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Comportamiento de la Gestión de Caza por las Entidades que

Capítulo II. Raíces y evolución del deporte de la caza en la provincia

2.5. Bibliografia

3.3.1. La Federación Provincial de Caza Deportiva (FCD)

3.3.2.3. Comportamiento de la Gestión de Caza por las Entidades que

En el Cuadro 3.10 se plasman los criterios de los Turistas encuestados con relación a las condiciones de los cotos y zonas de caza, coincidiendo en su mayoría con lo comentado en el epígrafe 2, donde se destacan los territorios y áreas de “Maspotón” y “Punta de Palma”, que además son los que más visitantes reciben. Sin embargo, en dichas encuestas aflora

poblaciones de aves acuáticas y palomas en sus áreas, contaba con una confortable instalación para el hospedaje y atención especializada a los clientes, que actualmente no se utiliza, estando en el abandono y en pésimas condiciones, al igual que la mayoría de sus áreas, de las que sólo se están explotando dos.

Cuadro 3.10. Criterios de los Turistas encuestados (26) con relación a las condiciones de los Territorios en los que se realiza el Turismo Cinegético en la Provincia.

Condiciones Territorios

Excelentes Buenas Regulares Malas

Presa el Punto 10 % 50 % 40% -

Punta de Palma 92 % 8 % - -

El Guanal 76 % 24 % - -

Maspotón 100 % - - -

Costa Sur 88 % 12 % - -

También, como resultado de las propias encuestas, se confirma que los patos constituyen las especies más demandadas, no obstante aparecer las Palomas como las más cazadas (Cuadro 3.11).

Cuadro 3.11. Orden de demanda de las especies más preferidas y cazadas por los turistas. (Según resultados de las entrevistas a 26 sujetos).

Orden de Importancia (1,2,3,4)

Especies Más Preferidas Más Cazadas

Palomas 2 1

Codorniz 3 3

Patos 1 2

Becasina 4 4

A partir de las encuestas se pudo conocer que la mayoría de los turistas (69 %) tiene un criterio desfavorable sobre la organización de la actividad y la calidad de los servicios que se brindan, además de emitir opiniones sobre aspectos claves como la deficiente imagen de los guías, la carencia de uniformes, la insuficiente información, las penurias con el transporte para la revisión previa de las áreas y el traslado de los guías de caza.

Lo anterior se corrobora y amplía cuando se valoran los elementos recogidos en las entrevistas y observaciones realizadas, donde afloran otras insuficiencias y limitaciones que atentan contra el buen desarrollo y la sostenibilidad de la actividad, entre las que se cuentan la carencia de profesionalismo y de la ética de caza elemental en algunos guías, la falta de preparación del personal encargado para desarrollar las actividades de conservación, la

omisión de medidas de fomento y conservación de las especies y sus hábitat por parte de la dirección técnica en esta actividad, la carencia de los aseguramientos y recursos indispensables y el empleo de procedimientos de caza que violan normas, horarios y otros aspectos importantes, con el marcado interés de que el turista haga buenas perchas.

En el Cuadro 3.12 se resume la gestión de las entidades del Turismo Cinegético en la Provincia en las últimas dos Temporadas (2005-2006 y 2006-2007), atendiendo al total de aves cazadas por especies (datos de archivo de la EPPFF), donde se aprecia un bajo número de turistas en la última temporada y se reafirma a las palomas como las especies más cazadas. En general, se experimenta un descenso en la temporada 2006-2007 con respecto a la anterior.

Cuadro 3.12. Resumen de la gestión del Turismo Cinegético en la Provincia en las últimas dos Temporadas (2005-2006 y 2006-2007), atendiendo al total de aves cazadas por especies. (Datos de archivo de la EPPFF).

Aves Cazadas

Codorniz Becasina Palomas Patos Temporadas Cazadores Sesiones Piezas

Ses. Piezas Ses. Piezas Ses. Piezas Ses. Piezas

2005-2006 54 278 4732 39 233 89 1303 101 2226 49 970

2006-2007 36 193 2413 33 183 63 771 57 1006 40 453

Otros indicadores importantes que ilustran el comportamiento de la gestión se presentan en la Figura 3.2, que compara los gastos, ingresos y utilidades de cuatro temporadas de caza entre los años 2001 al 2006.

Figura 3.2. Comportamiento de Gastos e Ingresos en la explotación del Turismo Cinegético en la Provincia durante cuatro temporadas de caza entre 2001 y 2006.

Se puede apreciar que el balance de gastos e ingresos ha tenido fuertes oscilaciones, y aunque los promedios de los años analizados pueden considerarse aceptables, es importante señalar que los gastos no incluyen ninguna medida de fomento y conservación del potencial cinegético, sino que más bien se centran en los costos de los servicios suministrados al turista que originan directamente ingresos y los costos de operación de la caza. Estos costos son mayoritariamente en divisas, que frente a los ingresos, también en divisas, aseguran una rentabilidad que a la postre puede ser engañosa.

Es llamativo el índice de rentabilidad obtenido de 0,33, reconocido como bajo. Este índice derivado del costo por peso de producción probablemente no refleje la realidad de los resultados económicos de la actividad, pues no hay seguridad de que los gastos en moneda nacional, particularmente los inherentes al salario, se hayan considerado en su justo peso, además de que no han ocurrido en la práctica gastos en el manejo de especies, algo que a corto plazo se refleja en un balance de ingresos y gastos positivo pero que a mediano y largo plazo es muy pernicioso para la caza porque va contra el potencial cinegético aprovechable. Por otro lado, la venta de cartuchos, que puede parecer a primera vista muy rentable, constituye uno de los principales factores que puede deprimir la caza a mediano y largo plazo. Actualmente, el precio de venta de la caja de cartuchos de caza de producción nacional (10 pesos CUC) prácticamente duplica el precio que tienen las marcas más prestigiosas en el contexto internacional, lo que lleva a pensar que un mayor consumo de cartuchos se traducirá en un mayor nivel de ingresos. Sin embargo, uno de los problemas latentes ya se refleja en las opiniones de los propios cazadores extranjeros, que se sienten chasqueados por el precio excesivo de los cartuchos, a lo que se pueden añadir las deficiencias en los servicios recibidos, la organización de la caza y la falta de profesionalidad del personal encargado, resultando en un efecto descomercializador. Pero lo más preocupante de incentivar el consumo de cartuchos está en el aumento del nivel de perturbación en las áreas de caza y el incremento de las tasas de abatimiento. Este último aspecto es de especial interés, porque se sabe que la aplicación de las normas de caza tiene lugar a partir de las piezas cobradas, es decir, las que están en la percha, y no las que son abatidas, muchas de las cuales quedan en el campo. Este fenómeno queda reflejado en la gran diferencia entre piezas cobradas (4732) y cartuchos consumidos (21675) ocurrida en la temporada 2005-2006 de turismo cinegético en la provincia, que fue de 16943. Este

resultado supone una eficiencia del 21,83 %, pero se sabe (Chamizo1, comunicación

personal) que los promedios de eficiencia están en los peores de los casos por encima del 30%, lo que supone una importante pérdida de piezas que no pueden ser cobradas.

3.3.3. El Furtivismo y la Caza Ilegal.

Dentro de los indicadores de los aspectos fundamentales que enmarcan el comportamiento de la caza ilegal, se consideran: los ejecutantes, las formas o métodos utilizados, las especies afectadas y las áreas de mayor presión, los cuales serán abordados a continuación.

El Cuerpo de Guardabosques (CGB), entidad perteneciente al Ministerio del Interior (MININT), está encargado de la protección de los recursos naturales, entre los que se incluye la fauna silvestre y cinegética. Para cumplir con esta función, la institución se apoya en la legislación ambiental vigente, a saber, la Ley 85 “Ley Forestal” (Cuba. Ministerio de Justicia, 1998), la Ley 81 “Ley de Medio Ambiente” (Cuba. Ministerio de Justicia (1997a), el Decreto 201 “Áreas Protegidas” (Cuba. Ministerio de Justicia,1999a), el Decreto Ley No. 52: sobre la Expedición y Control de Licencias de Armas de Fuego (Cuba. Ministerio de Justicia, 1982), el Decreto Ley No.136/93: Del Patrimonio Forestal y la Fauna Silvestre (Cuba. Ministerio de Justicia,1993a), el Decreto No.180: Contravenciones de las Regulaciones sobre el Patrimonio Forestal y la Fauna Silvestre (Cuba. Ministerio de Justicia, 1993b), la Resolución No. 130/95: Reglamento para la Inspección Ambiental Estatal (Cuba. Ministerio de Justicia, 1995), la Resolución No. 87/96: Reglamento para el Cumplimiento de los Compromisos Contraídos por la República de Cuba en la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (Cuba. Ministerio de Justicia (1996a), la Resolución No. 111/96: Regulaciones sobre la Diversidad Biológica (Cuba. Ministerio de Justicia, 1996b), el Decreto Ley No. 200: De las Contravenciones en materia de Medio Ambiente (Cuba. Ministerio de Justicia, 1997b), la Resolución 77/99: Reglamento del Proceso de Evaluación de Impacto Ambiental (Cuba. Ministerio de Justicia, 1999b),y las Consideraciones sobre la comercialización del Turismo Cinegético (Cuba. Ministerio de la Agricultura, 2000); en estos cuerpos legales se fundamentan las acciones regulatorias relacionadas con la fauna silvestre.

Para la organización de su trabajo, el CGB tiene dividido el territorio de la provincia en circuitos de protección, que se conforman por áreas más extensas que los territorios cinegéticos (estos incluidos), pudiendo abarcar más de un municipio:

• Circuito La Palma: Municipios La Palma y parte norte de Consolación del Sur y Los Palacios.

• Circuito Sierra Rosario (anteriormente llamado “Costa Sur”): municipios Bahía Honda y parte norte de San Cristóbal y Candelaria.

• Circuito Viñales: municipio Viñales.

• Circuito Minas de Matahambre: municipio de las Minas de Matahambre. • Circuito Pinar del Río: municipios de Pinar, San Luis y San Juan.

• Circuito Macurijes: municipios de Guane y Mantua. • Circuito Guanahacabibes: municipio Sandino.

• Circuito del Llano: franja llana al Sur de los municipios Consolación, Los Palacios, San Cristóbal y Candelaria.

Los datos de las contravenciones detectadas por año y circuito de protección se mujestran en el Cuadro 3.13.

Cuadro 3.13. Contravenciones detectadas por año en cada circuito, a partir de la información proporcionada por el Cuerpo de Guardabosques.

Contravenciones detectadas por año en cada circuito Guanaha

cabibes

Pinar Costa La

Palma

Llano Total

Años Macurijes del Río Sur Minas Viñales Provincia

1995 122 431 767 61 440 19 39 - 1879 1996 50 233 28 79 96 10 20 - 516 1997 56 183 19 94 113 1 27 - 493 1998 79 203 1 48 113 16 16 - 476 1999 72 179 99 34 108 5 17 - 514 2000 9 76 11 15 62 1 25 - 199 2001 37 111 37 22 55 1 28 - 291 2002 19 138 18 12 75 5 11 28 306 2003 13 119 20 12 28 13 9 8 222 2004 15 38 13 2 40 1 6 5 120 Total 472 1711 1013 379 1130 72 198 41 5016

Al comparar las contravenciones detectadas por circuito durante la década analizada se encontraron diferencias altamente significativas entre los circuitos (Kruskall-Wallis: Chi- Cuadrado=51,999; g.l.=7; p<0.05).

La separación de los circuitos en subconjuntos homogéneos respecto al número de contravenciones detectadas en la década analizada, resultó en tres grupos con algunos elementos comunes (Cuadro 3.14).

Cuadro 3.14. Subconjuntos homogéneos según las contravenciones detectadas por circuito durante la década de 1995-2004 en la provincia Pinar del Río.

Duncan

Subconjunto para alfa = 5 Circuito N(a) 2 3 1 Llano 10 4,10 Viñales 10 7,20 La Palma 10 19,80 19,80 Costa Sur 10 37,90 37,90 Guanahacabibes 10 47,20 47,20

Pinar del Río 10 101,30 101,30 101,30

Minas 10 113,00 113,00

Macurijes 10 171,10

Significación 0,066 0,073 0,155

1,2,3, muestran las medias de los grupos homogéneos. a Usa el tamaño muestral de la media armónica = 10,000.

Los circuitos del Llano, Viñales, La Palma, Costa Sur, Guanahacabibes y Pinar del Río no muestran diferencias significativas entre sí respecto a las contravenciones detectadas; Minas tiene un número de contravenciones significativamente mayor que los circuitos del Llano y Viñales y menor que Macurijes; y en este último el número de contravenciones detectadas fue mayor que en el resto de los circuitos. Pinar del Río, Minas y Macurijes no mostraron diferencias significativas.

Por circuitos de protección, en general, el año 1995 resultó el de mayores contravenciones (Figura 3.3), con Pinar del Río como el más afectado, seguido de Minas y Macurijes. Los territorios con las mayores incidencias pertenecen a los circuitos de “Macurijes” (1711) y “Minas de Matahambre” (1130), donde las especies más afectadas fueron la Jutía Conga (Capromys pilorides) y el Venado (Odocoileus virginianus). En los circuitos La Palma, Viñales y Costa Sur, las acciones de caza se manifiestan fundamentalmente sobre especies canoras como el Tomeguín del Pinar (Tiaris canora), el Negrito (Melopyrrha nigra), el Sinsonte (Mimus poliglottos) y el Ruiseñor (Myadestes elizabeth).

Figura 3.3. Contravenciones sobre la fauna silvestre detectadas en la provincia. Datos del CGB Provincial Pinar del Río.

Entre los años, las diferencias no resultaron significativas (Kruskal-Wallis: Chi-cuadrado= 10,188; g.l.=9; p=0,335). Sin embargo, el año 1995 evidentemente se separa del resto, con una media de contravenciones marcadamente superior (Cuadro 3.15).

Cuadro 3.15. Subconjuntos homogéneos según las

contravenciones detectadas por año durante la década de 1995-2004 en la provincia Pinar del Río.

Duncan

Subconjunto para alfa = 5

Año N 2 1 2004 8 15,00 2000 8 24,88 2003 8 27,75 2001 8 36,38 2002 8 38,25 1998 8 59,50 1997 8 61,63 1999 8 64,25 1996 8 64,50 1995 8 234,88 Sig. ,418 1,000

1, 2, 3, muestran las medias de los grupos homogéneos. a Usa el tamaño muestral de la media armónica = 8,000.

La Figura 3.4 presenta las contravenciones de la caza furtiva sobre la fauna silvestre, ocurridas en la provincia entre los años 1995 al 2004, según los datos estadísticos archivados en la Dirección Provincial del CGB.

Figura 3.4. Contravenciones detectadas por el CGB en la provincia Pinar del Río en la década de 1995-2004.

Al observar el número total de contravenciones se nota, en primer lugar, una caída brusca después de 1995, cuya cifra (1879) es muy superior al resto de los años. Esto es comprensible si se tiene en cuenta la correspondencia con el llamado período especial, etapa (1990-1995), en la que el país atravesó las mayores dificultades económicas debido a la reducción drástica del intercambio con los países de Europa del Este y el recrudecimiento del embargo comercial de Estados Unidos que, entre otras afectaciones, originó una disminución de la oferta de carnes, aumentando el número de infractores y de especies de la fauna utilizadas para consumo. A partir de este año se experimenta un decrecimiento escalonado y desde el 2000 el número de violaciones se ha mantenido bajo.