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El carácter complejo e integral de la concepción sobre desarrollo sostenible, hace que su medición sea igualmente compleja y multidisciplinar. De ahí que evaluar la sostenibilidad solamente a través de un indicador, sea éste simple o compuesto, deja de

Escala Percentil País Voz y Rendición de Cuentas Control de la Corrupción Estabilidad Política y No Violencia Calidad regulat. Estado de derecho Efectividad Gobierno (0-100) (0-100) (0-100) (0-100) (0-100) (0-100) 90-100 Bolivia 46.0 27.6 19.8 18.1 9.9 27.6 75-90 Chile 74.9 89.5 69.3 93.8 87.7 85.7 50-75 Colombia 42.7 48.1 7.1 57.1 39.6 56.2 25-50 Costa Rica 75.4 72.9 70.3 67.6 65.6 65.7 10-25 Ecuador 40.3 17.6 20.8 6.2 7.5 21.9 0-10 Perú 50.2 45.2 17.9 63.8 30.2 43.3 Venezuela 26.1 8.1 11.3 3.8 2.8 18.6 44

lado, irremediablemente, información valiosa para caracterizar la sostenibilidad de un sistema. Este mismo principio es aplicable al desarrollo humano que, como objetivo de la sostenibilidad, es igualmente complejo y multidimensional.

Dados los supuestos y simplificaciones que asume el marco teórico de la sostenibilidad débil, indicadores como el Ahorro Neto Ajustado tienen limitaciones en medir completamente las pautas hacia la sostenibilidad, sin embargo, los mismos indicadores sí pueden identificar con eficacia la insostenibilidad de un sistema. En otras palabras, y a manera de ejemplo, un valor de Ahorro Neto Ajustado positivo no necesariamente garantiza la sostenibilidad de un modelo de desarrollo, pero un valor consistentemente negativo da cuenta de un claro patrón hacia la insostenibilidad y puede alertar a los tomadores de decisiones sobre fallos estructurales del sistema económico. En ese sentido, e independientemente de los supuestos teóricos y conceptuales, es posible inferir que, siempre y cuando se considere estrategias de sostenibilidad fuerte, un estado de sostenibilidad débil es la primera fase hacia la sostenibilidad.

Del análisis de los indicadores de sostenibilidad débil utilizados en este ensayo, se concluye que el modelo económico ecuatoriano se dirige hacia la insostenibilidad. La depreciación del capital natural por explotación de recursos no renovables y los impactos ambientales asociados a actividades productivas, por un lado, y la falta de inversión junto con el proceso de descapitalización de la economía, por otro, son factores que influyen que el país no encuentre una ruta clara hacia la sostenibilidad de su modelo de desarrollo.

Dada la importancia que tiene el petróleo para la economía ecuatoriana, el proceso de descapitalización de la industria y los problemas en el modelo de explotación y comercialización del petróleo, que se alejan del sendero óptimo de extracción, se concluye sobre la existencia de impedimentos estructurales importantes para el ahorro interno y la sostenibilidad débil.

Esto último es de vital importancia si se considera que la primera fase de la estrategia endógena de desarrollo sostenible en Ecuador del Plan Nacional del Buen Vivir PNBV (2009-2013) tiene que ver con la acumulación del capital para la transición hacia un modelo más sostenible. Es fundamental entonces, que el país centre sus esfuerzos en implementar políticas que promuevan el ahorro interno, para fortalecer de esta manera el proceso de transición. Para ello no solamente es necesario introducir una política agresiva de inversión en capital humano en términos de educación y cobertura universal de servicios sociales básicos, como recomienda Naranjo (2003), sino que también es necesario garantizar la calidad de la educación y salud, para poner en valor el ahorro generado por este tipo de inversiones.

Bajo el enfoque de sostenibilidad débil, es posible mencionar que debido a las limitaciones de carácter estructural en términos de productividad y formación de capital humano, cualquier cambio tecnológico necesario para reemplazar el capital manufacturado por capital natural, muy posiblemente deberá ser importado por Ecuador. Esto hace más difícil la sostenibilidad de la economía del país (desarrollo exógeno). Tiene sentido, entonces, y dada la riqueza en biodiversidad y recursos naturales del Ecuador, promover el modelo de desarrollo endógeno propuesto en el Plan Nacional del Buen Vivir (PNBV) para de esta manera, transformar la economía,

fundamentada en la extracción de recursos naturales, hacia una economía con fortaleza en el sector terciario de servicios turísticos y conocimientos de biotecnología.

Desde el punto de vista de sostenibilidad fuerte, los indicadores utilizados en el presente análisis demuestran que, si bien es cierto que, todavía Ecuador no se encuentra en el terreno de la insostenibilidad, las pautas y las tendencias del actual modelo de desarrollo hacen pensar que en un futuro no muy lejano, el Ecuador tendrá problemas en esta materia, especialmente desde un punto de vista ambiental.

La problemática de la sostenibilidad ambiental en Ecuador se explica fundamentalmente por la poca capacidad institucional en materia de manejo ambiental y conservación de ecosistemas, la alta vulnerabilidad humana, las amenazas del cambio global y la limitación existente para internalizar las externalidades negativas en el sistema de comercio exterior, dado el carácter precio aceptante del país.

Debido a la importancia de la gobernabilidad para el desarrollo humano y la sostenibilidad del sistema político y económico, el gran reto del Ecuador hacia el desarrollo se encuentra en un fortalecimiento de las instituciones que permitan mantener en el tiempo los cambios estructurales propuestos en el PNBV, con el objetivo de establecer un modelo sostenible hacia el “Buen Vivir”.

A pesar que el concepto de desarrollo sostenible está en permanente construcción, en el caso del Ecuador, el PNBV brinda claras orientaciones sobre qué es lo que se debe sostener en el tiempo. Con un claro enfoque de sostenibilidad fuerte que denota los límites materiales del crecimiento, el PNBV promueve la conservación de la biodiversidad y los recursos naturales para alcanzar el desarrollo humano. Sin embargo, la sostenibilidad fuerte no es posible alcanzarla de manera aislada por un solo país pues sus implicaciones son de carácter mundial, hecho que manifiesta las limitaciones operativas de la estrategia ecuatoriana de transición hacia la sostenibilidad.

En este sentido, la promoción de un sistema global estable y sostenible que prevenga externalidades negativas como el cambio climático, hace imperativo la construcción de una alianza mundial para el desarrollo y la sostenibilidad, garantizando la provisión de bienes públicos globales. En este contexto, y desde la perspectiva de los enfoques de sostenibilidad débil, fuerte y desarrollo humano sostenible, es posible concluir que es cada vez más necesario la cooperación internacional.

Finalmente, los esfuerzos de la comunidad internacional en materia de cooperación internacional al desarrollo en Ecuador deberán centrarse bajo el enfoque del PNBV, promoviendo la coherencia de las políticas en materia comercial (comercio ecológicamente justo), fomentando un dialogo político que asegure una alianza mundial para la sostenibilidad y, bajo una alineación con la visión del “Buen Vivir”, cooperando en materias fundamentales para la estrategia ecuatoriana de desarrollo endógeno, como son la conservación de la biodiversidad, la generación de bio-conocimiento y la transferencia de tecnología para la transformación de la matriz energética hacia fuentes de energía renovables.