12/08/2011].
28 Estas son las pruebas que tradicionalmente se han aplicado para probar si un verbo es factivo
o no. Para una batería de pruebas más amplia y algunas puntualizaciones sobre las utilizadas, ver Chierchia y McConnell-Ginet (1990: 282 y ss.) y Kadmon (2001: 13).
37 b. Ese fuego dificulta/entorpece (el) que Palmira aprenda a distinguir las notas musicales.
En (29a) existe la implicación de que Palmira aprende a distinguir las notas musicales. Por el contrario, en (29b), de implicarse algo (ya que la oración parece ambigua), esto sería lo contrario, es decir, que Palmira no aprende a distinguir las notas. Este hecho no debe extrañarnos, ya que obtenemos dicha interpretación debido al significado inherentemente negativo de dificultar y
entorpecer. Tal y como vimos antes, el hecho de que existan proposiciones implicadas no es suficiente para concluir que estamos ante un verbo presuposicional. La prueba decisiva es, como vimos, que el valor de verdad de la proposición que expresa la oración subordinada debe permanecer constante cuando la oración se niega o se interroga. Como vemos en los ejemplos de (30) y (31), no es esto lo que sucede:
(30) a. Ese juego no facilita/promueve/fomenta/favorece (el) que Palmira aprenda a distinguir las notas musicales.
b. Ese juego no dificulta/entorpece (el) que Palmira aprenda a distinguir las notas musicales.
(31) a. ¿Facilita/promueve/fomenta/favorece ese juego (el) que Palmira aprenda a distinguir las notas musicales?
b. ¿Dificulta/entorpece ese juego (el) que Palmira aprenda a distinguir las notas musicales?
Tomemos en primer lugar los ejemplos de (30). En ellos, el hablante no muestra ningún compromiso con respecto a la verdad de la proposición que expresa la subordinada y, por tanto, la proposición expresada por la subordinada puede ser verdadera o no serlo. Así lo prueba el hecho de que podamos añadir a (30)
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continuaciones que afirman (32) y niegan (33) la proposición ‘Palmira aprende a distinguir las notas musicales’:
(32) a. Ese juego no facilita/promueve/fomenta/favorece (el) que Palmira aprenda a distinguir las notas musicales pero la niña es
muy lista y ha aprendido sola.
b. Ese juego no dificulta/entorpece (el) que Palmira aprenda a distinguir las notas musicales y, por tanto, aprende a su ritmo.
(33) a. Ese juego no facilita/promueve/fomenta/favorece (el) que Palmira aprenda a distinguir las notas musicales y, por tanto, sigue
sin distinguir una sola nota.
b. Ese juego no dificulta/entorpece (el) que Palmira aprenda a distinguir las notas musicales, pero ella sigue sin distinguir una sola
nota.
En el caso de la interrogación, también es fácilmente observable que no se obtiene ninguna presuposición de verdad de la proposición contenida en la subordinada. Para mayor claridad, comparemos (31) con (18b), que repetimos aquí como (34) y (35) respectivamente:
(34) a. ¿Facilita/promueve/fomenta/favorece ese juego (el) que Palmira aprenda a distinguir las notas musicales?
b. ¿Dificulta/entorpece ese juego (el) que Palmira aprenda a distinguir las notas musicales?
(35) ¿Lamenta mi prima que Javier se vaya a vivir a Salamanca?
Mientras que en (35) interpretamos que la proposición contenida en la subordinada es verdadera (‘Javier se va a vivir a Salamanca’), no sucede lo
39 mismo en (34), pues la proposición que expresa la subordinada (‘Palmira aprende a distinguir las notas musicales’) no se interpreta como verdadera, es decir, no tiene un valor de verdad prefijado. En consecuencia, parece claro que los verbos facilitar, promover, fomentar, favorecer, dificultar y entorpecer no son factivos.
Con respecto a los otros verbos que aparecían en el ejemplo de (28), a saber, cuestionar y rechazar, tienen un comportamiento muy cercano al de los verbos inherentemente negativos que acabamos de analizar (dificultar,
entorpecer). Al igual que ellos, tampoco son factivos, como enseguida veremos. Incluimos en las pruebas otros verbos de semántica similar que se comportan de manera paralela a los verbos que nos ocupan: desmentir, descartar…
Con respecto a la implicación que se obtiene en la versión afirmativa de la oración (que, como recordamos, si es una presuposición debe mantenerse en las versiones negativa e interrogativa), esta parece ser negativa. Es decir, existe la implicación de que no se han agotado todos los recursos legales: