visita al oftalmólogo
Las alergias respiratorias causadas por determinados pólenes son las más comunes durante la primavera, la época del año en que se produce la polinización de la ma- yoría de plantas de nuestra área geográfica. En general, este tipo de alergias presentan unos efectos similares a los de un resfriado (congestión, goteo nasal, estornudos) y, para establecer la diferencia, la conjuntivitis, junto con la larga duración de los síntomas, suele ser una pista diagnóstica importante. Más aun, si tenemos en cuenta que en un buen número de pacientes, los síntomas que provoca la conjuntivitis (picor y enrojecimiento ocular, lagrimeo, párpados hinchados y sensación de quemazón o de cuerpo extraño) son los que más persisten y, fre- cuentemente, los más difíciles de controlar.
La conjuntivitis alérgica afecta a entre un 5 y un 10 % de la población, y es una de las causas más frecuentes de visita al oftalmólogo, sobre todo por estas fechas. No obstante, aunque su forma más habitual es la esta- cional, también existe la conjuntivitis alérgica perenne, que se encuentra presente todo el año al estar vinculada a alérgenos de espacios interiores como los ácaros, el pelo de animal o los hongos. Como explica el Dr. José Luis Güell, especialista en Córnea y Cirugía Refractiva del IMO, “en ambos casos, se trata de un tipo de con- juntivitis leve, ya que la inflamación de los vasos san- guíneos de la conjuntiva (membrana transparente que recubre parte del globo ocular y la porción interna de los párpados) no llega a afectar a la córnea”.
L A R E VIST A IMO 47 TEMPORALIDAD
Primavera Todo el año
Gravedad
Leve Conjuntivitis estacional: inflamación de la
conjuntiva sin afectación de la córnea. Frecuen- temente vinculada al polen y, por tanto, más ha- bitual de cara al buen tiempo, coincidiendo con los ciclos de polinización de muchas plantas.
Conjuntivitis perenne: inflamación de la
conjuntiva sin afectación de la córnea. Aso- ciada a alérgenos de interior como los ácaros, el pelo de animales o los hongos, mantiene estable su incidencia ya que no depende de la época del año.
Severa Queratoconjuntivitis vernal: inflamación de la
conjuntiva con afectación de la córnea. Típica en primavera y verano, suele aparecer en niños de 2, 4 o 6 años y, generalmente, desaparece en la adolescencia de forma espontánea.
Queratoconjuntivitis atópica: inflamación
de la conjuntiva con afectación de la córnea. Independiente de la estacionalidad, es común en adultos con cuadros de dermatitis.
“Diferente es el caso de las queratoconjuntivitis, las formas más graves de alergia ocular que, pese a que también tienen el picor como síntoma más destacado, conllevan un cuadro clínico de mayor severidad y pue- den amenazar la visión debido a la lesión que producen en la córnea”, añade el oftalmólogo. Dentro de las que- ratoconjuntivitis podemos apreciar, de nuevo, una di- ferencia de temporalidad: la vernal, típica de los niños, suele manifestarse en primavera y verano, mientras que la atópica, propia de los adultos, se mantiene a lo largo de las estaciones.
Por ello, lo que se debe determinar en primera ins- tancia es el tipo de alergia ocular y el alérgeno que la provoca para, así, poder afrontarla con precisión y efec- tividad. Una vez diagnosticada la causa (situación poco frecuente), deben adoptarse medidas preventivas para reducir la exposición al agente desencadenante siempre que sea posible. Si habiendo controlado el factor exter- no la alergia ocular todavía persiste, es preciso recurrir al tratamiento farmacológico con antihistamínicos, ya sea por vía tópica u oral, o con corticoides, en caso que los primeros no sean suficientemente efectivos.
Como alerta el especialista, hay que tener en cuenta que, así como los antihistamínicos no tienen efectos se- cundarios significativos, los corticoides aplicados sobre la superficie ocular pueden inducir alteraciones como el glaucoma o las cataratas si no son supervisados ade- cuadamente por un especialista. Por tanto, es necesario incidir en la importancia del tratamiento controlado y dosificado por parte del oftalmólogo, a fin de evitar que una mala administración pueda comprometer o supo- ner un riesgo para la salud ocular. De ahí, que la colabo- ración a tres bandas entre el oftalmólogo, el alergólogo y el paciente resulte clave para conseguir que la alergia no elimine la vitalidad de la primavera.
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A toda bici
Saludable, sostenible y
divertida, la bicicleta es
el aliado perfecto para
ponernos en forma y de
paso cuidar el medio
ambiente. Pero antes
de ponerse a pedalear,
es importante elegir
bien el modelo y tener
en cuenta unas cuantas
normas de seguridad y
civismo.
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A toda bici
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A pesar de que la crisis ha provocado una disminución en el número de desplazamientos en vehículo privado, ciudades como Barcelona continúan soportando un tráfico rodado considerable. Apostar por el transporte público y optar por medios de desplazamiento más sos- tenibles como la bicicleta, ayuda a mejorar la calidad del aire y de la vida de sus habitantes.
Además de contribuir a la descongestión del tráfico, el uso de la bicicleta genera un factor de bienestar para todos y posibilita una ciudad más humana y agrada- ble. Muchos creen que se trata de un transporte lento pero lo cierto es que la bicicleta es más rápida que el coche en distancias urbanas cortas y medias. Según la Comisión Europea, un 30 % de los viajes en automóvil son inferiores a los 3 kilómetros, mientras que el 50 % no superan los 5. Y esas distancias son perfectas para realizarlas en bicicleta, ya que pedaleando apenas nece- sitaremos entre 5 y 30 minutos.
En cuanto a la salud, se ha demostrado que montar en bicicleta con regularidad reduce en más del 50 % el ries- go de padecer un infarto de miocardio, ayuda a proteger las articulaciones y la musculatura, así como a prevenir las dolencias de espalda. Quienes utilizan a menudo la bicicleta son menos propensos a ganar peso y, además, es perfecta para combatir el estrés y la ansiedad, for- talece el sistema inmunitario y proporciona a todo el
organismo una sensación de estado de bienestar. Jun- to con la carrera y la natación, pedalear es una de las maneras de mejorar la capacidad aeróbica, contribuye a desarrollar los músculos de las piernas, las caderas y los glúteos, así como a perder grasa en muslos y pan- torrillas.