0. A VANCE DE RESULTADOS
0.1. Condiciones socioeconómicas del bienestar o calidad de vida
Entre 1994 y 2006 España ha atravesado una coyuntura económica positiva, que se expresa en un incremento de la renta nacional disponible del 62 %, medida en euros constantes, lo que, habida cuenta del aumento de la población, supo- ne un 39 % de la renta por persona. Este crecimiento ha sido general en todas las comunidades autónomas, pero con importantes diferencias que van desde el mayor incremento del PIB por persona en Madrid, País Vasco y Andalucía, por encima del 65 %, y el menor de Baleares, La Rioja y Murcia, por debajo del 40 %. Según datos internacionales del Banco Mundial, el ritmo de crecimiento de la renta por persona en España entre 1994 y 2005 ha superado la media de los países de la zona euro, aunque ocupa un modesto puesto 16 en el conjunto de la UE-25 (han crecido más los 10 países de la penúltima ampliación y 5 de los antiguos socios).
Gráfico 0.1
INCREMENTO DE LA RENTA Y DEL PATRIMONIO DE LOS HOGARES ENESPAÑA(1994-2006)
Fuente: elaboración propia a partir de la Contabilidad Nacional de España para la renta dispo- nible de los hogares; en cuanto al patrimonio, se han agregado los activos financieros de los hogares (Banco de España) y la estimación del patrimonio inmobiliario realizada por NAREDO, CARPINTEROy MARCOS(2005 y 2007). En esta estimación del patrimonio no se incluyen las fincas rurales, los bienes afectos a sociedades y el ajuar doméstico (que representan menos del 10 % de los activos no financieros de los hogares). Ver serie de base en Indicador 1 de Renta y Patrimonio, en www.cip-ecosocial.fuhem.es/temas.
Renta disponible
de los hogares Patrimonio delos hogares
+54% +148% 50 100 150 200 250 300 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 Base 100 = 1994 ( const antes año 2000)
El patrimonio o riqueza de los hogares españoles ha incrementado su valor monetario en un 148 % entre 1994 y 2006, gracias a la revalorización de los inmuebles y de los activos financieros, los dos principales componentes de la riqueza de las familias. El gráfico 0.1 refleja esta evolución con base 100 para 1994: si bien la renta ha mantenido un ritmo anual bastante constante del 3,7 %, el patrimonio ha crecido al doble (8 % de media anual), con dife- renciales muy cortos en los primeros años y a grandes saltos en los últimos, coincidiendo con la revalorización del mercado inmobiliario.
Distribución desigual de la renta y el patrimonio
Los valores medios (agregados) de la renta y la riqueza no son suficientes para efectuar un balance desde el punto de vista social, puesto que ocultan la forma real de distribución de dichos recursos (el promedio sugiere que todos los habitantes disfrutan una proporción igual de renta o riqueza). Para solventar dicha laguna utilizamos el índice Gini que nos indica el grado de desigualdad (1= máxima, 0= mínima) de una distribución. Según Eurostat la desigualdad en la distribución de la rentaen España se ha mantenido siem- pre por encima de la media europea, aunque con tendencia a aproximarse a partir de 1998 gracias al crecimiento del empleo. En cuanto a la distribución de la riqueza, no existen series estadísticas que permitan conocer su evolu- ción pero la Encuesta Financiera de las Familias del Banco de España com- probó en 2002 y 2005 que su reparto era cinco veces más desigual que el de la renta y que, además, esta distancia se incrementaba con el paso de los años «como fruto de las rentas derivadas de los activos financieros y de la mayor posibi- lidad de ahorro por parte de las familias de rentas altas».
Por otra parte, el crecimiento general de la renta y del patrimonio no se ha traducido en un incremento correlativo del poder adquisitivo de los sala- rios, las prestaciones de desempleo o las pensiones, que son las principales fuentes de renta para la mayoría de las familias. Entre 1994 y 2006 el salario medio, en cómputo anual, perdió un 2,4 % de poder adquisitivo, la presta- ción media de desempleo un 16 % mientras que la pensión media se revalo- rizó un 18 %; una evolución positiva en este caso, pero muy moderada a la vista del crecimiento del PIB (62 %) y de los principales componentes de la riqueza: el patrimonio inmobiliario (162 % entre 1994 y 2006) y el valor patrimonial de los activos financieros de los hogares (116 % en el mismo periodo). El gráfico 0.2 muestra la evolución interanual de estos seis indica- dores, con base 100 para el año 1994.
Gráfico 0.2
EVOLUCIÓN DE LOS SALARIOS, LAS PRESTACIONES DE DESEMPLEO Y LAS PENSIONES, EN COMPARACIÓN CON ELPIB Y LOS PRINCIPALES COMPO-
NENTES DE LA RIQUEZA(1994-2006)
Fuente: elaboración propia a partir de la Contabilidad Nacional de España para el PIB; de la Agencia Estatal de Administración Tributaria para salarios, prestaciones de desempleo y pen- siones; del Banco de España para los activos financieros y de NAREDO, CARPINTEROy MARCOS (2005 y 2007) para el patrimonio inmobiliario (ver fuente del gráfico anterior). Ver serie de base en Indicador 10 de Renta y Patrimonio, en www.cip-ecosocial.fuhem.es/temas.
A partir de la información proporcionada por la Agencia Estatal de Administración Tributaria, que contabiliza todos los ingresos declarados, exis- te un importante abanico salarial: la ratio entre los ingresos más altos (5 veces por encima del salario mínimo interprofesional, SMI) y los más bajos (inferio- res al SMI) se ha mantenido constante entre 18 y 19 puntos. Esto significa que, en cifras de 2006, una élite de 1,4 millones de personas asalariadas contaba con 4.925 € de ingresos medios mensuales, mientras que otros 5,5 millones percibían una media de 270 € al mes. Este último segmento constituye una gran bolsa de empleo mal remunerado, en gran medida precario, que se nutre mayoritaria- mente de jóvenes y mujeres, en buena parte inmigrantes, que combinan perio- dos de paroy empleo temporal, y que pueden percibir ingresos por ambas vías (según la Agencia Tributaria, 2,5 millones de personas percibieron a lo largo de 2006 salarios y prestaciones de desempleo). Estas circunstancias explican que sean Extremadura y Andalucía, precisamente las comunidades con mayores tasas de paro y temporalidad, aquellas en las que se perciben los salarios más bajos (casi el 40 % de los trabajadores no superó el nivel SMI a lo largo del año).
+ 162% + 116% + 62% + 18% - 2,4% - 16% 50 100 150 200 250 300 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 Evolución 1994-2006, en % Base 100 = 1994 ( const antes 2000) Inmuebles Activos financieros PIB Pensión media Salario medio Prestación media paro
En tales casos los trabajadores pueden sobrevivir gracias a la cohesión del grupo familiar, en el que se comparten varios salarios, pensiones y otras pres- taciones (incluidos los subsidios a eventuales agrarios que anualmente reciben unas 190.000 familias andaluzas y extremeñas). Una parte de la inmigración procedente de países periféricos se encuentra también en esta situación, con frecuencia después de pasar una primera etapa en empleos sumergidos, toda- vía más inseguros y, en general, peor remunerados.
La desigualdad de género en materia de salarios y pensiones se ha incre- mentado en la última década. En 1994 el salario medio de las mujeres era un 28 % inferior al de los hombres y en 2006 la diferencia se amplió hasta el 30 %; la pensión media, que era un 29 % inferior, ha pasado al 33 %. También la edad es una variable que introduce diferencias importantes: el salario medio de los trabajadores jóvenes (menos de 26 años) es un 64 % más bajo que el de los adultos (mayores de 35), una diferencia que ha permanecido cons- tante a lo largo del periodo analizado.
Las diferencias de renta entre las comunidades autónomas más ricas y las más pobres aumentaron un 14 % entre 1994 y 2000 y se redujeron un 5 % entre 2000 y 2006, según datos de la Contabilidad Regional de España. En lo que llevamos de siglo XXI las cinco comunidades más pobres (Extremadura, Andalucía, Castilla-La Mancha, Galicia y Murcia) han incrementado su renta media por persona un 21 % mientas las más ricas (Madrid, Navarra, País Vasco, Cataluña y Baleares) lo han hecho en un 18 % y las intermedias (las siete restantes mas Ceuta y Melilla) en un 16 %.
En definitiva, en los años que se analizan en el presente informe la renta media de los hogares ha experimentado un importante avance pero ello ha repercutido de manera desigualen la sociedad, en función de las fuentes de ingresos: las rentas de la propiedad inmobiliaria y empresarial-financiera han cre- cido mucho más que las procedentes de los salarios, pensiones y prestaciones de desempleo, de manera que las condiciones materiales de los hogares que dependen de estos últimos se encuentran hoy en peor situación relativa. El aumento del número de personas empleadas, y por tanto de salarios, y las facilidades para acceder a créditos con bajos tipos de interés y plazos amplios de amortización, han permitido a estas familias cubrir sus necesidades mínimas —en especial el acceso a la vivienda—, pero ello ha sido a costa de endeudarse y reducir su capacidad de ahorro y, por tanto, de autofinan- ciación. Entre 1994 y 2006 las deudas de los hogares han crecido seis veces más deprisa (225 %) que su renta disponible (39 %); como consecuencia, la porción de ingresos dedicada al ahorro se ha reducido una tercera parte (del 15 % al 10 % de la renta ingresada).
Una sociedad segmentada en la que persiste la pobreza
Desde el punto de vista social, uno de los efectos más graves de la desigual distribución de la renta ha sido el mantenimiento y la ampliación de la pobreza en España. El índice sintético de pobreza, que se recoge en el gráfico 0.3, se basa en cinco indicadores: la pobreza severa y el riesgo de pobreza (según la definición del Eurostat, incluyen a quienes perciben ingresos por debajo del 40 % de la media, en el primer caso, y entre el 40 y 60 %, en el segundo), el salario indirecto o gasto público en políticas locales; la proporción de hoga- res que no pueden ahorrar y la de aquellos que llegan con dificultad a fin de mes (recogidos por la Encuesta de Presupuestos Familiares del INE).
Gráfico 0.3
ÍNDICE SINTÉTICO DE POBREZA ENESPAÑA(1994-2006)
Fuente: elaboración propia a partir de los 5 indicadores seleccionados para medir la dimensión de «pobreza»: población en situación de pobreza severa; población en riesgo de pobreza; sala- rio indirecto o gasto público en políticas sociales; hogares que no pueden ahorrar y hogares con dificultades para llegar a fin de mes. Véase Base de datos del ámbito Renta y Patrimonio, índi- ce sintético de Pobreza, en www.cip-ecosocial.fuhem.es/temas.
El gráfico 0.3 permite observar que la pobreza en España se ha incre- mentado en el periodo considerado (la bajada del índice indica un empe- oramientode la situación). Las personas en situación o riesgo de pobre- za, en números absolutos, han pasado de 7,6 millones en 1994 a 8,9 millones en 2006. En ese lapso se ha mantenido constante la tasa de pobreza severa (8 % de la población), pero ha aumentado en un punto el
0 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 Los índices sintéticos no expresan valores absolutos;
riesgo de pobreza (del 11 al 12 %). En la UE-15 estas proporciones se situaban en 2004 entre el 5 y el 12 %, respectivamente, también con ten- dencia a aumentar.
Los indicadores de «desigualdad de rentas» y «pobreza» dibujan una socie- dad segmentadadesde el punto de vista del reparto de la renta y la riqueza:
17 millones de personas viven con desahogo y tienen capacidad de aho- rro. El sector más privilegiado de este grupo coincide con la cuarta parte de hogares más ricos del país que, según la última Encuesta Financiera del Banco de España, concentraba en 2005 doble patrimonio (2,8 billones de euros) que las otras tres cuartas partes de la población (1,4 billones). Otros 15 millones se organizan para sobrevivir en el día a día, sin ape-
nas capacidad de ahorro pero sin sentirse agobiados los fines de mes. Y 12 millones (27 % de la población) llegan con dificultades a fin de mes
y no pueden ahorrar, lo que les lleva a endeudarse hasta niveles de ries- go cuando se enfrentan a gastos extraordinarios. Este sector coincide con la cuarta parte de hogares españoles más pobres, cuyo patrimonio total en 2005, según la encuesta citada del Banco de España, era 41 veces infe- rior al de la cuarta parte de hogares más ricos (tres años antes, en 2002, el diferencial de patrimonio entre ambos grupos era de 33).
Estas situaciones se ha afianzado durante el periodo analizado en el con- junto del país y presentan importantes diferencias por Comunidades autó- nomas, no siempre coincidentes con su nivel de renta: donde se vive con más agobio los fines de mes es en Canarias y Baleares, aunque esta última Comunidad se sitúe en quinto lugar en el rankingde renta por persona (en 1994 era la primera). En el polo opuesto, donde más personas dicen vivir desahogadamente y con capacidad de ahorro es en el País Vasco, Ceuta y Melilla, y Castilla y León. El caso de Madrid merece mención aparte por los contrastes que presenta: es la Comunidad con más renta por persona pero donde los precios de la vivienda son más caros y los salarios se reparten con mayor desigualdad, lo que puede explicar que sea, después de Canarias, la Comunidad donde menos gente vive desahogadamente y con capacidad de ahorro (24 %, frente a la media española del 39 %).
Según varias encuestas del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) aplicadas en la última década, en torno al 80 % de la población española man- tiene la opinión de que España «es una sociedad injusta» debido a las desi- gualdades existentes. Asimismo, más del 70 % comparte la opinión de que «el Estado tiene la responsabilidad de reducir las diferencias entre las personas que tienen altos ingresos y las que tienen bajos ingresos». Es una cuestión
básica, que conmueve los cimientos de la convivencia, pero que no ha figura- do en la agenda de prioridades de los gobiernos de España —ni tampoco de la oposición— durante los años analizados en el presente informe.
Trabajo y empleo: aumenta la ocupación y empeoran las condiciones laborales
Las estadísticas oficiales reducen el trabajo al empleo remunerado y consi- deran «inactividad» el trabajo que más ocupa a las mujeres, razón por la que no existen series estadísticas consistentes que permitan conocer la evolución del trabajo doméstico. No obstante, la Encuesta de Empleo del Tiempo (INE, 2003) ha mostrado que la carga de trabajo total de las mujeres —que inclu- ye tanto el trabajo doméstico como el extradoméstico— es un 20 % superior a la de los hombres y que ellas se ocupan del 75 % de las tareas del hogar. El cuidado de los niños, que a veces se plantea como razón de esta carga desi- gual, sólo supone el 9 % del tiempo de trabajo doméstico de las mujeres, que se ven más ocupadas por la cocina (37 %), la limpieza (22 %), la compra (12 %) y el cuidado de la ropa (11 %).
El acceso al empleo ha mejorado intensamente desde 1994, registrando una evolución positiva en todos los indicadores: tasas de actividad y ocupa- ción, reducción del paro juvenil y de larga duración, y disminución de los hogares donde todas las personas activas se encuentran en paro. Después de muchos años de estar a la cola de Europa en estas materias, en 2006 España ha logrado situarse en la media comunitaria. Los indicadores de acceso al empleo han mejorado en todas las Comunidades autónomas y también por sexos y tramos de edad. Las mujeres, en particular, han sido las principales impulsoras del crecimiento de la tasa de actividad; sin embargo, la desigual- dad de género ha aumentado, como ya hemos visto, en las retribuciones salariales y se mantiene en la misma proporción desigual en materia de paro, paro de larga duración y temporalidad laboral. En cuanto a los jóve- nes, la tasa de desempleo se ha reducido de manera significativa, aunque en 2006 se encontraban en situación de desempleo el 31 % de quienes tenían entre 16 y 19 años y el 14 % de los situados entre 20 y 24.
El gráfico 0.4 muestra la evolución del índice sintético de la dimen- sión «acceso al empleo», con tendencia netamente positiva, y de la dimensión «condiciones laborales» que ha mantenido varios altibajos den- tro de una línea de continuidad hasta 2001, para evolucionar negativamen- te a partir de entonces. En relación a la Unión Europea, España destaca por ser el país con mayor tasa de empleo temporal (tres veces superior a la media de la UE-15), que se extiende poco a poco como una mancha de aceite desde los tramos de edad juvenil hacia los de edad intermedia(en 2006 afectaba ya al 29 % de los asa- lariados entre 30 y 50 años), y por su elevada tasa de accidentes laborales.
Gráfico 0.4
ÍNDICES SINTÉTICOS DE«ACCESO AL EMPLEO» Y«CONDICIONES LABORALES» (1994-2006)
Fuente: elaboración propia a partir de los indicadores seleccionados para medir las dimensiones de «acceso al empleo» (tasa de paro de la población activa; tasa de actividad de la población adulta; tasa de paro de los jóvenes; parados de larga duración y hogares con todos los activos parados) y «condiciones laborales» (tasa de temporalidad de los asalariados; tasa de tempora- lidad de los asalariados entre 30 y 49 años; poder adquisitivo de los salarios; diferencia entre la evolución de la masa salarial y de los activos financieros; accidentes laborales por cada 1.000 ocupados y enfermedades profesionales con baja por cada 100.000 ocupados). Véase Base de datos del ámbito Empleo, índices sintéticos de Acceso al empleo y Condiciones laborales, en www.cip-ecosocial.fuhem.es/temas.
En todas las Comunidades autónomas la tasa de temporalidad supera el 25 %; las cifras son especialmente elevadas en Andalucía, Extremadura y Murcia. Aunque los jóvenes son los más afectados (80 % entre los meno- res de 20 años), tiende a extenderse en las edades intermedias, de mane- ra que hay ya seis comunidades (Extremadura, Andalucía, Canarias, Murcia, Comunidad Valenciana y Castilla La Mancha) donde más de un tercio de los asalariados de 30 a 50 años son eventuales. Las Comunidades con más empleo indefinido después de los 30 años son Aragón, País Vasco, Navarra y La Rioja. En los últimos años Madrid destaca por ser la comunidad donde más han aumentado los trabajadores eventuales de edad intermedia, que casi se han duplicado entre 1999 y 2006, pasando del 13 % al 22 %. 0 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006
Los índices sintéticos no expresan valores absolutos; sólo la tendencia en el periodo considerado
La pérdida de poder adquisitivo de los salarios, a la que hemos aludido, se ha producido en paralelo a un aumento de la masa salarial total del 71 % entre 1994 y 2006, debido al crecimiento extraordinario del número de asa- lariados (8,2 millones según la Agencia Estatal de Administración Tributaria). En definitiva, en promedio se percibe menos salario real que hace 12 años, pero los perceptores son muchos más, con lo que ello supone de incorporación a la vida laboral de un número importante de antiguos desempleados, mujeres que ya desempeñaban trabajo doméstico o inmi- grantes venidos del extranjero.