El Área Funcional de Donostia-San Sebastián comprende los términos municipales de Andoain, Astigarraga, Donostia-San Sebastián, Errenteria, Hernani, Hondarribia, Irún, Lasarte- Oria, Lezo, Oiartzun, Pasaia, Urnieta y Usurbil. Su posición geográfica determina el predominio de un clima caracterizado por temperaturas generalmente suaves y precipitaciones muy abundantes con un incremento gradiente marcado en el territorio de este a oeste.
Litológicamente el territorio contiene una gran variedad de materiales debido a la dilatada historia geológica que soporta, siendo las mejor representadas las litologías pertenecientes al Cretácico Superior. El conjunto de los materiales presentes han sufrido una compleja tectónica que a “grosso modo” cuenta con una falla que compartimenta la zona y divide los relieves escarpados de Peñas de Aia, Bianditz, Urdaburu, Adarra, etc. y que pone en contacto materiales paleozoicos y triásicos con el Flysch Cretácico.
Geomorfológicamente la zona queda fundamentalmente sectorizado por la Costa que recoge tanto a la alineación costera desde Mendizorrotz hasta Jaizkibel, como a sus corredores exteriores de la ría del Oria y Donostia-Irún, los relieves y valles del prelitoral, así como a los relieves orientales (Aia, Adarra, Udalar).
Los suelos presentes en el área presentan un grado de desarrollo de moderado a alto, con condiciones de fertilidad aceptables, sin embargo factores tales como las muy frecuentes y fuertes pendientes existentes, limitan sus posibilidades de cultivo. Dos son las situaciones en las que se combinan una elevada profundidad, aceptable fertilidad y pendiente llana o suave; en las laderas bajas de los fondos de valle asociados a los principales cauces o en las divisorias llanas o suavemente alomadas. Ambas circunstancias se dan, sobre todo, en el sector transversal intermedio del territorio y en las desembocaduras de los ríos.
Los cuatro cauces principales presentes en el territorio analizado (Oria, Urumea, Oiartzun y Bidasoa) son de régimen permanente e incluso registran influencia mareal. La situación de la calidad de sus aguas, a excepción del Bidasoa, es entre media y aceptable, aunque con una tendencia favorable durante los últimos años, gracias al cese de ciertas industrias y a los planes de saneamiento desarrollados y en desarrollo. El río Bidasoa presenta, por lo general, unas aguas de elevada calidad.
Hidrogeológicamente son los depósitos aluviales de los ríos Oria, Urumea y Bidasoa, con clara relación entre el nivel de los cauces, las únicas zonas que tienen establecido un nivel piezométrico estable.
PLAN TERRITORIAL PARCIAL DEL ÁREA FUNCIONAL DE DONOSTIA-SAN SEBASTIÁN (DONOSTIALDEA-BAJO BIDASOA)
Vegetalmente, son los prados y cultivos, seguidos de las repoblaciones de coníferas, las unidades que se distribuyen mayoritariamente por el territorio. Como unidades consideradas de mayor valor ambiental destacan el robledal acidófilo, el bosque mixto de frondosas atlánticas y la aliseda cantábrica que se presentan salpicadas en todo el territorio como los vestigios de la vegetación natural que han soportado la fuerte humanización de este paisaje. Se incluye igualmente en este apartado la vegetación litoral. El resto de las unidades presentes en el Área Funcional significan los reductos menos deteriorados de vegetación nativa, entre repoblaciones y un paisaje absolutamente antropizado.
La actuación humana sobre la flora lo ha hecho de forma inducida también sobre la fauna. De un modo general se aprecia un gradiente de degradación en el entorno en sentido oeste-este, donde aparecen las zonas más urbanizadas e industrializadas, donde la presión humana se hace más intensa, hasta en las actividades agrarias. Hacia el oeste resulta ligera aunque sostenida. Por otra parte se identifican como enclaves con gran valor al constituirse como corredores ecológicos de especies tanto animales como vegetales los cauces y riberas, los restos de bosque mixto y robledal, y aunque sin el mismo rango de significación los setos vivos que reticulan el medio.
Los paisajes más bellos del territorio corresponden a los acantilados y playas en dominio litoral, seguido por la unidad agraria de prados y cultivos atlánticos en dominio fluvial.
Los elementos patrimoniales existentes en el Área Funcional son profusos y se encuentran dispersos por todo el territorio; comprenden tanto bienes histórico- arquitectónicos como bienes arqueológicos.
Los años 90 representan la recuperación de la senda del crecimiento demográfico en el Área Funcional, toda vez que durante los mismos años se ha producido también un claro relanzamiento socioeconómico que dejaba atrás difíciles escenarios de reconversión. La recesión económica durante el periodo 2008-2014 no ha impedido el crecimiento demográfico, si bien con incrementos mucho más moderados, pero ha producido una disminución del tejido productivo.
En la actualidad, la estructura municipal constituye el referente esencial de la organización administrativa y la gestión urbanística del Área Funcional En el sumatorio global formado por el conjunto de los trece municipios que componen el Área Funcional prevalecen las claves de homogeneidad derivadas de su condición funcional de conurbanización urbana y de la circunstancia de configurar una unidad territorial dotada de un apreciable grado de equilibrio general, basado sobre todo de su ponderado reparto poblacional y de su compensada distribución espacial.
PLAN TERRITORIAL PARCIAL DEL ÁREA FUNCIONAL DE DONOSTIA-SAN SEBASTIÁN (DONOSTIALDEA-BAJO BIDASOA)
El medio natural del Área Funcional de Donostia-San Sebastián reúne a su vez variados recursos naturales englobados en este estudio bajo el epígrafe de “recursos ambientales valiosos”, algunos de los cuales se hallan amparados bajo variada normativa.
PLAN TERRITORIAL PARCIAL DEL ÁREA FUNCIONAL DE DONOSTIA-SAN SEBASTIÁN (DONOSTIALDEA-BAJO BIDASOA)