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Con infinitas posibilidades

NOTAS PRELIMINARES

1 CLAVES PARA UNA CONTEMPORANEIDAD LONGEVA

1.2 Una visionaria con gran inventiva

1.2.2.1 Con infinitas posibilidades

Recientemente leí esta cita publicada en el web de Simon Zabell, artista británico y profesor de Bellas Artes de la Universidad de Granada.6 Para Zabell, Bourgeois te-

nía razón al afirmar que el arte moderno se diferenciaba del precedente en su “insa- ciable necesidad por la novedad y la originalidad”. En los comentarios una persona respondía: “Bourgeois aclara bien poco sobre la situación del arte contemporáneo”, y aunque “podría estar de acuerdo con lo de las ansias de novedad permanente”, no lo estaba en absoluto con “que eso pueda causar dolor a quién lo practica”, y añadía “empieza a cansarme el arte hecho con pesadumbre y dolor”.

Aunque creo que ninguno de los dos acierta en lo que Bourgeois quiere decir en esta cita, sus comentarios me hicieron pensar mucho. Es indiscutible el apetito por lo nuevo y original que trajeron consigo las vanguardias y el arte moderno en general, pero creo que esto no es a lo que se refiere Bourgeois en primera instancia. Ella habla de la falta de un canon, de un sistema de representación dominante en el que el artista se sienta seguro, cuyos límites estén bien acotados y permita crear a partir de él. El problema no es tanto tener que ser original e innovador –creo que ese momento ya había pasado en 1982, fecha de las declaraciones –, sino el tener que encontrar tu propia manera de expresar lo que tú quieres en cada ocasión. Creo que se refiere al no saber por donde empezar, al poder escoger cualquier material, técnica o recurso para materializarlo, el que cualquier reflexión o pensamiento pue- dan ser un motivo, el que todo y a la vez el vacío pueda ser arte. Como ella dice “el que no haya un enfoque único, una manera definida”. Y, ¿porque es eso doloroso? Porque es tremendamente difícil. Creo que aquí doloroso significa costoso, que re- quiere muchísimo esfuerzo y dedicación.

En el arte de Bourgeois no hay “pesadumbre” por ninguna parte. Bourgeois trabaja con pasión, día y noche, durante más de siete décadas. Ella cree que ser artista es un privilegio. O como dice Julia Kristeva:

[…] No te vayas a creer que Little Pea [Louise Bourgeois] se interesó por la angustia. Ella es conceptual, como lo fue su madre antes que ella; consideraba la situación objetivamente, es decir, científicamente; no emocionalmente. “No estaba interesada en la ansiedad”, declaró, “sino en la perspectiva: en ver las cosas desde diferentes puntos de vista”.7,8 (Kristeva, 2007, p. 247)

Aunque a simple vista pueda parecer todo lo contrario, cuando más se profundiza sobre el trabajo de Bourgeois más evidente se hace su carácter conceptual y analí- tico. Y aunque algunas de sus piezas y de sus declaraciones tienen que ver con el dolor físico y emocional, su aproximación no es la de una persona que victimice o que no sepa salir de su dolor. Muy al contrario, lo analiza, lo descompone, lo expre- sa con diferentes medios y técnicas hasta que consigue apaciguarlo, reconciliarse, verlo desde otro punto de vista. Además, toda la obra de Bourgeois está salpicada con ironía y humor, compasión y alegría, osadía y fortaleza.

7 Las palabras entre comillas son palabras de Louise Bourgeois que aparecen con la debida citación en el texto de Julia Kristeva.

8 Kristeva utiliza “Little Pea” para referirse a Louise Bourgeois. Bourgeois, escribió un pequeño relato bajo el título de She Lost It (1947) donde una mujer abandonada empequeñece hasta el tamaño de un guisante (“Pea” en inglés).

She Lost It (2) (1992)

29,2 x 44,5 cm. Serigrafía. Colección del Museum of Modern Art New York.

Volviendo a la cita, creo que en otros momentos de la historia y de las civilizaciones las diferentes culturas han desarrollado un arte propio que les ha acompañado du- rante un tiempo suficiente como para convertirse y trasladar parte de su identidad e ideología. Una especie de lenguaje representacional propio, con sus iconos, símbolos y signos. Con un grado de abstracción más o menos alejado de la naturaleza. Con una representación del espacio y del movimiento propios. Durante el siglo XX y XXI, en occidente, el arte no cesa de cuestionarse a sí mismo, los movimientos de vanguar- dia, el dadaísmo, el surrealismo y todo lo que viene después representa esta com- prensión que Bourgeois tiene sobre el arte. Se trata de un arte donde se lucha por derrumbar cualquier canon preestablecido, negación tras negación, para dar paso a una apertura total de lo que puede llegar a ser arte.

Por el otro lado, con el advenimiento del posmodernismo, con la fragmentación, hi- bridación y relativización de los puntos de vista, con la importancia del sujeto y de la subjetividad, nos encontramos con un tipo de arte donde hay tantas aproximaciones posibles como personas que lo produzcan. Un arte que intenta dar expresión a la “con- dición humana”, donde cada persona sufre para poder expresarse adecuadamente. De todas maneras, seguramente con la perspectiva de los siglos, toda esta variedad y fragmentación actual quedará simplificada, como quedó la de siglos pasados, por las aportaciones artísticas cuya fama y relevancia resistan el paso del tiempo.

Volviendo a lo conceptual en su trabajo, mientras hablaba de las motivaciones detrás de sus grabados, Bourgeois dijo: “Son siempre un llamamiento a la razón... una estrategia que se desarrolla para ser tolerado, aceptado, amado.” Dado el po- der bruto de gran parte de su arte, la parte analítica de su naturaleza puede re- sultar sorprendente, pero su decidida lealtad a la razón se puede ver en muchos aspectos de su vida. Fue muy elogiada por su inteligencia cuando era niña y con- tinúa dependiendo de ello, leyendo constantemente, demostrando y analizando, con la esperanza de encontrar entendimiento. Algunas de sus costumbres son re- veladoras: constantemente se refería a diccionarios para encontrar el matiz exacto de una palabra en francés o en inglés, y consultaba sus muchas enciclopedias para acceder a otros tipos de información. Tenía pasión por la precisión; examinaba los índices de los libros, y si por ejemplo encontraba un error, lo corregía con lápiz. Podía buscar información sobre un mito en su volumen de Larousse o atreverse a buscar información sobre una batalla medieval en un antiguo volumen de historia de Francia. Describía estos libros de referencia como lo que la ayudaba a “acertar… a ser capaz de encontrar la última palabra sobre un tema... a ser culta.... Al princi- pio lo hacía para ser valorada por mis padres. Soy una investigadora… siempre lo fui y lo sigo siendo... siempre buscando la pieza que falta. La búsqueda continúa para siempre.” (Wye & Museum of Modern Art of New York, 1994, p. 14)