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1.7.2 ¿QUÉ SE ESPERA DEL ADOLESCENTE DE HOY?

1.10. CONSECUENCIAS DE LA AGRESIÓN

1.11.4. CONCEPCIONES SOBRE EL APRENDIZAJE

1.11.4.1. La concepción transmisionista –recepcionista, centrada en los postulados del conductismo de Skinner, Thordike y Watson, entre otros.

El aprendizaje, basado en el punto de vista conductista, se reconoce cuando se aprecia en el aprendiz un cambio de conducta observable. La enseñanza basada en este enfoque utiliza una serie de parámetros que permiten llevar un registro de las conductas adoptadas por los estudiantes a medida que participan en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

El los currículos escolares de la primera mitad del pasado siglo, los objetivos se proponían según esta concepción, en lo que tuvieron fuerte influencia las teorías positivistas que se estaban introduciendo desde finales del siglo XIX.

Así, como todo debía ser comprobable, se consideró que lo único que podía garantizarlo, era precisamente que fuera observable como en el caso de algunos fenómenos biológicos, físicos o químicos.

La “fórmula” básica aplicada por el conductismo al aprendizaje, en esencia sustentaba que aprender es dar respuestas a los estímulos que recibimos del medio exterior, reconocida como E-R (donde E =

Estímulo y R = Respuesta), desde esta perspectiva el aprendizaje se hace dependiente de lo externo más que de lo interno.

No obstante, despojadas de su estrecho perfil conductista, los representantes de esta corriente plantearon tres leyes de importantes implicaciones para la educación:

1ª. La ley del éxito.

Las personas que experimenten vivencias gratificantes o exitosas durante el desempeño de una tarea o actividad de aprendizaje, tendrán una mejor predisposición por repetir dichas experiencias que aquellas a las que dichas experiencias les hicieron experimentar fracaso o frustración. En esencia, plantea que el éxito alcanzado en el desempeño de una determinada actividad puede ser determinante para conseguir nuevos éxitos ya sea en actividades similares o en otros nuevos empeños. A través de la educación se deben pues favorecer situaciones donde los estudiantes experimenten el éxito (por pequeño que sean sus logros) en cualquiera de los momentos del proceso docente educativo.

2ª Ley de la ejercitación.

La práctica continuada de una actividad produce el aprendizaje, aunque hoy se reconozca que el aprendizaje no sólo se circunscribe a la mera ejercitación pues se necesitan otros elementos que complementen dicho aprendizaje como por ejemplo la aplicación de lo aprendido.

3ª. Ley de la motivación.

Esta ley que ha sido elevada a ley universal de las Ciencias Pedagógicas, plantea en esencia que el aprendizaje se produce más fácilmente y con mayor calidad si el individuo está favorablemente predispuesto por aprender.

En resumen, se puede destacar que el aprendizaje desde el punto de vista conductista identifica el aprendizaje con conducta observable, bajo este postulado no trata de dar explicación a lo que ocurre en el interior del sujeto, si no hay manifestación observable, no hubo aprendizaje.

Desde otras posiciones cognoscitivistas sobre el aprendizaje se trata de sustentar que todo cambio de conducta tiene un trasfondo interno al sujeto, el cual incluye aspectos inherentes a los procesos mentales como nuevas formas de interpretar al aprendizaje.

1.11.4.2. Las concepciones derivadas de la epistemología genética de Piaget y las variaciones sobre el desarrollo del pensamiento.

En cualquier análisis de teorías psicológicas de desarrollo es ineludible una referencia a la propuesta de J. Piaget. Sin embargo, este investigador se ocupó muy pocas veces de los problemas del aprendizaje en contextos escolarizados, razón por la cual existen diversidad de opiniones sobre la inclusión o no de su propuesta entre las teorías de aprendizaje.

Piaget se dedicó a estudiar la génesis de la inteligencia, priorizando la actividad individual del sujeto en la adquisición del conocimiento sobre el contexto o factores sociales y culturales en que desenvuelve su vida el individuo, razón por la cual muchos consideran sus trabajos como una teoría de desarrollo cognoscitivo o como psicología genética.

En sus investigaciones Piaget buscaba la respuesta sobre cómo el sujeto adquiría el conocimiento, y su epistemología genética, como prefirió denominarla, era la vía para conseguirla. En sus trabajos se aprecia un énfasis en el desarrollo, en lugar del aprendizaje, al respecto Piaget argumentaba: “la epistemología es la relación entre el sujeto que actúa o piensa y los objetos de su experiencia” (citado por P. Miller, 1983).

De esta manera, la propuesta piagetiana es considerada una teoría de desarrollo que se enmarca dentro de la moderna teoría organicista, en la cual el desarrollo biológico precede al psicológico. Desde esta perspectiva del desarrollo los cambios que se describen son esencialmente cualitativos, más que cuantitativos, y todo este proceso que se desarrolla a través del tiempo tiene un carácter unidireccional e irreversible donde el individuo es considerado como relativamente activo en la construcción de la experiencia de aprendizaje.

Esta línea de pensamiento científico tiene sus antecedentes en la teoría evolucionista del naturalista británico Charles Robert Darwin (1809-1882), y prosigue desarrollándose con S. Hall, entre otros representantes, hasta llegar a Piaget.

Desde el punto de vista filosófico, Piaget revisó los estudios de Kant, Spencer, Comte, y William James, entre otros.

La teoría de aprendizaje predominante en la época en que Piaget desarrolló sus investigaciones era la asociacionista cuyos representantes principales, como habíamos expresado, fueron los norteamericanos Skinner, Thordike, y Watson, quienes postulaban en esencia que, en presencia de un estímulo se produce una respuesta y si a ésta le sigue otro tipo de estímulo especial, denominado refuerzo, dicha asociación queda consolidada.