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CAPÍTULO 2: METODOLOGÍA DE INVESTIGACIÓN PARA UN CASO DE REUBICACIÓN

4.7 COMPORTAMIENTO DE LOS ASPECTOS DE LA VIVIENDA ADECUADA EN BARRANCA

Con lo anterior expuesto, queda reafirmado la condición de hábitat en el sentido más abarcador del término vivienda, la cual es cualificada como adecuada cuando sus aspectos rectores son cumplidos a cabalidad.

Enunciados en la Observación General Nº4 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (1991) estos siete aspectos a tener en cuenta a la hora de ofrecer una Vivienda Adecuada tienen evidencia en la conformación del nuevo centro de población Barranca Nueva. Es posible estudiar sus comportamientos y para ello es necesario recalcar la conceptualización que se ha utilizado en esta investigación a partir de la adoptada en la Observación Nº4 donde la vivienda es asumida como un entorno estructurado por un sistema de múltiples lugares y servicios que se articulan y conectan según sean las actividades humanas y la cultura de una población. Con esta base, los indicadores para evaluar la Vivienda Adecuada son los siguientes:

a) Seguridad jurídica de la tenencia.

Al momento de la presente investigación, los documentos de propiedad de las residencias prototipo no habían sido entregados por las autoridades competentes. Los residentes manifiestan que, desde que se hizo efectiva la reubicación, las autoridades han retenido la legalización con la finalidad de fomentar la real permanencia de las personas en las casas. El 10 de marzo del 2010 fue la entrega oficial de las residencias, la cual ocurrió mediante firma de acuerdo que estipulaba la legalización de propiedad pasado 5 años de residir el inmueble. Sin embargo, a la fecha, 2017, el tiempo pactado ha sido cumplido y la legalización no se ha efectuado, por ello, los habitantes recurren a la protesta colectiva donde manifestar su desagrado y derecho.

Inicialmente, durante el período de albergue, la administración municipal ocupó un oficio legal mediante el cual los habitantes desplazados de la zona de riesgo, al momento de ocupar las casas en el nuevo centro de población, renunciarían a los derechos legales sobre sus antiguas propiedades inmobiliarias. Hubo una primera firma de recepción bajo la promesa de que posteriormente recibirían las escrituras legales. Con esta medida se evitaba que los pobladores regresaran a sus antiguas casas y estuvieran expuestos a nuevos desastres medioambientales. No obstante, hasta el 2017 este acuerdo no había sido cumplido por ninguna de las partes: los reubicados regresan a Barranca Grande y la administración no entrega aún las escrituras de propiedad.

Aunado a esto, otra expresión social de inseguridad legal manifestada es la construcción de vallas y cercas que delimitan las parcelas. Aparece así un cambio de percepción de la propiedad habitacional donde la delimitación física resulta como la única manera de identificar e individualizar su patrimonio.

86 b) Disponibilidad de servicios, materiales, facilidades e infraestructura.

Las residencias prototipo y la urbanización de Barranca Nueva fueron entregados en el 2010 con deficiencias en el suministro de agua potable, el tratamiento de las aguas residuales, el alumbrado público y la pavimentación de las calles. En la actualidad, algunos de estos servicios continúan con fallas y otros han mejorado su eficiencia con el tiempo.

En cuanto a la dotación de servicios públicos, un 50% aproximadamente de la red vial está asfaltada. De esta, una gran parte, fundamentalmente la vía de entrada al poblado, hasta finales del 2017 estuvo deteriorada; situación que cambió a inicio del 2018 cuando, a raíz del cambio de administración municipal, la vía fue intervenida para dotarle de la segunda senda con camellón que por proyecto arquitectónico estaba estipulada. Por el contrario, no existen aceras o banquetas definidas y los andadores escalonados entre manzanas son de tierra. Favorablemente, Barranca Nueva tiene una cobertura total de servicio hidráulico, eléctrico y de drenaje sanitario. No obstante, fueron identificadas ciertas irregularidades al respecto.

El abasto de agua no es constante, acontece esporádicamente en el día y en la semana. Cuando esto sucede, las familias hacen uso de diversos receptáculos para almacenarla, desde simples vasijas como cubetas y galones hasta la adquisición de tinacos o la construcción de tanques receptores. La caja de agua ubicada en la Reserva Ecológica Central suministra el líquido, mas, es insuficiente. Las alternativas de almacenamiento representan una forma de adaptación al nuevo entorno por parte de los reubicados; así lo confirmó Don Tobías Hernández:

Sí, este, porque las viviendas [casas] que nos dieron no tienen un lugar adecuado para la ropa ni nada, el único que tiene es lavado para lavarse las manos, el baño que… pues para la regadera para bañarse, pero, en cuestión de un lavadero para lavar ropa ninguna vivienda [casa] lo tenía. (Entrevista a Tobías Hernández Hernández)

Por otro lado, la red de drenaje no cumple con sus funciones a cabalidad. La planta de tratamiento de aguas residuales dispuesta para ofrecer servicio a la población ha funcionado intermitentemente desde su puesta en marcha y en la actualidad está en total desuso. Entre sus consecuencias está la afectación a la población barranqueña y a otras comunidades vecinas que se surtían de las aguas del río Xalatla a donde eran vertidos los desfogues mal procesados.

No menos importante es el servicio eléctrico que, si bien tiene total cobertura clientelar, está sujeto a los requerimientos de cobros mensuales o bimestrales y, por tanto, a las posibilidades de pago tanto de las familias económicamente estables como de las no estables.

Como aspecto adicional, está el acceso a Internet, proporcionado por la empresa de telefonía Telmex en modo Wifi ubicado en las áreas aledañas al templo. Bajo pago de acceso, los habitantes pueden conectarse en este espacio público.

87 La residencia prototipo provee los espacios mínimos para el habitar de una familia mexicana estándar: cuatro inquilinos. Sin embargo, en cuanto a sus características estructurales y materiales induce inseguridad a sus habitantes.

Estas fueron edificadas sobre una cimentación aislada de hormigón armado. Estructuradas con muros de cargas, tiene una altura de 3 m. Es de un único nivel y ocupa un área de 37,21 m². Construida con materiales combinados, representa la experimentación en México de la utilización del sistema de cartón comprimido revestido con pasta y cubierta de planchas metálicas.

En este sentido, la distribución espacial de la residencia prototipo no admite un número de inquilinos mayor a cuatro. Fundamentalmente, la estructura familiar barranqueña está compuesta por el padre, la madre y dos hijos; sin embargo, cuando el índice familiar aumenta, las recámaras resultan insuficientes para albergar a todas las personas sin manifestar hacinamiento. Es posible asumir, con base en el muestreo realizado, que una tercera parte de la población supera la cantidad conveniente de residentes: un 30% del total de las casas están habitadas por más de cinco personas; de este porciento, en el 12% hay recámaras añadidas para satisfacer la necesidad de habitación. Pese a todo, la comodidad de la residencia prototipo cumple, en sentido general, con la disponibilidad espacial requerida para una familia barranqueña estándar. De igual manera, el puntal de la cubierta brinda una espacialidad adecuada que, junto con la cantidad y ubicación de ventanas, mantienen un ambiente interior agradable. A pesar de ello, no todos los locales proveen de tal comodidad. El baño, por ejemplo, tiene dimensiones reducidas, restringidas para realizar un desahogado aseo corporal; los muebles sanitarios están muy pegados unos con otros y extremadamente cercanos al área de ducha de 0,72 m². Como solución a esto, en una de las casas encuestadas fue identificado una añadidura de este local específico.

Gracias a las bondades del clima templado y húmedo de la serranía y a la disposición de las ventanas conforme al tránsito de los vientos, la temperatura interior de las casas oscila entre los 22 y 19º C entre el día y la noche, ayudado, en gran medida, por el permeable material constructivo. No obstante, la utilización del cartón ha provocado insatisfacción en los pobladores dado su vulnerabilidad a las lluvias y al sol.

La mayoría de los habitantes manifiestan abiertamente su desagrado con la materialidad de las residencias y gran parte de ellos han actuado para solucionar las deficiencias. Las palabras de Don Tobías Hernández lo corroboran:

Pues el pueblo está muy bien, las casas están bien atrasadas. El problema de la construcción de las viviendas [casas] fue que quedaron muy mal construidas. Con un material que aparentemente se ve bien, pero al rato con el agua, este, se descompone el muro, nada más son de panal de cartón. El muro, pues no es un…, este…, pues un revoco como de yeso o algo así. Pero aparte de que las casas están muy sencillas, pues ahí lo mejor hubiera sido que las casas hubieran sido de material de concreto, material como es blocks, tabique. Pues ahorita hay muchos problemas sobre las viviendas [casas] que luego viene el agua… se les mete el agua; el aire se lleva el techado, lo vuela; y al rato pues tenemos que andar

88 viendo a los presidentes, los gobiernos para mejorar eso. (Entrevista a Tobías Hernández Hernández)

Para mitigar las afectaciones por la lluvia varias familias colocaron un techo —popularmente denominado “colgadizo”— en la fachada frontal. Está soportado en el canto de la fachada y en dos columnas de madera o acero, fundamentalmente hecho con láminas metálicas. De esta manera, se evita que los rayos del sol abofen las paredes, y que las lluvias mojen y desprendan el material. Como alternativa radical, seis familias han demolido sus casas prototipo para edificar casas de concreto más adecuadas a sus necesidades y habitabilidad.

Es imprescindible apuntar que la valoración de las casas prototipo como habitables o no está dada, en gran medida, por la comparación entre las condiciones previas a la reubicación y las posteriores. Para algunos habitantes la casa prototipo constituye una pérdida y para otros, a pesar de tener ciertas dificultades, representa una mejoría en las condiciones de habitabilidad. Una de ellas es Doña María I. Ortiz, quien afirmó:

(…) para mí mejoró, porque no era lo que yo tenía… esto que tengo aquí allá yo no lo tenía. Para mí esta casita que nos dieron está bien, porque también somos poca familia. (Entrevista a María I. Ortiz Muñoz)

Sin embargo, el número de reubicados que manifiestan sus inconformidades es mayor. d) Asequibilidad.

En cuestión de lo asequible que fue el residir en el centro de población para los reubicados, su posición como asistidos por el gobierno hizo de Barranca Nueva un asentamiento popular. Cada familia damnificada tuvo acceso a una residencia prototipo y a los equipamientos y servicios ofrecidos. Todo esto sin costo alguno. Por lo que fue garantizada la prioridad de seguridad y hábitat ante que la rentabilidad.

e) Gastos soportables.

Referente a los gastos que entraña habitar una residencia prototipo, hay que puntualizar que estas, al ser una donación para damnificados, no tuvo costo alguno de adquisición. En cambio, las casas de Barranca Nueva sí admiten gastos en ellas. La inminente necesidad de mejorar sus condiciones materiales para afrontar las características climáticas de la zona pone en posición de inversionista a sus habitantes. Muchas de las casas dañadas, cerradas o abandonadas lo están, porque sus inquilinos no invierten en resarcir los daños, pues no disponen del dinero para llevarlo a cabo. Don Tobías Hernández hizo énfasis en el tema:

Algunos hemos mejorado un poquito nuestras casas, sí, pero con mucho esfuerzo (…) Pero hay algunas familias que, pues viven, este… eh… francamente, en lo económico, pues ahí no hay ventaja de que ellos puedan mejorar sus viviendas [casas], porque no les alcanza el dinero, lo que ganan es solamente para vivir nomás, para comer y beber; pero así para

89 construcciones no pueden construir porque no les alcanza el recurso. (Entrevista a Tobías Hernández Hernández)

Según comentan los barranqueños, los gastos habituales en gas y electricidad, así como la compra de los alimentos superan, en la mayoría de las familias, las posibilidades económicas, por lo que no les es posible disponer dinero para reparar o remodelar las casas. La mayoría de ellos trabajan para satisfacer las necesidades básica, algunos como agricultores y comercializadores de sus propios productos y otros como asalariados, por lo que la inversión en mejoras domésticas resulta mínima y esporádica.

La dotación de una cocina de gas por diseño arquitectónico exige de la compra del combustible fósil que, en promedio, cuesta 360 a 480 pesos mexicanos dependiendo el tamaño del cilindro portátil. Por tal motivo, la gran mayoría de los residentes han optado por retomar el empleo de la madera en la cocción de los alimentos. La leña debe ser recolectada en la sierra o comprada, por lo que en sí misma es un dilema cotidiano; pretende erradicar el gasto monetario en gas, su poca disponibilidad en Barranca Nueva hace que la leña deba ser comprada a precios que oscilan entre los 10 y 15 pesos por un rollo de 20 unidades, o 100 pesos por un carretón lleno. La opción que muchos habitantes adoptan es buscarla en los bosques de Barranca Grande, pero, por igual, esta acción requiere del pago del transporte público hacia la serranía.

La referencia a estos gastos en combustibles proviene de las opiniones de los habitantes. En la entrevista a Don Tobías Hernández, hay una alusión al tema que corrobora la opinión pública:

Aquí la mayoría de las familias compran leña porque no les alcanza para tener un tanque de gas o usar una estufa de gas, pues ahorita, últimamente, el gas está muy caro. Las mayorías de las familias no tienen una estufa, no tienen un tanque de gas, y se van al monte a traer leña; porque si la compran ellos, pues la leña está muy cara aquí. (Entrevista a Tobías Hernández Hernández)

En igual sentido, Doña María I. Ortiz expresó su consideración acerca de los cambios en la economía familiar que ha traído vivir en Barranca Nueva:

(…) acá es puro comprar. Aquí ya te traen todo, todo está en que tengas dinero que acá compras todo. No sé si se ha dado cuenta, pero en las mañanas, pasa el carro de pasaje, pasan las camionetas (…).

Aquí cambiamos mucho al gas (…) Son pocas, que yo todavía las veo que vienen con su rollo de leña así ah… cargando (…). (Entrevista a María I. Ortiz Muñoz)

Por último, es importante señalar que, en promedio, para una familia de cuatro integrantes donde los ingresos entran de la mano del padre [asalariado o comerciante de su producto agrícola], la economía familiar oscila entre los 600 y 1000 pesos mexicanos semanales, aproximadamente 3000 pesos al mes, lo cual presupone bajas inversiones en gastos que puedan ser discriminados o suplantados por otras formas de sufragar la necesidad. Estos gastos primordiales son: la base alimenticia principal, el combustible de cocción y la transportación pública que, diario, exige 20

90 pesos de ida y regreso a las fincas y cafetales en Barranca Grande (Comunicación informal de habitantes de Barranca Nueva).

f) Lugar.

El lugar donde fue reasentada la población damnificada fue construido para brindarles bienestar, por lo que dispuso de ciertos servicios sociales y equipamientos. El predio adquirido por el gobierno para edificar el nuevo centro de población tenía las condiciones de factibilidad y seguridad para el desarrollo urbano, sin embargo, y como igualmente sucedió con los servicios sociales, la zona fue presentando problema paulatinamente.

En octubre del 2013 un desprendimiento de tierra, donde está localizado el antiguo banco de arena, obstruyó la carretera Cosautlán-Teocelo y puso en alerta a las autoridades sobre el peligro que había para 20 residencias asentadas a 20 m del banco (SEPC, 2013). Empero, luego de estudios geológicos realizados a la zona se decidió mantener a las residencias y familias en su lugar original. Según narran los barranqueños, esto socavó el estado de seguridad que tenían las familias en el nuevo centro de población dejándolas en una atmósfera de incertidumbre ante la ocurrencia de eventos naturales que amenazaban sus estabilidades y el consecuente cambio de morada. A pesar de ello, y que las intensas lluvias reblandecen el suelo, desde ese evento hasta la fecha [2017] no ha ocurrido ningún otro hecho peligroso.

A su favor, la localización geográfica del asentamiento cerca de la carretera Cosautlán-Teocelo permite el desplazamiento efectivo de los barranqueños que viajan a trabajar hacia ciudades importantes del municipio y hacia Barranca Grande.

Este es otro aspecto social deficiente en Barranca Nueva: el acceso a empleos. En el conjunto habitacional no hay inmuebles que funcionen como instalaciones laborales y las pocas formas de trabajo que utilizan los residentes son: el empleo en las escuelas y centro de salud, la venta de productos dentro de sus parcelas o la realización de oficios a cambio de remuneración.

Don Tobías Hernández se refirió a la problemática laboral vivida en la comunidad:

Pues aquí es propiedad, pero no hay nada de que producir aquí, nada, nada que producir aquí, lo único que hay que hacer… pues, el que puede, busca la forma de… un negocito. Pero el que no, pues se va a trabajar a otros lados, a la ciudad: a Xalapa, a Cuatepec, México, y regresan con dinero y van ayudando, progresando, pero muy poco también. (Entrevista a María I. Ortiz Muñoz)

La vocación agrícola de la comunidad no puede ser satisfecha completamente en la localidad, por tanto, es evidente que el programa de reubicación y el proyecto arquitectónico-urbano tuvo la intención de aportar tan solo residencia a los reubicados. Sin embargo, Barranca Nueva fue tomada como punto de promoción y acciones pro-agrícolas donde se realizaron actividades con grupos de cafetaleros de la región. Ejemplo de ello fue la entrega de instrumentos para la producción de café

91 llevada a cabo en octubre del 2015 como parte del programa Procafé ejecutado por la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación [SAGARPA]24.

Por otro lado, los servicios públicos son insuficientes para cubrir todas las necesidades sociales de la población. Barranca Nueva cuenta con equipamiento educativo y de salud, cuyas construcciones culminaron años después del 2010: el centro de salud estuvo listo en el 2012 y las escuelas, en el 2014. Los servicios educativos lograron una mejoría considerable, mas, las instalaciones de la escuela primaria, primera en terminarse, estuvieron incompletas: hubo escases de locales sanitarios, falta de la biblioteca y no quedó techada de la cancha deportiva. En relación al centro de salud, este tuvo una inversión de 5 millones de pesos mexicanos, y consta de consultorio, salas de procedimientos y curaciones. En la actualidad ofrece servicio a los barranqueños y sus instalaciones están condicionadas para ello. Al respecto Fernando Colorado comentó:

En nuestra reubicación nos la hicieron [la clínica] más amplia, supuestamente con más equipos, pero desafortunadamente para nosotros sigue lo mismo, pues la doctora que está nada más da consulta entre semana, sábados y domingos no.

Las escuelas han ido mejorando lo que es las construcciones, el equipamiento que tenía ha tenido, este… por ejemplo, secundaria tiene sus computadoras (…). (Entrevista a Fernando Colorado Muñoz)

Según los Términos preliminares del proyecto, había incluida una tienda comunitaria que nunca fue construida. Quizás los más importantes, sí fueron construidos para servir a la población. El centro de salud y las escuelas de nivel básico, intermedio y bachillerato están a disposición de los reubicados, incluso de quienes retornaron a Barranca Grande. Es válido recalcar entonces que, en las conversaciones informales desarrolladas con los habitantes, la gran mayoría manifestó que uno de los principales motivos de su permanencia en Barranca Nueva es la disponibilidad de los servicios educativos y de salud.

g) Adecuación cultural.

En cuanto a la adecuación cultural de las residencias prototipo y el conjunto habitacional, no hubo