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Complicaciones a corto y largo plazo de la diabetes

CAPITULO 2. ANTECEDENTES

2.1.2 Complicaciones a corto y largo plazo de la diabetes

sus síntomas incluyen sed excesiva, fatiga, dolores de cabeza y visión borrosa. La hipoglucemia se define como niveles bajos de azúcar en la sangre y sus síntomas incluyen sudoración, ansiedad, confusión, dolor de cabeza, entumecimiento e irritabilidad. La ADA [American Diabetes Association, 2013] define la hiperglucemia como los valores de glucemia por encima de 180 mg/dl, medidos fuera del periodo post-prandial (el periodo inmediatamente posterior y hasta una hora después de una ingesta de alimentos). A su vez define hipoglucemia como los valores por debajo de 70 mg/dl. La alteración de los niveles de insulina en sangre, sobrepasando los límites de hiper e hipoglucemia puede dar lugar a complicaciones a corto, medio y largo plazo.

La hiperglucemia mantenida a lo largo de los años (20-30 años) es la principal causante de complicaciones microvasculares y cardiovasculares con disfunción de diferentes órganos. Como manifestación de la afectación microvascular aparecen retinopatías, nefropatías y neuropatías. En la raíz de los problemas de visión de las personas con diabetes están los cambios en las pequeñas arterias que llevan la sangre a la retina. Aproximadamente la mitad de las personas con diabetes experimenta problemas oculares después de padecer la enfermedad durante más de 10 años y se trata de un problema común para aquellos que padecen diabetes desde hace 30 o 40 años. Las alteraciones de la circulación en la retina provocan problemas visuales que pueden conducir a la pérdida de visión e incluso a la ceguera. Las nefropatías pueden evolucionar a fallo renal terminal precisando diálisis y trasplante renal. El deterioro de la función de la fibra nerviosa (neuropatía), especialmente en los dedos e incluso en las manos es otra de las consecuencias de la enfermedad, que se manifiesta en una sensación dolorosa con calor en las extremidades. Las neuropatías, combinadas con la circulación sanguínea disminuida hacen que con el tiempo las áreas afectadas se vuelvan menos sensibles y estén expuestas a heridas e infecciones, incrementándose la posibilidad de que las heridas se transformen en úlceras. El pie diabético es una de las complicaciones más habitual. Sin tratamiento, el pie diabético puede requerir amputación. Ocurren también trastornos genito-urinarios y disfunción sexual [De la Calle Blasco, H., 2000]. Las enfermedades cardiovasculares afectan al corazón y a los vasos sanguíneos y pueden producir complicaciones fatales como infartos de miocardio y accidentes cerebrovasculares.

La hiperglucemia puede generar a su vez complicaciones a corto plazo entre las que destaca, por su gravedad, la cetoacidosis. Como consecuencia de la carencia o insuficiencia de insulina, que se refleja en niveles altos de glucemia, el organismo intenta obtener energía por medio de la descomposición de grasas, lo que conlleva la generación de cuerpos cetónicos que hacen que la sangre sea más ácida. En el curso de algunas horas se produce el aumento de las micciones y de la sed. Le siguen debilidad y adormecimiento, vómitos, diarreas y dolor abdominal. Uno de los síntomas asociados es el aliento afrutado. En una etapa más avanzada la respiración se hace más profunda y rápida, pudiendo llegar a perder la conciencia y entrar en coma diabético. Los síntomas de cetoacidosis requieren tratamiento urgente, que incluye la administración de insulina e inyecciones intravenosas

diligencia, el restablecimiento de la cetoacidosis es, normalmente, rápido y completo, de lo contrario puede causar la muerte.

La hipoglucemia es más temida por sus consecuencias inmediatas: somnolencia, incapacidad para concentrarse, taquicardia, fatiga, confusión mental, pérdida de conciencia, convulsiones y coma. La intensidad y duración de los episodios hipoglucémicos pueden dar lugar a secuelas clínicas graves.

La hipoglucemia se define clásicamente por la presentación de la tríada de Whipple: a) síntomas compatibles con la hipoglucemia; b) concentración de glucosa baja en plasma, y c) alivio de los síntomas cuando la glucosa se haya elevado [Galindo Rubio et al., 2008]. Desde el 2005 hasta ahora, la ADA define la hipoglucemia a partir de valores de glucemia plasmática inferiores a 70 mg/dl [American Diabetes Association, 2005a, American Diabetes Association, 2013].

La hipoglucemia puede presentarse por la disminución o retraso en la ingesta de alimentos, no tomar los suplementos recomendados entre las comidas principales, aumento de la actividad física, errores en las dosis de insulina, errores en el momento o la técnica de administración de la insulina, abuso del alcohol, incremento en la sensibilidad de la insulina (ocurre al perder peso, tras el parto o al mejorar el control glucémico) o interacción con otros medicamentos o con otras enfermedades que modifiquen las necesidades de insulina [Galindo Rubio et al., 2008, American Diabetes Association, 2005a].

Los síntomas son diferentes según los pacientes e incluso pueden variar en la misma persona y modificarse a lo largo del tiempo. Suele producirse una respuesta adrenérgica intensa: temblores, palpitaciones, sequedad de boca, hambre, sudoración, etc. Con la evolución de la enfermedad puede atenuarse esa respuesta inicial y pasar a presentar directamente neuro-glucopenia, con síntomas como dolor de cabeza, falta de concentración, cambio brusco de humor, etc. hasta llegar a situaciones extremas. Cuando se producen los síntomas iniciales de alerta y se toman las medidas oportunas (ingesta de carbohidratos), la situación suele resolverse rápidamente. Pero si los síntomas no se producen o son ignorados, la hipoglucemia puede llegar a ser grave, presentando alteración de la función mental, con confusión, estupor y finalmente inconsciencia. Una de las complicaciones a medio plazo de la hipoglucemia es que con la evolución de la enfermedad el paciente puede perder la capacidad de sentir los síntomas que anuncian la hipoglucemia, con lo que se pierde capacidad de reacción que permite evitar situaciones más graves. La hipoglucemia grave es una de las situaciones que más estrés comporta, no solo en el momento en que ocurre, sino que produce en muchos pacientes miedos difíciles de revertir, que llegan a condicionar la optimización del tratamiento [Galindo Rubio et al., 2008]. Por este motivo es de vital importancia prevenir dichas situaciones. Cualquier técnica que permita detectar y evitar la hipoglucemia, tanto hipoglucemias leves como moderadas, poniendo especial hincapié en las hipoglucemias desapercibidas, mejorará no solo la calidad de vida del paciente, sino la posibilidad de establecer un control más

ajustado de su enfermedad, que revertirá en la disminución de las complicaciones asociadas.

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