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3. UNA PROPUESTA FORMATIVA PARA LOS JÓVENES DEL MOVIMIENTO JUVENIL

3.2. Evangelizar educando

3.2.4. Una comunidad celebra con su vida la Pascua de Cristo Resucitado

La comunidad educativa da testimonio del Cristo Resucitado, y la vez tiene hambre y sed de justicia y esta necesidad se sacia buscando el Reino de Dios y su justicia. Y como dice Jesús: “todo el que beba de esta agua, volverá a tener sed; pero el que beba del agua que yo le dé, no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le dé se convertirá en él en fuente de agua que

186 Ibíd., 64.

brota para vida eterna” (Jn 4,13-14). Por eso, la tarea del educador es conducir a los jóvenes a un encuentro con Jesús, mediante una celebración para compartir los dones recibidos por Dios.

La comunidad educativa crea un espacio de encuentro con Dios y con el prójimo, para celebrar una liturgia con los jóvenes dando testimonio de fe con su vida. Por eso, la comunidad educativa se convierte una escuela de oración para expresar y celebrar, “la unión con Dios” (Art. 12), convirtiendo la vida en el sacramento de Eucaristía.

En esta dimensión se entiende la liturgia como una fiesta comunitaria realizada con nuestra acción educativo-pastoral, por eso, “iniciamos a los jóvenes en la participación consciente y activa en la liturgia de la Iglesia, cumbre y fuente de toda la vida cristiana” 188. Y no se trata de una práctica ritual o superficial, sino que, celebrar la liturgia es llevar al joven al encuentro con Dios, a través de la escucha de su palabra, la oración y los Sacramentos.

La comunidad educativa ayuda a los jóvenes a crecer espiritualmente, de manera gradual, para que logren un compromiso radical con su vida y con los demás. Por eso, Don Bosco recomendaba a sus muchachos: “no os carguéis con demasiadas devociones, sino sed perseverantes en la que habéis abrazado” 189, como las prácticas de piedad se sustentan en cosas sencillas, por ejemplo, en el cumplimiento del deber cotidiano, en la familia y en la sociedad.

De esta manera, la pedagogía de la solidaridad se inspira en el método educativo de Don Bosco, el de un buen pastor que se preocupa por la juventud pobre y abandonada. Por eso, “como seguidores de Jesús, comprendemos [...] que nuestra misión es la de Evangelizar a través de la educación” 190, con el fin de ayudar a crecer a los jóvenes en las virtudes cristianas, por eso, este este trabajo es una aproximación a la vocación del servicio, mediante los valores evangélicos del amor y de la solidaridad, en clave samaritana, como corazón de la experiencia cristiana y como una posible respuesta a las urgencias educativas.

188 Proyecto educativo pastoral salesiano, 65.

189 Canals Pujol, Juan y Martínez Azcona, Antonio, San Juan Bosco obras fundamentales, 578. 190 Proyecto educativo pastoral salesiano, 56.

CONCLUSIONES

La pedagogía de la solidaridad es un valor fundamental en la vida de los jóvenes. Se define como la capacidad de entregarse o de relacionarse con nuestros semejantes, es decir, compartir un hogar, ideales, alimentos y sentimientos, porque hay muchas personas que necesitan ayuda. Este principio teológico, hace referencia a la unidad en la diversidad de las criaturas espirituales y, ante todo, en las personas. Además, para practicar el valor de la solidaridad se requiere de tres variables - pedagogía, teología y ser salesiano-.

La pedagogía cristiana se fundamenta en Dios que ha creado al hombre, no para vivir aisladamente sino para vivir en sociedad y familia. Al compartir en comunidad, se construyen lazos de confianza. Dios “quiso santificar y salvar a los hombres no individualmente y aislados, sin conexión entre sí, sino hacer de ellos un pueblo para que le conocieran de verdad y le sirvieran con una vida santa. Eligió, pues a Israel para pueblo suyo, hizo una alianza con él y lo fue educando poco a poco” 191. Dios es fiel a su pueblo, a pesar de su infidelidad. Es el Dios verdadero que guarda la alianza y el amor por generaciones; también a los que le aman y guardan sus mandamientos.

La solidaridad y la misericordia son la máxima expresión del amor divino en la humanidad. A través de su encarnación como Jesús-Dios y hombre, Cristo se revela como núcleo de la solidaridad con su pueblo; él compartió, con unos y otros, una vida común. De modo que “si sufre un miembro, todos los demás sufren con él. Si un miembro es honrado, todos los demás toman parte en su gozo” . (1 Co. 12,26). La iglesia está unida a Jesucristo como sacramento e instrumento en íntima unión de Dios con toda la raza humana.

Los cristianos dan testimonio con sus acciones en comunidad, por tanto, asume un rostro de servicio y de atención al necesitado; acoge y abre las puertas de la esperanza. El valor de la solidaridad defiende al más débil y moldea la actitud de servicio, convirtiéndola en un deber moral de toda comunidad cristiana que supera el individualismo, el egocentrismo y la indiferencia. Por eso, la educación en valores tiene su origen en el encuentro con el prójimo.

A las personas se les permite desarrollar un verdadero compromiso social frente a la realidad: “la solidaridad es sin duda una virtud cristiana” .192 Está virtud en la actualidad no debe limitarse a una simple ayuda humanitaria o a una pequeña limosna, más bien, se trata de compartir con el otro, de corazón, para crear lazos reales de fraternidad.

La pedagogía de la solidaridad, presente en la vida salesiana, propone a los jóvenes vivir la vida con Cristo, formándose integralmente como personas. La educación evangelizadora, en la juventud, es valiosa para la sociedad pues se apoya en las esperanzas del presente y del futuro. Para Don Bosco, la unión con Dios es fundamental para educar a los jóvenes en los valores cristianos.

La unión con Dios se fundamenta en la experiencia de la caridad, y en la imagen del Buen Pastor. Por eso, un educador tiene una mirada compasiva-misericordiosa que nace del corazón de Jesús, y acompaña con su presencia para dar la vida por los demás. Don Bosco, con su estilo educativo, condujo a los jóvenes al encuentro con Cristo y con la hermandad. De esta manera, la educación cristiana se vive de manera personal y comunitaria, a través de la celebración de los sacramentos. Por eso, los oratorios salesianos son un medio eficaz para infundir el espíritu de religión en los corazones incultos y abandonados. Los oratorios entretienen a la juventud con agradables y honestas diversiones.

El Oratorio salesiano no solo recrea a los jóvenes con juegos, sino que lleva en sí los contenidos y propuestas más significativas para su formación integral como ícono de esa casa que acoge, esa parroquia que evangeliza, esa escuela que encamina hacia la vida y ese patio donde se encuentran amigos y se pasa bien. Estas actividades, realizadas en la iglesia, se sintonizan con las diversas formas culturales y con las experiencias de fe que vivencian los jóvenes.

Por lo tanto, el educador salesiano-cristiano practica la metodología del Sistema Preventivo, en la acción formativa de los jóvenes, caracterizada por la razón, por las exigencias de las normas y la centralidad de la religión. Esta práctica entendida como el deseo de conocer a

Dios, para llevar a la experiencia la buena noticia, representada por el amor educativo que hace crecer en la caridad y la solidaridad con otros.

El educador anima, despierta y favorece la creatividad de los jóvenes, acompañando su proceso del crecimiento. Los jóvenes formados en el Sistema Preventivo son una presencia solidaria y motivadora para los demás. Esta presencia se abre a un conocimiento vital del mundo juvenil y de la solidaridad con todos. Por eso, la familiaridad y la confianza es un modo de actuar entre educador y educando. La familia educa a la persona porque ofrece la posibilidad de ser feliz en el tiempo y en la eternidad. Esta presencia, permanente y preventiva, camina hacia la transformación social con valores cristianos, moldea hombres y mujeres solidarios con el mundo.

En los jóvenes que participan del MJS se busca una formación integral de la vida juvenil con opciones claras y definidas por Cristo Resucitado, al estilo salesiano, con una proyección apostólica, misionera y solidaria. De este modo, el Sistema Preventivo es un principio orientador para la acción apostólica, y se abre al diálogo con la actitud de aceptar al prójimo y así, descubrir la presencia de Dios en los jóvenes para crear una fraternidad entre todos. Y uno de los valores es la solidaridad cristiana-salesiana que se practica en la vida cotidiana, con entrega, por medio del servicio. Los educadores orientan a los jóvenes hacia el Reino de Dios, para un encuentro vivo con Jesucristo a través de la pedagogía de la solidaridad, inculturando en los valores evangélicos. La solidaridad de Dios se manifiesta en la persona de Jesucristo y en la vivencia del amor con el prójimo, a ejemplo del buen samaritano que comprende el sentido de este mandamiento.

La pedagogía de la solidaridad se inspira en el método educativo de Don Bosco, que está plasmado en la imagen del buen pastor, ese que se preocupa por la juventud pobre y abandonada. Por eso, como seguidores de Jesús, comprendemos que la misión debe ser Evangelizar a través de la educación. Mediante la pedagogía de la solidaridad que se sustenta en el método del Sistema Preventivo, que se identifica en la educación como cuestión de amor, sostenida en los valores evangélicos del amor y la solidaridad, en clave samaritana como una experiencia cristiana.

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Anexo No. 1

“EL SISTEMA PREVENTIVO DE DON BOSCO EN LA EDUCACIÓN DE LA

JUVENTUD” 1877193

Introducción

Muchas veces se me ha pedido exponga, de palabra o por escrito, algunos pensamientos sobre el llamado sistema preventivo, practicado en nuestras casas. Por falta de tiempo no he podido hasta ahora satisfacer tales deseos; mas disponiéndome en la actualidad a imprimir el Reglamento usado ordinariamente hasta el presente casi por tradición, estimo oportuno dar aquí una idea que será como el índice de una obrita que estoy preparando y que publicaré, si Dios me da vida y salud para terminarla. Hago esto movido únicamente por el deseo de aportar mi granito de arena al difícil arte de la educación de la juventud.

Diré, pues, en qué consiste el sistema preventivo y por qué debe preferirse; sus aplicaciones prácticas y sus ventajas.

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