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INTRODUCCION

La selección de la planta hospedera es un factor crítico para la supervivencia y dinámica poblacional de las especies. Comienza con la recepción de estímulos ambientales (visuales, táctiles y olfativos), que puede atraer o repeler al organismo receptor, limitando las posibilidades de encontrar alimento.

Dentro de los factores visuales para elegir una planta están el color, la forma y el tamaño; otros factores pueden ser la química superficial de las hojas y quizás sus características físicas (Marín-Loaiza y Céspedes, 2007).

El factor que quizás influya más en la selección son los compuestos volátiles emitidos por las plantas. El reconocimiento del hospedero por sus compuestos volátiles puede deberse a un solo compuesto o bien a una mezcla específica, que son percibidos por los órganos receptores de los insectos y procesados por el sistema nervioso central. Hay diversas teorías acerca de la localización de hospederos mediante volátiles (Finch y Collier, 2000); una de las que tiene mayor aceptación indica que la localización se da por el reconocimiento de mezclas de compuestos en diferentes proporciones, más que por el reconocimiento de un compuesto específico (Bruce et al., 2005).

95 Los insectos pueden localizar las plantas apropiadas a través de la detección de la señal en un rango de concentraciones, a una distancia dada y la diferenciación de tal señal en un fondo olfativo ruidoso (otras emisiones), y por la codificación y recuperación de la información para confirmar que la planta sea la correcta (Ragusso, 2001). Por la importancia de las señales olfativas, más que un único factor determinante, la elección de la planta se debe a la combinación de varios factores (Bernays y Chapman, 1994).

Los insectos poseen un sistema químico-sensorial que detecta una amplia gama de productos químicos volátiles y solubles que son importantes para encontrar y evaluar la calidad del alimento, además de identificar compañeros de apareamiento y sitios de oviposición (Navarro-Silva et al., 2009). Los receptores de las neuronas químico-sensoriales están presentes en pelos sensoriales especializados llamados sensilas. En muchos insectos estas sensilas están presentes de a pares en órganos olfativos en la cabeza, las antenas y los palpos maxilares (Dethier et al., 1960; Koul y Dhaliwal, 2001; Mordue Luntz, 2003; Dahanukar et al., 2005; Gillot, 2005; Hallem et

al., 2006).

Se consideran repelentes a una extensa variedad de sustancias químicas, desde compuestos volátiles activos en la fase gaseosa hasta compuestos químicos persistentes (Alzogaray et al., 2000). Están presentes en las plantas previniendo el daño ocasionado por los insectos al volverlas poco atractivas, de mal sabor o repulsivas (Boeke et al., 2004).

Estas sustancias que, en su contexto natural, llevan señales de información o químicos para una determinada interacción entre organismos, desencadenan un comportamiento o una respuesta fisiológica en el individuo receptor, lo que provoca que los insectos se dirijan en sentido contrario a las fuentes de alimentación (Fields et

al., 2001; Vilela y Della Lucía, 2001).

Entre 1952 y 1962 se testearon más de 11.000 compuestos de los cuales sólo unos pocos resultaron efectivos contra un amplio rango de insectos. Entre ellos se puede mencionar al DEET (N,N-dietil-meta toluamida), que permanece actualmente como el más efectivo y a pesar de sus efectos adversos sobre la salud del hombre no

96 se ha encontrado aún un sustituto que otorgue el mismo grado de protección y la efectividad repelente frente a artrópodos hematófagos (Nerio et al., 2009).

Durante los últimos años ha aumentado notablemente el uso de sustancias repelentes en los sitios donde se almacenan los granos. Estos productos se emplean como bandas protectoras rodeando los silos a fin de evitar una invasión de insectos (Fields et al., 2001), o como preventivos tratando las estructuras de almacenaje antes de guardar el grano fresco (Cox, 2004). Los serios inconvenientes relacionados con la salud del hombre y del planeta generados por el uso intensivo y extensivo de estos productos (Nerio et al., 2010) han evidenciado la necesidad de encontrar sustancias repelentes efectivas y persistentes, más amigables con el hombre y su medioambiente.

Se intenta obtener repelentes naturales que pueden ser comparables con los sintéticos, éstos generalmente son más duraderos en un plazo mayor que los naturales los cuales dependen exclusivamente de su volatibilidad (Fradin y Day, 2002; Nerio et

al., 2010), sin embargo han crecido debido al mal uso de los insecticidas sintéticos y

alos residuos tóxicos que quedan en los alimentos (Cox, 2004).

Los aceites esenciales y sus constituyentes son conocidos por ejercer repelencia sobre plagas de granos almacenados, sin embargo la utilización del material activo en fase de vapor resulta menos eficaz, ya que parte se puede perder por volatilización. Esta situación es particularmente crítica en el caso de granos almacenados que están bajo amenaza continua de infestación de insectos, que necesitan períodos más largos de protección, con lo que debería aplicarse material adicional.

Numerosos autores en los últimos años han estudiado las propiedades repelentes de los aceites esenciales extraídos de plantas y sus componentes principales sobre plagas de granos almacenados (Obeng-Ofori et al., 1998; Adler et

al., 2000; Padín et al., 2000; Pascual-Villalobos et al., 2004; Sahaf y Moharramipour,

2007; Ishii, et al., 2010; Mondal y Khalequzzaman, 2010; Nerio et al., 2010).

García et al. (2005a, b) registraron repelencia de aceites esenciales de

Baccharis salicifolia (Ruiz y Pavon) Pers (Asteraceae), sobre T. castaneum y C. sempervirens (Linneo) (Cupressaceae) y de E. saligna Sm. (Myrtaceae) sobre T.

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confusum y S. oryzae. Un año más tarde, Stefanazzi et al. (2006) comprobaron

actividad repelente de aceites esenciales de Tagetes terniflora Linneo (Asteraceae) en

T. castaneum, mientras que Artemisia vulgaris Linneo (Asteraceae) mostró una total

repelencia (100%) sobre individuos adultos de la misma especie en una concentración de 0,6 µl/ml (v/v) (Wang et al., 2006).

Descamps (2007) describió el efecto repelente de aceites esenciales de hojas de Schinus molle var. Areira (Linneo) (Anacardiaceae) sobre larvas de T. castaneum. Los individuos adultos de la misma especie fueron afectados por el efecto repelente de esencias de Trachyspermum ammi (Linneo) (Apiaceae), Anethum graveolens (Linneo) (Apiaceae) y Nigella sativa (Linneo) (Ranunculaceae) (Ngamo et al., 2007).

Los aceites esenciales de hojas de Ocimum grattissimum mostraron moderada repelencia frente a S. zeamais (Asawalam et al., 2008). Sin embargo la misma especie (Ogendo et al., 2008), demostró repelencia sobre S. oryzae, O. surinamensis, R.

dominica y Callosobruchus chinensis (Linneo) (Bruchidae).

Benziet al. (2009) que también trabajaron con S. molle (Linneo) comprobaron

actividad repelente de los aceites esenciales obtenidos de sus hojas sobre S. oryzae, pero no de los frutos. En el mismo año, Ko Ko et al. (2009), registró una fuerte repelencia de los frutos de Litsea cubeba (Lours.) Pers. (Lauraceae) sobre S. zeamais y T. castaneum incluso a bajas concentraciones.

Kheradmand et al. (2010) verificó actividad repelente de Simmnondansia

chinensis (Simmnondansiaceae) sobre O. surinamensis y C. maculatus (Fabricius)

(Bruchidae).

Ailanthus altissima (Mill.) Swingle (Simaroubaceae) mostró una significativa

repelencia sobre individuos adultos de T. castaneum, O. surinamensis, S. oryzae y

Liposcelis paeta (Pearman) (Psocoptera: Liposcelididae) (Lu y Wu, 2010). Los

aceites esenciales de T. terniflora (Linneo) (Asteraceae), Cymbopogon citratus (DC.) Stapfy (Poaceae), Elyonorus muticus (Humb. & Bonpl & Wild.) (Poaceae) en individuos adultos y larvas de T. castaneum y S. oryzae a diferentes concentraciones mostraron repelencia con valores de IR (Indice de Repelencia) que oscilaron entre 66% y 96% (Stefanazzi et al., 2010). En el mismo año, (Zapata y Smagghe, 2010) demostraron actividad repelente de los aceites esenciales extraídos de hojas de

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Laurellia sempervirens (Ruiz & Pavon) Tul (Atherospermataceae) y Drimys winteri

(Forster & Forster) (Winteraceae) con IR de 93,34% y 96,67% respectivamente, con una concentración de 0,032 µl/cm2) a las 4 hs de aplicado el producto sobre T.

castaneum.

Se observó alta actividad repelente de los aceites esenciales de Schyzygium

aromaticum (Linneo) (Myrtaceae) sobre T. castaneum (90%) y S. oryzae (90%),

mientras que Citrus reticulata var. chrysocarpa Tanaka (Rutaceae) mostró valores que oscilaron entre 78 y 80% sobre los dos insectos mencionados (Mishra y Tripathi, 2011).

OBJETIVO

Evaluar la actividad repelente y/o atractante de los aceites esenciales de hojas adultas y juveniles de Eucalyptus globulus y 1,8-cineol sobre individuos adultos de Sitophilus oryzae, Tribolium confusum, Oryzaephilus surinamensis y Cryptolestes pusillus

HIPOTESIS

Los aceites esenciales de hojas adultas y juveniles de Eucalyptus globulus y su principal componente: 1,8-cineol producen efectos repelentes sobre individuos adultos de Sitophilus oryzae, Tribolium confusum, Oryzaephilus surinamensis y Cryptolestes pusillus

MATERIALES Y METODOS

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