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Las personas emigran motivadas por las perspectivas de mejorar su acceso a trabajo, educación, derechos civiles y políticos, seguridad y

3.5 Comprender las

consecuencias de los factores negativos

Algunos emigran por obra y gracia de la suerte: o ganan la lotería de visas, o bien, un amigo o pariente les ofrece ayuda para aprovechar una oportunidad en la ciudad; pero muchos otros emigran debido a circunstancias difíciles: crisis económica y agitación política en Zimbabwe, guerra en Sudán o desastres naturales como el tsunami asiático. Las personas que emigran en esas circunstancias pueden exponerse a ries- gos, aumentar su vulnerabilidad y reducir su

Recuadro3.4 Mecanismos para hacer cumplir la ley en Malasia

Fuente: Crush y Ramachandran (2009), Vijayani (2008) y Migration DRC (2007).

Con una de las economías más sólidas del sudeste asiático, Malasia ha atraído a mu- chos migrantes en busca de trabajo (según las estadísticas oficiales, alrededor del 7% de la población en 2005). La fuerza laboral malaya a fines de 2008 fue de casi 12 millones, aproximadamente el 44% de los 27 millones de residentes, e incluía a unos 2,1 millones de migrantes legales de Bangladesh, Indonesia y otros países asiáticos. El gobierno malayo ha tendido a tolerar la migración irregular, aunque las regularizacio- nes a veces se han combinado con restricciones a los nuevos ingresos y fiscalización más intensa.

Desde 1972, el Cuerpo de Voluntarios del Pueblo Malayo (Ikatan Relawan Rakyat o RELA) ayuda a hacer respetar las leyes, entre ellas las leyes de inmigración. Los voluntarios de RELA, unos 500.000 en total, están habilitados para ingresar a los lu- gares de trabajo y las residencias sin orden judicial, portar armas de fuego y realizar arrestos con la autorización de sus jefes. Los activistas que defienden a los migrantes sostienen que los voluntarios de RELA se han transformado en vigilantes que plantan evidencia inculpatoria para justificar arrestos y usan excesiva fuerza durante sus labo- res de control. En este contexto, el gobierno anunció hace poco su intención de poner freno a los abusos y busca en este momento la forma de mejorar RELA a través de la capacitación de sus integrantes.

potencial. Desde luego, en estos casos el culpable de tal deterioro no es la migración en sí misma, sino los factores subyacentes. Aquí se exponen las consecuencias de tres grandes factores: el conflicto, el desplazamiento debido al desarrollo y la trata de humanos.

3.5.1 Cuando la inseguridad motiva la migración

Quienes huyen de situaciones de inseguridad y violencia por lo general terminan perdiendo casi todo lo que han conseguido en materia de de- sarrollo humano. No obstante, la migración los protege de consecuencias peores si se quedaran. Los refugiados gozan de varias clases de pro- tección, en especial aquellos que se acogen a la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados adoptada en 1951 –que define los criterios según los cuales los países signatarios pueden otorgar asilo y fija los derechos de los refugiados– y por ende al mandato de la ACNUR. Esta protección ha permitido que millones se trasladen a lugares más seguros y protegidos.

En los conflictos actuales es cada vez más común encontrar grandes movimientos de per- sonas e incluso la utilización del desplazamiento

deliberado de civiles como un arma de guerra91.

Aunque algunos logran huir lejos, a América del Norte, Europa occidental y Australasia, la mayo- ría de los desplazados se reubica en su país de ori- gen o en las cercanías. Aunque los campamentos apenas albergan a un tercio de quienes resultan desplazados por el conflicto, éstos se han con- vertido en símbolo de la situación apremiante de quienes viven en regiones pobres inmersas

en luchas intestinas92. Un ejemplo actual lo da

Darfur, en Sudán, donde los aldeanos huyeron tras los ataques que acabaron con sus animales y destruyeron sus cultivos, pozos y hogares, con- virtiéndose así en parte de la mayor masa mun- dial de población desplazada como consecuencia de la prolongada guerra que asola el sur del país africano.

Los pobres e indigentes huyen de las zonas de combate, pero corren graves riesgos al hacerlo. El conflicto debilita o destruye todas las formas de capital y desaparecen así las fuentes de ingresos, los servicios y las redes sociales, acentuándose con ello la vulnerabilidad. Tras la huida, los despla- zados han salvado las amenazas más directas a su integridad física, pero todavía les resta enfrentar

enormes desafíos. Entre sus principales problemas está la inseguridad y la hostilidad del entorno, sobre todo en los campamentos y sus alrededo-

res93. En tiempos de guerra civil, los desplazados

internos pueden verse acosados por el gobierno y la animosidad de los habitantes locales.

Sin embargo, es importante tener presente que el conflicto y la inseguridad ocasionan apenas cerca de una décima parte de la migración inter- nacional y la vigésima de la migración interna. Existen diferencias de tipo regional, siendo África la más afectada: la migración internacio- nal atribuible al conflicto alcanza el 13% en ese continente. El mapa 3.1 muestra la ubicación de los conflictos y los principales flujos migratorios dentro de África y hacia otros continentes. Si bien el mapa presenta un panorama sombrío, recalcamos que, en su mayoría, la migración en África no se debe al conflicto y que, en general, los africanos emigran por las mismas razones

que lo haría cualquier otra persona94.

Aparte de la inseguridad perenne, lograr un ingreso digno es el mayor desafío que deben enfrentar los desplazados, sobre todo cuando

carecen de documentos de identidad95. En los

estudios de casos encargados, Uganda fue el único de los seis países de la muestra donde la ley permitía a los refugiados desplazarse libre- mente, aceptar un empleo y tener acceso a la tie-

rra96. En Uganda, cerca del 44% de la población

de los campamentos en edad de trabajar tenía empleo, mientras que en los otros cinco países la cifra no alcanzaba a rozar el 15%. Aunque se permitiera trabajar a los desplazados, las oportu- nidades eran más bien escasas.

Los logros en desarrollo humano de los des- plazados a causa de la inseguridad varían enor- memente. Si bien los Principios Rectores de las Naciones Unidas aplicables a los desplazamien- tos internos han ayudado a crear conciencia, estas personas, 80% de las cuales son mujeres y niños, no cuentan con el mismo amparo legal del

que gozan los refugiados97. Grosso modo, la mitad

de los 26 millones de desplazados internos que hay en el mundo recibe algún tipo de ayuda de ACNUR, la OIM y otras organizaciones, pero a menudo se invoca la soberanía para justificar las restricciones a la ayuda internacional. En 2007, las más de 500.000 personas afectadas por situa- ciones de crisis en Sudán, Myanmar y Zimbabwe se encontraban fuera del alcance de cualquier

intento de ayuda humanitaria98. Incluso en casos menos extremos, la desnutrición, el escaso acceso a agua potable y atención sanitaria y la falta de documentos y derechos de propiedad son carac- terísticos entre los desplazados. Sin embargo, al- gunos gobiernos han intentado aunar esfuerzos para otorgar más derechos y mejorar las condi-

ciones de vida de esta población99.

La situación de los refugiados internaciona- les también varía, pero puede ser sombría, sobre todo cuando el conflicto es prolongado, como ocurre en Palestina. Los refugiados en estas condiciones son casi la mitad del total. El análi- sis que encargamos confirmó que en general los logros en desarrollo humano son pocos y ligera- mente heterogéneos al comparar grupos y países. La incidencia de violencia sexual y de género es alta. Paradójicamente, las mujeres de Burundi y Sri Lanka habrían resultado potenciadas por el hecho de asumir nuevos roles sociales como pro-

tectoras y proveedoras de su familia100.

Los indicadores de educación y salud en los campamentos de refugiados a menudo son su- periores a los de las poblaciones locales circun- dantes. Nuestro estudio arrojó que la proporción de partos atendidos por personal médico califi- cado en los campamentos encuestados en Nepal, Tanzanía y Uganda era considerablemente supe- rior a aquella de la población de esos países en general. Asimismo, los indicadores de educación –como la proporción bruta de matriculados en la escuela primaria y la cantidad de alumnos por maestro– eran mejores entre los refugiados en campamentos que entre la población en general (figura 3.12). Estos parámetros son el resultado de la ayuda humanitaria en los campamentos y las condiciones e indicadores de desarrollo humano relativamente precarios que prevalecen en los países que acogen al grueso de los refugiados.

Como se mencionó anteriormente, la mayo- ría de los refugiados y los desplazados internos no llega a los campamentos, o bien, no se queda ahí por mucho tiempo. Por ejemplo, menos de un tercio de los refugiados palestinos vive en los

campamentos administrados por el OOPS101. En

promedio, quienes se reubican en los centros ur- banos parecieran ser los más jóvenes y mejor edu- cados y alcanzan mejores resultados en desarrollo humano que aquellos que viven en campamen- tos. Otros, por lo general quienes gozan de mejor situación, pueden huir a países desarrollados más

Mapa 3.1 El conflicto como factor que motiva el movimiento en África

Conflicto, inestabilidad y desplazamiento de la población en África

Fuente: ACNUR (2008) e IDMC (2008).

Nota: este mapa ilustra el flujo de refugiados en base a información oficial de ACNUR, pero no refleja importantes flujos asociados con la inestabilidad, como el caso de los zimbabuense que huyen a Sudáfrica.

Zonas en conflicto reciente Actuales Misiones de paz de la ONU Flujo de refugiados en 2007 (en miles)

Cantidad de refugiados (fines de 2008)

0–1.000 1.000–10.000 10.000–100.000 100.000–523.032 23,8 Túnez Jamahiriya Árabe Libia Argelia Malí Benin Togo Ghana Mauritania Senegal Níger Nigeria Chad Congo Gabón Guinea Ecuatorial Santo Tomé y Príncipe

Madagascar Sudáfrica Lesotho Swazilandia Zimbabwe Uganda Kenya

Zambia Malawi Mozambique Tanzanía Burundi Rwanda Botswana Namibia Angola Sudán Congo

(Rep. Democrática del) Camerún Guinea Guinea- Bissau Sierra Leona

Liberia Côted’Ivoire Burkina Faso Marruecos Sahara occidental Egipto Etiopía Somalia Djibouti Eritrea República Centroafricana 16,6 0,6 0,6 20,0 24,9 3,5 2,5 2,7 9,4 2,6 3,7 0,1 Gambia 7,0 0,3 1,2 0,3 23,8 0,3 0,4

Desplazados internos (fines de 2008) Burundi 100.000 República Centroafricana 108.000 Chad 180.000 Congo hasta 7.800 Congo (RDC) 1.400.000 Côte d’Ivoire al menos 621.000 Etiopía 200.000-300.000 Kenya 300.000-600.000 Liberia indeterminado Rwanda indeterminado Senegal 10.000-70.000 Somalia 1.300.000 Sudán 4.900.000 Uganda 869.000 Zimbabwe 570.000-1.000.000 Gambia Gambia Gambia Gambia Gambia

alejados, a menudo acogiéndose a programas es- peciales de gobierno.

Apenas una minoría de quienes buscan asilo logra acceder a la condición de refugiados o a la residencia y a quienes se les niega esa posibili-

dad les toca enfrentar una situación precaria102.

Su suerte depende de la política que aplique el país de destino. Los países desarrollados que for- maron parte de nuestra evaluación de políticas brindaban acceso a servicios de emergencia a los refugiados, aunque limitaban el acceso a atención preventiva, mientras que en los países en desarro- llo el acceso a los servicios de salud pública era más restringido (figura 3.8).

Encontrar una solución duradera al problema a través del retorno continuo o la integración es difícil. Se calcula que en 2007 cerca de 2,7 millo- nes de desplazados internos y 700.000 refugiados, que representaban un 10% y 5% del total respec-

tivamente, regresaron a sus lugares de origen103.

Quizá el caso palestino sea el más representativo de las penurias que deben enfrentar los refugia- dos cuando el conflicto se prolonga, impera la inseguridad y las oportunidades económicas a

nivel local son prácticamente inexistentes104.

En otros casos, ha habido una integración gradual a las comunidades locales, a veces por medio de la naturalización, en algunos países en desarrollo y desarrollados, aunque los refugia- dos suelen tener cierta desventaja, sobre todo en

cuanto a la integración al mercado laboral105.

3.5.2 Desplazamiento debido al desarrollo

Cuando el desplazamiento ocurre debido a pro- yectos de desarrollo las consecuencias también pueden ser negativas. Ejemplos clásicos son la construcción de grandes represas para propor- cionar agua a la población urbana, generar elec- tricidad o abrir zonas de riego aguas abajo. La expansión de la agricultura es otro factor impor- tante que hace perder suelo ribereño a los pas- tores, quienes tradicionalmente lo dedicaban al pastoreo, pero que cada vez más se usa para desa- rrollar cultivos comerciales de riego. Los proyec- tos de infraestructura como caminos, ferrovías o aeropuertos también pueden desencadenar situaciones de desplazamiento, mientras que el sector de energía –que abarca la minería, las centrales eléctricas, la exploración y explotación petrolera y los oleoductos y gasoductos– puede ser otro culpable. Los parques y las reservas fo- restales pueden causar desplazamiento cuando se les administra centralizadamente en lugar de permitir que las comunidades locales asuman esa responsabilidad.

Este tipo de inversión por lo general amplía las oportunidades de la mayoría, ya que propor- ciona tecnología, vínculos con los mercados y

acceso a energía y agua, entre otros beneficios106.

No obstante, el diseño y la ejecución de la inver- sión son de vital importancia. En la década de 1990, se reconocieron las repercusiones negati- vas que podrían tener dichas intervenciones en las minorías afectadas directamente y se discu- tieron sus consecuencias en materia de justicia

social y derechos humanos107. Un ferviente crí-

tico ha sido la Comisión Mundial de Represas, que ha señalado que “el empobrecimiento y la despotenciación han sido la regla y no la excep- ción para los desplazados en todo el mundo” y que estas consecuencias han sido peores cuando se trata de pueblos indígenas y tribales desplaza-

dos por proyectos de gran envergadura108.

Entre las consecuencias observadas en las co- munidades indígenas está la pérdida de bienes, el

Figura 3.12 La matriculación escolar entre los refugiados normalmente supera la de las comunidades receptoras en los países en desarrollo

Tasa bruta de matriculación en educación primaria: refugiados, poblaciones receptoras y principales países de origen, 2007

Fuente: de Bruijn (2009), ACNUR (2008) e Instituto de Estadística de la UNESCO (2008b).

Tasa bruta de matriculación (%)

| | | | | | | | | 0 20 40 60 80 100 120 140 160 Kenya Uganda Bangladesh Tanzanía Nepal Tailandia Refugiados Población del país principal de origen Población del país de asilo

desempleo, la servidumbre por deudas, la ham- bruna y la desintegración cultural. Hay muchos

ejemplos muy bien documentados109. El India

Social Institute calcula que hay cerca de 21 mi- llones de desplazados debido al desarrollo en el país, de los cuales muchos pertenecen a castas y tribus registradas. En Brasil, la construcción de la represa Tucuruí desplazó a entre 25.000 y 30.000 personas y alteró considerablemente el estilo de vida y los medios de sustento de los grupos indí- genas parakanã, asurini y parkatêjê. La mala pla- nificación de la reubicación a las comunidades las dividió y obligó a trasladarlas en varias ocasiones, a menudo a zonas que carecían de la infraestruc- tura necesaria para satisfacer las necesidades de una creciente población (empujada por la oferta de empleos en la construcción) y de quienes re-

sultaron desplazados por el proyecto110.

El problema tuvo su respuesta en los Principios Rectores de los desplazamientos internos men- cionados anteriormente. Estos principios esta- blecen que, durante la etapa de planificación, las autoridades competentes velarán porque se hayan explorado todas las alternativas via- bles para evitar el desplazamiento. Cuando no quede ninguna alternativa, las autoridades de- berán justificarlo demostrando que existe un interés público superior. Se debe buscar el res- paldo y la participación de todos los interesados y alcanzar acuerdos reparatorios, si corresponde, así como incorporar mecanismos de resolución de conflictos. El desplazamiento no se llevará a cabo de forma que viole los derechos a la vida, la dignidad, la libertad y la seguridad de los afec- tados y se debe facilitar el refugio adecuado a las personas desplazadas así como condiciones satisfactorias de seguridad, alimentación, salud e higiene. Los países tienen la obligación especí- fica de tomar medidas de protección contra los desplazamientos de pueblos indígenas, minorías, campesinos y pastores.

Estos principios ayudan a informar a los planificadores sobre los problemas sociales, eco- nómicos, culturales y ambientales que pueden ocasionar proyectos de desarrollo, tanto peque- ños como grandes. Un gran paso adelante ha sido la incorporación de tal análisis en el pro- ceso de planificación, como es el caso de algunas importantes fuentes de financiamiento para el desarrollo: el Banco Mundial cuenta con una

política de reubicación involuntaria111. Estas

políticas contemplan el derecho de apelación mediante paneles de inspección y otros meca- nismos. Medidas de este tipo pueden favorecer los logros en desarrollo humano para la mayoría y ayudar a mitigar los riesgos que enfrenta la mi- noría desplazada. No obstante, sigue habiendo grandes obstáculos.

3.5.3 Trata de personas

Las ideas asociadas a la trata de personas por lo general causan estupor y se le suele relacionar con la explotación sexual, el crimen organizado, el abuso violento y la explotación económica. La trata de personas no solo incide en los individuos sino que también puede socavar el respeto de gru- pos enteros. Sin embargo, a pesar del creciente interés hacia este fenómeno, aún no se ha podido establecer su escala ni su importancia relativa en cuanto al desplazamiento dentro o fuera de las fronteras de un país (capítulo 2).

Por sobre todo, la trata se caracteriza por las restricciones a la libertad individual y las viola- ciones a los derechos humanos fundamentales. Una vez que alguien queda atrapado en una red de tráfico humano, puede ser incomunicado y despojado de sus documentos de viaje, a fin de reducir o anular sus posibilidades de escape. Muchos terminan trabajando sometidos a ser- vidumbre por deudas en lugares donde el idioma y las barreras físicas y sociales les impiden buscar ayuda. Además, es probable que no deseen iden- tificarse ya que se arriesgan a sanciones legales o a un procesamiento penal. Quienes son víctimas del comercio sexual también tienen altas posibi- lidades de contraer VIH y otras enfermedades de transmisión sexual112.

Uno de los principales obstáculos para la eva- luación de los efectos de la trata yace en los datos. La base de datos del Módulo de Lucha contra la Trata de Personas de la OIM contiene menos de 14.000 casos, por lo que no es una muestra representativa, y lo mismo ocurre con la base de datos de la Oficina de las Naciones Unidas

contra la Droga y el Delito (ONUDD) 113. El es-

cenario que describen estos datos, además de los estudios e informes, sugiere que la mayoría de las víctimas son mujeres jóvenes de minorías étnicas. Este hecho se confirma con otras fuentes, tales como un estudio realizado en Europa meridio- nal-oriental que determinó que los jóvenes y las minorías étnicas de las zonas rurales de países que

Por sobre todo, la trata se caracteriza por las restricciones a la libertad individual y las violaciones a los derechos humanos fundamentales

atravesaron conflictos eran vulnerables a la trata dada su tendencia a padecer exclusiones graves del

mercado laboral y falta de empoderamiento114. No

obstante, este escenario podría tener un sesgo ya que es posible que los hombres tengan menor dis- posición a denunciar su situación por temor a ser rechazados en su condición de víctimas. Además de la exclusión social y económica, la violencia y la explotación doméstica o al interior de la co- munidad local incrementan las posibilidades de que se produzca la trata y lo mismo ocurre con la creencia ingenua en promesas de trabajos bien remunerados en el extranjero.

La explotación sexual es la forma más cono- cida de la trata de personas. Estos casos corres- ponden a cerca del 80% de la base de datos de ONUDD mientras que el porcentaje restante corresponde a casos de explotación económica. Además de las mujeres, hombres y niños que han sido víctimas de este tipo de tráfico y ex- plotación, se cuentan casos de trabajo servil, servidumbre doméstica, matrimonio forzado, ablación de órganos, mendicidad, adopción y reclutamiento ilegal.

Más allá de la falta de poder y de bienes de los involucrados, los resultados negativos en de-