2.2. Acoso Escolar
2.2.4. Condiciones del Perfil de los Agresores
Perfil Psicológico
La literatura en psicología señala que, la adolescencia es la etapa donde se empieza a tener mayor necesidad de aprecio y compañía por parte de los pares para de alguna manera sentirse aceptados, esto ayuda a fortalecer su personalidad, tener una seguridad emocional y sobre todo sentirse seguros con ellos mismos, ya que si no encajan en esta etapa empiezan los distintos problemas psicológicos y emocionales que a lo largo de su adolescencia o su vida adulta les podría traer ciertas secuelas perjudicando sus relaciones armoniosas con su entorno social (Hoffman, 2005), (López, 2003).
Según De Paul (2004), existen múltiples investigaciones sobre empatía, demostrando que esta interviene en las relaciones con los pares de una manera positiva (poniéndose en el lugar del otro) o negativa (escasas relaciones armoniosas con los pares) según como se encuentre los alumnos emocionalmente.
Es así que, se identifica a los alumnos agresivos donde se demuestra que no tienen aprecio o pena por el estado emocional del compañero agraviado teniendo un cero pensamiento de culpabilidad.
Por lo que, se cobra mayor importancia a la neuropsicología que según Hécaen y Lanteri (1982), “Es la disciplina que trata acerca de las funciones mentales superiores en sus relaciones con las estructuras cerebrales” (p. 36).
Desde esta perspectiva se observa dos sistemas de empatía, el primero que está relacionado con el contagio emocional y el otro cognitivo para una mejor toma de perspectivas (Bzdok, 2012).
La empatía emocional se encuentra en el área 44 de Brodman y el girus frontal interior, por otro lado, la parte cognitiva se encuentra en la corteza ventromedial y en las áreas 11 y 10 de Brodman esto de alguna manera podría ayudar a definir como se dan las relaciones de empatía por una parte más biológica (Bird, Castelli, Malik, Frith y Husain, 2004).
A pesar de que el agresor no presenta ninguna enfermedad mental, puede llegar a presentar una psicopatología que podría presentar una ausencia de empatía, algún tipo de distorsión cognitiva o ansiedad, según lo que señala Juan Bosco Abascal (2012).
Es así donde se identifica a los adolescentes agresivos demostrándose que no tienen aprecio o pena por el estado emocional del adolescente agraviado teniendo un cero pensamiento de culpabilidad esto pone en evidencia la incapacidad para ponerse en el lugar de la víctima y ser insensibles al dolor ajeno.
Se puede deducir también que el agresor piensa en una realidad distinta a la que vive el resto de personas, negando por completo la evidencias de los hechos y en otros casos llega a involucrar a terceros saliendo el libre de toda culpa o simplemente echando la culpa a la víctima dando testimonios falsos de que el agredió primero y solo se defendía, convirtiéndolo en un agresor más a la vista del resto de personas y ya que la víctima tiene miedo por las represalias no dice nada y se queda en silencio, quedando bajo la vista del resto de personas que él es el causante de tanta violencia.
Por otra parte, la psicología identifica otro causante de la agresión por parte de una mala educación familiar, donde los padres son demasiado permisivos y dejan muchas veces que los alumnos los sobrepase y no solo a él si no al resto de su entorno social, teniendo así aires de superioridad y un alto ego llegando a causar falta de empatía,
también se puede precisar que el agresor aprende esa conducta violenta de la familia en casa puede observar esas acciones y puede pensar que eso es lo correcto y teniendo un conocimiento erróneo de la realidad (Ortelli, 2012).
Existe mayor posibilidad de que los alumnos con una mala educación familiar reproduzcan los malos hábitos en la Institución Educativa, no tendrá respeto ni empatía con los profesores y sus pares, tomará como víctima a aquellos compañeros que le parezca más vulnerables, ya que serán fáciles de dominar y atacar, con esto el alumno llegará a levantar su ego de superioridad y dejando por debajo la autoestima de la víctima que en algunos casos puede causar la muerte (Sanmartín, 2007).
Perfil Social
El ambiente familiar y escolar son propios del perfil social que presenta el agresor, describiendo las siguientes características:
Ambiente Familiar. Para Ruiz y Gallardo (2002), los problemas de conducta y rendimiento escolar de los alumnos evidencian los conflictos de los padres, a través de eso buscan llamar la atención o imitar lo que aprendió en casa.
Se ve que a lo largo del tiempo la modernización y el cambio de los diferentes estilos de vida impactan en la estructura de la familia, los padres pasan poco tiempo en casa con los alumnos y se dedican solo a trabajar creando así un ambiente de falta de confianza y de escasa comunicación.
Múltiples cambios en la familia como en el caso de familias monoparentales o familias disfuncionales donde se da un abandono moral por parte de los padres, también se considera un factor de riesgo para el alumno en el ámbito de educación, ya que a esto
se puede encontrar deprimido, enojado o distraído, esto se ve reflejado en el bajo rendimiento escolar, abandono escolar o en otros casos que llegan a tener una conducta violenta y negativa, (Jadue, 2003).
Como se mencionó anteriormente las familias disfuncionales y violentas que tienen una mala integración y un abandono moral hacia sus hijos, muchas veces presentan problemas sociales como drogadicción, alcoholismo, delincuencia, ellos son más propensos a tener conductas agresivas en el colegio, la gran mayoría de problemas se da por inicio en el hogar por una mala imagen de los padres muchas veces hasta los alumnos agresores se sienten rechazados por su propia familia y es así donde necesitan levantar su ego y sentirse superiores, lo hacen menospreciando a sus pares y generando violencia (Noroño, Cruz, Cadalso y Fernández, 2002).
Según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF, 2006), observa que a largo plazo los alumnos que viven en hogares violentos tendrán consecuencias en su desarrollo social, como la poca empatía con sus pares y no poder relacionarse con las personas, también puede generar diferentes conductas agresivas creando en un futuro adultos violentos, esta conducta será repetida por sus hijos, al final se convertirá en un círculo que no tendrá final dañando así a la familia en generar y en muchos casos llegar a la muerte.
Característica:
La televisión, los mensajes un tanto violentos y denigrantes que emiten en la televisión llegan a considerarse como un modelo de vida, pensando que todo lo que se ve en televisión es lo correcto, buscan llegar a ser mejor o igual que sus ídolos por televisión pensando que es la única
manera de poder sobresalir ya que no hacen grandes esfuerzos trabajando, si se observa que un alumno observa en televisión actos violentos es más probable que esto lo imiten en su quehacer diario presentando un modelo prototipo (Ortelli, 2012).
Así mismo, se observan conductas violentas por parte de la televisión que afectan las emociones, conducta de los niños y que a largo plazo afectarán también su conducta como adolescentes volviéndolos personas violentas y con cero empatía, expresando sus emociones negativas por medio de golpes e insultos (Pérez, Pinzón, González y Sánchez, 2005).
Ambiente Escolar. Se puede dar violencia en la Institución Educativa por un clima inadecuado de convivencia con los compañeros, la responsabilidad de esto cae sobre los tutores o profesores en general, los cuales deben de recibir capacitaciones sobre habilidades sociales u otros temas relacionados para que esto pueda ser transmitido a sus alumnos aparte se puede intervenir en las situaciones conflictivas y ser mediadores para una mejor relación entre ambas partes involucradas.
Para Maturana y Dávila (2006), explican que la educación es fundamental “Pero no en términos de aprendizaje de materias, sino en términos de convivencia” (p. 30), aparte del aprendizaje que se da en las Instituciones Educativas lo que se debe buscar es que tengan una relación armoniosa y sobre todo respetuosa con sus compañeros, ya que los estudiantes podrían bajar su rendimiento escolar por problemas en la Institución Educativa que afectará su estado emocional que podrían llegar a una deserción escolar.
Los alumnos deben aprender primero a respetarse ellos mismos y aceptar a cada persona tal y como son, en la Institución Educativa es donde el alumno aprende sobre la
vida y se forma para en un futuro salir y relacionarse con diferentes personas y aprender a tolerar a cada una de ellas aceptando sus diferentes maneras de pensar (Manturana, 2001).
Por lo tanto, las relaciones sociales entre los pares y profesores desempeñan un papel importante en el desarrollo académico y social, las diferentes opiniones que reciban sobre ellos afectarán de una manera positiva o negativa a la personalidad de los alumnos lo que posteriormente tendrá que ver con su rendimiento académico y estado emocional (García y Doménech, 1997).
Según Freire (1997), explica que “si se respeta la naturaleza del ser humano, la enseñanza de los contenidos no puede darse alejada de la formación moral de los educandos” (p.34). Considera que si los profesores guían a los alumnos en la construcción de su conocimiento se creará ciudadanos justos y libres para desenvolverse en la sociedad, desarrollando así su empatía y respeto por el resto (Guil y Mestre, 2004).
Se puede concluir, que el fenómeno del acoso escolar cada vez se expande más, esta dinámica de agresión no se lleva acabo delante de un adulto (profesores) por temor a ser sancionados, solo esto se hace evidente cuando ya se considera un problema mayor donde será más difícil de buscar las soluciones. Los agresores actúan “movidos por un abuso de poder y un deseo de dominar e intimidar mientras que la víctima se encuentra en un estado indefenso” (Cerezo, 2006 p. 27).