6.1. Redes Sociales y Pantalla
En relación a las niñas encuestadas de la escuela “María Paulina Solís” de la
ciudad de Yantzaza se concluye que mantienen un gran apego por el uso del internet, así lo confirman los resultados obtenidos, donde un 100% suele utilizarlo así no cuenten con el mismo en el domicilio, de tal manera que podrían estarse exponiendo a personas maliciosas o información inadecuada, esto en razón que no cuentan con un adulto supervisor que controle la información que están recibiendo. A su vez, el fácil acceso al internet se ve asegurado en razón que un porcentaje mayoritario (60%) de las niñas encuestadas cuentan con dinero sólo con pedírselo a sus padres.
Con respecto a los adolescentes y jóvenes se concluye que éstos emplean el internet en su cotidianidad de una manera significativa. Así lo confirman los resultados, donde un 56% de adolescentes y un 95% de jóvenes encuestados consideran que el internet les ayuda a realizar los deberes o estudiar. Así mismo, el hecho que un 56% de los adolescentes y un 38% de los jóvenes señalen que navegar en el internet es lo que más quieren hacer después de cenar, dice mucho de la gran presencia que el internet y, por ende, las redes sociales tienen en sus existencias. En este sentido, el internet se convierte en un fenómeno que estaría imbuyendo la vida de nuestros adolescentes y jóvenes y copando cada vez más sus actividades. Lo preocupante es si su excesiva presencia esté afectando hábitos como la lectura concentrada y crítica, tan necesaria para consolidar los aprendizajes. Ello parece ser así, pues se pudo observar que un 89% de adolescentes y un 71% de jóvenes,
aseguran leer “revistas o comics”, es decir, se estarían decantando por lecturas más superficiales y menos exigentes que un libro, para dar un ejemplo.
6.2. Redes Sociales y Mediación Familiar
Con respecto a la mediación familiar que existe en el entorno de las niñas de la
mayoritario de 55% de encuestadas que indica contar con más de 2 televisores en el domicilio, se estaría dando pie a que, al momento de ver televisión, se fragmente la familia en dos y con ello se perdería la oportunidad de compartir criterios sobre lo que se observa, así como la oportunidad que los padres ejerzan un mayor control o direccionamiento sobre lo que sus hijos están viendo. De esto se concluye que la mediación que los padres o familiares responsables podrían ejercer se ve obstaculizada por el hecho que no se ve televisión juntos en familia y en tal razón, resulta difícil sopesar criterios sobre lo que las niñas observan. Lo anterior se confirma con otros resultados que apuntan a que sólo un minoritario 20% ve televisión con la madre y un 7% con el padre.
Con respecto a la mediación familiar en el entorno de los adolescentes y jóvenes, se puede concluir que en muchos casos ésta resulta deficiente, pues los padres no mantienen una constancia en el control sobre el uso del internet o la televisión y, con ello, facultan a sus hijos a usar excesivamente tales tecnologías. A dicha conclusión se pudo llegar en base a la observación de ciertos resultados, por ejemplo: el 67% de adolescentes y el 53% de jóvenes no reciben ningún tipo de ayuda por parte de sus padres para realizar las tareas extra clase, lo que conlleva a pensar que si los chicos no cuentan con sus padres para las actividades escolares, peor aún para las que se consideran de entretenimiento. A su vez, el 89% de adolescentes y el 76% de jóvenes indican que no discuten con sus padres por el uso del internet, al mismo tiempo que el 100% de adolescentes y el 86% de jóvenes consideran que ni le premian ni le castigan por su uso, resultados que llevan a concluir que el uso del internet no es un tema de discusión en el entorno familiar de los estudiantes de las instituciones educativas investigadas. Finalmente, y para reforzar al presente conclusión que apunta a la regular mediación familiar que se estaría ejerciendo, sólo el 20% de adolescentes y el 16,22% de jóvenes ve la televisión con su madre, mientras que el 44% de adolescentes y el 28,57% de jóvenes afirman que los padres no les dan ninguna restricción para observar cualquier programa televisivo.
6.3. Redes Sociales y ámbito Escolar
En el caso de las niñas de la institución educativa investigada, se puede concluir que ellas cuentan con los artefactos necesarios tanto para informarse como para realizar tareas académicas y cotidianas; es decir, en un porcentaje significativo cuentan con internet y, por ende, tienen acceso al gran cúmulo de información que dicha tecnología ofrece. En tal razón, podría señalarse que las tecnologías de la información o las redes sociales, cuando son empleadas con fines educativos o para respaldar los procesos de aprendizaje, pasan a convertirse en instrumentos de gran ayuda, fundamentalmente porque a través de su uso los estudiantes construyen su propio conocimiento, en razón de que investigan siguiendo sus propios criterios e intereses.
Una conclusión muy significativa es que los docentes del Colegio Técnico
Agrícola “UNE Chicaña” y del Instituto Tecnológico “Primero de Mayo” no
estarían empleando suficientemente las tecnologías de la información, en especial el internet, desaprovechando con ello la gran fuente de información y el cúmulo de experiencias que la red puede ofrecer, siempre y cuando se la encamine hacia objetivos netamente educativos. A esta conclusión se pudo llegar en base a los resultados obtenidos de las encuestas, donde el 67% de adolescentes y el 24% de jóvenes aseguran que menos de la mitad de docentes lo utiliza, mientras que el 33% de adolescentes y el 66% de jóvenes señala que ningún profesor lo utiliza.
3.1. Redes Sociales, riesgos y oportunidades
Puesto que se pudo determinar que las niñas les dan los más variados usos a sus teléfonos celulares (hablar con sus amigas, jugar, enviar mensajes, revisar las redes sociales, etc.) y relacionando lo anterior al hecho que los padres suelen obsequiar a sus hijos pequeños tales artefactos con el fin de mantenerse siempre comunicados con ellos, se concluye que existe una cierta dicotomía entre el fin con que fueron entregados tales artefactos y el uso que se les da. Por otra parte, la multifuncionalidad de los nuevos celulares podría llevar a crear una cuasi-dependencia en los más pequeños, con el riesgo que
esto puede significar, pues se exponen a bajar en su rendimiento académico, pero también a volverse en sujetos poco sociales, al menos, en las formas tradicionales de socialización, las que todavía tienen una gran importancia para el desenvolvimiento humano.
Con respecto a las oportunidades que se pueden derivar del uso consciente de las redes sociales se concluye que los adolescentes estarían de acuerdo con esta posibilidad; así lo establece un 44,44% de adolescentes y un 48% de jóvenes que consideran que el internet resulta útil, además de facilitar la comunicación y significar un ahorro de tiempo. En tal razón, si son los propios adolescentes quienes están conscientes de las oportunidades que el internet ofrece para los más variados aspectos de la vida humana, y entre ellos el aprendizaje, entonces resulta ciertamente contradictorio que los docentes (tal como se señaló en conclusiones anteriores), no estén considerando dichos beneficios del internet.