Inteligencia Emocional (IE) en el desarrollo de conductas agresivas agudizadas por el consumo de alcohol y/o estupefacientes, se pueden considerar las siguientes conclusiones:
Acerca de la relación existente entre la IE y el consumo de estupefacientes, los resultados obtenidos confirman que existe una asociación exponiendo que, a menor Inteligencia emocional, mayor es la posibilidad de caer en una dependencia de consumo reforzando los resultados obtenidos en el estudio de Fernández, Jorge y Bejar (2009). Del mismo modo, el presente proyecto refuerza la consideración de Pérez (2011) en el que se indica que el consumo de sustancias funciona como un método de evasión frente la ineficacia en el afrontamiento de factores psicosociales presentes en el puesto de trabajo. Es por ello que, desde la perspectiva laboral, se debe tener en cuenta estos factores para prevenir el consumo de los trabajadores y así evitar una menor productividad, conflictividad laboral, etc.
Desde el punto de vista de si el consumo tiene relación con la agresividad hemos obtenido resultados positivos en todas las categorías de expresión de la agresividad por lo que podemos asumir que aquellos que consuman estupefacientes o tendrán una predisposición más elevada a participar de forma activa en los conflictos. Cabe destacar que como expone el estudio de Juárez et al (2010), la pertenencia a los patrones de comportamiento violento más altos no se ve influida por un consumo más elevado. Estos resultados podrían estar indicando que elementos como el nivel de IE influencian los comportamientos violentos y funcionan como una variable moderadora. Esto nos permite confirmar la hipótesis en la que, sin poder establecer la dirección, la conflictividad y el consumo guardan una relación, mediados por el nivel de IE.
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Por lo que hace a la relación entre Inteligencia emocional y agresividad se concluye personas con una menor percepción, uso, comprensión y manejo de las emociones propias y de los demás, presentan una mayor tasa de conductas agresivas (García, 2015). La categoría de la IE, “claridad emocional” ha sido la que ha obtenido resultados más significativos viéndose reforzados por estudios como el de Crick y Dodge (1994) dónde apuntan también como un déficit en la habilidad para percibir emociones, dada una situación social ambigua, puede favorecer la aparición de una atribución hostil en el otro, interpretando de forma errónea la situación y provocando un estado interno de cogniciones hostiles y afecto negativo que facilitan y potencian una posible respuesta agresiva. Asimismo, existe evidencia que apunta a que un entrenamiento en las habilidades emocionales reduce la incidencia de comportamientos agresivos (Castillo et al., 2013).
Finalmente, y como línea de estudios futuros considero que un mejor conocimiento de la implicación de las habilidades emocionales en la agresión facilitará el diseño de programas de prevención e intervención más eficaces, centrados en aquellos aspectos más asociados con la agresión y por ende a la conflictividad, de forma que estos programas permitan desarrollar competencias necesarias para inhibir la conducta agresiva. Siguiendo la línea de pensamiento de Goleman (2001), la IE es una habilidad que unifica las emociones y el razonamiento, facilitando un razonamiento efectivo y un modo de pensar más inteligente, por lo que ésta juega un papel muy importante en el autocontrol emocional y en la capacidad adaptativa del individuo para afrontar situaciones estresantes tales como las laborales ya que las empresas desarrollan programas de prevención enfocados en los riesgos laborales, aunque, a pesar de la importancia que se le da actualmente al concepto de Inteligencia emocional desde el ámbito de la psicología, no existe ninguno enfocado especialmente en este.
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LIMITACIONES DEL PROYECTO
La mayor limitación se produce alrededor de la obtención de la muestra. Al estar tratando con personas y más concretamente con datos especialmente sensibles (drogodependencia) los centros de atención a las drogodependencias (CAS) con los que me puse en contacto daban siempre una respuesta negativa para el acceso. En este punto se sopesó la posibilidad de pasar los cuestionarios vía on-line, aunque también fue imposible acceder. Finalmente se pudo acceder a una asociación que estuvieron dispuestos a participar para obtener una muestra que, aunque muy limitada, me permitió llevar a cabo el proyecto.
Por otro lado, la evaluación de los diferentes ítems a estudiar se ha llevado a cabo con pruebas de auto informe con las desventajas que ello supone. Este tipo de medidas pueden resultar imprecisas y su uso conlleva el riesgo de sesgo por deseabilidad social de los participantes o una imprecisa estimación de la persona acerca de lo que se le pregunta.
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