SECCIÓN I. MARCO TEÓRICO
CAPÍTULO 4. LA TRÍADA OSCURA
4.1. Composición de la Tríada Oscura
Tríada Oscura
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4.1. Composición de la Tríada Oscura
La personalidad ha sido objeto de numerosas investigaciones en el ámbito de la psicología y, en general, en el de las Ciencias Sociales. Incluso en teorías emergentes como la de la Tríada Oscura, ya existe un cierto número de estudios. Así, por ejemplo, al realizar una búsqueda en la base de datos Scopus utilizando el término “Dark Triad”, los resultados en el ámbito de la Psicología alcanzan la cifra de 1446 (septiembre de 2017). Por su parte, en WOS se encuentran 602 referencias en el área más amplia de las Ciencias Sociales. Por su parte, la búsqueda de los términos “Big Five”, que hacen alusión a la tipología de personalidad más analizada (Costa y McCrae, 1992), produce unos resultados cuantitativamente más importantes. Concretamente, en WOS encontramos 4741 referencias en las Ciencias Sociales, mientras que en Scopus son 20650 las referencias identificadas en el ámbito de la Psicología.
Aunque el eco de los resultados de estos estudios en la investigación educativa es prácticamente inexistente, la repercusión de las variables que componen la Tríada Oscura (maquiavelismo, narcisismo y psicopatía) posee una cierta relevancia en el campo educativo, tal como trataremos de establecer en esta tesis. No obstante, antes debemos proceder a aclarar los conceptos que forman parte de la tríada, haciendo constar en primer lugar que estos han sido estudiados de forma aislada durante décadas. Por ejemplo, Sidis (1911) ya analizaba la psicopatía en relación con la ansiedad y el miedo; Emerson (1916), por su parte, estudiaba cómo el narcisismo junto a la sublimación y el autoerotismo ayudaban a captar el carácter, tanto a nivel individual como social. Por otro lado, la obra de Maritain (1942) “El fin del Maquiavelismo” es sobradamente conocida. Sin embargo, hasta el estudio de Paulhus y Williams (2002) no se establece la interrelación de estos tres
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constructos de la personalidad de orden superior –maquiavelismo, narcisismo y psicopatía–, que ellos denominaron la “Tríada Oscura de la personalidad”.
Hagamos una breve revisión de los tres constructos. En lo que concierne al maquiavelismo, fueron Christie y Geis (1970) los primeros en describir este rasgo de la personalidad y llevar a cabo un estudio pormenorizado del mismo. Para ellos, este rasgo consiste en la manipulación y explotación del otro con el fin de conseguir los objetivos propios, refiriéndose tanto a la capacidad de manipular mediante el diseño de planes a largo plazo, como a la obtención de satisfacción resultante de esta manipulación. Por su parte, Jones y Paulhus (2009) dedicaron un capítulo completo al maquiavelismo e hicieron un repaso muy interesante del rasgo en relación con las motivaciones, las habilidades, la percepción que los demás tienen sobre ellos, sus personalidades y ajuste psicológico, cuestiones relacionadas con el mundo laboral, la malevolencia, sus tácticas de manipulación, su visión cínica del mundo, la moralidad y el comportamiento antisocial, los orígenes del maquiavelismo y otros asuntos que nos dan una imagen muy global de la variable.
El siguiente rasgo de la tríada es el narcisismo. El médico y sexólogo británico Havelock Ellis (1898) fue el primero en usar el mito de Narciso para referirse a una condición sexual autoerótica. Según dicho autor, la tendencia en estos casos es que las emociones sexuales sean absorbidas y, a menudo, enteramente perdidas en la admiración de sí mismo. Más tarde, Walder (1925) describió el carácter o personalidad de las personas narcisistas como condescendientes, con sentimientos de superioridad frente a los demás, preocupados por sí mismos y por la admiración que debieran recibir, exhibiendo una marcada falta de empatía y una sexualidad que se basa en el placer puramente físico en vez de combinado con la intimidad emocional. Una obra más reciente
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de Thomas (2012) muestra una visión muy completa de las características de este tipo de personas, así como de las estrategias para detectarlos, proporcionando orientaciones para tratar con ellos.
Finalmente, el último componente de la Tríada Oscura es la psicopatía, que se distingue, de acuerdo con Cleckley (1951), por una conjugación de rasgos afectivos, interpersonales y de comportamiento caracterizados por la insinceridad, incapacidad para amar, pobreza general de reacciones afectivas y ausencia de nerviosismo, remordimiento o culpa. En el estudio de Halty y Prieto (2011) se estudia la psicopatía subclínica en la población general, así como su relación con los otros componentes de la Tríada Oscura, narcisismo y maquiavelismo. En cuanto a esta asociación entre los componentes de la Tríada Oscura, se verifica que los dos rasgos con vínculos más consistentes son el maquiavelismo y la psicopatía subclínica.
Previamente, en su marco teórico, Halty y Prieto (2011) hacen un breve análisis de los factores y características principales que se atribuyen a las tres variables que conforman la Tríada Oscura. Aunque habría que añadir otros criterios, como los de Cleckley (1941) respecto a la psicopatía subclínica, la tabla 2 se presenta a modo de resumen de dicha caracterización. Ha de observarse que para el estudio de estos rasgos de la Tríada Oscura se hace imprescindible la distinción entre muestras clínicas y subclínicas. En palabras de González (2015), “las primeras comprenden aquellos individuos que en la actualidad están bajo supervisión clínica o forense. En cambio, las subclínicas se refieren a distribuciones continuas en muestras comunitarias más amplias” (p. 255).
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Caracterización de las variables que componen la Tríada Oscura.
Psicopatía subclínica Maquiavelismo Narcisismo subclínico
Factor I: rasgos de la personalidad. Grandiosidad, crueldad, ausencia de empatía, ausencia de culpa y remordimientos, frialdad emocional y capacidad de manipular a los demás.
Estrategia interpersonal que aboga por los propios intereses, el engaño, la manipulación y explotación del otro para conseguir los objetivos propios, también conocida como el
«síndrome frío de la personalidad». Se refiere a los comportamientos fríos y manipuladores, junto con la falta de sinceridad y la insensibilidad.
Los manipuladores con éxito se caracterizarían por la ausencia de afecto en las relaciones interpersonales, la carencia de preocupación por los demás y el bajo compromiso ideológico, no detectándose una
psicopatología importante.
Las personas narcisistas
subclínicas se caracterizan por su tendencia hacia la grandiosidad, el exhibicionismo, la tendencia a defenderse en respuesta a las críticas, la explotación en las relaciones interpersonales su falta de empatía y la pretensión
desmedida.
Asimismo, se les atribuye egoísmo; egocentrismo del derecho (piensan que todo les está permitido); autoimagen positiva, aunque poco realista; excesivo amor por uno mismo; y sentimientos de superioridad. A pesar de que en un principio son muy queridos por los demás, los narcisistas llegan a ser, con el tiempo, cada vez más
impopulares. Factor II: estilo de
comportamiento antisocial. Patrón de comportamiento crónicamente inestable, impulsividad y versatilidad criminal.
Al presentar las descripciones de cada uno de los tres constructos se ha podido observar que comparten ciertas características. Variando el grado, los tres suponen un carácter malevolente con tendencias de comportamiento hacia la autopromoción, frialdad emocional, hipocresía y agresividad.
Fuente: Elaboración propia a partir de Halty y Prieto (2011), Campbell et al. (2009), Christie y Geis (1970),
McHoskey, Worzel y Szyarto (1998), Pastor (1982), Paulhus (1998), Paulhus y John (1998), Paulhus y Williams, (2002), Raskin y Terry (1988).
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