7.2 ¿Cómo es el conflicto según los datos que conocemos?
7.2.3. El conflicto estructural con los medios
Aquí me interesa destacar dos aspectos. La desventaja estructural frente a otras instituciones con que las ONGD se acercan a los medios obedece tanto a la economía política de los propios medios como las lógicas mediáticas que los caracterizan.
a) La economía política de los medios y el contexto institucional actual ponen en desventaja a las ONGD frente a las instituciones y temas oficiales.
Los problemas con los medios nos afectan a todas las ONGD de la misma forma:
• Cuando las ONGD se limitan a operar como gestoras de recursos y optan por difundir discursos que no amena- cen o rompan los consensos dominantes son bien recibidas. En ese sentido las organizaciones no lucrativas son empujadas a una utilización promocional de los medios.
• Los verdaderos obstáculos se atraviesan en la trayectoria de las ONGD cuando deciden actuar como movimien- tos sociales de carácter expresivo, de conflicto. En el momento en que señalan o ponen en tela de juicio consen- sos sociales, mitos (como el progreso, o el propio sistema de cooperación para el desarrollo), instituciones, y sobre todo, deciden abrir paso a la participación democrática de la ciudadanía. Este es el gran pecado: mover a la par- ticipación social en direcciones autónomas, previamente no controladas por el statu quo. Representa a la vez el gran desafío de las ONGD.
La tendencia de las ONG gestoras es a “vender”, a una sociedad de ciudadanos-consumidores, la idea de la soli- daridad como activo de seguridad y buena conciencia a cambio de donativos. De hecho, promueven cada vez más
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113Una de las conclusiones
de un estudio realizado por la CONGDE. VV.AA. (2000): Una mirada hacia el futuro. Panorama actual y desafíos de la Educación para el Desarrollo en las ONGD de la Coordinadora. CONGDE. Madrid. Por otra parte, ni la educación ni la comunicación son tampoco campos prioritarios en los estudios académicos relacionados con la ayuda y la cooperación para el desarrollo. Sólo entre el 2 y el 4% de los posgrados se dedican al tema de la información, y sólo el 2% a la educación. Pérez (1999), López Rey (2001:125).
una relación mercantil con causa moral (Aguirre, 1999). En cambio, las ONG conflictuales buscan cuestionar infor- mativamente ciertos consensos e instituciones que no dan cuentan de los problemas de la globalización en los Estados de bienestar, ni se abren a la participación democrática de la ciudadanía (Alonso, 1999a). Es una acción informativa hacia la opinión pública que constituye el primer paso para generar la subjetividad (indignación) que puede llevar a la acción social restauradora. Sin embargo, en ambos casos, se requiere la colaboración de los
medios masivos114.
La constatación es sencilla: cuando las ONGD adoptan una cultura instrumental (y optan por modelo de gestión) sus
problemas con los medios se minimizan o tienden a desaparecer115; cuando optan por una cultura expresiva o dia-
lógica (y se deciden por un modelo de conflicto) los medios les cierran por lo general sus puertas.
En ese sentido podemos decir que son los medios quienes tienen problemas con cualquier institución cuestionado- ra (ONGD o movimientos de resistencia global) porque la crítica mediática al poder y a los actores económicos, polí- ticos y sociales rara vez (sólo coyunturalmente) traspasa a la dimensión de la gestión del orden establecido. Los medios no fomentan la acción colectiva del público: están ligados a los proyectos políticos económicos dominantes y buscan audiencias (para satisfacer a sus anunciantes y obtener así más beneficios económicos), no públicos que pretenden actuar en la dinámica social. Marginan, distorsionan o silencian las voces de aquellos que ondean críti- cas de carácter estructural. Por eso las ONGD pierden el apoyo mediático cuando manejan discursos y promueven prácticas sociales que señalan causas estructurales o aceleran cambios en esas estructuras.
En consecuencia: desde los medios puede cuestionarse la gestión del sistema (en términos de eficacia), pero difícil- mente su estructura o el sistema mismo. Las voces que insisten en una crítica radical (aquellas que identifican males estructurales y señalan causas y responsabilidades) comprueban como sus discursos son desactivados (pierden todo poder subversivo porque los medios los reflejan dentro de marcos discursivos banales), o condenadas al silencio. Como las ONGD llevan en su naturaleza la impronta de movimientos sociales manejan discursos que, con matices, portan crí- ticas estructurales al sistema y buscan transformarlo con sus prácticas sociales. Entonces estalla el conflicto entre unos medios sin interés de fomentar la acción colectiva (carecen de espacio para discursos complejos), y unas ONGD que pretenden convertir la participación activa en eje de su actuación (que activan procesos complejos que acaban apun- tando culpables). De aquí que los lazos entre ONGD y medios puedan tacharse de ambivalentes (tejidos por seduccio- nes, complicidades, imposiciones y negociaciones). Representan vínculos contradictorios que caracterizan también los encuentros de las ONGD con otras instituciones del sistema, como las administraciones públicas, el mercado o el ejér- cito (sin ir más lejos éste último debe parte de su relegitimación a su paradójica irrupción en el campo humanitario). b) Además los medios manejan unas lógicas mediáticas en las que los discursos complejos que identifican, reconocen
y activan los conflictos no son bienvenidos. Son reenmarcadosdentro de marcos de sentido que los desactivan, los
normalizan, desactivan sus potencialidades de subversión116.
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114Sampedro, Jerez y López
Rey (2002:256).
115Sin embargo las ONGD
que se inclinan por un modelo de gestión tampoco están seguras con los medios: aunque son mejor tratadas que las de conflicto el tratamiento fuera de contexto y espectacular de las informaciones sobre ONGD salpica a la totalidad de ellas, porque entre la confusión reinante el público no distingue con claridad. Por otra parte, también las ONGD de gestión tiene que mantener un cierto discurso antisistema si quieren no perder la credibilidad de la sociedad.
116Hablo de algo que se
puede constatar todos los días por ejemplo leyendo un periódico. Aparecen pequeños anuncios de ONGD, en general gratuitos, que bailan por las distintas páginas. Pueden llamar a la colaboración con un mensaje cercado de anuncios que llaman a la inversión inmobiliaria, el alargamiento del pene, la venta de automóviles o por informaciones que hablan de destruir Afganistán, la detención de unos peligrosos delincuentes, los goles de Raúl o la última ficción televisiva. No hablo por hablar: estoy viendo ahora mismo encima de mi mesa los ejemplos que cito. No cito fuentes y fechas porque me parece irrelevante: sucede a diario.
Existe, de entrada, un choque frontal entre los valores periodísticos y las ONGD. Vemos:
• Los valores periodísticos priman los temas próximos, las implicaciones en la vida cotidiana de la audiencia, el carácter novedoso, espectacular, la fácil comprensión.
• Las ONGD tocan temas lejanos, de política exterior (ajenos a las preocupaciones cotidianas del público), prota- gonizados por actores desconocidos, y entresacados de realidades que necesitan un tiempo más lento, más peda- gógico que el periodístico.
Los medios, por tanto, no representan una buena plataforma para la educación para el desarrollo.