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Comunicación y Educación

Recomendaciones para la comunidad

9.7 Comunicación y Educación

Las actividades relacionadas con educación sanitaria y capacitación, deben constituir un elemento constante y estratégico que inicie por el personal de salud, los servicios veterinarios y los funcionarios de vigilancia epidemiológica, quienes por diversas razones no siempre tienen un conocimiento bien estructurado sobre la problemática que deben afrontar, debido a situaciones relacionadas con problemas presupuestales, adelgazamiento del estado o reemplazos generacionales. El personal capacitado deberá actuar como multiplicador, hacia las instituciones y hacia la comunidad. La coordinación con las instituciones de educación garantizará el diseño y la eficacia de los programas de capacitación.

El proceso de difusión, información y educación en salud pública en muchos de los países, es todavía débil, con una tendencia clara al mejoramiento, donde se reconocen esfuerzos valiosos para realizar actividades de comunicación de la información fuera de períodos de brote o epidemia. Sin embargo se debe reorientar la visión y la actitud

asistencial por una actitud preventiva, por parte de los servicios de salud locales y nacionales, empleando estrategias de investigación, educación y comunicación en las arbovirosis, teniendo como meta su prevención y control, haciendo partícipes a las comunidades.

Las comunidades y las organizaciones sociales, han adquirido un papel relevante en el desarrollo, fomento, aseguramiento y preservación de su propia salud, mediante nuevos enfoques políticos y económicos que propenden hacia la descentralización de la gestión política y administrativa, y al fortalecimiento de la participación local en el desarrollo social y productivo. Por lo tanto se deben apoyar los procesos de formación, ya que se espera que, en el corto y el mediano plazo, la comunidad misma sea quien notifique los casos de encefalitis y se convierta también en actor importante de la observación y notificación de otros problemas de sanidad animal.

Las comunidades que habitan las áreas de alto riesgo de presentación de las encefalitis, deben tener conocimiento sobre las medidas de prevención, control, vacunación y protección de las personas en las viviendas y en el campo. Estas actividades se deben manejar, mediante esquemas y planes de educación ciudadana, sustentados en programas de promoción y prevención de la salud, empleando medios de comunicación perfectamente coordinados, que aseguren la difusión de la información básica a la comunidad urbana y rural y comuniquen la evidencia del riesgo para la población que ingrese a territorios afectados. Se deben realizar evaluaciones previas y posteriores a los programas de comunicación y educación ciudadana para conocer el impacto y eficiencia real de los mismos.

Las estrategias de comunicación masiva e individualizada sobre la enfermedad y las formas de protección personal, deben emplear medios que permitan brindar la información pertinente a la comunidad, aprovechando los canales y los espacios institucionales, brindando de esta manera una información veraz y continua, sobre los problemas de salud más importantes de la comunidad.

Es de gran importancia el reconocimiento de la prioridad, que para la salud pública representan las encefalitis equinas, al igual que la necesidad de comunicar a la población sobre el riesgo que implican los vectores más reconocidos, y su capacidad para transmitir estas zoonosis en nuestro país y en la región, dado que actúan como puente, entre el ciclo selvático y el urbano para otras arbovirosis.

El sector educativo, encargado de la formación de profesionales en salud humana y salud animal, debe reorientar parte de su misión y visión ya que por lo general manejan de manera exhaustiva el estudio de entidades muy específicas, dejando de lado enfermedades que representan un verdadero problema en salud pública. En ese sentido el estímulo a la investigación en enfermedades tropicales y epidemiología, y el énfasis en promoción y prevención de patologías locales constituye una necesidad sentida.

La academia de igual manera, puede participar con sus estudiantes y docentes en las actividades de atención a las comunidades, control de focos, programas de prevención y control y actividades de vigilancia en salud pública, convirtiendo estos eventos en campos de educación y formación.

La función de la universidad es esencial e irremplazable, dada su influencia en el diseño y reestructuración de los programas profesionales y en la percepción del papel de las nuevas generaciones de profesionales de todas las áreas, desde la óptica de la seguridad alimentaria, la protección del ambiente, la prevención y el control de las zoonosis y la protección de la industria ganadera. Las necesidades comunes de investigación dentro del amplio campo de la Salud Pública señalan la necesidad de ofrecer programas de postgrado ínter facultades y los de capacitación no formal, los cuales llegarán a los profesionales en ejercicio, personal, auxiliar y también a la comunidad. El papel de la Universidad no se reduce a la docencia e investigación, sino también al acompañamiento en la formulación y ejecución de políticas, lo cual implica una acción intersectorial de salud y agricultura, ya mencionada.

Para el futuro, la política curricular de la universidad debe asignar espacios en su programación, para el estudio de la epidemiología de las zoonosis que afectan la región, estas iniciativas tendrán que permear el rígido tejido de los programas curriculares, la territorialidad de los departamentos y el cotidiano de las facultades relacionadas con la salud animal o la salud pública en particular; por lo tanto, se requiere reforzar tales emprendimientos con estrategias ínter facultades que permitan emplear lineamientos de política dentro de la formación, investigación y proyección social.

Los planes de capacitación técnica (Programas de Sanidad Animal) y educación ciudadana (Promoción de la Salud) son prioritarios y se deben reorientar y adaptar al entorno social y cultural, haciéndolos pertinentes para cada tipo de público, teniendo en cuenta los principios básicos en comunicación.