Capítulo II. Componentes cognitivos de contenido: los valores humanos
2.1.1 El concepto de valor
Si bien el interés por los valores ha estado tradicionalmente ligado a ciencias relacionadas con la antropología, la sociología o la filosofía, las nuevas corrientes psicológicas, así como el interés por hallar pautas concretas de intervención en el marco educativo, han propiciado una mayor implicación de la psicología y la pedagogía en el mundo de los valores y su desarrollo. La mayoría de las definiciones que se incluyen en este apartado tienen que ver con este punto de vista psicoeducativo y es por ello que predominan las conceptualizaciones subjetivistas o psicológicas frente a otros planteamientos como el ontológico o el sociológico.
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Se parte de la definición de Rokeach que entiende los valores a partir de una concepción basada en valoraciones estables sobre una forma de comportamiento, prefiriendo éste sobre otras formas diferentes e incluso contradictorias: «Un valor es un
tipo de creencia, que se localiza en el centro del sistema total de creencias de una persona, acerca de cómo se debe o no se debe comportar, o acerca de algún objetivo en la existencia que vale o no vale la pena conseguir» (Rokeach, 1973: 19).
Escámez (1993) analiza en detalle las características implícitas en esta definición de valores de Rokeach:
a) Los valores forman parte del sistema de creencias de un sujeto, pero no todas las creencias son valores. Rokeach distingue cuatro tipos de creencias: - Existenciales: que pueden ser verdaderas o falsas.
- Evaluativas: cuando el objeto de creencia es bueno o malo.
- Prescriptivas: cuando algún significado o fin de la acción es considerado deseable o no deseable.
- Causales: creencias acerca del origen de un suceso. Los valores pertenecen al tercer tipo de creencias, las prescriptivas.
b) Respecto a su carácter obligatorio, afirma que el valor es un modo de preferencia que incluye la cualidad de la obligatoriedad, es decir se aprende por la relación con el grupo y por la vida en sociedad. Lo que constituye al valor es el ser una concepción de lo preferible para el sujeto, aunque dicha preferencia se
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fundamenta en creencias evaluativas del sujeto sobre si algo es bueno o malo en su relación con el contexto social. No obstante, aunque el valor tenga su origen en una influencia social, es siempre una concepción personal, porque la persona adopta o se apropia de un valor que considera preferible para sí misma o para el colectivo social. Los valores, por tanto, son algo preferible y obligatorio, y esto es así porque asumirlos produce satisfacción personal, ya que llevan al sujeto a considerarse como competente y moral, aspectos fundamentales en la determinación de la satisfacción o insatisfacción de nuestro autoconcepto.
c) Los valores son creencias perdurables, aunque suficientemente flexibles para permitir recolocaciones de las prioridades preferibles, como resultado de los cambios en la cultura, en la sociedad y en la experiencia personal.
d) Los valores son creencias respecto a un modo de conducta o un estado final de existencia.
Schwartz y Bilsky (1987), después de examinar diferentes definiciones de Allport (1961), Levy y Guttman (1974), Maslow (1959), Morris (1956), Pepper (1958), Rokeach (1973) y Scott (1965) señalaron una serie de rasgos de los valores que coinciden en las mismas:
1) Son conceptos o creencias;
2) acerca de conductas o estados finales deseables;
3) que inciden o trascienden las situaciones específicas de la realidad; 4) que guían la selección o evaluación de conductas o situaciones, y
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5) que se ordenan en función de su importancia relativa.
Partiendo de las definiciones de otros autores, González Lucini (1990) define valor haciendo referencia a cuatro dimensiones:
1. « Los valores son proyectos ideales de comportarse y de existir que el ser humano
aprecia, desea y busca.
2. Los valores son opciones personales que se adquieren desde las posibilidades activas de la
voluntad.
3. Los valores son creencias que se integran en la estructura del conocimiento.
4. Los valores son características de la acción humana que mueven la conducta orientan la
vida y marcan la personalidad» Lucini (1990: 13).
Por su parte, Puig Rovira (2012) sugiere siguiendo un punto de vista subjetivista que los valores no existen por sí solos sino en tanto que son valiosos para alguien, los valores, según el autor no son, sino que valen. Define los valores como «cualidades de la
realidad material y humana que nos permiten preferir las manifestaciones de dicha realidad que son o nos parecen más óptimas....los valores y su ordenación jerárquica nos dan criterios para orientar nuestras vidas: para enjuiciar la realidad y para actuar en consecuencia» (Puig,
2012:14).
Hernández (2000) plantea una concepción psicosociológica y constructivista de los valores y los caracteriza como sigue:
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1) Los valores son preferencias hacia realidades-metas o hacia comportamientos, que se fundamentan en apreciaciones o creencias, asociadas con mayor o menor grado de afectividad.
2) Todo lo existente es susceptible de valor dado que puede ser objeto de elección.
3) El valor, en sí mismo, tienen la dimensión de lo comparativo: «algo es más
valioso que otro...». El problema está en saber qué valor es más valioso, es decir,
el valor de los valores.
4) El valor es imprescindible para vivir, porque es imprescindible para elegir. Constantemente estamos eligiendo en función de los valores. El valor nace del corazón de la libertad. Hay que elegir, preferir..., pero elegir es también rechazar. El sistema de valores es, por tanto, una guía, un sistema de referencias para el hombre conducirse.
5) Sin duda, el hombre le da valor a las cosas, pero no de forma arbitraria, sino respondiendo a la propia estructura del sujeto y a la propia realidad natural, social y cultural (...).
6) Cada uno de nosotros va construyendo su propio sistema de valores desde que nace, en función de sus predisposiciones, su crianza e historial personal. Ese sistema de valores define su personalidad y constituye una guía, que sirve de
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7) El sistema o plantilla de valores es genérico, no es rígido, y está modulado por las necesidades y contextos (...).
Los valores según Hernández se adquieren y desarrollan por los individuos a través de su proceso educativo, especialmente, en el ámbito familiar y escolar, pero también a través del grupo de amigos y de la influencia de los medios de comunicación de masas. Pero estos valores que van a constituir el sistema general de valores del sujeto tienen un carácter situacional y dinámico y se reinterpretan en función de las circunstancias. Todas las personas y sociedades se muestran autocríticos, en un momento determinado, con su sistema de valores, y esto es lo que permite el cambio y el perfeccionamiento (Hernández, 2005).
Sobre influencia de los valores y selección de acciones posibles, señaló Kluckhohn la suposición de la existencia de una «economía de los valores», ya que las personas no tienen los recursos o el tiempo para tomar todas las decisiones posibles (Manríquez, 2007). A la hora de decidir entre diferentes posibilidades los valores influyen, junto con las limitaciones objetivas sobre ellos.
En las definiciones y aproximaciones conceptuales aquí expuestas se reflejan las tres concepciones clásicas respecto a los valores: la corriente psicológica o subjetivista, la ontológica y la sociológica. Simplificando mucho la riqueza de las aportaciones de los diferentes autores citados, se puede concluir el concepto de valor como «creencias acerca
de lo preferible, condicionadas por la propia estructura de la persona y por su realidad», es lo
que subyace como elemento común en la mayoría de las definiciones seleccionadas. Es por tanto una combinación entre el punto de vista subjetivista y el sociológico, la que
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predomina. Los valores valen porque los amamos y es el aprecio del hombre el que les confiere la posibilidad de ser un valor (dimensión subjetiva), pero nuestra elección está condicionada por el contexto sociocultural en la medida en que se trata de valoraciones compartidas por un grupo social (dimensión sociológica). La corriente ontológica está también presente en estas definiciones, ya que el valor tiene sin duda una dimensión objetiva, tiene un valor en sí mismo al margen de que sea preferido o no por las personas.