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Como se ha visto, los conflictos armados se han transformado en el curso del último siglo, especialmente a partir del término de la guerra fría, sumándose a las disputas entre Estados y territorios una mayor incidencia de conflictos de tipo intraterritorial, relacionados con problemáticas diversas que también han variado, aumentando la complejidad del fenómeno. En la base de estos nuevos tipos de conflicto priman factores relacionados con la pugna por el poder político (vinculada a la fragilidad del sistema democrático y de la posibilidad de asegurar alternancia en el poder, con la debilidad política e institucional de algunos Estados, con transformaciones políticas abruptas, etc.); con factores vinculados con la tensión entre autonomía e independencia (de grupos con aspiraciones de independencia política, identitaria, etc.); con factores ligados a la pugna por territorio o recursos; con la pobreza y la creciente desigualdad entre personas y comunidades. También se puede incluir entre estos factores la corrupción y la incidencia del crimen organizado, entre otros. Es habitual además que estas causas o factores coexistan y se potencien mutuamente.

Una definición estrecha del conflicto violento lo describe como una situación en la que las fuerzas armadas se usan para resolver temas de gobierno o de territorio, una de las partes involucradas es el gobierno del país y se registran al menos 25 muertos ocasionados por la batalla. El sub registro que esta definición conlleva obliga a incluir también los conflictos

entre grupos, en los que los agentes del gobierno o el gobierno no está involucrado, y a considerar no solamente a las víctimas directas sino a las muchas más que mueren debido a las consecuencias del conflicto (destrucción de infraestructura, falta de alimentos, de servicios de salud, entre otros).

Los conflictos internos expresan en general pugnas entre el gobierno y grupos contrarios, aunque también pueden darse conflictos armados entre grupos internos o clanes, entre comunidades religiosas o étnicas. En este tipo de conflicto se utiliza generalmente armamento convencional con un predominio de armas ligeras, pero, además, como se ha visto ya durante el curso, otros medios, como la violencia sexual, son también utilizados como armas de guerra.

En las últimas tres décadas las muertes en conflictos son mayoritariamente civiles. Este dato ilustra las transformaciones en la naturaleza de los conflictos asociados a los cambios en el escenario internacional. La satisfacción de necesidades básicas como seguridad, reconocimiento de identidades religiosas o sociales y el acceso a recursos, figuran entre las causas que prevalecen en los actuales conflictos, cuya resolución es de largo aliento y no termina con un acuerdo de paz, sino con procesos continuos de reducción de las vulnerabilidades y de satisfacción de necesidades postergadas.

Mientras los conflictos entre Estados se resuelven mediante negociaciones, y no llegan a expresarse en conflictos armados, la tendencia a la persistencia de conflictos al interior de los Estados impone nuevos desafíos en materia de seguridad humana. Cualquiera sea la forma de la violencia, ya sea terrorismo o crímenes de guerra, afecta siempre profundamente la seguridad de las personas. Como consecuencia de los nuevos tipos de conflicto, cientos de miles de personas pierden cada año la vida en el mundo y millones deben sobrevivir como refugiados.

El carácter interno de la mayoría de los conflictos actuales no significa que no tengan consecuencias en una dimensión regional o internacional. El importante flujo de personas desplazadas y de refugiados, pero también el tráfico de armas y el ingreso de grupos armados en busca de refugio en territorio vecino, entre otros hechos, impactan las relaciones entre Estados.

Otro aspecto que se viene considerando con creciente preocupación es la permanencia de ciertos conflictos, en lo que se ha denominado “conflictos sociales prolongados”, los que generan situaciones que permanecen en el tiempo y que tienden a perpetuar las consecuencias en la población afectada, constituyendo una importante amenaza para la seguridad humana.

Ejercicio V.1

La naturaleza actual de los conflictos

Formar grupos de 6-8 personas. Lea el siguiente texto:

Pese a la expansión general de la paz a lo largo de los últimos 25 años, en los últimos tres años han cambiado de signo las tendencias positivas y los conflictos han vuelto a aumentar. Lo más preocupante es que el número de guerras civiles haya aumentado los últimos años y que los ataques lanzados contra civiles por gobiernos y grupos armados se hayan intensificado por primera vez en diez años. Ese aumento se combina con el auge del extremismo violento, que puede alimentar el terrorismo. Un máximo histórico de más de 50 millones de personas desarraigadas se encuentra hoy en condiciones de desplazamiento interno o se refugian en el extranjero, lo cual impone una carga notable a los países receptores y pone duramente a prueba la capacidad de respuesta de los organismos humanitarios.

Aparte de las muertes indiscriminadas, los civiles son víctimas de abusos atroces en medio de los actuales conflictos armados. La violencia sexual sigue estando generalizada como táctica de la guerra moderna. Las mujeres y niñas son objeto de secuestros en masa, así como de conversiones y matrimonios forzados y de esclavitud sexual. En el caso de los hombres y los niños es más frecuente su reclutamiento forzoso con fines de combate o ejecución extrajudicial. Solo en 2014 fuerzas armadas reclutaron por la fuerza a más de 3.000 niños, y puede que las cifras sean muy superiores (…),

Gran parte de los actuales conflictos armados son más insolubles y menos susceptibles de solución política. Muchos de ellos derivan de un prolongado conflicto latente que de vez en cuando estalla en recaídas en una violencia a gran escala. Esos conflictos demuestran asimismo que se han borrado las diferencias

Ejercicio V.1 (conclusión)

Una serie de vínculos complejos de ámbito local, nacional, regional y mundial determinan los conflictos e imponen un enfoque más matizado cuando se aspira a su solución. Redes ilícitas transnacionales que comercian con drogas, armas, personas y dinero se han incrustado en muchos conflictos de los que se alimentan, a la vez que los impulsan aportando financiación y armas. Actualmente abarcan continentes y se aprovechan de los Estados menos resistentes que se ven afectados por conflictos o han salido de un conflicto, en los que se arraigan a golpe de corrupción, enriquecimiento y actividades predatorias.

Un número cada vez mayor de grupos extremistas y terroristas violentos supone una amenaza especialmente maligna para la paz y la seguridad internacionales. Su uso de una violencia impactante, la explotación de un simbolismo religioso desfigurado pero poderoso y su absolutismo plantean un grave problema a la paz. En algunos casos, sus objetivos maximalistas amenazan directamente la misma existencia de Estados-nación. Los grupos militantes canalizan agravios de ámbito local inscribiéndolos en idearios transnacionales de corte radical y aprovechan el actual estado de conexión mundial para trasladar información, dinero, combatientes y armas de un Estado a otro y a zonas de conflicto o entre una zona de conflicto y otra.

A la vez, muchos conflictos se deben a una mala gobernanza en el marco de la cual el Estado está en manos de élites que monopolizan sus mecanismos de poder y enriquecimiento y hacen uso de su aparato de seguridad para sofocar toda oposición social y política. Cuando las protestas pacíficas y las labores de prevención de conflictos no se concretan en soluciones de compromiso, es habitual que se desate la violencia y que a su paso vuelvan a abrirse heridas históricas, se afirmen identidades religiosas o étnicas en pugna, se intensifiquen los embrollos de ámbito regional y, en ocasiones, se acentúen las rivalidades internacionales” (Naciones Unidas, 2015, págs. 19-20).

Debatir las siguientes preguntas:

1. Si pudiera mencionar cuatro características de los conflictos actuales, ¿cuáles elegiría y por qué? 2. Desde una perspectiva de género, ¿qué clase de desafíos presentan?

Compartir la reflexión con el resto de los grupos.

Enfatizar la idea de que los conflictos actuales, afectando especialmente a la población civil y a grupos vulnerables, requiere reflexionar acerca de la perspectiva de género a adoptar en la protección de civiles y el mantenimiento de la paz.

Según el Informe de la Comisión de Seguridad Humana (2003), el sistema internacional de seguridad existente no está diseñado para prevenir ni hacer frente de manera efectiva a las nuevas amenazas a la seguridad, lo que obliga a fortalecer el enfoque de seguridad humana. Los avances en relación a las operaciones de mantenimientos de la paz a partir del informe Brahimi, y las resoluciones del Consejo de Seguridad sobre mujer, paz y seguridad, y sobre la protección a civiles, son consecuencia del nuevo contexto.

Las operaciones de mantenimiento de la paz multidimensionales y la incorporación de la perspectiva de género en el análisis y la resolución del conflicto a partir de la Resolución 1325 y las resoluciones relacionadas, entrega herramientas relevantes para cumplir las exigencias de Prevención, Protección y Participación a diversos escenarios.

Esta mirada es particularmente relevante en el contexto latinoamericano y del Caribe, donde los desafíos en materia de seguridad incluyen “las amenazas tradicionales y las nuevas amenazas, preocupaciones y otros desafíos a la seguridad de los Estados del Hemisferio, incorpora las prioridades de cada Estado, contribuye a la consolidación de la paz, al desarrollo integral y a la justicia social, y se basa en valores democráticos, el respeto, la promoción y defensa de los derechos humanos, la solidaridad, la cooperación y el respeto a la soberanía popular” (OEA, 2003, pág. 2).

Estas nuevas visiones de seguridad consideran soluciones multidimensionales e integrales, distintas a las de suma cero, en las que se destaca la necesidad de procesos interactivos con participación de los actores locales, cuestión vital para alcanzar consenso social y político.

La perspectiva de género, así como la implementación de la Resolución 1325, aportan experiencias que enriquecen la teoría y la práctica de la resolución de conflictos y resultan coincidentes con las indicaciones de prevención, participación, protección y asistencia en los conflictos, que ambas dinámicas contemplan. La utilización de nuevas técnicas de recolección de datos y de investigación ha contribuido a la visibilidad de las mujeres y también de otros actores o grupos, factores que amplían la comprensión de

los conflictos. De esta forma, la incorporación de la dimensión de género dialoga con el carácter multidimensional de los conflictos y con la necesidad de soluciones integrales y coordinadas en las que la participación de la comunidad es parte de la solución. La implementación del sistema de resoluciones que incorporan la dimensión de género abre una ventana de oportunidades para actuar frente a los conflictos multidimensionales que afectan a la sociedad civil, principalmente mujeres y niñas/os en el mundo, y en nuestra región.