Lo más relevante de esta industria es la finalidad que persigue y que justifica la actividad: el mantenimiento y la mejora de nuestra salud mediante acciones eficaces desarrolladas en un entorno de límites presupuestarios que obliga a buscar la máxima eficiencia. La disminución de la mortalidad, el aumento de la expectativa de vida y la mejora de la calidad de la misma son aspectos destacados por los expertos en farmacoterapia.
Sin embargo, el modelo de negocio tradicional de la industria farmacéutica mundial está prácticamente caducado. El mal que la aqueja está relacionado con la debilidad de su cartera de producto, porque los grandes medicamentos que facturaban miles de millones de dólares ya perdieron la patente, el reemplazo es muy complicado porque aún no se ha dado con la cura de las grandes epidemias actuales como el cáncer o el VIH. Por ello, el escenario mundial ha cambiado y las operaciones de adquisición, fusión o absorción han demostrado ser una herramienta eficaz con muchos matices. Las sinergias se suelen dar al final de la cadena de valor y no en el negocio principal, por lo que muchas operaciones han conducido a despidos masivos y dificultades de integración. En muchos casos, el objetivo es reforzar determinados puntos del negocio.
El sistema de crecimiento basado en los incrementos sistemáticos de los precios del que tiene más cerca su caducidad incita a su modificación. El modelo de negocio farmacéutico debe busca ahorrar costes en promoción y en producción, buscando productos más baratos y potentes para llegar a más mercados e incrementar la expansión geográfica. Es el modelo seguido por Google o Inditex. En definitiva, se necesita repensar las maneras de llevar el negocio para que las empresas no pierdan más peso ni acometan operaciones o comportamientos difíciles de asumir por la sociedad.
Desde hace tiempo viene reconociéndose que la industria farmacéutica europea desempeña un papel decisivo tanto en el sector industrial como en el de la salud. Esta rama industrial puede contribuir de manera importante a alcanzar el objetivo estratégico, fijado en el Consejo Europeo de Lisboa de 2000, de que la UE “se convierta en la economía basada en el conocimiento más competitiva y dinámica del mundo, capaz de un crecimiento económico sostenible, con más y mejores puestos de trabajo y una mayor cohesión social”.
El objetivo de salud del sector farmacéutico es la elaboración de medicamentos de fácil acceso, eficaces, de alta calidad y seguros, incluidos los más recientes e innovadores, para quienes lo necesitan, sea cual sea su renta o situación social. Por otra parte, sobre medicamentos y salud pública, el Consejo subraya que lo importante es identificar los medicamentos innovadores, con valor terapéutico añadido importante para alcanzar los objetivos de la industria farmacéutica y del sector de la salud pública. El desarrollo de políticas análogas en los ámbitos industrial y de salud pública ponen de manifiesto el decisivo doble papel que desempeñan los medicamentos. Enfrentarse a las crecientes deficiencias de la industria farmacéutica debe constituir una importante preocupación política y un objetivo en sí mismo.
La importancia de la política farmacéutica, tanto desde la perspectiva de su impacto en la salud como por su peso en el conjunto del gasto sanitario y su contribución a la investigación y desarrollo en España, es innegable. CCOO así lo ha considerado en todo momento, elaborando alternativas y proponiendo actuaciones que promovieran el uso adecuado de los medicamentos.
Hablamos de un sector con un fuerte peso económico y relevante en el conjunto del sector sanitario. No es extraño, por tanto, que las Administraciones tiendan a intervenir sobre él para contener el gasto por distintas vías. Por ejemplo, la intervención sobre los precios y la extensión de los genéricos y la prescripción por principio activo. Sin embargo, estamos viendo ahora que, por la profundidad de la crisis y su afectación a los servicios públicos, se están tomando decisiones presididas casi en exclusiva por la necesidad de contener el gasto olvidando criterios de equidad y de eficacia. No parece que el interés esté en mejorar la eficiencia (mayor eficacia con costes similares o menores) sino en reducir el coste aunque sea a costa de empeorar la eficacia.
Las Comunidades Autónomas no debieran tomar medidas adicionales porque es un error que el acceso a los medicamentos sea diferente en cada región. Tienen objetivos de déficit muy severos, por lo que no tienen opción más fácil que recortar el gasto sanitario. Pero, tener 17 medidas diferentes de contención del gasto farmacéutico, no ayuda para nada a la imagen del país, sobre todo, cuando estamos hablando de grandes empresas multinacionales acaparando el sector. Las regiones deben 3.530 millones de euros a las empresas del sector con un retraso en los pagos de 283 días de deuda, lo que supone casi lo que se invierte en cuatro años en I+D. Para CCOO no es aceptable que la exclusión de más de 450 presentaciones farmacéuticas de la financiación pública o la pretensión de introducir pagos añadidos en algunas CCAA de un euro por receta tengan como única base la necesidad de ahorro y de búsqueda de nuevas vías de financiación de las Administraciones, a pesar de que producen inequidades y desigualdades, castigando a los sectores de la población con menores recursos económicos y mayores necesidades sanitarias. Sin duda, se ha hecho un esfuerzo importante para disminuir desde el 21,1% del año 2003 al 17,4% de 2011 sobre el gasto sanitario total y que se ha acentuado en los dos últimos años, lo que implica la teórica liberación de recursos económicos para poder utilizarlos en otros ámbitos de la atención sanitaria.
Y, estando de acuerdo con esta línea de contención del gasto farmacéutico, es preciso abundar en si las decisiones han estado acompañadas de estudios sobre sus efectos en términos de impactos en salud, redistribución de esfuerzos según la renta disponible y límites para el propio sector farmacéutico, sometido ahora a una fuerte convulsión. En este sentido, fuentes del sector recuerdan que llevan tiempo esperando un real decreto sobre precios y financiación de medicamentos por parte del SNS que sustituya al actual, de 1990, y que ponga orden no solo a la hora de fijar el precio del producto sino que sirva para agilizar la incorporación al sistema público de los nuevos medicamentos, por ejemplo, antineoplásicos.
En este sentido, en el marco de la evaluación de la Comisión Europea del Plan Nacional de Reforma para España y el Programa de Estabilidad que lo acompaña, el
Consejo Europeo ha procedido a elaborar las consideraciones sobre los distintos cambios legislativos de los miembros de la UE. Entre las mismas, se realiza una dura exigencia la Gobierno español para seguir aumentando la eficiencia del gasto sanitario, fundamentalmente a través de la reducción del gasto farmacéutico y la coordinación entre los distintos tipos de asistencia, manteniendo al mismo tiempo “la accesibilidad para los grupos vulnerables”19. Propuesta que entra en contradicción con la pretensión de “incrementar la relación coste-eficacia del sector sanitario” al mismo tiempo.
Sin duda, el peso del gasto farmacéutico en el conjunto del gasto sanitario hace que en una situación de crisis y ajuste sea ésta una parte esencial. Ahora bien, tampoco podemos perder de vista sus efectos en salud, en un doble sentido20:
• contribución a la mejora de la salud, por un lado, • a enfermedades iatrogénicas21
; otro
• y su importancia en la investigación y el desarrollo.
Las restricciones al gasto en medicamentos, si no se tienen en cuenta estos efectos, pueden generar también consecuencias negativas. Es preciso un compromiso firme y permanente con la innovación, la investigación y el desarrollo en el sector público y en el privado. Ello es especialmente necesario en el caso de los programas de investigación de elevado valor añadido en ámbitos de “elevado riesgo”, siendo conscientes que la biotecnología viene representando una gran parte del futuro del sector farmacéutico durante el último decenio.
Nos enfrentamos a decisiones de distinto carácter y con efectos directos en el sistema sanitario: el copago farmacéutico, sus efectos y las propuestas de modificación - dentro del esquema de un copago que distingue por niveles de renta y no entre activos y pensionistas-; la exclusión de medicamentos de la financiación pública y sus limitados efectos en el ahorro farmacéutico; la fijación de precios de los medicamentos, un sistema clave no sólo en el precio final de los mismos sino en el circuito de prescripción y dispensación; y la extensión de los medicamentos genéricos, un camino impulsado desde hace tiempo y que siempre hemos compartido pero que no está exento de problemas, máxime cuando produce dudas en profesionales y pacientes.
Debemos cuidar a una industria que tarda 50 años en llegar y tres en irse. Al mismo tiempo, la industria debe centrar sus esfuerzos en aspectos relacionados con:
• La búsqueda de nuevas alianzas y vías de crecimiento de su volumen de negocio a través de la internacionalización y/o entrada en nuevos segmentos
19
Recomendaciones del Consejo Europeo relativas al Plan Nacional de Reformas 2014, de 2 de junio. 20
La política farmacéutica en España. Secretaria Confederal de Protección Social y Políticas Públicas. Confederación Sindical de CCOO. Enero de 2014.
21
Se refiere a factores propios, peculiares y particulares del paciente (ya sea su hábito constitucional, su sistema inmunológico, su forma de reaccionar o disreaccionar, o cualquier factor desconocido pero evidentemente existente, o sea idiopático -irrupción espontánea o de causa desconocida-, como refiere el Dr. Luis Alberto Kvitko).
de negocio, aumentando igualmente los procesos de concentración dentro de la industria.
• Programas de optimización y eficiencia operativa, dirigidos a adaptar su estructura de costes a las nuevas exigencias y dinámicas del mercado.
• Mayor atención sobre posibles riesgos regulatorios y deontológicos, y puesta en marcha de políticas eficientes y planes de contingencia ante los posibles riesgos para la empresa.
• Fortalecimiento de las relaciones con los distintos agentes que están ganando importancia en el proceso de decisión, con especial énfasis en las CCAA y el paciente.
La innovación tiene que seguir siendo clave para este país. No es lógico que en España haya menos aprobaciones de productos oncológicos que en otros países europeos. Es necesario y urgente definir cuál es la prioridad, en qué se quiere ser pioneros, huyendo de decisiones cortoplacistas que pongan en riesgo la supervivencia de los ciudadanos.
La “Agenda para el fortalecimiento del sector industrial en España”, aprobada por el
Gobierno el pasado mes de julio de 2014, en su punto 5.1 establece “apoyar la
innovación en las empresas farmacéuticas a través de programas de incentivos (Profarma)”, poniendo como un simple ejemplo: “agilizar la fase de ensayos clínicos de nuevos medicamentos, instalaciones experimentales”. Pero como todos los objetivos mencionados en esta propuesta, carece de planificación, desarrollo y, sobre todo, medidas presupuestarios para llevarlo a efecto.
Para las empresas que invierten en innovación de nuevos productos es importante contar con un marco estable y seguro de protección de la propiedad intelectual que permita establecer escenarios de rentabilidad y retorno sobre la inversión a medio y largo plazo, lo cual parece que no siempre se está consiguiendo.
La aceleración de los procesos de internacionalización debe considerarse como una estrategia importante para potenciar la recuperación de ingresos, principalmente relevante entre laboratorios nacionales que ven en la salida a nuevos mercados una clara oportunidad de reducir su exposición al mercado nacional y potenciar al mismo tiempo el crecimiento del volumen de negocio en nuevos mercados geográficos.
El establecimiento de nuevos acuerdos de colaboración para la distribución de productos, al objeto de ampliar la base de clientes target y/o la presencia de los productos y de la compañías en nuevos mercados y segmento, son otras de las estrategias a considerar.
Dada la situación del sector en España, las expectativas se enmarcan en el incremento del tamaño de la empresa vía crecimiento inorgánico: adquiriendo nuevos clientes, nuevas tecnologías, mayor absorción de costes fijos y persiguiendo una mayor eficiencia operativa. Mediante el establecimiento de alianzas estratégicas con otros laboratorios y actores del sector, seguido por potenciar el pipeline de nuevos
productos22, y el negocio principal del laboratorio. Conseguir tener una mayor eficiencia en costes y construir una relación fuerte con los clientes clave, aparece también como ejes importantes sobre los que construir la estrategia de los próximos años.
Sobre todo, aprovechando que las previsiones en 2014 son de mantenimiento del mercado total en España. La situación de caídas continuas del mercado farmacéutico ha cambiado en el último semestre, en la medida en que las perspectivas de la economía española hacen posible este cambio de tendencia y dadas las expectativas de una moderada etapa de crecimiento económico. En esta nueva situación, aunque el control del déficit público seguirá siendo un objetivo clave, la prioridad de las medidas de política económica debe girar hacia la consolidación de un crecimiento sólido que genere empleo y que haga sostenible el gasto y la inversión públicos.
Respecto al sistema farmacéutico vigente en nuestro país caben muchas respuestas e iniciativas para hacerlo más seguro y eficaz, entre las que se apuntan con mayor o menor grado de detalle se encuentran:
• seguir por el camino de la extensión de genéricos; • mejorar el sistema de precios de referencia;
• revisar el actual sistema de copagos farmacéuticos y limitar el alcance de distintos copagos acumulados por prestaciones sanitarias;
• introducir la exigencia de estudios, previos a la adopción de decisiones, sobre el impacto en salud y la redistribución de esfuerzos según la renta disponible así como sobre el impacto para el sector farmacéutico;
• adecuar los formatos de presentación de los fármacos;
• promover la educación sanitaria y la información sobre el uso adecuado de los medicamentos; impulsar actuaciones en la oferta de medicamentos;
• revisar la normativa de publicidad y promoción de los medicamentos; • continuar con estrategias de uso racional del medicamento;
• optimizar los mecanismos de financiación y oferta de medicamentos;
• adoptar medidas que garanticen la continuidad y estabilidad de los pagos a las oficinas de farmacia;
• reconocer el papel clave del farmacéutico en la información y ayuda al paciente, ante la prescripción por principio activo y la dispensación de genéricos;
• promover un mayor compromiso de la inversión pública en la investigación biomédica;
• registrar los ensayos clínicos, regular su financiación y abrirlos al escrutinio de los científicos y del público;
• y promover la transparencia.
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Sin olvidar el mayor compromiso de la inversión pública en la investigación biomédica, con apoyo a los centros académicos y a las pequeñas empresas de biotecnología. El Gobierno y la industria biofarmacéutica deben fijar una visión compartida de compromiso de inversión a largo plazo, centrada en el retorno de inversión para llegar a la excelencia en atención al paciente, en innovación, en empleo sostenible y crecimiento económico.
La investigación requiere objetividad e independencia, especialmente en la evaluación de los ensayos clínicos. Como primer paso, es necesario registrar todos los ensayos clínicos, regular su financiación y abrir -en fase III- el diseño y todos los datos al escrutinio de los científicos y del público. Se echa de menos, también, un incremento de los ensayos fase I porque contribuirían a fortalecer el tejido de investigación español. Para cubrir el objetivo de traerse los ensayos a España cobra vital importancia la calidad de los investigadores, donde, junto al número de publicaciones científicas destaca el personal español.
Al mismo tiempo, las infraestructuras disponibles son las adecuadas, con una red de más de 800 hospitales distribuidos en todas las CCAA que interaccionan, a su vez, con las Universidades y centros de investigación, además de la existencia de perfiles población y enfermedades muy diversos. El problema se manifiesta en la excesiva burocracia administrativa, la variabilidad de los contratos entre las CCAA, la carga asistencial de los profesionales y el tiempo que pasa hasta que se inician los ensayos en el primer paciente.
De todas formas, el Estado financia la gran mayoría de la investigación básica que determina el descubrimiento de nuevos fármacos, por lo que podría investigar y desarrollar el producto. De tal forma que si el Estado financiara también la investigación aplicada se ahorraría muchísimo dinero al conseguir un producto más barato.
En este marco, se requiere que las empresas nacionales busquen mercados más amplios por medio de la internacionalización, incorporando la utilización de nuevas tecnologías en sus procesos productivos y de I+D+i, y mejorar en la focalización de sus líneas de investigación. Para las empresas multinacionales, aumentar su compromiso en el desarrollo de la estructura industrial, aumentando su esfuerzo inversor tanto en producción como en I+D+i en España y mejorar significativamente la balanza comercial.