POBLACION EXTRANJERA
2.5. COMPORTAMIENTOS SOCIALES
La sociedad vive en base a frecuentes interrelaciones sociales, por tanto toda interrelación social que procede del entorno social, sufre cambios que resultan contundentes cuando esta es prolongada y se inicia con la imitación.
El comportamiento social es complejo, está condicionado a factores que determinan formas, hábitos y actitudes del comportamiento social. En este trabajo tomaremos al turismo extranjero como el factor determinante que impulsa alteraciones, cambios de comportamientos sociales. Incidiremos en la ciudad del Cusco donde el fenómeno turístico influye decisivamente en el cambio de conducta, unas veces imitando, y extremando los comportamientos en la llamada discriminación, en la convivencia entre turistas extranjeros y pobladores locales.
Silva Santisteban describe que algunas veces se ha pensado que los hombres viven idealmente en una sociedad en la que se garantiza sus deberes y derechos por racionalidad, sin forma de compulsión alguna, en un Estado regido por la razón y la ética, donde no habría gobernantes ni gobernados. Esta tendencia se ve en el proceso de desarrollo de la civilización, pese a las escaladas de irracionalidad que se observa de tiempo en tiempo.
2.5.1.Imitación.
“Es el efecto o demostración por medio del cual la población receptora va a ser atraída por todos aquellos productos, modas de consumo, tecnología, técnicas, conocimientos sobre todo idiomas, formas de comportamiento cultural y social, introducidos en una sociedad por los turistas, o viceversa. Este fenómeno se produce cuando la observación del comportamiento produce efectos en los visitantes y citadinos, e induce a cambios en las actitudes, en los valores y en la conducta en sí, por parte de los pobladores de la zona receptora. A ello Cooper llama: impactos sociales y culturales indirectos”.39
50 Jenkins manifiesta: “la conducta turística es la responsable de la transformación de formas de valores y de la modificación de patrones de consumo tradicionales, donde se imponen comportamientos estandarizados, occidentalizados o viceversa. En ella el receptor del turismo es condescendiente y se entrega a las reglas del visitante y, en otras, éste impone en la comunidad sus formas de vida sin ningún tapujo, siendo la población la que imita primero y con facilidad se adapta a los cambios y, tras ello, el resto de la sociedad.”40
La ciudad del Cusco en los últimos años enfrenta sistemas de comportamiento imitativo tanto de los citadinos como de los turistas. Esto se da a una velocidad vertiginosa, siendo el control tremendamente difícil. Así el Cusco recepta comportamientos nocivos de estos grupos de turistas donde formas de vida, hábitos y costumbres son repetidas por los visitantes, incluido a este hecho el fenómeno de la modernidad que afecta y que obliga al cusqueño a imitar y/o repetir manifestaciones culturales de los visitantes.
De las entrevistas realizadas podemos deducir resultados concretos, como que los turistas, en general, imitan la cultura cusqueña en un 40 %, mientras que los cusqueños imitan en un 60%. Para reforzar el ítem narraremos el siguiente caso o testimonio.
Cristofer Wallis vino al Cusco para investigar costumbres y formas de vida pastoriles, para lo cual terminó siendo miembro de la cultura pastoril. Él ingresó a la comunidad, imitando la manera de vivir del pueblo. De sus experiencias y de su convivencia en la comunidad comenta: “Mi principal objetivo era convivir en una sociedad pastoril, y con apoyo de antropólogos del Cusco, ubiqué la zona de Huchuy Qhata, en las alturas del Cusco, antes de internarme en la comunidad”.
“Aprendí la lengua quechua y viajé a la zona, busqué a las autoridades principales y al llegar hice la presentación respectiva, me cuestionaron y no permitieron mi ingreso y gracias a un documento que llevé me permitieron permanecer en la comunidad. Durante varios días las autoridades me cuestionaban e interrogaban por qué quería estudiar a dicha comunidad, en el transcurso del tiempo me convocaron a una reunión, me preguntaron y respondí; luego me aceptaron permanecer durante tres meses, la estadía tendría sistemas de control”.
51 “Sin embargo, durante un mes los pastores se resistieron a comunicarse conmigo” me hostilizaban y comentaban, “de repente va a enamorar a nuestras mujeres, quien sabe si sea un ladrón o asesino, no lo recibiremos ni le daremos ninguna información, este tiempo fue doloroso para mí, la alimentación escaseaba, aprendí a encender un fogón y mal que bien toleré mi permanencia en el mes y al finalizar este tiempo me convocaron a otra reunión donde me sometieron a un juicio oral y aceptaron mi permanencia bajo las siguientes condiciones”: Tendría que permanecer en la comunidad y utilizar la vestimenta de pastor, me obligaron a cambiar mi vestimenta con atuendos típicos de la comunidad, me obligaron a auto-alimentarme, a cambio me traerían productos y leña, yo acepté las condiciones y mi estrecho dialecto me apoyaba a convencerlos a tener una permanencia de un año en dicha comunidad. Sin embargo, poco a poco se iban aproximando a mi choza, lo que significaba que confiaban en mí.
“A los seis meses aprendimos a convivir realizando actividades cotidianas como: pastear, cultivar, cosechar, asimilar sus costumbres, sus ritos, sus tradiciones sociales la gente empezaba ha confiar en mí, sobre todo cuando me dieron ganado de la comunidad para criar y pastar, me premiaron con un pantalón de bayeta, luego con un poncho y después con un chaleco. Yo usaba ojotas, chullo y masticaba coca, al principio me sentí deprimido, después era un miembro más de la comunidad, la alimentación, las fiestas y los tragos me hacían sentir miembro de la familia comunal”.
“Tuve necesidades biológicas, muy discretamente preguntaba a los campesinos si podía conseguir una mujer, ellos de inmediato conversaban sobre mi situación y tomaron la decisión de darme una mujercita, antes me enseñaron a coquetear con ellas, pero el permiso legal me lo daba la comunidad campesina, antes ellos indagaban si esa mujer escogida era buena o mala, es decir ociosa o inteligente, recuerdo que le alumbré con el espejo como es la tradición del enamoramiento en esta comunidad”.
“La mujer me aceptó, luego con el aval de la comunidad las autoridades me entregaron a dicha mujer y decían: ahora vivirás con ella y harás sirvinacuy, por el lapso de un año, si te entiendes entonces te casarás y tendrás hijos; no es impedimento tener hijos, si en ese lapso no te hallas o no te comprendes entonces te separarás y te retirarás de la casa, pero desde hoy si aceptas estas condiciones, los bienes de ella son tuyos, solo tú decides qué hacer con los animales, te entregamos como signo de su herencia”.
52 “Después de dos semanas, decidí aceptar las reglas sociales para tener compañera, luego un domingo las autoridades se reunieron con los padres de mi novia y a ante ellos con la dificultad de mi quechua, pedí la mano, quienes al toque me aceptaron con las condiciones del contrato en el acto del sirvinacuy, como no tenía bienes en acto de garantía puse dinero de 500 soles, que lo retiraría en caso de incomprensión y también me iría de la comunidad campesina”.
“La comunidad llegó a quererme y me fui a vivir con la mujer, después de un tiempo de convivir con mi mujer, ella resultó ser muy drástica porque a las 6 de la mañana me votaba y me decía: “corre, arrea el ganado, visita las chacras, date una vuelta, qué haces metido en la casa, tienes que regar las chacras, dar de comer a los animales aunque me cuidé, tuve una hija, de esto mi mujer me dijo que quería un varón, la comunidad me criticará, qué vergüenza”, los comuneros empezaron a sentir afecto pero mi mujer me hostigaba”.
“No entendía mi situación de extranjero ni consideraba que mis manos y pies encallecidos por el tiempo me dolían, mientras me cansaba, inclusive olvidé de leer y apenas tomaba notas para mi trabajo de investigación, claro que me gustaba el ambiente, el silencio, el sistema de trabajo, pero eso no era todo, nunca se me dejó como varón acercarme a la cocina, no podía soplar el fogón, solo la mujer lo hacía y de pronto estaba viviendo un año y por razones varias no pude entrar en contacto con la embajada que creían que me habían desaparecido o asesinado”.
“Preocupado por mi familia decidí pedir permiso a la comunidad, para viajar al Cusco, mentí y dije que me iba a atrasar, que mandaría cartas a mis padres, pero en realidad me iría a mi país. Me vine al Cusco, al salir no podía sacar la ropa, y con la misma vestimenta llegué al Cusco me dirigí a la embajada y me desconocieron, entré a los restaurantes para pedir mis alimentos, no había gastado nada, cuando ingresaba al restaurante me decían”: “Oye, indio de miércoles aquí no hay nada para ti, no atendemos a cholos”.
“Los días pasaron y me di cuenta que debía regresar a mi vida anterior, busqué un contacto de mi comunidad y envié muchos víveres, ropa y dinero para mi hija y mi familia. Satisfecho, decidí regresar a mi vida anterior, no pensaba mucho en mi mujer con quien me
53 habían hecho casar al año, la realidad es que no pensé dos veces y en dos meses, volví a mi estado normal y retorné a mi país. Sin embargo, vivir en comunidades de pastores es digno, vivir los valores como el respeto, la identidad y la responsabilidad; tenía dos años para escribir mi trabajo en la universidad, tuve que entregar mi experiencia, sobre todo me agradó transculturarme, perdí un espacio de mi cultura pero hoy me siento feliz de haber convivido con la comunidad.”
Explicando este testimonio apreciamos dos aspectos: la asimilación de la cultura andina y la adaptación al medio cultural de nuestro visitante, el respeto profundo expresado en la aceptación condicional impuesta por los pastores, que bajo las reglas del derecho consuetudinario, o natural, van a imponer reglas sociales, de conducta, acatadas por el extranjero, sin oposición, demostrado en el párrafo final de su testimonio. Demuestra con ello que la asimilación en este espacio cultural es significativo, temporarios, pero no eternos, y en algunos casos la convivencia es permanente.
El cusqueño imita a los extranjeros sus costumbres, ritos, símbolos chacanas, vestimenta de la cultura andina, principalmente la manera de vivir del mundo extranjero ‘este nos imita; en el sistema alimentario la cocina cusqueña es preferencial, se imita la forma de comer, en el restaurante de los agachados, donde sin utilizar cubiertos ingieren alimentos, principalmente, los mochileros. Esto por el costo bajo.
En el cuadro respectivo apreciamos que los turistas de estrato medio imitan a los cusqueños en un 12% y los mochileros en un 78%. Los cusqueños imitan en el estrato medio en un 63% y los de estrato bajo en un 47%. En consecuencia, el estrato bajo de turistas destaca y en los cusqueños el estrato medio.
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IMAGEN Nº 1