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Numerosos autores estiman de gran importancia la investigación

basada en el valor percibido, considerándolo como la gran fuente de ventaja

competitiva que permitirá la permanencia y el progreso de las empresas en el

futuro (Butz y Goodstein, 1996; Huber, Herrmann y Morgan, 2001; Lapierre,

2000; Liechtenthal, Wilson y Long, 1997; Mathwick, Malhotra y Rigdon, 2001).

Tomando esto en consideración, las organizaciones deben tener claro que no

solo venden productos o servicios, sino que ofrecen un valor.

El valor percibido ha pasado a ser un término clave y relevante en la

literatura, ya que tanto las empresas como los académicos han asumido los

beneficios derivados de la creación y entrega de valor a los clientes (Martín,

Barroso y Martín, 2004). Pero, a pesar de la importancia que adquiere, resulta

complicado un entendimiento conceptual debido a su naturaleza compleja y

multidimensional (Gallarza y Gil, 2006). De hecho, existe en la doctrina un

malestar por la deficiente comprensión del término (Gil y González, 2008;

Holbrook, 1999; Jensen, 1996; Zeithaml, 1988).

Zeithaml (1988) es uno de los pioneros en conceptualizar el valor

percibido por parte del cliente, siendo su propuesta la más aceptada y utilizada

en la literatura. Pero son numerosas las conceptualizaciones que existen en

función del campo académico al que se refiera y, a su vez, diferentes

expresiones como: “valor personal”, “valor añadido”, “cadena de valor” o “valor

El valor percibido cuenta con un gran número de definiciones que, lejos

de conseguir un mayor entendimiento provoca confusión (Gallarza y Gil, 2006).

Se pueden observar en la tabla 5.1 las principales definiciones de forma

cronológica.

Tabla 5.1. Principales definiciones de valor percibido.

Zeithaml (1988, p. 14)

“El valor percibido es la evaluación global del consumidor de la utilidad de un producto, basada en la percepción de lo que se recibe y de lo que se entrega”

Oliver (1999, p. 45) “El valor es una función positiva de lo que se recibe y una función

negativa de lo que se sacrifica”

Jiménez, Martínez y Llamas (2007,

p.43)

“Una percepción, resultado de la valoración global que el agente realiza sobre la utilidad que la relación que le reporta, basada en las percepciones de lo que recibe y de lo que da a cambio”

Fandos, Sánchez, Moliner y Estrada

(2011, p.43)

”El valor percibido se entiende como un juicio o una valoración que realiza el cliente de la comparación entre los beneficios o utilidad obtenidos de un producto, servicio o relación y los sacrificios o costes percibidos (Bigné, Moliner y Callarisa, 2000; Gale, 1994; Lovelock, 1996; Monroe, 1992; Teas y Agarwal, 2000; Zeithaml, 1988)”.

Grönroos y Voima, (2012, p.3)

El valor es percibido por el cliente cuando no se centra únicamente como un lote de productos o servicios intercambiados por un precio, si no más bien, por la creación de valor que se produce durante el proceso en el que enfatiza la experiencia del cliente, la lógica y la habilidad para extraer el valor delo producto y los recursos utilizados.

Kunkel, Doyle y Berlin (2016, p. 3)

El valor percibido se entiende como un conjunto de factores complejos y con variados niveles de conocimiento y experiencia propios del consumidor que afectan al producto o servicio.

Tal y como se ha observado en la Tabla 5.1 y a pesar de la variedad y

cantidad de definiciones, los principales autores coinciden en destacar la

entre personas y situaciones, que es multidimensional y compuesto por

múltiples elementos cognitivos y afectivos de percepción subjetiva (García,

2012).

Precisamente y tal y como se ha mencionado, la definición más

reconocida pertenece a Zeithaml (1988). Más tarde, Jiménez et al., (2007)

definieron el valor percibido resumiendo otros trabajos (Bigné et al., 2000;

Payne y Pennie, 2005; Ravald y Grönroos, 1996; Ruyter, Weitzels y Bloemer,

1996), identificándolo como “una percepción, resultado de la valoración global

que el agente realiza sobre la utilidad que la relación que le reporta, basada en las percepciones de lo que recibe y de lo que da a cambio” (p. 43),

incorporando a la propuesta por Zeithaml (1988), la utilidad percibida en el

cliente.

Por último, resulta relevante tener en cuenta que Grönroos y Voima

(2012) incorporan al concepto de valor percibido, la intervención del

consumidor, siendo éste, muy relevante e influyente a la hora de percibir el

valor final recibido. De hecho, plantea si en algunas situaciones el consumidor

puede llegar a influir de manera directa e intencionada en el producto y

servicio con su intervención, desarrollando un proceso de co-creación del valor

(Grönroos y Voima, 2012).

Una de las últimas aportaciones a la comunidad académica, ha sido la

definición acuñada por Kunkel et al., (2016), que proponen un valor percibido

condicionado al conocimiento y la experiencia del usuario. En este caso, los

investigadores lo incluyen dentro del contexto de los eventos deportivos y

proponen un concepto multidimensional, aspecto que se trata en el siguiente

No obstante, resulta recurrente una serie de dificultades encontradas

por los investigadores a la hora de definir y profundizar en este concepto. En

este sentido, Bernal (2014) recopila una serie de atributos calificativos que

sobre el valor realizan varios autores:

• Elusivo (Zeithaml, 1988).

• Abstracto (Dodds, Monroe, y Grewal, 1991).

• Amorfo desde la perspectiva polisémica del término (Zeithaml y Bitner, 1996).

Asimismo, se encuentran estudios en los que se aprecia que el valor

percibido es una variable subjetiva y condicionada por el entorno donde se

plantea el análisis (Oliver, 1999; Zeithaml y Bitner, 1996). No obstante, se

continúa planteando la necesidad para avanzar en el entendimiento y la

adopción de conceptualizaciones más amplias (Kunkel et al., 2016).

A continuación se muestran las diferentes propuestas para entender la

dimensionalidad del concepto y sus interpretaciones para así poder evaluar el

constructo.