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Capítulo 2: Estado del Arte

2.7. Conclusiones

En este capítulo se han evaluado los seis modelos más usados en el mundo y las últimas tendencias en cuanto a garantía de potencia.

Estos modelos podemos clasificarlos en tres grupos distintos. En primer lugar los métodos basados en contratos bilaterales físicos a largo plazo donde podemos enmarcar a los modelos del “leave it to the market” y la contratación a largo plazo obligatoria, dado que el primero (Leave it to the market) aunque se basa en un mercado totalmente liberalizado con elevados límites de precio, uno de los factores que ha permitido el éxito del modelo, además de la alta participación estatal en la empresa de generación, han sido los contratos bilaterales a largo plazo firmados entre demanda y generadores. Son métodos que garantizan la capacidad necesaria en el sistema gracias a estos contratos bilaterales físicos, dejando a los generadores gestionar sus inversiones que han de estar disponibles para cumplir con dichos contratos.

En segundo lugar se encuentran los métodos intervencionistas, la compra de centrales por parte del Operador del Sistema y las subastas para nuevos entrantes. Son medidas muy intervencionistas en tanto que es el regulador quien determina la cantidad de nueva capacidad que ha de ser instalada (o asegurada a través de las compras por parte del Operador del Sistema).

Y por último los mecanismos de capacidad como los pagos por capacidad y los mercados de capacidad que se basan en el pago extra de una cantidad con el fin de estabilizar los ingresos de los generadores e incentivar la nueva inversión. Si bien la necesidad de determinar un producto objetivo por el que remunerar a las centrales y la falta de estabilidad de este pago impiden que se cumpla este objetivo, a aparte de que no aseguran la verdadera inversión en nuevas centrales debido a estos pagos.

Algunos de estos métodos pueden ser usados en mercados liberalizados y en sistemas tradicionales fuertemente regulados indistintamente mientras que otros son más apropiados para uno u otro.

En cualquier caso, se puede concluir que es necesario promover la inversión de la suficiente capacidad instalada en el sistema como medio para garantizar una adecuada fiabilidad en el sistema.

Es necesario un modelo para la Garantía de Potencia, que sea transparente y predecible, que prime a los generadores que aporten más fiabilidad al sistema y donde esta fiabilidad por la cual se paga se determine de forma económica, contratando, aquella que sea realmente la necesaria, ni más, ni menos. Pagar el mínimo, en el cual se garantiza que no habrá apagones y que no se contrata en exceso. Además, el método combinado en un mercado eléctrico liberalizado, ha de proteger a la demanda de precios elevados que provocan inestabilidad en la sociedad, ha de ser un método poco o nada intervencionista, no ha de interferir en el

mercado eléctrico, pues su precio constituye una potente herramienta para la planificación.

En ninguno de estos métodos se garantizan estas condiciones. En los modelos del primer grupo, basados en contratos bilaterales físicos, no se protege a la demanda de altos precios en el mercado; en el caso brasileño se obliga a los consumidores a seguir una estrategia que puede ser no deseada, se garantiza la construcción de nuevas centrales a cualquier precio y la determinación de la capacidad que ha de ser instalada se deja en manos de la oferta, la cual en caso de decisiones no acertadas tendrá que absorber sus propias ineficiencias pero puede darse el caso de que no se dé una suficiente capacidad instalada provocando altos precios en el mercado, lo mismo paso en el caso australiano.

En las medidas intervencionistas del segundo grupo, claramente se interfiere en el mercado eléctrico, si lo hay; no se trata de un método transparente en la determinación de la capacidad nueva que va a ser instalada y el método usado para determinar esa capacidad es muy determinista y depende de la decisión del Regulador, cuyas ineficiencias son además absorbidas por los consumidores.

En el caso de los mecanismos de capacidad, el sistema de determinación de la potencia firme de los generadores, producto por el cual se paga, no es transparente ni está bien definido y tampoco prima las actuaciones de los generadores que aporten fiabilidad al sistema; el sistema de pagos tampoco es muy transparente, dependiendo de las decisiones del Regulador, el cual puede intervenir fuertemente en el desarrollo de este método al ser quien determina las potencias firmes de los generadores por las cuales se paga.

Es por ello que se desarrolla una nueva propuesta que determina la capacidad que ha de estar instalada en el sistema que maximiza el beneficio social, que no interfiere en la determinación del precio del mercado, que prima a las centrales que aportan mayor fiabilidad al sistema y que las incentiva a estar presentes en los momentos en que realmente se las necesita. Donde todos sus parámetros son determinados a priori, disminuyendo el riesgo que ven los generadores ante posibles ingresos que estabilicen sus beneficios.

Este modelo se explicará en el capítulo 3 más a fondo, así como se desarrollará la metodología que ha de ser llevada a cabo y se determinarán los parámetros que constituyen la nueva propuesta de modelo regulatorio de la Garantía de Potencia.

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