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A lo largo del estudio hemos intentado explicar algunas de las consecuencias que a nuestro parecer ha traído la apertura de dos sectores estratégicos e interrelacionados de la economía de Marruecos, y el desembarco de las ETN españolas en ese país. Desde una perspectiva crítica con este modelo de turismo y construcción, hemos aportado un conjunto de información secundaria y análisis sobre algunos impactos políticos, ambientales, económicos, sociales y culturales que conlleva la masificación del turismo en Marruecos y la exportación del “boom del ladrillo”.

Entendemos este escenario del “desarrollo turístico e inmobiliario” marroquí como otro caso de colonización neoliberal, a través de la cual son las ETN las que repatrian y se reparten los beneficios de estas actividades, que explotan en territorio y con recursos extranjeros. Amparadas en la legitimidad que aporta el discurso del “desarrollo”, dejan a la población autóctona beneficios marginales e impactan de forma negativa en su entorno. Un paradigma de que el crecimiento económico no deriva necesariamente en desarrollo humano, de que el equilibrio de los indicadores macroeconómicos de un país no refleja una mejora efectiva en el bienestar de su población y de que la masificación conlleva impactos negativos irreversibles en el entorno.

Podemos concebir a esta turistización del Sur como otra vía para el saqueo de los recursos autóctonos, la dominación económica y comercial, el fortalecimiento de las relaciones de dependencia, la entrada encubierta de un modo de vida y una escala de valores consumistas y la alienación del territorio anfitrión en búsqueda de la rentabilidad. Todo esto en nombre del “progreso”. Marruecos no es un caso aislado ni una excepción en esta “globalización invisible” (Buades, 2006), sino que es otro ejemplo que muestra cómo las ansias de lucro en el corto plazo, la jerarquización y mercantilización del ocio, la voracidad de las ETN y su connivencia con los poderes públicos en origen y destino, suponen una dinámica que jaquea la viabilidad del territorio anfitrión, el respeto a las culturas locales, el bienestar sostenido de su población.

Marruecos, fundamentalmente el norte y sus zonas litorales, se ha convertido en la última década en un “destino marca” internacional, en un país homologado que es capaz de cumplir con las expectativas de satisfacción de los/as turistas del Norte y las expectativas de beneficios de los accionariados de las empresas transnacionales del sector.

La internacionalización de los capitales españoles hacia países empobrecidos a inicios del siglo xxi representa una necesidad para poder mantener los niveles de beneficios empresariales y de crecimiento de la economía. Bajo las directrices marcadas a los Estados, fundamentalmente, por parte del BM, el FMI y la OMC, las ETN ponen en marcha la maquinaria del “desarrollo” y la dinámica de la “destrucción creativa”. Expansión que derivará necesariamente en un conflicto social, económico y político en el país anfitrión: un conflicto por el control y la gestión de los recursos naturales, culturales y humanos, por la toma de decisiones políticas y económicas sobre el modelo en el que se sustenta la actividad, por la redistribución de la riqueza que genera y por la externalización de los costes e impactos que conlleva la apertura del país para la explotación turística e inmobiliaria.

La saturación del modelo de turismo y construcción vigente en el territorio español durante los años 90 es una de las causas que explican su exportación hacia Marruecos. Los principales indicadores sobre estos sectores en la economía española comienzan a mostrar un claro deterioro a partir de 2008. Turismo, construcción y promoción inmobiliaria son sectores conexos e indisociables, tanto en la apertura y el “desarrollo” marroquí como en la estrategia de expansión de las ETN españolas.

Las políticas públicas marroquíes puestas en marcha a partir de 2001 dan soporte e incentivo a la llegada de la inversión extranjera. En tanto, el Estado español despliega un conjunto de herramientas con el fin de apoyar a sus empresas en sus procesos expansivos. La publicidad, se ocupa del resto.

El turismo de alto standing, de masas y residencial, las infraestructuras, la vivienda libre o la “vivienda social” son los principales “nichos de mercado” en los que se concentra la mayor parte del desembarco de las ETN españolas en Marruecos a partir de 2000. La proximidad entre ambos territorios, a través del “desarrollo turístico e inmobiliario”, la intensificación de la inversión publicitaria de ambos sectores, la segmentación de la oferta y el co- marketing son elementos que tienden a hacer de Marruecos una extensión “natural” del territorio español, ya saturado como mercado y en fase de recesión. Un “patio trasero” donde las empresas puedan seguir obteniendo beneficios de un modelo depredador, y la población consumidora pueda disfrutar del ocio, el golf y tener una segunda residencia en el país vecino.

También hemos pretendido aportar un mapa de los principales actores que intervienen en este entramado: el Estado español, las ETN del sector, los grupos de presión, el Gobierno de Marruecos y los organismos financieros y comerciales internacionales. Cada una de las cuales cumple con su función, y el resultado de estas interrelaciones podría resumirse en: más liberalización, más globalización económica, más ganancias para las ETN, más impactos negativos para el entorno anfitrión, sobreexplotación y destrucción de recursos naturales, peor distribución de la riqueza y pérdida de soberanía para las poblaciones locales. En el epicentro de la escena se encuentra el consumidor/a del Norte, como destinatario preferente de la oferta turística e inmobiliaria, un/a turista comprador de experiencias y hedonismo, un potencial inversor/a en un territorio privatizado y disfrazado

para el caso.

Por otra parte, hemos explicado y fundamentado con datos el mito del modelo del turismo de masas como un “motor de desarrollo” incuestionable para los países empobrecidos. Simplemente, los datos del IDH sobre Marruecos que aporta el PNUD son elocuentes en este sentido. La actividad turística podría ser un “motor de desarrollo” para Marruecos, pero no lo es ni lo será si la actividad se sustenta en este modelo. Aunque el “desarrollo” del país suele explicarse a través de los macro indicadores, en la mayor parte de los casos éste no alcanza a su población, empeora su IDH y deja la migración como una vía de supervivencia.

Finalmente, hemos intentado transmitir algunas reflexiones al lector/a. En primer lugar, la idea de que el crecimiento económico no es algo necesariamente positivo, algo bueno en sí mismo e irrefutable. Asimismo, el crecimiento no puede ser lineal en un espacio finito. Y suelen ser las condiciones naturales del planeta las que marcan los propios límites de este sistema de producción, distribución y consumo de bienes y servicios. Entendemos que el modelo exportado de turismo y construcción son ejemplos claros de ello. En segundo lugar, hemos pretendido promover la construcción de una conciencia crítica sobre las formas de viajar, de conocer y de consumir hegemónicas en las sociedades opulentas. Un consumidor-turista responsable, consciente y crítico probablemente sea el principio para evitar que esta “globalización invisible” siga marginando cada día a más cantidad de personas, depredando el territorio y concentrando los beneficios en cada vez menos cantidad de accionistas.

Con el nacimiento del siglo xxi asistimos a una nueva forma de colonialismo como doctrina de desarrollo. Una vía de dominación que utiliza el poder económico de ETN sobre Estados que son en teoría jurídica, económica y políticamente independientes. Y a través del discurso pro-desarrollo se intenta dar legitimidad social a sus políticas y prácticas. Un tipo de dominación moderna “ideada” por los organismos multilaterales internacionales, ejecutada por las ETN, apoyada por los Estados del Norte y permitida por algunos Estados del Sur.

Siguiendo de forma articulada con los designios que Fernando VII esgrimía en la primera mitad del siglo xix durante la llamada “década ominosa”: “salvar de la muerte a los negros” y permitirles gozar de “todas las ventajas que trae consigo la civilización”288. Aunque, a

diferencia de los Imperios de la Edad Moderna, este entramado no pretende establecerse de forma definitiva en el país, sino que sólo ansía explotar y rentabilizar el territorio y sus recursos hasta, necesariamente, agotarlos. Para marchar luego en busca de nuevos mercados.

8. Bibliografía y documentación