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con iguales derechos

In document LA CUESTIÓN PALESTINA (página 30-32)

Estado miembro en la UNESCO. La oposición estadounidense se cobró un alto precio, con la retirada de sus fon- dos (represalia adoptada también por Canadá e Israel), lo que obligó a dicha agencia a suspender su programa pre- visto para el último trimestre de 2011. Las presiones ejercidas desde todos los ángulos obligaron a la OLP a ra- lentizar, e incluso congelar temporal- mente, su petición de ingreso como Estado en otras agencias especializa- das de la ONU. Rebasado con creces el tiempo (tres meses) solicitado a la OLP para que se sentara nuevamente a negociar, sin lograr ningún avance, la dirección palestina ha anunciado que retomará en breve su iniciativa político-diplomática. La negativa es- tadounidense e israelí a que Palestina sea el Estado 194 de la ONU es evi- dente, también que ejercerán toda la presión política, económica e incluso la fuerza, al menos en el caso israelí, para evitar ese escenario.

La OLP podría sortear el CS soli- citando su ingreso en la ONU como Estado no miembro. Esta opción contaría, teóricamente, con el res- paldo de algunos Estados europeos, como en su momento expresó Fran- cia, siempre y cuando Palestina no apele a su condición nominalmente estatal para acudir a los tribunales internacionales. Cabe también otra opción, quizás algo más remota, que la Autoridad Palestina (AP) se diluya, dejando a Israel la respon- sabilidad de gestionar directamente su ocupación con los consecuentes costes políticos, diplomáticos, eco- nómicos, humanos y de imagen exte- rior. Desde este nuevo escenario, se reclamaría a Israel que asumiera a la población palestina como parte de su ciudadanía, reconociéndole todos los derechos incluso los del voto activo y pasivo.

Sin embargo, es previsible que las élites políticas y burocráticas pales- tinas no asuman este desafío por las implicaciones e intereses enmaraña- dos a lo largo del frustrado proceso de paz. Basta con recordar que la AP es el mayor empleador público en los TPO, con unos 150.000 empleados. Ahora bien, ¿por cuánto tiempo podrá seguir

Información y Debate n PUEBLOSn Especial junion2012n 31

MIRADAS

pragmáticas, que expresan que no hay espacio para dos entidades estatales. Sólo se admitiría un Estado palesti- no siempre y cuando sea una entidad subestatal (bantustán), fragmentada, sin soberanía, dependiente y subor- dinada a los intereses de seguridad,

políticos, económicos y demográficos

de Israel. Paradójicamente, cuando desde la esfera política israelí se niega la opción de los dos Estados, se está fomentando implícitamente la opción de un solo Estado.

De hecho, ésta es la situación realmente existente, la de un Estado de apartheid que sistemáticamente segrega, expropia y conculca los de- rechos de un grueso importante de la población, la árabe-palestina, dentro de sus fronteras y, en particular, en los TPO. Este escenario es previsible que se prolongue en los próximos años, con objeto de minar la base moral y material palestina. Pero no constituye una solución, sólo un salto adelante. Mientras no cambie sustancialmente esta situación, Israel será percibido de forma creciente como un régimen

segregacionista, de supremacía racial y confesional judía, pese a la conside- rable inmunidad de la que goza en el sistema internacional.

La opción de un Estado palestino al lado del israelí ha quedado descar- tada por la reiterada ausencia de vo- luntad política de Tel Aviv para poner

fin a su ocupación militar. Por tanto,

la solución que queda es la de un solo Estado, el de todos sus ciudadanos con iguales derechos. De lo contrario, ¿por cuánto tiempo podrá Israel pro- longar esta situación ante un entorno cambiante y, previsiblemente, con una política exterior más asertiva y nacionalista? ¿Se podrá seguir impo- niendo exclusivamente por la fuerza derivada de su supremacía estratégica y alianza con Estados Unidos? ¿Qué costes supondrá semejante política para la estabilidad y la paz regional e internacional?q

gestionando la AP esta insostenible situación? ¿No corre el riesgo de ser percibida como un cuerpo intermedio entre la potencia ocupante y la po- blación ocupada? ¿Hasta cuándo se extenderá lo que estaba previsto que fuera una situación transitoria hacia un Estado palestino?

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sCenarios

La política israelí de hechos consuma- dos, con la alteración sistemática de la geografía física y humana palestina, persigue la transformación de la natu-

raleza del conflicto y, por ende, la de

los parámetros para su resolución de acuerdo con el Derecho Internacional. Originada por la propia emergencia estatal israelí, la cuestión palestina es concebida como un problema de se- guridad que, lejos de ser conceptuada como nacional, parece afectar sólo a la potencia ocupante, no así a la po- blación ocupada.

Desde este mismo prisma, no se acepta la solución de los dos Estados, bien por razones políticas e ideológi- cas o bien por las presentadas como

*José Abu-Tarbush es profesor de Sociología de las Relaciones Internacionales en la Universidad de la Laguna.

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Sociedad y política

El 9 de julio de 2005 se conmemoró el primer aniversario de la opinión consultiva de la Corte Internacional de Justicia de la Haya en la que quedaba patente la ilegalidad del muro construido por Israel en Cisjordania, instando a su demolición y a la indemnización de las personas perjudicadas durante su construcción. Sin embargo, el Estado de Israel, acostumbrado a implementar una política de hechos, no sólo prosiguió con su construcción, sino que aumentó su altura a 8 ó 9 metros y lo rodeó de alambradas de espino y electrificadas a modo de sistema de seguridad carcelario. Lidón Soriano*

La lucha contra el apartheid:

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