• No se han encontrado resultados

El desarollo social bajo la lupa

COMPROMISOS INTERNACIONALES

La educación ha sido considerada en:

Objetivos de Desarrollo del Milenio - Objetivo 2

Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social - Compromiso 1

Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer - Plataforma de Acción de Beijing - Esferas de Especial Preocupación 0.10 0.20 0.30 0.40 0.50 0.60 0.70 0.80 0.90 1.00 1.10 1.20 1.30 1986/87 1991/92 1998 1999 2000 2001 2002 2003 0.00 Dinamarca Noruega Suecia Holanda Luxemburgo Grupo intermedio Japón Austria Grecia Italia Estados Unidos %INB Japón Italia

Estados Unidos Grecia

Austria Luxemburgo Grupo intermedio Holanda Dinamarca Noruega Suecia

Gráfico 20. Desembolsos netos de AOD en precios y tipos de cambio corrientes (% del INB), 1986-2003 *

* Evolución de los cinco países con mayor y menor aporte en 2003 y valor promedio de los países de aporte intermedio

53 De acuerdo con los grandes lineamientos propuestos en las cumbres internacionales: Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social (1995); Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer (1995) y Cumbre del Milenio (2000). 52 Ver nota 4.

Esta vinculación permite mostrar cómo el cum- plimiento de los compromisos asumidos interna- cionalmente en las llamadas Conferencias Interna- cionales de la ONU tiene un sustento de exigibilidad que va más allá de la simple voluntad política de los gobiernos, ya que existe un marco de derecho in- ternacional que les da valor de obligación. Los com- promisos de mejorar la salud, la educación, la morbimortalidad, la salud reproductiva, la informa- ción, el hábitat, la vivienda y la equidad de género, son derechos inherentes a cada ser humano por el solo hecho de ser persona y, por ende, no pueden ser otorgados ni quitados. Los gobiernos tienen la obligación de respetarlos, protegerlos y hacer todo lo que esté a su alcance para asegurar su cumpli- miento o realización. Los derechos humanos son universales, es decir, válidos y exigibles en cual- quier parte del mundo. Asimismo son indivisibles, vistos desde una comprensión integral de los dere- chos que no admite su fraccionamiento.

Al firmar y/o ratificar el PIDESC los gobiernos se comprometieron a hacer todo lo posible para garantizar en forma progresiva el goce de esos de- rechos. Conforme a esto, las políticas y programas para asegurar los objetivos básicos de desarrollo deben tener como objetivo el goce de los derechos por parte de toda la población. Es decir, los gobier- nos están comprometiéndose a llevar a cabo accio- nes con un enfoque basado en los derechos huma- nos. Esto significa que cada política o programa implementado por el gobierno debería asegurar que los distintos temas a los que éstos refieren consi- dere el marco general de los derechos humanos.

En las tablas habitualmente presentadas por Social Watch se reflejan los avances y retrocesos de la calidad de vida de los ciudadanos a través de la evolución de una serie de indicadores básicos (acceso a la educación, cobertura de servicios de salud, acceso a agua potable, participación de las mujeres en la toma de decisiones, etc.).

Desde el punto de vista de los derechos humanos, es factible realizar otra lectura de estos indicado- res. Cuando se señala que un país retrocede en al- guna de las áreas involucradas en las metas de de- sarrollo internacionalmente asumidas, queda en evidencia que no está cumpliendo con la tarea de respetar, proteger y cumplir o realizar los derechos humanos. En este sentido, se podría plantear la exis- tencia de una violación de los derechos humanos de los ciudadanos de ese país.

La información compilada y articulada de los tratados internacionales sobre derechos humanos, los compromisos asumidos en las anteriores con- ferencias de la ONU y en los ODM pueden consti- tuirse en un instrumento más de cabildeo para las organizaciones ante sus gobiernos en pos de la erra- dicación de la pobreza y sus causas, con el fin de asegurar la distribución equitativa de la riqueza y la realización de los derechos humanos. ■

Ratificaciones de los convenios fundamentales de la OIT: • Convenio sobre la libertad sindical y la protección del derecho de sindica-

ción, 1948.

• Convenio sobre el derecho de sindicación y de negociación colectiva, 1949. • Convenio sobre igualdad de remuneración, 1951.

• Convenio sobre la abolición del trabajo forzoso, 1957. • Convenio sobre la discriminación (empleo y ocupación), 1958. • Convenio sobre la edad mínima, 1973.

• Convenio sobre las peores formas de trabajo infantil, 1999. Ratificaciones de los principales tratados internacionales sobre derechos humanos:

• Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, 1966. Entrada en vigor: 3 de enero de 1976.

• Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, 1966. Entrada en vigor: 23 de marzo de 1976.

• Convención Internacional sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Racial, 1965. Entrada en vigor: 4 de enero de 1969. • Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discrimina-

ción contra la Mujer, 1979. Entrada en vigor: 3 de septiembre de 1981. • Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhuma-

nos o Degradantes, 1984. Entrada en vigor: 26 de junio de 1987. • Convención sobre los Derechos del Niño, 1989. Entrada en vigor: 2 de

septiembre de 1990.

• Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio, 1948. Entrada en vigor: 12 de enero de 1951.

• Convención sobre el Estatuto de los Refugiados, 1951. Entrada en vi- gor: 22 de abril de 1954.

• Convención Internacional sobre la Protección de los Derechos de To- dos los Trabajadores Migratorios y de sus Familiares, 1990. Entrada en vigor: 1º de julio de 2003.

Ratificaciones de los tratados internacionales mencionados en la Declaración del Milenio:

• Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, 1998. Entrada en vigor: 1º de julio de 2002.

• Convención sobre la Prohibición del Empleo, Almacenamiento, Pro- ducción y Transferencia de Minas Antipersonal y sobre su Destruc- ción, 1997. Entrada en vigor: 1º de marzo de 1999.

• Protocolo II sobre Prohibiciones o Restricciones del Uso de Minas, Armas Trampa y otros Artefactos, según fue enmendado el 3 de mayo de 1996, que figura en el anexo a la Convención sobre Prohibiciones o Restricciones del Empleo de Ciertas Armas Convencionales, 1996. Entrada en vigor: 3 de diciembre de 1998.

• Protocolo de Kyoto de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, 1997. Entrada en vigor: 16 de febrero de 2005.

• Convención sobre los Derechos del Niño, 1989. Entrada en vigor: 2 de septiembre de 1990.

• Protocolo Facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño relativo a la Participación de Niños en los Conflictos Armados, 2000. Entrada en vigor: 12 de febrero de 2002.

• Protocolo Facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño relativo a la Venta de Niños, la Prostitución Infantil y la Utilización de Niños en la Pornografía, 2000. Entrada en vigor: 18 de enero de 2002. • Convención sobre la Diversidad Biológica, 1992. Entrada en vigor:

29 de diciembre de 1993.

• Convención de Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación en los Países Afectados por Sequía Grave o Desertificación, en parti- cular en África, 1994. Entrada en vigor: 26 de diciembre de 1996. • Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discrimina-

Social Watch 73 Control Ciudadano Equipo de Investigación de Social Watch1

El estudio de la pobreza y el desarrollo social no puede ser reducido exclusivamente a la considera- ción del nivel de ingreso de las personas y los paí- ses, otras dimensiones deben ser incorporadas. Para evaluar el avance realizado por un país o una comunidad en el bienestar de su población es funda- mental evaluar varios indicadores de las distintas ca- pacidades que permiten que mujeres y hombres fun- cionen efectivamente como individuos y en forma colectiva.

Para evaluar el avance logrado hacia los ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), por ejemplo, Naciones Unidas identificó 48 indicadores. Aunque esos indicadores son sumamente útiles para indagar en los pormenores de cada compromiso, no facilitan la vista del “panorama general”. Asimis- mo, muchos indicadores solo presentan informa- ción disponible para una cantidad limitada de paí- ses y carecen de series históricas, lo cual hace que sea muy difícil evaluar la manera en que los países evolucionan o qué lugar ocupan en comparación con sus pares.

La sociedad debe tener una respuesta clara a interrogantes como “¿con qué rapidez estamos avanzando globalmente? ¿Nos va mejor o peor que el país vecino?” Para ello resulta sumamente útil la construcción de índices que resumen información proveniente de distintos indicadores.

En 2004 Social Watch publicó por primera vez un índice-resumen para comparar y clasificar a los países según su progreso en materia de desarrollo social. Este Índice de Capacidades Básicas (ICB)2 se basa en tres indicadores:

• partos atendidos por profesionales de la salud • mortalidad de niños menores de cinco años, y • cantidad de niños que permanecen en el siste-

ma escolar hasta el quinto grado.

Por oposición al ingreso, que puede crecer sin límites (en teoría), estos tres indicadores tienen un “techo”. Llegan a su máximo nivel posible cuando todas las mujeres reciben asistencia médica duran- te el parto y cuando ningún niño deja de ir a la es- cuela hasta el quinto grado. Quizás sea imposible reducir la mortalidad infantil a cero, pero algunos países tienen valores tan bajos que en la práctica se están aproximando a esa cifra. Un índice de 100, o sea la conquista del techo para los tres indicadores,

no implica un nivel elevado de desarrollo social. Lo que significa es que el país logró la cobertura uni- versal de los requisitos esenciales mínimos para poder avanzar hacia un bienestar mejor. Un punto de partida, y no un destino.

En el mundo real, sin embargo, pocos son los países próximos al 100 y demasiados se ubican en el “nivel crítico” de la escala (ICB inferior a 70). La categoría siguiente, con una calificación de “muy bajo” (ICB inferior a 80) abarca a los países donde existen grandes obstáculos para alcanzar un nivel mínimo como los que fijan los ODM. El nivel “bajo” del ICB es un grupo heterogéneo, que incluye a paí- ses pobres cuyo desarrollo social está mejorando y a países relativamente ricos con grandes desigual- dades. Los países en las dos categorías superiores, con niveles “medio” y “alto”(ICB superior a 90 en el índice), lograron satisfacer la mayoría o todas las necesidades básicas de sus ciudadanos.

Si se logran los ODM para el año 2015 en todos los países, todos los niños y niñas asistirán a la es- cuela, todas las madres recibirán atención médica durante el parto y la mortalidad infantil se reducirá dos tercios. Por lo tanto, el ICB se encontraría, por lo menos, en un nivel medio para todos los países. El ICB, un resumen eficaz

El ICB es un indicador resumen eficiente para clasi- ficar a los países según las dimensiones básicas que se asocian normalmente con el desarrollo so- cial y para las cuales se fijaron objetivos internacio- nales. Esa “eficiencia” deriva de la capacidad de arribar a una conclusión utilizando tres indicadores, que es similar a la que llegaríamos utilizando un conjunto de medidas mucho mayor. Medidas que, para demasiados países, no están disponibles.

El ICB se elabora de manera muy similar al Índice de Desarrollo Humano (IDH) calculado por el PNUD.3 La principal diferencia es que el IDH in- cluye en sus tres componentes un indicador de in- gresos, y el ICB no lo incluye.4 El resultado final no es muy distinto porque, evidentemente, los paí- ses con ingresos superiores pueden proporcionar mejores servicios sociales, y lo que el ICB mide es resultado de la prestación eficiente de los servi- cios sociales básicos. Que el ingreso no sea un componente libera al ICB de variaciones de corto plazo en la economía y al mismo tiempo facilita los cálculos, ya que no depende de costosas encues- tas de hogares que, en la práctica, solo los gobier- nos pueden realizar.

El ICB es compatible con los sistemas estadísti- cos nacionales e internacionales y puede obtenerse mediante cálculos sencillos a partir de los indicadores que publican los organismos gubernamentales e intergubernamentales. El ICB se puede aplicar a es- tados, provincias o municipios dentro de un país, lo que lo hace especialmente útil para monitorear las políticas locales. También es posible seguir la evolu- ción del índice a lo largo del tiempo, lo que permite observar la evolución de las situaciones de pobreza. El ICB ya está en uso en distintas regiones, con algunos ajustes metodológicos a las realidades lo- cales. Por ejemplo, el Informe 2001 de Social Watch Filipinas5 utilizó el ICB para hacer comparaciones entre provincias y fomentar el monitoreo de las polí- ticas sociales municipales por parte de la sociedad civil local. En América Latina el ICB se utilizó para comparar las capacidades básicas de grupos demo- gráficos con distintos niveles de ingresos.6

La clasificación de los países en el ICB mues- tra una fuerte correlación con las categorías en cada una de las dimensiones de desarrollo estudiada por Social Watch que se presentan en las tablas de las distintas áreas temáticas del presente informe.7 Estas tablas clasifican a los países según su desem- peño promedio en los indicadores específicos de cada dimensión de desarrollo, y los dividen en cua- tro grupos: Países en mejor situación relativa, Paí- ses por encima del promedio, Países por debajo del promedio y Países en peor situación relativa.8

Parece evidente que un país que se desempe- ñe bien en la salud o la enseñanza también tendrá una buena clasificación en el ICB, ya que los indicadores promedio del ICB están relacionados con la salud y la educación. Pero la correlación tam- bién es muy elevada entre el ICB y, por ejemplo, la seguridad alimentaria (ver Gráfico 1).

Casi todos los países en el nivel crítico del ICB también están por debajo del promedio o en una peor situación relativa en las clasificaciones de se- guridad alimentaria. La excepción es Nigeria, que está por encima del promedio. En el nivel muy bajo del ICB solo 25% de los países están por encima del promedio, y Paraguay se destaca por estar en el grupo de mejor situación relativa. De los países en

1 El equipo está integrado por: Karina Batthyány (Coordinadora), Mariana Sol Cabrera, Graciela Dede, Daniel Macadar e Ignacio Pardo.

2 En el Informe 2004 de Social Watch el ICB se llamó “Índice de Calidad de Vida”.

3 La correlación entre el IDH y el ICB se puede hallar en “Índice de Calidad de Vida: cómo medir el desarrollo social”, en Social Watch Informe 2004. Miedos y miserias. Montevideo: ITEM, 2004.

4 Los otros dos componentes del IDH son la esperanza de vida y el analfabetismo.

5 Raya, Rene. “An alternative measure of poverty and human capability: Introducing the Quality of Life Index”, 2001; www.socialwatch.org/en/ informeImpreso/pdfs/ articlei2001_phi.pdf

6 Batthyány, Karina, Mariana Cabrera y Daniel Macadar. “La pobreza y la desigualdad en América Latina”. Cuadernos Ocasionales No. 4. Septiembre de 2004;

www.socialwatch.org/en/informeImpreso/images/ otrasPublicaciones/ZOOM-04-esp.pdf

7 Seguridad alimentaria, salud, salud reproductiva, gasto público, ciencia y tecnología, agua y saneamiento, y equidad de género.

8 Por más información sobre esta clasificación ver la sección sobre metodología.

Outline

Documento similar