A fin de comprender en profundidad las limitaciones que pueden afectar a una persona con NCC, se profundizará en este apartado sobre los aspectos relativos a la comunicación. Los conceptos de lenguaje, signo lingüístico, lengua y habla, permitirán ahondar en los términos de lenguaje comprensivo, receptivo y expresivo, fundamentales para dar contexto a la problemática que distingue al sujeto de estudio.
Se denomina comunicación al complejo proceso de transmisión de información que los individuos utilizan para influir en la conducta de “otros” (Orelove, Sobsey, 1993). En este proceso de transmisión de mensajes (sensaciones, necesidades, sentimientos, pensamientos, e ideas) los participantes se influyen mutuamente en el curso del intercambio comunicativo.
De acuerdo con la definición que plantea Tamarit (Tamarit, 1993), los modos comunicativos presentan cierta topografía y función, y producen modificaciones en el entorno cercano. Realizan un proceso, que se inserta en formatos básicos de interacción, en los que tiene lugar un flujo de informaciones y relaciones compartidas que generan cambios, más o menos perceptibles, en el estado de los miembros de esa interacción.
La unidad mínima del proceso de comunicación es el signo. Un signo implica un mecanismo de representación (y por lo tanto de abstracción) de un aspecto de la realidad, en el que se establecen distintos grados de complejidad según la asociación que existe entre esa parte de la realidad y la construcción de su concepto (significado) e imagen acústica (significante).
Se denomina signos “lingüísticos” o “verbales” a aquellos que fueron creados y convencionalizados (convención social) por una comunidad de hablantes. Los signos “no verbales” son ajenos al sistema lingüístico 17.
El lenguaje es la facultad cognitiva de la que dispone el hombre para la producción de signos lingüísticos y la comunicación interpersonal. Se trata de un sistema estructurado, complejo, flexible y convencional de signos que representan aspectos de la realidad, y permiten llevar a cabo actos de comunicación (Tamarit, 1993).
Una definición más amplia, en relación al lenguaje humano, es aportada por Lecours y Lhermitte (Lecours, Lhermitte, 1979) al considerar el lenguaje (verbal) el resultado de una actividad nerviosa compleja que habilita la comunicación interpersonal de estados psíquicos, a través de la materialización de signos multimodales que simbolizan estos estados; de acuerdo con una convención propia de una comunidad lingüística. Aquí queda reflejada de forma explícita la base biológica del lenguaje.
La lengua, es el conjunto de propiedades sintácticas y semánticas que caracterizan a los signos lingüísticos. Mediante su empleo se construyen las enunciaciones con las que una comunidad de hablantes específica configura su entorno (Magariños de Morentín, 2007).
17 Frente a la concepción dualista del signo que tiene su origen moderno en el lingüista Ferdinand de Saussure (Suiza, 1857-1913); para Charles Peirce (E.E.U.U, 1839-1914), padre de la semiótica, “signo” no es lo que está en nuestro discurso en lugar de las cosas del mundo real, sino “lo que al conocerlo nos hace conocer algo más”. El fundamento básico de sus teorías es la comprensión de la estructura básica que conforma la relación lógica de nuestro conocimiento como un proceso de significación. En esta investigación, se tomará el concepto de signo de Saussure debido a que se ajusta con mayor precisión al abordaje de la problemática.
El habla es la expresión oral del lenguaje. El ser humano posee la capacidad de transmitir información de distinta naturaleza y a través de diversos sistemas (Peña Casanova, 2001). Entre ellos, es indudable que el habla es el principal; aunque junto con ésta se utilizan muchas otras técnicas complementarias como ser los gestos, las acciones, las señalizaciones, la expresión facial y la escritura.
El objetivo fundamental de esta capacidad humana es la participación activa de las partes implicadas en el proceso de comunicación a través del intercambio de ideas, pensamientos, necesidades y deseos; con el fin de posibilitar la mutua influencia.
Una vez explicitados estos conceptos, se definen ahora los términos de lenguaje comprensivo, receptivo y expresivo fundamentales para comprender la problemática que atañe a las personas con NCC.
Se denomina “lenguaje comprensivo” al procesamiento de signos lingüísticos para la recepción o emisión de mensajes, “lenguaje receptivo” a la interpretación de signos lingüísticos (input) y “lenguaje expresivo” a la ejecución sonora del lenguaje, mediante el ejercicio del habla (output). La adquisición del lenguaje implica el desarrollo de competencias comunicacionales o habilidades lingüísticas en estos 3 aspectos (el comprensivo, expresivo y receptivo). Las personas con NCC presentan limitaciones en alguno o varios de ellos.
A fin de esclarecer la articulación de estos tres aspectos del lenguaje, se exponen 4 etapas naturales del desarrollo del lenguaje (gráfico 2.1). Cada una de ellas, supone la incorporación de competencias comunicacionales (Dawden, 1999).
a. Se denomina “protocomunicador” a la persona que, frente a un estímulo fisiológico, como por ejemplo el hambre, emite una respuesta concreta como llorar. Este, no es un acto comunicativo, se trata de un acto sin intención comunicacional, no voluntario y no simbólico. En esta etapa no se produce simbolización subjetiva (lenguaje comprensivo).
b. El “comunicador emergente” interpreta lo que sucede a su alrededor, comprende mensajes simples (lenguaje receptivo) e identifica situaciones que comienza a simbolizar (lenguaje comprensivo). Siguiendo con el ejemplo anterior: mientras la mamá prepara la mamadera, el niño comienza a llorar. Su acto contiene intención comunicacional y es voluntario. Con su llanto el niño se propone expresar “dame la mamadera”. Pero este acto comunicacional resulta incomprensible. El niño se ve en la necesidad de comenzar a simbolizar a través del lenguaje oral (expresivo).
c. El “comunicador contextual dependiente” ha logrado significar a través de la ejecución del habla, pero necesita desarrollarla lo suficiente como para ser comprendido no sólo por sus allegados, sino también por el contexto social en el que se inserta. En este caso, el niño ve la mamadera y dice “mmm”, seguramente sus allegados comprendan este acto comunicativo, pero no los desconocidos que habitan el contexto social general. Su lenguaje expresivo es aún insuficiente.
d. El “comunicador independiente” se comunica de manera autónoma y relativamente fluida con su entorno. Su acto de comunicación es voluntario, intencional y comprensible tanto para su contexto cercano, como para el general.
La CAA es un recurso utilizado en el diseño e implementación de estrategias de intervención para la adquisición y rehabilitación del lenguaje. En las mejores condiciones, se espera que el usuario de CAA desarrolle las competencias comunicacionales propias a un “comunicador independiente”.