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CAPÍTULO I: MARCO TEÓRICO CONCEPTUAL

B. Concepciones realistas del matrimonio

Podemos mencionar algunas y creemos que las más importantes para nuestra investigación serán:

a) El matrimonio es una institución natural

Esta concepción sustenta que el matrimonio es una institución que se fundamenta en la misma naturaleza de la persona humana, varón y mujer, que son distintos biológica y psicológicamente y que están ordenados a la complementariedad, para formar una sola realidad en la unión matrimonial.

Por eso dice Javier Hervada: “El matrimonio es un dato de naturaleza, y por ello el hombre –de todas las épocas y de todas las culturas– conoce de modo directo e inmediato lo fundamental de la

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esencia del matrimonio, aunque pueda errar en algunas conclusiones. Donde hay un matrimonio válido, allí se sabe lo que es el matrimonio.”28.

Hervada, con esta afirmación pone el énfasis de la existencia del matrimonio realizado desde la antigüedad entre un varón y una mujer como la forma más natural de que este sea siempre válido la realidad matrimonial.

También Aurelio Fernández al referirse a las características distintivas entre el varón y la mujer (1999) afirma:

“Estas realidades obvias son las que confirman que el matrimonio es la institución natural por excelencia -¡la más natural de las instituciones!-, pues está escrita en el cuerpo y en el espíritu del hombre y de la mujer. Por eso, Tomás de Aquino afirma que el matrimonio es más “natural” al hombre que su propia “socialidad”. El hombre según el Aquinate, por “naturaleza es más un ser conyugal que un ser social”29.

Por otro lado, también dice Javier Hervada: “Claro que es preciso entender qué quiere decir natural. Pues bien, lo que con tal adjetivo queremos decir es que se trata de una institución perteneciente a la naturaleza humana, y, en concreto, tres cosas: que el matrimonio no tiene su origen en la inventiva humana; que es de derecho natural; que es la forma humana del desarrollo completo de la sexualidad”30.

De lo afirmado por los autores citados se deduce que el matrimonio no es una creación de la cultura humana, no es un invento del estado, ni de la Iglesia, ni de ninguna religión o institución humana, ya que tiene su origen en el ser mismo de la persona humana, que por propia naturaleza tiende a la unión sexual para formar una unidad que durará hasta que la muerte los separe.

b) El matrimonio es una institución natural y cultural

Los que sustentan el carácter natural y cultural del matrimonio hacen referencia que el matrimonio es natural en cuanto a su fundamento, a sus características esenciales y a su fin propio. Y el hombre solo a través

28 HERVADA, Javier. Diálogos sobre el amor y el matrimonio. 4ta edición, Editorial EUNSA, Pamplona, 2007, p. 168.

29 FERNÁNDEZ, Aurelio. Teología moral. 3a ed. Facultad de Teología del Norte de España, Pelicano. Burgos, 1999, p. 366.

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de la autoridad civil y eclesiástica habría intervenido para darle legalidad civil, determinando la forma cómo deberá realizarse ante la sociedad, siguiendo determinada solemnidad como lo requiere la dignidad de esta institución humana. En esto último radicaría la dimensión cultural del matrimonio.

Sin embargo Javier Hervada hace refiere que hay algunos pensadores que reducen al matrimonio en esencia a lo cultural humano, reduciendo lo natural del matrimonio solo a lo biológico. Literalmente el autor dice:

“Hay quien piensa que el matrimonio es lo cultural en las relaciones varón- mujer. Sobre la base de una realidad ontológica –unas tendencias y unos hechos naturales– el hombre añadiría una forma cultural que sería eso que llamamos matrimonio. Mientras la realidad ontológica sería biología, la realidad cultural sería lo propiamente humano, el sello del hombre. Siendo esto así, el matrimonio sería… una creación del hombre, como creación suya es la cultura. Y en cuanto creación suya el matrimonio admitiría una multiplicidad de formas, tantas como formas culturales es capaz de crear el hombre. No hay –dirá tal mentalidad– un modelo de matrimonio, sino tantos modelos como culturas han existido, existen o pueden existir”.31

Es indudable que el matrimonio sea ante todo una institución natural. No obstante por tratarse de una institución humana el hombre interviene para perfeccionar su ejecución, señalando la forma como debe realizarse, los requisitos que se debe tener y reconociendo los derechos y obligaciones que genera dicha unión. Lo cual no puede ser indicador que el matrimonio sea una creación humana.

Asimismo, explica al respecto Javier Hervada:

“Ciertamente en el matrimonio se da una dimensión cultural, porque la cultura no es solamente un aditamento externo al hombre, sino un cierto modo de ser. La cultura perfecciona al hombre, crea un tipo de humano diferenciado y enriquecido, y ello ha de tener influencia en el matrimonio. Pero el matrimonio es, ante todo y sobre todo, una institución natural; no es una creación de la cultura, sino un dato de naturaleza. No es lo que el hombre añade a los datos naturales, antes bien es él mismo un dato natural”32.

31 Ibídem, p. 238. 32 Ibídem, p. 239.

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De este modo, se realza nuevamente la naturaleza del ser humano y con ello la realidad natural del matrimonio que enriquece y da plenitud al ser humano.

c) El matrimonio, elevado por Cristo a un orden sobrenatural

El matrimonio no solo es una institución natural, sino sobre todo ha sido perfeccionada por la gracia de Cristo, al ser elevada a sacramento, por medio del cual le llega la gracia a los cónyuges, para perfeccionarles en la santidad.

Al respecto dice Javier Hervada:

“Las grandezas de la misericordia de Dios con los hombres se han manifestado en el matrimonio, porque pudiendo haberse reducido a una mera institución natural –officium naturae–, humana y civil –officium civilis vitae–, ha sido engrandecido y elevado a la condición de medio de salvación, que hace presente en él la acción santificadora de Cristo. Ha sido instituido por Cristo como realidad sensible que contiene una dimensión sobrenatural y divina, en cuya virtud es un misterio cristiano: el mysterium o sacramentum coniugii. Por eso la Iglesia ha enseñado y sigue enseñando que, en virtud de esa acción divina, el sacramento del matrimonio es una institución sagrada, signo de la unión de Cristo con la Iglesia, con la nota de inseparabilidad entre el elemento que dimana de la naturaleza y el factor divino, único matrimonio para los cristianos, causa de la gracia”33.

De este modo, Hervada muestra que no solo es una institución humana natural, sino una realidad sacramental que está encaminada a la salvación por ser instituida por el mismo Cristo y que hace que la unidad conyugal participe del misterio de la unión de Cristo con la Iglesia; a la vez que realza la unidad que dimana de la naturaleza y de la divinidad

1.2.2 Agustín de Hipona y su contexto histórico

En este apartado, se desarrolla dos bloques; en el primero se coloca de manifiesto el contexto histórico del pensamiento Agustiniano resaltando el pensamiento pagano de su época, la familia en el siglo IV y el pensamiento de algunos padres de la Iglesia. En un segundo apartado se

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hará la referencia a la biografía y mención de algunas obras de Agustín de