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Podemos decir que la decadencia en Vargas Osorio está asociada con una narrativa que implica la crisis de los valores culturales desde un punto problemático y elusivo en el siglo XIX, donde “las corrientes disolventes” atacan la modernidad y sus ideologías preponderantes. Por otro lado, es desde ese punto máximo de desarrollo científico donde se genera también la caída hacía una sociedad que restringe la vida del hombre y lo sume en un periodo de angustia y crisis.

En el segundo capítulo demostré como en La familia de la angustia y Huella en el barro la crisis del hombre moderno se representa a través de dos corrientes de la cultura, una que se define por la preponderancia del positivismo, la razón y el arte clasicista, y otra que se define por el anti-racionalismo, misticismo y la preponderancia de los valores de espíritu. La modernidad sería entonces para Vargas Osorio una época donde solo la primera corriente de la cultura estaría operando. La decadencia de la cultura moderna se debería entonces a dos razones puntuales, por un lado el desarrollo exacerbado de su aspecto racional y mecánico, y por otro, el menosprecio de los valores espirituales que le son esenciales.

El análisis de estas dos corrientes de la cultura, espíritu y naturaleza, ocupan gran parte de la producción ensayística de Vargas Osorio, llevándolas incluso al ámbito literario y poético. En este punto es donde podemos encontrar una asimilación de la poética decadentista. La propuesta final de Vargas Osorio en La familia de la angustia apunta a la creación de un arte que se guíe por valores no-racionales y que niega completamente con la

ideología el progreso decimonónico. Para Vargas Osorio esto significa no solo la negación del progreso como un camino hacia el mejoramiento, sino también una posición radicalmente diferente de otras teorías de la decadencia que critican el periodo moderno por su falta de racionalidad. De ahí propone un artista, músico, poeta y filósofo que se redime así mismo por medio de la enfermedad y el sufrimiento, convirtiendo los valores negativos que desprenden de la experiencia moderna en valores positivos que hacen del artista un profeta. Lo que subyace a esta concepción del artista es la creencia en el arte y la poesía como medio más verdadero para acceder a la experiencia vital que la ciencia y la técnica.

En el capítulo 2.4 se intentó demostrar que esta propuesta de Vargas Osorio entorno a los valores del espíritu estaba muy cercana a la poética decadentista y a su experiencia del mundo. Al respecto, el tema de la enfermedad y el dolor, como formas que hacen del artista un ser más cercano a la vida, se puede observar en las narraciones “Casa de reposo” y “Vida de Eugenio Morantes”. Esta última estaría planteando la misma conclusión a la que llega Vargas Osorio en sus ensayos: el arte es un medio cognoscitivo no-racional que va más allá que la ciencia, y por esto, es lo que en un futuro le permitirá reestablecer al hombre su vínculo con el mundo, el cual había perdido en la modernidad poseída por el “espíritu mecánico”. En La familia de la angustia Vargas Osorio también plantea que el dolor y la angustia son potencias transformadoras, realidades operantes que liberan al hombre de “las garras racionales de la naturaleza”.Vidas Menores es la propuesta narrativa de todos los temas y problemas que Vargas Osorio plantea en sus ensayos. Por ejemplo, en “Riel” y “Rosalinda” se analizó como los valores negativos que desprenden de la crisis del sujeto moderno (angustia, soledad, fragmentación) devienen en la posibilidad de crear un

Esto revela la unidad temática y conceptual de toda su obra y también despeja aquella noción crítica de que nunca alcanzó un madurez literaria, o que su prosa narrativa es solamente un esbozo novelístico. En el capítulo 2.5 se intentó despejar este prejuicio demostrando que durante inicios del siglo XX las nociones de decadencia y progreso, (que tiene un papel central en la obra de Vargas Osorio) jugaron un papel determinante en la política y las estrategias de eugenesia del país. Al mismo tiempo que políticos y psiquiatras diagnosticaban la decadencia de nuestra sociedad, y las diferentes maneras de solucionarla, Vargas Osorio proponía en “Cuaderno de paisajes” que la única solución era retornar a la provincia, “descubrir” el paisaje colombiano y el hombre que lo habita. La modernización es vista entonces por Vargas Osorio no como un camino hacia el progreso, sino como un camino hacia la decadencia. Al rechazar las teorías de la degeneración racial, y acoger la experiencia decadentista (enfermedad, soledad, sufrimiento, hastío), Vargas Osorio asume una posición crítica radicalmente diferente respecto al discurso médico y político de su época que para algunos críticos pudo parecer “ahistórico”.

Por otro lado, este trabajo de grado también abre más interrogantes sobre la obra de Tomás Vargas Osorio, como por ejemplo su proyecto de literatura nacional, el cual en el fondo estaría planteando una visión diferente del costumbrismo y de los postulados positivistas de Hipólito Taine. Respecto a su crítica literaria, que por cuestiones de extensión no pudo ser abordada con más profundidad, también se podría establecer una relación estrecha entre las reflexiones en torno a la esencia de la poesía y su aplicación práctica en textos como “Naturaleza y dirección de la poesía moderna” e “Iniciación en la poesía de León de Greiff”. Finalmente, bastaría decir que todavía queda pendiente la importante labor de crear

un aparato crítico para la edición de sus obras completas, lo cual estimularía su estudio y análisis en el futuro.

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