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El compromiso de la educación con los futuros ciudadanos

2.1. El desarrollo humano y el sentido de la educación desde la democracia

2.1.3. El compromiso de la educación con los futuros ciudadanos

Se puede afirmar que la globalización nace de la lógica económica y la expansión del mercado, rompiendo los compromisos locales y las formas habituales de solidaridad y de cohesión entre las naciones, manejados por élites que actúan a nivel global que tienden a comportarse sin compromisos con los destinos de las personas afectadas por las consecuencias de la misma. En ese sentido, la respuesta a este comportamiento por parte de los que quedan excluidos de la globalización es el refugio en la identidad local donde la cohesión del grupo se apoya en el rechazo y discriminación de algunos, es por ello que es pertinente preguntarse ¿qué clase de individuos se deben formar desde la familia, sociedad, y sistema educativo que pueda atender las problemáticas que desde lo económico, social y político resultan a la luz de mundo actual?

De la misma manera, al hablar de problemáticas específicas, también es apreciable hablar de la formación de ciudadanos que tengan lugar en el contexto global, que conozcan en primera instancia a donde pertenecen y en donde pueden interactuar y desarrollar sus capacidades y conocimientos, comprendiendo la dinámica en la que se pueden circunscribir, tomar decisiones y dar soluciones en esos entornos.

Precisamente (Nussbaum, 2010), sugiere “la tarea de formar ciudadanos del mundo” y para ello propone iniciar la tarea desde temprana edad en niños y niñas a partir de procurarles información adecuada de su propio contexto y permitiéndoles la libertad de una “curiosidad respetuosa”, para que puedan comprender el mundo que habitan, el por qué y el para qué de las cosas y circunstancias que les rodea y así tengan la capacidad de aportar a la resolución de problemas, a partir de la reflexión y la interiorización de sus contextos, de allí que también deben reflexionar sobre cómo funciona la economía global. Pues la tarea del sistema

considerable cuidado “desde las primeras etapas para impartir un conocimiento cada vez más nutrido, y diversificado del mundo, sus historias y culturas” (p. 118).

Por ende la educación estará orientada sobre la historia económica de las naciones, como lo sugiere Dewey (citado por Nussbaum, 2010) “la historia económica es más humana, más democrática y por tanto más liberalizadora que la historia política. No trata de la elevación y caída de los príncipes y los potentados, sino del desarrollo de las libertades efectivas, mediante el dominio sobre la naturaleza, del hombre común para quien existen el poder y los principados”. (p. 120).

Algunos autores reconocen la relevancia de conocer y comprender la “historia socioeconómica” de las naciones, es por lo que sugieren incluirla en los currículos desde temprana edad, puesto que puede resultar provechoso para comprender la realidad del mundo en el que se mueve su cotidianidad y les servirá para salir de su contexto de aula, podrán confrontar sus vivencias y el mundo que les rodea.

Si bien es cierto hablar de educación para la formación de ciudadanos del mundo, ello puede resultar muy arduo, ya que requiere de aportes disciplinarios desde la historia, geografía, de la cultura de las naciones, religión entre otros aspectos; así mismo se requiere de la preparación pedagógico de los formadores y se sugiere un aprendizaje activo el cual tendrá niveles de complejidad del aprendizaje en la medida que los estudiantes avanzan en sus niveles de estudio y conocimientos.

Es así, que Nussbaum (2010) hace una llamado reflexivo acerca de los textos y libros que se implementan en la escuela, ya que algunos distorsionan la historia y las diferentes culturas, cuestiona la “calidad pedagógica” de esos libros, puestos que “fomentan el

aprendizaje de memoria, desalientan el pensamiento crítico e insinúan que existe una sola historia correcta y obvia” (p. 124), por tanto su contribución a la formación de ciudadanos del mundo no será la más apropiada y pertinente.

Por otra parte la autora, hace referencia a la educación superior y la importancia de “especializarse” y para ello es necesario profundizar más sobre las “culturas ajenas” y el contexto global, a partir de las dinámicas de las naciones, las interacciones y la forma en que se pueden llegar a desempeñar desde lo laboral. Así mismo, destaca la importancia de la educación y “el tipo de enseñanza que hace a un ciudadano del mundo” siempre y cuando se incluya la formación en humanidades, si lo que se busca es precisamente ciudadanos responsables. Por tanto, “ese aprendizaje más complejo que solo es posible cuando el alumno es más maduro resulta indispensable para la formación de ciudadanos con un entendimiento real acerca de los problemas mundiales y de la responsabilidad por las políticas que adopte su propia nación” (Nussbaum, 2010, p. 129), es decir que al hablar de ciudadanos responsables que comprenden su contexto real propio y global requieren de educación en humanidades.

En el mismo sentido, la autora establece un cuestionamiento muy interesante “¿Es realmente cierto que la ciudadanía mundial necesita la formación humanística?” (p. 130), por una parte requiere formación en técnicas y competencias para desenvolverse en su contexto laboral y económico, sin embargo sugiere que se requiere de mucho más como “la capacidad de evaluar las pruebas históricas, de aplicar el pensamiento crítico al análisis de los principios económicos y utilizarlos con una actitud equivalente, de evaluar distintas teorías de justicia social, de hablar una lengua extranjera y de reconocer las complejidades de las religiones” (p.130), en este sentido, se debe reflexionar en la formación de ciudadanos y la forma de

evaluar sus capacidades y actitudes frente a los nuevos contextos económicos y sus requerimientos.

Finalmente Nussbaum concluye: La historia mundial y los principios económicos deben enseñarse desde una perspectiva humanística y crítica para que resulten útiles en la formación de ciudadanos del mundo inteligentes. Así mismo, esa enseñanza debe acompañarse de un estudio sobre las religiones y las teorías filosóficas de la justicia. Solo así servirán como base de los debates públicos que debemos llevar a cabo para resolver de manera cooperativa los principales problemas de la humanidad” (2010, p. 130).

Entendido de otro modo, comprender el contexto actual enmarcado en la globalización y la manera en que interactúan las naciones, requiere de conocer en profundidad y percibir cómo funciona la economía, la religión, la política, la justicia, la cooperación en el mundo actual desde una mirada crítica y reflexiva.