Artículo 17 dice que la interpretación del presente reglamento estará a cargo del Abogado General Los Artículos Transitorios son los siguientes: " Primero Excepto por lo dispuesto en los
III. El conflicto en la UNAM y el CGH
1. De "Generación X" a Generación de Lucha
Las profundas mutaciones sociales producidas por la crisis estructural de la década de los años ochenta, las políticas de ajuste y privatización de la década de los noventa y los efectos perversos de las políticas neoliberales en el gasto social, son los elementos que explican que la "generación X" se convirtiera "... en un mito cuando los jóvenes setenteros y ochenteros se unieron a la causa y lucharon por convicción".92
Una generación de la que sólo se esperaba conformismo y egoísmo y que, al revés de lo que calculaban los tecnócratas, nos dio grandes sorpresas a todos, particularmente cuando se suponía "amoldada al sistema" y que no iba a reaccionar frente a la reforma universitaria; sin embargo, lo sorprendente fue que sí lo hizo y desencadenó uno de los movimientos sociales más importantes de la segunda mitad del siglo XX.
El movimiento estudiantil "Marca, sobre todo, el nacimiento de una nueva generación, la
generación de la ruptura, formada por jóvenes inconformes, poseedores de una mentalidad profundamente rebelde, que aún cuando no está claramente estructurada, revela una clara actitud de ruptura y oposición con la nueva dictadura que hoy por hoy domina a todo el planeta..."93 Además
de que generó un "pensamiento rebelde, rupturista e incontrolable de los estudiantes huelguistas", escribe Carlos Fazio, fue capaz de contrarrestar los dogmas que venía planteando el "pensamiento
único" articulado en el neoliberalismo. Como dice Enrique González Ruiz: "Pocos entendieron la naturaleza del movimiento que tiene en la huelga a la UNAM por más de siete meses: Se trata de una generación de jóvenes a la que el sistema neoliberal y corrupto, manejado por el PRI con la complicidad del PAN, ha quitado toda expectativa de superación y los tiene en medio de la total incertidumbre".94
¿A qué causas e intereses va a responder el ataque sistemático a un movimiento estudiantil cuyo único "delito" fue haber proclamado, como bandera de lucha, la defensa constitucional de la educación pública y gratuita para garantizar el libre acceso a la misma para las amplias capas populares de la población?
La suposición que se hacía frente a un estudiantado inerme y una planta de profesores apática, mediatizada y agobiada por el "sistema de estímulos", como complemento importante de su salario mermado por la crisis y las políticas públicas en la materia, no permitía advertir que pronto irrumpiría en la escena nacional y universitaria un conflicto de larga duración. El hecho de haber despertado de ese aletargamiento neoliberal y cotidiano e iniciado la organización para luchar contra las reformas aprobadas por el Consejo Universitario, fue lo que terminó por convencer a todas las fuerzas sociales de que, en esencia, sí existía un problema y era éste el que emanaba de formas autoritarias de gobierno que no permitían participar activamente en la toma de decisiones que transcienden y afectan al conjunto de la comunidad universitaria y no solamente a unos cuántos. Es fácil comprender que las causas del conflicto de la universidad y de la huelga estudiantil se derivaron tanto de la forma como se impusieron las reformas, sin el consenso de la comunidad universitaria, como de sus efectos en los bolsillos de los estudiantes y de sus familias en un marco crítico caracterizado, como vimos, por la imposición de políticas de ajuste y austeridad macro y micro económicas que han deteriorando, desde hace dos décadas, las condiciones de vida y de trabajo de la mayor parte de la población mexicana: caída de los salarios reales; incremento de la miseria y de la pobreza extrema, privatización de empresas pública, desempleo, transnacionalización de la economía en beneficio de las grandes empresas multinacionales, como automotrices, microsoft, el capital financiero, etcétera.
Otros autores esgrimen un argumento similar en cuánto a las causas del estallamiento de la huelga universitaria: "El estallamiento de la huelga, por parte del CGH, se debió más a una decisión arbitraria y autoritaria de parte del entonces rector Francisco Barnés, de su equipo de trabajo, respaldada por la mayoría del Consejo Universitario y el Colegio de Directores, que por la modificación per se del Reglamento General de Pagos. Como se sabía antes de la huelga, un importante sector de estudiantes creían que un aumento ligero o diferenciado de las cuotas podía ser justo, pero la maniobra realizada por la rectoría, su falta de cálculo político y su empecinamiento en romper con una tradición, acrecentó el motivo de agravio y despertó a un apagado movimiento estudiantil".95
El problema es que no había otra forma de imponer las cuotas dentro de una estructura autoritaria, por lo que no cabe la posibilidad, como plantea el autor, de que porque un "importante sector de estudiantes" las aceptara - (¿cuántos?, nos preguntamos) -, entonces "no hubiera estallado la huelga". Estalló, a pesar de que hubo, como ocurrió, importantes sectores estudiantiles, sobre todo de los grupos de derecha, que las apoyaron.
Si el movimiento estudiantil de 1986-1987, que culminó en un Congreso Universitario tres años después, en 1990, se enmarca en el contexto de la implementación de la primera generación de reformas neoliberales impuestas por el Complejo Wall Street-Tesoro-FMI-Banco Mundial-OCDE, la prolongada huelga de 1999-2000 fue más compleja y cubre el período actual de la segunda generación de reformas neoliberales96que tienen por objeto, entre otros sectores, la privatización
de la educación tanto en México como en América Latina, como constatamos en el capítulo I.
2. La huelga estudiantil
escuelas y facultades de la UNAM donde ondearon las banderas rojinegras. Así lo determinaron alrededor de 40 asambleas estudiantiles. Anteriormente, bajo la nomenclatura de Asamblea Estudiantil Universitaria, inmediatamente del estallido, se convirtió en Consejo General de Huelga, constituido por Comités de Huelga (CH) en cada escuela y facultad. La organización del nuevo organismo reivindicará a la Asamblea como el núcleo básico y el espacio político de la discusión y de la toma de decisiones, bajo una dinámica vertical y de remoción permanente de los delegados a la Sesión Plenaria del CGH.
Esta forma novedosa de organización, que reivindica en los hechos la fórmula zapatista del "mandar obedeciendo", es el secreto de la fortaleza del movimiento y de su perdurabilidad durante más de 9 meses de huelga, hasta que la represión de las fuerzas de seguridad del Estado la rompió.97
Como lo expresa una organización al describir la estructura de funcionamiento del CGH: "Si una acción de tal envergadura pudo sostenerse durante tantos meses fue en primer lugar por la puesta en pie de los estudiantes de la UNAM de un organismo de democracia directa, el Consejo General de Huelga (CGH), que con sus mecanismos de rotatividad y revocabilidad de delegados permitió la expresión y el control del conjunto de los estudiantes huelguistas. En cada plantel (escuela o facultad) existía un Comité de Huelga local que funcionaba bajo mandato de asamblea. Cada Comité de Huelga enviaba cinco delegados con voto a las reuniones plenarias del CGH, que podían rotar según la decisión de cada CH. Los plenos del CGH tomaban resoluciones en función de las decisiones que se traían en las asambleas previas de cada plantel. Aunque los votos eran de los delegados que debían respetar los mandatos que traían, a cualquier huelguista se le daba la palabra en los distintos puntos del temario en que se abría el debate. Este control de la base estudiantil fue vital para impedir las maniobras de los grupos estudiantiles afines al Partido de la Revolución Democrática (PRD) que realizaron reiteradas negociaciones con la rectoría, a espaldas de las decisiones del CGH con el fin de levantar la huelga a cambio de migajas".98
Como dice Luis Javier Garrido, caracterizando la actuación de ese partido en todo el conflicto universitario: "Las burocracias perredistas en el partido o en el gobierno capitalino no han tenido autocrítica alguna ante las experiencias de los últimos meses y satisfechas de conservar el enclave del DF parece que no aprendieron la lección y a todas lucen persisten en la misma vía, como se ve ante los próximos procesos electorales o en el caso de la UNAM (1999-2000). El PRD se asumió ante el movimiento estudiantil como una fuerza política 'institucional' que aceptaba colaborar con el régimen para reprimir una expresión social situada a su izquierda que no podía controlar, por lo que avaló las cuotas que, desde antes de la huelga, negoció con Rectoría a espaldas de los estudiantes, y más tarde desató una feroz campaña contra el CGH y no tuvo límites para reprimir a los estudiantes y fabricarles en diciembre monstruosas acusaciones.
Nadie puede ignorar, como tantas veces se demostró, que a lo largo de todos esos meses el gobierno capitalino en abierto peculado y teniendo una injerencia inaceptable en los asuntos propios de una universidad pública, utilizó bienes y recursos de la ciudad y todo su inmenso aparato de propaganda en abierta connivencia con De la Fuente, tratando de aplastar al movimiento estudiantil a fin de conservar a la UNAM como un coto partidista".99
Tanta era la desconfianza que muchos estudiantes guardaban frente a esas corrientes, que un volante que circuló firmado por estudiantes de varias escuelas, en relación con acontecimientos pasados, las calificaba así: "La huelga del 87 que enfrentó el Plan Carpizo, fue traicionada y entregada en la mesa de negociación por la dirección encabezada por Imaz y Ordorika, apoyados por la entonces 'Corriente Democrática' del PR1 de Muñoz Ledo y Cuauhtémoc Cárdenas, ante los ojos impasibles de la 'izquierda' de Santos del PRT y la Pita de la Corriente En Lucha. La traición fue un golpe duro para el movimiento estudiantil. En el 95, ante los nuevos embates de Sarukhán, que abarcaban la reducción de la matricula y el corte del pase automático, las direcciones burocráticas estudiantiles aislaron la huelga de los CCH’s y las medidas se aplicaron. Ambos movimientos expresaron el surgimiento de una nueva ala de la burocracia estudiantil: la que representaba a la corriente 'democrática' que se haría parte del PRD y que logró maniatar la lucha de los estudiantes en los estrechos marcos del nuevo pacto institucional entre el PRI-PRD-PAN contra
las masas: la 'transición pactada".
Por otra parte, frente a quiénes decían que el CGH no tenía un proyecto concreto que ofrecer, desde un principio fijó su postura clara, por la defensa de la educación pública y gratuita que finalmente quedó plasmada en un Pliego Petitorio (PP) que, junto con una plataforma más amplia de lucha, articularon las demandas de la mayoría de las escuelas y facultades de la UNAM, bajo principios organizativos de democracia directa.
La Plataforma de Lucha de las Asambleas de la UNAM discutida por sus diferentes escuelas es: "I. Defensa de la gratuidad de la educación.
II. Derogación de las reformas impuestas por el consejo universitario el 9 de junio de 1997 III. Aumento de la matrícula universitaria.
IV. Formas de gobierno en la UNAM. V. Sobre el presupuesto
VI. En cuanto a la represión.
1. Desmantelamiento de vigilancia UNAM y de todo el aparato policiaco instrumentado por Barnés. 2. Desaparición de los grupos de porros, grupo "cobra" y "azul y oro", así como la desaparición de los prefectos en el bachillerato
3. Anulación de todo tipo de actas y sanciones en contra de estudiantes, profesores y trabajadores por su participación en el movimiento.
VII. Otros.
1. Desaparición del examen único de ingreso y no implementación del Examen General de Egreso de la Licenciatura.
2. Fuera CENEVAL de toda injerencia en la UNAM.
3. Alargamiento del semestre, tantos días como se han invertido en el movimiento (en caso de estallar la huelga).
4. Aumento salarial a los profesores.
5. Expropiar los laboratorios de cómputo de Fundación UNAM.
6. Derogación de las reformas al artículo 3o constitucional hechas por salinas en 1993. 7. Libertad de Érika Zamora del CCH Azcapotzalco y de Rocco de Filosofía.
8. Modificación de los planes y programas de estudio; creación de grupos multidisciplinarios; extensión de la cultura hacia toda la población sobre la base de políticas trazadas por estudiantes, profesores y trabajadores".100
Conforme avanzó la discusión en las escuelas y en las sesiones plenarias del CGH, el PP quedó conformado finalmente con seis demandas básicas101 que, en su momento, fueron presentadas a la
sociedad y a las autoridades, en el orden en que fueron acordadas el 10 de diciembre de 1999 con las autoridades de la UNAM, estas demandas son: 1. "Desmantelamiento del aparato policiaco de represión y espionaje político montado en la Universidad por las autoridades; así como la eliminación de todo tipo de actas y sanciones universitarias y extra-universitarias, en contra de los participantes en el movimiento de estudiantes, profesores, trabajadores y población en general. 2. Derogación de las reformas de 1997 a los Reglamentos de Inscripciones y Exámenes, con el correspondiente restablecimiento del pase automático, el respeto a la elección de carrera y la anulación del límite de tiempo en la permanencia".
3. "Rompimiento total y definitivo de los vínculos de la UNAM con el Centro Nacional para la Evaluación de la Educación Superior, A.C. (CENEVAL)."
4. "'Abrogación del Reglamento General de Pagos y anulación de todo tipo de cobros por inscripción, trámites, servicios, equipo y materiales."
5. "Corrimiento del calendario escolar tantos días como los días efectivos de clase suspendidos por el actual conflicto, con la correspondiente anulación de las clases extramuros."
6. ''Congreso democrático y resolutivo pactando antes del levantamiento de la huelga, los tiempos, agenda, composición, formas de elección de los delegados, mecanismos para la toma de decisiones y resolutividad, que garantice que 'las decisiones del Congreso tendrán carácter de mandato para toda la comunidad universitaria y serán acatadas por las autoridades".
No faltaron voces que le atribuyeron a esas demandas del movimiento estudiantil un carácter "superficial": "En la huelga de la UNAM, lo que entró en crisis, más allá de las superficialidades de los puntos del pliego petitorio, es el modelo de universidad nacional".102 El autor no repara en el
hecho de que son dos cuestiones completamente distintas: una, la crisis de la universidad "tradicional" que ya se venía gestando por lo menos desde 1968 pero, sobre todo, con la llegada del neoliberalismo a nuestro país, en 1982; y otra muy distinta, son sus efectos inmediatos en los estudiantes que reaccionan con un pliego petitorio que es lo mínimo que se podía exigir como resultado de una Plataforma más amplia de Lucha. Como plantea correctamente la Asamblea Universitaria Académica (AUA) en su polémica con los profesores eméritos: "Lo que plantean los estudiantes (abrogación del RGP, derogación de las reformas del 97 y del vínculo con el CENEVAL, desmantelamiento del aparato policiaco interno y anulación de las actas dentro o fuera 'del marco de la legislación universitaria') no son exigencias maximalistas, no son un 'todo o nada' porque hay muchas demandas justas incluidas en su plataforma de lucha que han dejado a un lado por el momento. Son apenas las condiciones para volver mínimamente a una normalidad en la que podamos discutir y acordar los universitarios qué nueva normalidad debemos construir".103
Lo que no quedaba claro era que primero había que restituir la situación que privaba antes de la huelga y de las reformas impuestas, a lo que apuntan las demandas del movimiento y, después, emprender el camino de la construcción del proyecto de universidad, sea a través de un Congreso o de otras formas más democráticas como, por ejemplo, la autogestión o, bien, la elección de autoridades por voto universal, directo y secreto, por parte de la comunidad universitaria, cuestión a que no se llegó, pero no precisamente por la "intransigencia de los estudiantes", sino por la de las autoridades y la salida represiva que se dio a la huelga. Por lo tanto, no tiene sentido lo que sigue: "El tema de la demanda social y las limitaciones incrementadas para ampliar el ingreso de estudiantes está presente en el conflicto de la UNAM. Por supuesto, el pliego de los 6 puntos del CGH no incluye ninguna alternativa al respecto y éste se contentó con demandar el rompimiento de vínculos con el CENEVAL y mantener el pase automático, esto es, como se puede deducir, regresar a lo que durante años no ha funcionado. Lo que debe plantearse, al respecto, es que la UNAM encabece proyectos de creación de nuevas universidades, de nuevos tecnológicos, de nuevas instituciones de todo tipo que puedan conducir a la "universalización de este nivel educativo, desde el plano de otro modelo diferente al tradicional, y con nuevos componentes de equidad y cobertura".104
Por otra parte, el hecho de considerar al CGH dentro de una constelación de movimientos sociales emergentes en América Latina (EZLN, MEXE, los Sem Terra y los "favelistas" en Brasil, los indígenas ecuatorianos y las milicias de las FARC en Colombia, etcétera), que comparten características comunes (autonomía, horizontalidad, rotatividad, ausencia de líderes carismáticos y existencia de liderazgos colectivos,105por lo menos) en el México de finales y principios de siglo,
marca una diferencia conceptual, espacial, social, política y cultural frente al corporativismo estatal y de los partidos políticos de corte electoral, enmarcados en el "compromiso histórico" de la
transición pactada, que finalmente condujo al "acuerdo" de que sea el Partido Acción Nacional (PAN) el que dirija en lo sucesivo el destino del gobierno mexicano en los próximos seis años (2000-2006), en el marco de la implementación de la segunda generación de reformas neoliberales, que comprenden las privatizaciones de la industria eléctrica, el petróleo, la salud y la educación.
3. Las corrientes políticas en el movimiento de huelga y su bifurcación
Dentro del movimiento estudiantil coexistieron diversas concepciones y corrientes políticas que se fueron definiendo a lo largo de la huelga y del movimiento. Independientemente de las posiciones ideológico-políticas de las corrientes internas, el eje central que articuló, o desfasó, a las distintas posturas políticas, incluso, hasta contraponerlas - (como desde un principio ocurrió con los grupos del PRD) -, fue su actitud frente a las demandas y a la lucha estudiantil, por la defensa del PP y, en general, por el fortalecimiento o debilitamiento del organismo estudiantil, tanto frente al Estado
como frente a la Rectoría y a los partidos políticos.
En principio se pudieron detectar activamente dentro del movimiento estudiantil dos grandes corrientes. La primera se manifestó en las posiciones del PRD a través de sus agrupaciones estudiantiles como el CEU-histórico, la Red, La Coordinadora Estudiantil, el CEM y agrupaciones como el FZLN y algunos miembros del Frente Popular Francisco Villa, que, en el caso de la FCPyS constituyeron una sólida alianza (que se conoció como "Santa Alianza") con otros grupos como el Cine Club de Políticas, de postura derechista.
La segunda expresión política se aglutinó en el Bloque Universitario de Izquierda (BUI), con corrientes como la Unión de la Juventud Revolucionaria de México (UJRM) del Partido Comunista de México, En Lucha, el POS y la Coalición de Políticas (hoy Frente de Lucha Estudiantil "Julio Antonio Mella"). También se integró con miembros a título personal que más tarde formarían agrupaciones como Conciencia y Libertad en Ciencias Políticas y Rebeldía en distintas escuelas, grupos que finalmente terminaron por mostrar afinidad con En Lucha, con CLETA y con el Movimiento de Unidad y Lucha Popular (MULP) que, juntos, decidieron erigir en su "enemigo