En este capítulo sintetizamos todas las teorías expuestas anteriormente. Mencionaremos también algunas cuestiones referentes al orden de las palabras que han llamado nuestra atención pero que no ha sido posible examinar dados los limites de este estudio.
Los ejemplos para el análisis se han elegido en base al criterio de la frecuencia del orden superficial en el que aparecen los constituyentes y en las diferentes funciones que desempeñan éstos en una proposición concreta. Hemos prescindido de ejemplos que presenten un orden de elementos inusual e infrecuente. Cada uno de los ejemplos escogidos es representativo de un grupo de proposiciones con el mismo orden superficial de constituyentes, que desempeñan, a su vez, las mismas funciones gramaticales (por lo menos de unos cinco o seis ejemplos). No ha sido posible verificar el contexto de cada uno de los ejemplos (más de mil doscientos, en total) y, a la vez, decidir acerca de su perspectiva funcional. Como nuestro intento ha sido presentar la variedad de posiciones de los elementos preposicionales, así como los factores que la limitan, hemos elegido para el análisis ejemplos que hiciesen posible llevarlo a cabo (uno de los criterios ha sido el número de elementos internos de los constituyentes, otro, las características del primero y del segundo argumento /nombre determinado o indeterminado, de persona, de objeto o de no objeto/; a veces hemos considerado las características del verbo: su transitividad o intransitividad, su semántica).
Comenzamos indicando cuál ha sido el orden desde el punto de vista tipológico, el orden de los constituyentes considerados como fundamentales para una entidad oracional, es decir del sujeto, del verbo y del complemento (el directo). En algunos casos es imposible omitir la posición de otros constituyentes, la cual puede, de alguna manera, influir en la posición de los fundamentales; por eso aquí vamos también a tomarla en cuenta.
En la „Presentación” ya hemos constatado que el orden SVO es el que los investigadores reconocen como el más frecuente, tanto para el español, como para
el polaco. Cuando el sujeto está en la estructura subyacente, la secuencia de constituyentes más usual sería VO. Partiendo de proposiciones con un número reducido de elementos, notamos que ello se cumple en el 90% de los ejemplos citados.
• En cuanto a la diferente posición del sujeto frente al verbo, en las proposiciones que presentan la ordenación VS, ésta se puede adtribuir a la interacción de factores diferentes: el carácter indeterminado del elemento en función de sujeto, las características del verbo (p.ej. copulativos, perífrasis), el sujeto compuesto por elementos internos y, finalmente, la importancia de la información transmitida por el sujeto en posposición frente a la „transparencia” del verbo. • El complemento en todos los casos de proposiciones que no contienen otros
constituyentes que el S, el V y el O, se sitúa, en la mayoría de los ejemplos presentados, pospuesto al verbo (en español, a excepción del complemento pronominal), el orden VO es el dominante.
• Cuando a los constituyentes enumerados se adjunta uno que desempeña la función de exponente circunstancial, la ordenación SVO cambia con más frecuencia, pero esto no modifica la posición del complemento directo en español. Sin detenemos por el momento en el papel del exponente en la perspectiva funcional se puede decir, que su presencia influye en la posposición del sujeto, es decir en el orden VS.
• Sobre las proposiciones en contexto que contienen más de tres elementos, se puede decir lo mismo: el orden predominante es SVO. En este caso sorprende, sobre todo, la secuencia reiterativa de VO en ambas lenguas aunque, como lo hemos visto en las variantes de las proposiciones con complemento directo, este constituyente en polaco se podría fácilmente anteponer al verbo. Es rara también la interposición de algún otro elemento en la secuencia VO, en este caso parece que el polaco le „lleva la ventaja” al español por facilitar el reconocimiento del elemento en función de complemento directo, gracias a la flexión nominal diferenciadora de la que dispone. En consecuencia, se observa algunas ocurrencias de la inserción de un constituyente en la secuencia V-0 (que desempeña la función de complemento indirecto o de exponente circunstancial).
• Al comentar la sucesión SVO (o VO) en las proposiciones introductorias y las aisladas vale la pena señalar que, a diferencia de las contextualizadas, éstas, en su mayoría exponen el elemento en función de sujeto en la superficie. Es un procedimiento natural, usado para lograr claridad comunicativa (como las entidades desprovistas de contexto, a no ser el situacional). El orden SVO es el
más frecuente en las proposiciones introductorias, tanto en polaco, como en español, con la inserción de algún otro constituyente entre el verbo y el complemento: el complemento indirecto en polaco, el exponente circunstancial en español.
• Tratamos aparte la ordenación superficial de constituyentes en las proposiciones aisladas por haber en éstas diferencias respecto a los restantes ejemplos. En español esta estructuración (posposición del sujeto) se ajusta rigurosamente al SVO (con muy pocas excepciones), mientras que en el polaco sorprende el número de ejemplos con el orden SOV (poco frecuentes en español).
En este estudio, que no pretende ser exhaustivo, sino que demuestra algunas tendencias generales en estas dos lenguas, se puede constatar, a modo de resumen, que el orden predominante en español y en polaco es el SVO. Este tipo de ordenación cambia cuando la proposición contiene más elementos constitutivos, ante todo, en el caso de la presencia del exponente circunstancial que pertenece a la estructuración tema - rema de la proposición.
Comentando el orden lineal es útil indicar las posiciones ocupadas por los diferentes constituyentes.
■ El que desempeña la función de sujeto en la mayoría de los ejemplos enumerados se sitúa en la primera posición a . la izquierda, tanto en las proposiciones contextualizadas, como en las introductorias y las aisladas. Es, pues, el elemento que se antepone al verbo. Los casos de su posposición se pueden explicar o por la anteposición de algún otro constituyente, importante para la entidad proposicional (como el exponente circunstancial en algunas ocasiones), o por su carácter indeterminado que ha dificultado su anteposición al verbo.
■ En cuanto al complemento directo, éste se sitúa muchas veces pospuesto al verbo, con la inserción de algún otro elemento entre éstos dos, lo cual es frecuente en los ejemplos polacos y ocurre con menor frecuencia en español. En polaco este elemento entrepuesto puede ser tanto el exponente circunstancial, como el complemento indirecto; en español tal fenómeno es raro y el constituyente inserto entre el verbo y el complemento directo es el exponente circunstancial.
■ Aquí hay que hacer una advertencia: al detenerse en la posible posición del complemento directo dentro de la estructura proposicional, se debe tener en cuenta el hecho de que el pronombre en función del complemento directo tiene su especifidad en cuanto a la posición ocupada; en español precede al verbo
y en polaco se suele posponer a éste. Insistimos en la palabra „suele” porque también puede aparecer en anteposición. La misma advertencia es válida para el pronombre en función de complemento indirecto, ya que sus posibles posiciones dentro de la entidad proposicional pueden ser las mismas que las arriba señaladas. En el caso de los pronombres en las funciones mencionadas, seria interesante observar la diferenciación de las posiciones ocupadas por éstos, en función de su característica. La posibilidad de permutar la posición del pronombre en función de complemento directo (e indirecto) en polaco se explica por la diferenciación de las formas pronominales que desempeñan las funciones de uno y otro complemento, lo cual no tiene lugar en español, a no ser que se coloque el complemento pronominal (preposicional).
■ La posibilidad de cambiar la posición del complemento directo en polaco se funda en la diferencia entre éste y el sujeto, gracias a la flexión nominal. Cuando esta diferencia se hace invisible (aquí entra en juego tanto la forma morfológica, como la semántica del verbo), la posición de dicho complemento (y a veces, en consecuencia, la de sujeto) se hacen fijas47, ,,a lo español”, en este caso. Es lógico que con los constituyentes compuestos de varios elementos internos resulte más difícil efectuar cualquier cambio de posición. Esto ocurre, ante todo, en el caso del constituyente en función de complemento directo, en ambas lenguas.
■ El exponente circunstancial cuenta con más variaciones en las posiciones ocupadas en una proposición. Mencionamos que el major número de exponentes encontrados en los ejemplos han sido los de tiempo y de lugar. Parece que en ambas lenguas éstos son elementos que disponen de bastante „movilidad” dentro de la estructura proposicional. No podemos decir que el exponente con el mayor número de elementos internos raras veces se encuentre en anteposición a los restantes elementos, aunque lo hemos pretendido. Los análisis de ejemplos, con este constituyente, nos demuestran que su anteposición frente a los restantes elementos preposicionales no tiene mucho que ver con su complejidad interna, descontando la ruptura del equilibrio prosódico del enunciado. Por eso, entre los presentados no se hallan ejemplos que contengan el verbo en anteposición, seguido de otros constituyentes, compuestos de unos elementos internos.
■ Dentro del grupo de los exponentes hemos observado dos ejemplos que contienen un elemento modificador. Este elemento parece también muy
„movible”, pero el cambio de su posición tiene influencia en el campo de la semántica porque el modificador puede cambiar el significado de todo el grupo al que se adjunta; y a este cambio, con frecuencia sigue también el cambio del significado de toda la proposición. No nos hemos ocupado de las consecuencias del cambio de posiciones de este elemento proposicional; es una cuestión que habría que tratar.
Pasamos al comenrario de la ordenación de las proposiciones citadas desde el punto de vista funcional.
• Como en el caso del orden de los constituyentes de la proposición, también aquí es posible reconocer el tipo de ordenación más frecuente: T-R. En comparación con las proposiciones introductorias al texto y las aisladas, en las proposiciones insertas en el texto es más fácil indicar cuál es su división en expresión del tema y del rema. Sin embargo, hemos intentado también observar esta división en las proposiciones desprovistas de contexto. Vale la pena recordar que hemos usado diferentes procedimientos para poder adscribir la función de tema a un elemento en las proposiciones en contexto y a las introductorias y las aisladas respectivamente.
• En las proposiciones insertas en el texto el papel de elemento temático lo ha desempeñado un constituyente (o constituyentes) identificable como dado a partir del contexto precedente. El rema lo han formado los elementos que aportaban una información nueva. En cuanto a las proposiciones introductorias y a las aisladas, había que acudir a otro procedimiento. Hemos comprobado si un constituyente (o grupo de constituyentes) poseía propiedades adecuadas para desempeñar la función de la parte temática. Este constituyente ha de indicar un objeto (u objetos) concreto al que se refiriese la entidad proposicional y al que fuese posible identificar en la realidad extralingüística. Como se puede deducir de esta característica, el elemento temático en las proposiciones introductorias y en las aisladas es, en muchas ocasiones, el primer argumento, si sus características lo designan para funcionar como tema.
• Los métodos diferentes empleados para señalar el constituyente en función de tema en las proposiciones contextualizadas, de una parte y las introductorias, junto con las aisladas, de otra, no han arrojado a resultados muy distintos. Hemos observado que también en las proposiciones insertas en el texto, el constituyente en función de tema es, con mayor frecuencia, la expresión del primer argumento, si éste se encuentra en la estructura superficial de la proposición.
• En las proposiciones en las cuales todos los elementos de la estructura superficial forman la expresión del rema, no se puede constatar lo mismo que lo arriba señalado, puesto que el tema aparece en la estructura subyacente. Sin embargo, en estos casos hemos notado también que el primer argumento, si no está presente en la superficie, con frecuencia desempeña el papel del tema. • En todos los ejemplos de proposiciones examinadas (tanto en las
contextual izadas, como en las introductorias y aisladas) notamos el mismo fenómeno aparte del elemento modificador, que por su naturaleza no puede formar un elemento significativo por sí solo, todos los constituyentes tienen la posibilidad de funcionar como tema de la proposición. Ya hemos comentado que esto ocurre normalmente con los constituyentes en función de sujeto y de complemento directo, como que son los más adecuados para desempeñar el papel de tema.
• Entre los exponentes circunstanciales, el exponente de lugar, según lo demuestran nuestros ejemplos, es más adecuado para desempeñar el papel de tema proposicional, tanto si aparece antepuesto frente a los restantes constituyentes, como cuando es tema de la estructura subyacente. Aquí puede tener importancia el hecho de que este elemento proposicional en concreto puede ser la expresión del argumento y es posible indicarlo en la realidad. Los restantes exponentes también, pero aptos para desempeñar el papel de tema proposicional. En varios ejemplos se asemejan más a los elementos modificadores, porque su relación con el verbo y su anteposición no influye tanto en el cambio de la perspectiva funcional.
• En la mayoría de los ejemplos examinados (los de dos y de tres constituyentes) el elemento antepuesto a los restantes funciona como tema de la proposición. Sólo en dos casos, este elemento es verbo, en todos los demás es un SN que puede funcionar como tema si es nombre propio o determinado y capaz de desempeñar diferentes funciones gramaticales, tal como ya se ha dicho anteriormente. Los complementos preposicionales también son adecuados para este fin.
• El cambio de la perspectiva funcional por la anteposición de algún elemento no es frecuente; lo que cambia en este caso es la pertenencia de los elementos proposicionales a la expresión del tema o del rema. Este cambio puede tener lugar si la proposición, cuya perspectiva funcional es R, contiene algún elemento pospuesto adecuado para desempeñar la función del tema. Éste, en anteposición, se puede tematizar, aunque eso siempre depende del contexto.
• Hemos contemplado varias veces la importancia del contexto para la designación de la ordenación de la proposición desde el punto de vista funcional. En algunos ejemplos con el primer elemento en el orden lineal, adecuado para desempeñar el papel de tema, en el primer nivel de división tema-rema, este elemento ha constituido una parte de la expresión del rema, en función del contexto anterior. Sólo en el segundo nivel de análisis funcional se ha podido adscribirle la función de tema secundario.
• Entre los ejemplos examinados se han constatado algunos que presentan la ordenación funcional R’-T-R” . Este tipo de ordenación caracteriza las proposiciones de cuatro y más elementos con complemento pronominal, que no expresan el primer argumento en la superficie y en las que hay un elemento que se sitúa como el primero en el orden lineal. En estos casos el complemento pronominal constituye el tema de la proposición.
• Mencionamos la existencia de la jerarquía de los temas porque se ha constatado que el sujeto no se coloca como el elemento más importante en esta jerarquía. Ya hemos señalado antes que los constituyentes adecuados para desempeñar la función de tema y cada uno de ellos, en un contexto concreto, puede ocupar la primera posición en esta escala.
• En cuanto a la posposición del elemento en función de sujeto, se puede afirmar lo siguiente: si este sujeto es un nombre propio o determinado y aparece pospuesto frente a los restantes elementos, constituye el último rema en la división desde el punto de vista funcional. Lo hemos observado al permutar el orden de las proposiciones que originariamente se caracterizan por el orden S-V (con diversos elementos acompañantes o insertos).
En todo el examen llevado a cabo hemos podido notar que ambas lenguas disponen de mucha libertad en la colocación de los elementos preposicionales en la ordenación superficial. Incluso es posible constatar que, a pesar de no disponer de una flexión nominal diferenciadora, el español, comparado con el polaco, no presenta un número mucho más notable de restricciones, a no ser las que se originan en las posibilidades de colocación del complemento directo o de los complementos pronominales. La naturaleza de los factores que influyen en la facilidad o de los que dificultan el cambio del orden en una proposición se ha explicado en los comentarios a los ejemplos examinados en este trabajo.
• En primer lugar, son las exigencias del contexto en el que se encuentra la proposición cuyos elementos están organizados de manera a que puedan ser fácilmente reconocibles en cuanto a la información que transmiten. Por eso, a veces encontramos la anteposición de elementos que se denotan como
transmisores de una parte muy importante del mensaje y que constituyen la parte enfatizada de la expresión del rema (lo hemos observado en los ejemplos de proposiciones aisladas).
También entran en juego las reglas del orden, cuya presencia se nota ante todo en el caso de los constituyentes que se colocan junto al verbo. El cambio de posición de constituyentes puede causar el cambio del significado de una parte de la proposición o de su totalidad (por falta de adaptación de un elemento a la forma que exige su acompañante o por no poseer los rasgos distintivos de otro elemento del que se debe diferenciar), como en el caso del complemento directo y del sujeto en español y en algunas frases en polaco.
Hay que señalar también la exigencia de adaptación a los factores prosódicos que tienen mucho que ver con el contexto anterior, pero que, en ocasiones, ayudan a transmitir adecuadamente el contenido del enunciado.
Finalmente, vale la pena mencionar un factor que está presente en todos los campos de la lengua: la economía del uso, éste consiste en la omisión de aquellos elementos que pueden ser fácilmente reconocibles gracias al contexto anterior, como también en su sustitución con las expresiones pronominales adecuadas.
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