5. MARCO TEÓRICO
5.6. Componentes de intervención:
Considerando lo declarado en el punto anterior, y bajo el consenso de que es necesario incorporar a la madre en las intervenciones, entregando un espacio a sus necesidades y aflicciones, surge el debate respecto de los componentes que debe incorporar dicho espacio. Pero antes de responder a cuáles son dichos componentes, es necesario clarificar a qué se refiere el concepto.
Cuando se habla de “componentes” la RAE los define como lo “que
forma parte de un todo”, que refiere a “elementos de” (RAE, 2012). Otros
autores dedicados a la literatura respecto del diseño de programas sociales,definen los componentes como grandes grupos de actividades en las cuales el programa social se desagrega (Siempro, 1999)
Por lo tanto, los componentes pueden ser entendidos como aquellos elementos que forman parte de una intervención. Al respecto, y en la temática de madres de niños que han sufrido abuso sexual, se han desarrollado investigaciones, donde algunos autores como McCourt señalan
40 aspectos relacionados con lo educativo, en términos de informar acerca de cómo apoyar a sus hijos, ayudar a comprender el proceso de abuso y el proceso post abuso, entregando información lo más completa posible acerca decómo responder a preguntas de los hijos, saber que el abuso sexual ha ocurrido a otros, y tener información de sobrevivientes (McCourt, 1998).
En este mismo sentido ortos autores como Miller y Dwyer (1997), señalan, en base a su práctica clínica, que algunos aspectos que deben estar presentes en la intrvención con padres no agresores son: Compartir
información con la madre y el hijo que ha sufrido el abuso sexual, ya que,
muchas veces carecen de ella, lo que les lleva a naturalizar ciertas prácticas;
Respeto al ritmo y tiempo de la familia, considerando al momento de
intervenir los procesos individuales; Facilitar el proceso actual donde las madres puedan reconocer y ser testigos del sufrimiento y degradación experimentados por su hija; y finalmente Reconocer las dificultades en la
reconstrucción de confianzas, y contribuir al desarrollo de una relación de
apoyo madre e hija.
Lo anterior se refleja en las intervenciones diseñadas por psicólogosde origen Anglosajón, las cuales en un principio se orientaron a la educación de los padres, dejando de lado las emociones. Un ejemplo de ello son las intervenciones desarrolladas por Deblinger, McLeer y Henry en 1990, donde proponen trabajar, a través de sesiones de carácter cognitivo conductual, organizadas en módulos cuyas temáticas son: Educación y enfrentamiento; Educación, modelado y exposición gradual; y finalmente Manejo de habilidades conductuales (Deblinger, McLeer y Henry, 1990).
Dichas intervenciones se basan en investigaciones como las de Deblinger, Stauffer y Steer, quienes en un estudio comparan dos tipos de intervención con madres de niños que han sufrido abuso sexual, una de carácter cognitivo, con las carcterísticas previamente señaladas, y otra de apoyo, donde lo que se buscaba era empoderar a los padres, respetándolos como expertos en relación a sus experiencias y a sus hijos, conviertiendose los profesionales, en una fuente de apoyo a los esfuerzos que realizan. Los resultados de dicho estudio señalaron que las madres se ven más beneficiadas con intervenciones cognitivo conductuales, que con las de apoyo (Deblinger, Stauffer y Steer, 2001).
No obstante lo anterior, y luego de varias investigaciones al respecto, las intervenciones cognitivo conductuales, focalizadas en lo educativo, comienzan a incorporar aspectos asociados al trauma en la madre,
41 ayudándola a superar las dificultades que vive. Al respecto Stauffer y Deblinger (1996), incorporan a las intervencionesel tema de ayudar a los padres a enfrentar sus propias emociones, considerándolos como víctimas, que tienen la posibilidad de superar el hecho (Stauffer y Deblinger 1996). En esta misma línea otros autores señalan la importancia de incorporar aspectos relacionados con el trato hacia las madres, el cual debe ser digno y respetuoso, donde es central la escucha, aceptación y promociónde espacios para compartir la experiencia con otros, como una forma de exteriorizar la misma (Claramunt, 1993). En este mismo sentido, McCourt(1998) señala la importancia de trabajar con las madres la culpa, rabia, la confianza, pérdida de poder y aislamiento, junto con eventuales vivencias depresivas.
De este modo, y considerando lo que la literatura señala respecto de los impactos en las madres de niños que han sufrido abuso sexual infantil, la reparación integral aparece como adecuada, en tanto, de una u otra forma, integra los aspectos señalados por las investigaciones previamente mencionados.
El concepto de Reparación Integral señala que toda victima que haya sufrido la vulneración de sus derechos tiene derecho a larestitución,
entendida como aquel proceso que se orienta al restablecimiento de la situación existente antes de la vulneración; a la Reparación y a las garantías
de no repetición, lo cual es válido para víctimas directas e indirectas, como
es el caso de madres de niños que han sufrido abuso sexual (Frühling, 2004). Desde ahí, la reparación será comprendida de manera integral a partir de tres componentes centrales:
El primero es el componente jurídico: Considerandoque el abuso sexual de un hijo es una vulneración de derechos tanto en el niño, como en la madre del mismo, se da mucho énfasis a la restitución del mismo. Por lo tanto, este componente se orienta a activar los mecanismos jurídicos necesarios para reconocer la situación de abuso hacia el hijo como una vulneración de derechos, que requiere una sanción y medidas de protección legal, teniendo presente que se debe evitar, durante el proceso judicial, cualquier acto que pueda ser entendido como victimización secundaria.
El segundo componente es el psicológico: El abuso de un hijo genera en las madres un impacto que afecta su identidad y conflictúa su comprensión de mundo. En base a eso, se vuelve relevante considerar un componente terapéutico dentro del proceso de intervención, buscando que
42 las personas descubran verdades y encuentren nuevos significados a los eventos traumáticos en su vida (Barudy, 2001)
El tercer y último componente es el social, el cual busca trabajar el impacto del abuso de un hijo en las relaciones con el entorno, reconociendo las dificultades, como la culpabilización del ambiente hacia la mujer, y las posibilidades o potencialidades del entorno para ayudarla a superar o sobre llevar la situación vivida. De este modo, se orienta al fortalecimiento de los vínculos protectores como una forma de garantizar la detección e interrupción de situaciones de abuso, pero también como una forma de construirun soporte socal que apoye a la madre, antes que estigmatizarla, lo cual facilita el proceso de reparación (Oistis, 2002)
Lo que se espera de estos tres componentes es que interactúen de tal manera que se complementen, tal como lo muestra la siguiente ilustración: Cuadro 1: Articulación componentes de intervención
(Fuente: Elaboración propia) El problema radica en que generalmente la madre adquiere relevancia en el ámbito jurídico, específicamente en lo que refiere al acto de poner la denuncia y proteger al niño, sin embargo su dolor y sufrimiento es olvidado. De este modo a través del actuar de las intervenciones e instituciones se pone más énfasis en el componente jurídico, dejando de lado los otros dos (Martínez, Sinclair, 2006; Intebi, 2008; Teubal, s/f).
Juridico Psicológico
Social
Intervención Social Compleja con Madres de niños que han sufrido abuso sexual infantil.
43 CAPITULO III
MARCO METODOLÓGICO