Dueto 3. CANTOS DE AGUA Y SELVA
3.2 COMUNIDAD DE HABLANTES
3.2.1 Las realizaciones lingüísticas de la comunidad. A propósito del destinatario, En los capítulos previos se han dicho suficientes cosas para pensar que el lector se puede formar una idea de la comunidad de hablantes que le da origen al arrullo a Carmela. Para ampliar esta caracterización, se hará una descripción de la comunidad a partir de sus realizaciones lingüísticas. Al igual que la cultura material, la cultura inmaterial permite conocer a los habitantes de un territorio. Así, a la par que la comunidad cultiva su alimento y desarrolla tareas de supervivencia y adaptación, como hablantes acopian una identidad que se revela al estudiar rasgos que identifican sus realizaciones de la variante sociolectal del
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idioma en la zona. Para ello, se apela a lo ya realizado, pues el país tiene un Atlas lingüístico que se construyó a lo largo del siglo XX. Mirar esto ayuda a identificar la impronta sonora de los hablantes que le cantan a Carmela. No es una aproximación detallada pero las características que se reseñan, del habla de esta comunidad, resaltan su singularidad como grupo, como comunidad de hablantes. En tal sentido, dan trazos de la identidad cultural en un territorio.
De esta comunidad, muchas cosas se han dicho a nivel de sus realizaciones del español, quizá porque Barbacoas fue uno de los lugares escogidos para recoger el corpus del habla de esta región suroccidental, con miras a la descripción del español de Colombia que recoge el Atlas Lingüístico y Etnográfico de Colombia (ALEC). La elección de los lugares obedeció, en su momento, a factores que claramente apuntaban hacia la existencia de rasgos diferenciadores.
Sin pretender una descripción exhaustiva o determinante, se enuncian algunos rasgos del habla de esta comunidad que conforman lo que hoy se denomina una descripción geolectal; valga decirlo, poco o nada se han estudiado las relaciones entre cantos y factores dialectales y un camino que está por abrirse quizás sea el de posibles determinaciones que puedan existir entre el canto y las hablas locales. Esto en un contexto que indica que el habla de Barbacoas, lugar de origen de los cantos que nos ocupan, hace parte de una gran subregión de habla, la de las Costas y llanos orientales, según la clasificación dialectal del ALEC, en el Mapa 1. Esto dice que el habla de esta comunidad se distingue de hablas de toda la región de montaña del resto del país, pero con diferencias locales muy sutiles. Un motivo más para sostener la denominación de hablas cantadas.
Lo primero a tener en cuenta es que, a pesar de que el departamento de Nariño hace parte de la misma región lingüística (ver Mapa 137), según la clasificación que
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Montes Giraldo, José Joaquín (1982). El español de Colombia, propuesta de clasificación dialectal. Revista Thesaurus, Tomo XXXVII, Número 2. Recuperado el 6 de julio de 2015, de http://www.bibliodigitalcaroycuervo.gov.co/604/1/TH_37_001_023_0.pdf
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hace el ALEC, es innegable que, a medida que se conforma una cultura de la costa Pacífica, se percibe en sus habitantes la distinción con respecto a la zona Andina, que es uno de sus referentes territoriales cercanos. Del habla de la zona de Barbacoas se han hecho afirmaciones como las que a continuación se citan con sus respectivas fuentes. Para empezar, las que recoge Flórez (1963: 268-356)38: Que es extremada la relajación de las vocales, tónicas y átonas, en cualquier posición de la palabra y entre palabras. (Algunos ejemplos de la región: Pot°sí, váyase, cincocentavos, ps 'pues', presupuesto)
Que se oye con frecuencia rr asibilada, y en casos extremos, ensordecida: rico, perro, carro.
Que dentro del conjunto del español colombiano, las hablas de la sierra de Nariño, junto con las hablas costeñas -sobre todo del Caribe-, tienen fisonomía bien definida y por la fonética, se diferencian bastante de la realización estándar del español de Colombia‖.
Que Vos (tú), se emplea como singular y es tratamiento de mucha confianza; se usa con formas verbales en -ás, -és, -ís, y confundido a veces con tú (¿por qué no hablás?, ¿qué tenés?, ¿vos qué decís?, sentate).
Que hay cierto tratamiento del gerundio, de uso común, vaya viendo, vea
Que en algunos hablantes suena casi como i la e inacentuada de muchas palabras: esi, tardis, nochi, únicamenti.
Se dice sobre el habla de la costa sur del Pacífico, incluida Barbacoas, también por Flórez (1978: 197-246).
Que algunas personas alargan en mayor o menor grado vocales acentuadas, y las pronuncian con cierta modulación circunfleja: yo las lleevo, tiene agua bastante
Que en algunos lugares de esta región es notable la articulación de n final de palabra como m: pam, piam, trem, fim, a la ordem, cajóm.
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Que se velariza frecuentemente la n final de palabra, de suerte que una expresión frecuente como ven acá, por ejemplo, suena como venga acá.
Que se articula la d — inicial e intervocálica — con timbre semejante al de una r fricativa: rueño 'dueño', recí 'decir', el mercado re Mereyín.
Que algunas personas truecan la r y la / en fin de sílaba más consonante: celveza, juelte, maltiyo.
Que hay un fenómeno generalizado de epéntesis y pronunciaciones como canoa: canoba, canoda; proa: proba (y el derivado probero), rula: rubia (especie de machete grande); barbacoa: barbacoda, creencia: creyencia, choclo (voz quechua): chócolo, grupa: gurupa; grupera: gurupera, cangrejo: cangarejo, viruela: virigüela, albricias: albiricias, rebrujo: reburujo.
Que en la costa del Pacífico la gente habla más bien despacio. Que es un habla muy nasal (en general, el habla de los colombianos)
Que hay tonillos, dejos o acentos regionales, y hasta locales, muy marcados y que permiten reconocer el origen regional de los hablantes del costeño del Pacífico.
Que en algunas personas la d intervocálica se trueca frecuentemente por r fricativa. Así, viuda: viura, y por el estilo usieres(sic), la comira, mérico, muro, carena, almirón, almironar, carera 'cadera', rorilla 'rodilla', etc.
Que la s, final de sílaba, es frecuente pronunciarla como una simple aspiración o soplo: pejcao, Francijco, la cojta.
Que la s, final de palabra, se pierde fácilmente, sobre todo cuando ésta es a la vez final de frase: sei peso, el bú, loj cojteño hablamo distinto del bogotano. En la pronunciación de un mismo hablante pueden darse fenómenos relacionados con s final: a) se conserva (muslo, pescado, mariscos, arroz, maíz, raíz); b) se aspira (mujlo, pejcao, marijco, arrój, raíj); c) se pierde (mulo, pecao, marico, arró, raí); d) se repone equivocamente como en el pies, el huevos, la mamas, etc.
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Que es frecuente oír pronunciar la ch con cierto predominio de la oclusión sobre la fricación. Particularmente en sílaba acentuada, la oclusión es tan fuerte que da la impresión de estar ante una t dorsopalatal seguida de una fricación muy breve.
Que la -s implosiva es el rasgo básico que distingue el habla de la región. Con variaciones en cuanto a lo avanzado o incipiente de su estado se produce su aspiración, pérdida total o influjo ensordecedor sobre sonidos sonoros inmediatos. La aspiración o pérdida de la -s, mucho menos frecuente y regular en el Pacífico que en el Atlántico, y solo al norte (Coredó) produce algún fenómeno asimilatorio (frecco) [... ] al paso que es evidente una reacción contra la pérdida de -s en toda la costa pacífica, más acentuada al sur (Timbiquí), reacción manifiesta en numerosas formas con -s advenediza: fangares, cuis, el pies, un hachas, una llaves, ajís, el huevos, a la ciudás, mitas, cebús, botes, etc. (Timbiquí); ajís, la mamas del (Coredó), en pergaminos, banderas (Arusí)
Que es peculiar del 'costeño' pluralizar el impersonal hacer en expresiones de tiempo: hacen años... días, meses, etc.
Que por costumbre, es común hacer el masculino costumbre, 'hábito, uso'.
Que es, sobre todo, el léxico lo que separa a la costa pacífica de la caribe, pues en él las coincidencias de la costa del Pacífico se dan especialmente con la subzona caucana.
La división dialectal del español de Colombia se resume en el Mapa 1 y la Figura 6, sacados del estudio de Montes Giraldo (1982: p.92 y p.49, respectivamente)
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