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6. Conclusiones y trabajos futuros
Fuente: Nathalie Babineau-Griffiths Cuando se plantea por primera vez la posibilidad de alojar una aplicación en la nube o, incluso, hacer uso de los servicios que se ofrecen bajo este paradigma, es habitual que surjan ciertas dudas y recelos derivados de aspectos relacionados con la seguridad en la nube o el rendimiento. No es una cuestión baladí, ya que requiere superar ciertos prejuicios y realizar un verdadero cambio de mentalidad en cuanto a la deslocalización de los recursos.
La computación en la nube es el futuro; vislumbramos ya un horizonte totalmente interconectado, en el que la deslocalización de los centros de datos juega un papel esencial para hacer posible esta conectividad absoluta. En este PFG se han visto algunas de las ventajas que ofrece el paradigma Cloud Computing, como la flexibilidad que proporciona su gran escalabilidad, que es fundamental para soportar unas necesidades en constante expansión, a la par que lo hace la tecnología. El abaratamiento de los costes, fruto de la menor dependencia en infraestructuras propias, también está asociado a la flexibilidad y a la escalabilidad, pues se amplían los recursos en función a las necesidades del propio negocio. Y será tanto en el negocio, como en la productividad, donde se centrarán los esfuerzos de la organización, al poder soslayar muchas de las tareas relacionadas con el mantenimiento y las infraestructuras.
Para el desarrollo de aplicaciones en la nube, existen diversos proveedores que ofrecen plataformas de desarrollo como servicio (PaaS). Microsoft Azure es uno de ellos y ofrece numerosas ventajas, como son disponibilidad, flexibilidad, escalabilidad o versatilidad. En el PFG se han visto en detalle algunos de sus servicios más representativos, a los que además se les ha dado una aplicación práctica: la base de datos relacional SQL Azure, para persistencia de datos; Service Bus, que proporciona conectividad entre sistemas; Active Directory, para control de accesos y autenticación de usuarios, y Web Jobs, que permite ejecutar tareas en segundo plano.
La elaboración de este PFG me ha permitido explorar un espacio que me resultaba prácticamente ignoto en cuanto al desarrollo de aplicaciones en la nube y sobre el que tenía ciertas reticencias por algunas de las razones ya mencionadas. Este paseo por la nube que he tenido la oportunidad de realizar a través del PFG, me ha presentado un amplio catálogo de herramientas y recursos disponibles para implementar aplicaciones que, de otra manera, estarían solamente al alcance de grandes compañías y organizaciones. La fácil escalabilidad que confiere esa enorme flexibilidad del pago por uso, me ha parecido particularmente atractiva, especialmente para negocios emergentes. También es muy atrayente el aumento de la productividad y de la competitividad derivado de la reducción del tiempo de entrega del producto al poder escalar rápidamente y evitar los problemas asociados a mantener una infraestructura on-premises.
Por otro lado, he adquirido una considerable destreza en el manejo de los recursos de Microsoft Azure, singularmente Service Bus, SQL Azure, Active Directory y Web Jobs. Esto me ha permitido implementar una aplicación compleja con la que poner en práctica los conocimientos adquiridos, tanto en las materias propias del Grado, como durante el estudio y realización del PFG. De esta manera, el trabajo no se limita a exponer un mero caso de estudio de ejemplo, sino que se ha abordado el problema concreto de una ciudad existente.
La gestión del espacio en una ciudad grande, especialmente en lo relativo a la convivencia entre vehículos y peatones, es una cuestión que suscita el interés y la preocupación de técnicos y responsables de las áreas de urbanismo y movilidad.
Los municipios, que por ley tienen la competencia sobre “la ordenación y el control del tráfico en las vías urbanas de su titularidad” [70], se enfrentan al crecimiento del parque móvil en la ciudad, que por definición, tiene un término territorial limitado. No es pequeño el reto de ordenar las vías en aras de la fluidez del tráfico, como tampoco lo es el de dotar de las infraestructuras necesarias tanto a vehículos como a peatones. Las zonas de estacionamiento tienen que compartir espacios con áreas peatonales, aceras y paseos.
El problema se complica cuando, además, se quiere facilitar la prestación de servicios mediante zonas de carga y descarga, por ejemplo, o la comodidad de los vecinos, con áreas de estacionamiento reservadas para ellos. En una ciudad donde el espacio es reducido, garantizar un uso apropiado de estos estacionamientos pasa, inevitablemente, por el control de la Policía Municipal.
Con el uso de las tecnologías de la información en el contexto de las Smart Cities, las ciudades disponen de ciertos recursos técnicos para tratar de dar solución a estos problemas, de tal forma que una ciudad interconectada permite un mayor control sobre sus espacios.
En el caso de los estacionamientos limitados a determinados usuarios (personas con movilidad reducida, labores de carga y descarga, residentes, etc.), es interesante anticiparse a posibles problemas derivados de la ocupación ilícita de esas plazas. Por ejemplo, sería deseable evitar que una persona con movilidad reducida encuentre ocupado un estacionamiento reservado para él por otro vehículo no autorizado. La forma de lograr esto es anticiparse a esa situación y resolverla con la menor dilación posible. Pero también se busca un uso racional de este tipo de estacionamientos para evitar que estén desocupados la mayor parte del tiempo o se utilicen de forma residual, como puede ser el caso de una reserva para labores de carga y descarga que se usa en un momento muy puntual del día pero que, sin embargo, se limita el estacionamiento durante toda la mañana.
Los objetivos del Sistema de Control de Estacionamientos propuesto en este PFG son dos.
Por un lado, conocer en tiempo real qué tipo de vehículos estacionan en lugares limitados a determinados usuarios, de manera que, en caso de que estacione un vehículo sin autorización, se pueda destinar de inmediato una unidad al lugar que determine si se ha cometido efectivamente una infracción y dar solución a la incidencia.
En segundo término, pero no menos importante en tanto que tiene que ver con la ordenación de los estacionamientos, permitir el estudio estadístico de los estacionamientos realizados en los lugares antedichos, con la finalidad de determinar y ajustar de modo racional las limitaciones de uso de esos espacios.
Para llevar a cabo ambas tareas es necesario implantar una red de sensores en los estacionamientos capaces de detectar que un vehículo ha aparcado en esa plaza y de registrar que está autorizado. Estos sensores enviarán una señal a nuestro sistema con esta información, la cual será tratada y almacenada convenientemente.