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Consecuencias de la educación oralista y neo oralista

2. LA COMUNIDAD SORDA: SU CONDICIÓN CIUDADANA Y EL APRENDIZAJE DE LA CIUDADANÍA

3.5. Consecuencias de la educación oralista y neo oralista

67 Hasta ahora hemos utilizado para el análisis de la variable educación dimensiones tradicionales como: población escolar, nivel de instrucción, edad de egreso escolar, cantidad de alumnos cursando el secundario, el polimodal o carreras universitarias, áreas de aprendizaje con mayor dificultades, áreas de aprendizaje con mayores éxitos, metodología de enseñanza, etc. Sin embargo, consideramos que para el presente trabajo lo mas relevante es conocer el resultado, el impacto social de la educación oralista o neo oralista en la comunidad sorda.

Antes de la década del 70 no se identificaba el “alfabetismo” como un ideal educativo formal. La lectura y la escritura se consideraban herramientas esenciales para el aprendizaje y el vehiculo para acceder a los significados y expresarlos en forma escrita. El dominio funcional de la lectura y la escritura se daba por sentado. Esto cambió sustancialmente a partir de 1970, cuando la alfabetización pasó a ser lo primordial en los esfuerzos educativos. Autores como Lankshear y Knobel (2003), consideran que hubo tres razones para este cambio. El protagonismo que adquirió el trabajo de Paulo Freire, en el contexto del movimiento radical de la educación, orientada a crear una praxis social crítica, a partir de su concepto de “leer la palabra y el mundo”, que implicaba más que decifrar el texto impreso y codificarlo, sino que se buscaba un proceso de reflexión y acción; desde esta concepción de analfabetismo es la consecuencia de procesos sociales injustos. El segundo factor fue el descubrimiento de un analfabetismo adulto muy extendido en Estados Unidos, y el tercer factor, el desarrollo de la perspectiva socio cultural en los estudios del lenguaje y en las ciencias sociales. El término alfabetización es un concepto mas bien sociologico. Conceptos como analfabetismo y alfabetismo tienen relación con las categorias de clase social o grupo social. Desde una perspectiva sociocultural, el alfabetismo tiene que ver con las prácticas sociales. “Los alfabetismos están vinculados a las relaciones sociales,

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institucionales, culturales e historicos” (Gee y Cols. 1996 en Lankshear y Knobel, 2003, pp28). Esto significa que es imposible separar los elementos del alfabetismo de las prácticas sociales en las que se incluyen y se adquieren.

El modelo tridimensional de la alfabetización propuesto por Grenn (1988, en Lankshear y Knobel, 2003), nos parece interesante para comprender la educación de los sordos. El autor plantea también, desde una perspectiva sociocultural, un alfabetismo constituido por tres dimensiones entrelazadas : la operacional, la cultural y la crítica. La operacional se centra en la competencia del manejo del sistema del lenguaje escrito, la capacidad de leer y escribir en una serie de contextos en forma adecuada. La dimensión cultural supone la competencia en el sistema de significados de una práctica social. La dimensión crítica implica la conciencia de que todas las prácticas sociales son una construcción socio histórica, que no pueden ser naturalizadas y que por lo tanto pueden ser cambiadas. La alfabetización, desde esta perspectiva, debe propiciar la conformación de actores sociales que sean capaces de transformar el contexto social donde se encuentran inmersos. Por otro lado, tenemos la concepción de los “multialfabetismos”, en referencia a las nuevas tecnologías de comunicación y en relación a las dimensiones operacionales y culturales, con el fin de obtener acceso a nuevos espacios sociales, pero siempre dominando la dimensión crítica.

Otro concepto posible a tener en cuenta es de “letramento”, por estar este estrechamente ligado tanto a las dimensión de educación como de ciudadanía. La palabra Letramento es una palabra portuguesa llegada al vocabulario de las Ciencias de la Educación y de la Ciencias Lingüísticas, que comienza a ser usada a mitad de los años 60, Letramento es la versión en portugués, de la palabra de lengua inglesa Literacy, que proviene del latín Littera (letra), cy, que denota cualidad, condición, estado. Literacy, es el estado o la condición que asume aquel que aprende a leer y

69 escribir. Significa adquirir la tecnología y apropiarse de las prácticas sociales de lectura y escritura, pero esto tiene consecuencias sobre el individuo, y altera su estado y condición en aspectos sociales, psíquicos, culturales, políticos cognitivos, lingüísticos y económicos (Soares, 1998), lo mismo ocurre con un grupo social. El estado o condición que un individuo o grupo social pasa a tener por el impacto de estos cambios es el que se designa por literacy o letramento. Entiende la autora, que el proceso de relacionar símbolos y de construir una interpretación de textos escritos implica habilidades cognitivas y metacognitivas, que incluye, entre otras, la habilidad de captar significados, de decodificar símbolos, interpretar ideas, analogías, comparaciones, lenguaje figurado, relaciones complejas, construir significados utilizando conocimientos previos, comprender, reflexionar sobre lo que fue leído, sacar conclusiones, etc. Para una perspectiva Marxista, el letramento “no puede verse como un instrumento neutro, es un conjunto de prácticas socialmente construidas que envuelven la lectura y la escritura, generadas por procesos sociales más amplios, y responsables por reforzar o cuestionar valores, tradiciones y formas de distribución de poder presente en contextos sociales” (Soares, 1998). Estamos frente a un “modelo ideológico” opuesto al “modelo autónomo liberal”. Paulo Friere (1976) ya había tomado estos conceptos de letramento como un medio para tomar conciencia de la realidad y transformarla, siendo un potencial para transformar prácticas sociales injustas. El concepto contiene diversos aspectos, habilidades individuales, prácticas sociales y competencias funcionales, valores ideológicos, y metas políticas, sin duda indispensable para el ejercicio de una plena ciudadanía. De alguna manera, es un concepto vinculado a la dimensión crítica de alfabetismo.

En Argentina, autores como Massone (2003, 2010,) han trabajado en relación a la situación de la comunidad sorda, los conceptos de alfabetismo funcional. La autora concluye en que el sistema dominante en la educación del sordo es un discurso neoralista que sigue postulando la discapacidad de la comunidad y minimizando la LSA

70 ((Massone, Buscaglia, Bogado, 2005). Entiende que en el mejor de los casos, con el dominio de la escritura alfabética, no alcanza para producir el lenguaje escrito, de esta forma los sordos egresan en un promedio de 18 años de edad de la escuela primaria siendo “analfabetos funcionales” (Massone, 2005). No solo se visualiza un bajo nivel de conocimiento de la lengua escrita, sino que además, hay un desconocimiento de los usos socioculturales de la escritura, por lo que terminan sus estudios primarios siendo iletrados. Massone (2010) manifiesta que, tal como sucede en todo el mundo, solo los sordos de padres sordos y solo algunos líderes sordos, adquieren la lengua escrita. El resto, aun cuando son capaces de producir cadenas gráficas de nuestro sistema de escritura, egresan como iletrados. De esta forma, los conocimientos enseñados solo en relación a técnicas de lectura y escritura, fuera de todo contexto relevante social, cultural, político, refuerzan la exclusión, transformándose en prácticas desubjetivantes (García, 2012). La mayoría de lo que aprenden no les sirve para comprender “las fuerzas que condicionan su exclusión social manteniéndolos en la pobreza a pesar de saber leer y escribir” (Souza, 2003).

Los datos otorgados por la Dirección de Escuelas de sordos de la Provincia de Buenos Aires refieren con claridad que, el 90% de las escuelas reconocen en los egresados un nivel de lectura y escritura de frases simples, esto es porque han aprendido una técnica de lectura que en el mejor de los casos les permite leer textos complejos a aquellos con más memoria, pero surge en todos una gran dificultad en la comprensión de los textos y en la organización de la lengua escrita. Nos encontramos con que los niños no comprenden una metáfora, una ironía, un cuento, un chiste, ni por supuesto, relaciones conceptuales, sólo pueden repetir una técnica de lectura sin la apropiación del significado. La dificultad en el proceso de relacionar símbolos, de construir una interpretación de textos escritos, de captar significados, de decodificar símbolos,

71 interpretar ideas, analogías, comparaciones, lenguaje figurado, relaciones complejas, interfiere en el desenvolvimiento social de los sordos adultos, que como veremos en las entrevistas realizadas, tienen dificultad para escribir una carta, llenar una solicitud, leer un catálogo, una plataforma política, un manual de instrucciones, etc.

Por otro lado, en el caso de la oralización, cabe recordar que, el 90 %10 de las escuelas menciona que los egresados son capaces de usar la lengua oral de manera simple y mencionan serias dificultades para su uso, esta lengua es aprendida como un ejercicio, no como una forma de interacción discursiva. Como locutor se ejercitará en emitir sonidos que sean fonemas que se articulen en sílabas, palabras, frases y como receptor se ejercitará en la lectura labial, atribuyendo significado a movimientos labiales. La situación de interacción no será una situación discursiva que estructure formas de pensar la realidad (Soares, 1998).

Los/as sordos/das no se apropian de los usos culturales de la lectura y de la escritura y esto podría revelarse cuando todas las escuelas manifiestan que el uso de la lengua entre los alumnos, es decir, el uso social de la lengua cuando pueden elegirla libremente es la Lengua de señas (LSA)

La conclusión no debe ser entendida como contraria a la alfabetización del sordo, sino la comprensión de que el sordo debe internalizar el mundo y la realidad en su propia lengua, aprehender las relaciones lógicas y las interpretaciones necesarias para luego transferirlas a la que debería ser su segunda lengua, el español escrito y si fuera posible, oral. La historia muestra que, durante largos años las escuelas argentinas tuvieron como objetivo la anulación de la LSA y la enseñanza de la lengua oral por sobre el contenido curricular, que sumado al pobre nivel de instrucción, dieron como resultado la condición de iletrados, que a su vez, limitó las habilidades individuales,

10 Los datos referentes a la Ciudad de Buenos Aires y a la Provincia de Buenos Aires fueron otorgados por los asesores de los ministerios de Educación de ambas regiones

72 prácticas sociales y competencias funcionales, la formación de valores ideológicos y metas políticas necesarias para el ejercicio de una plena ciudadanía, hasta por lo menos los años ’60, ’70 que comienzan a surgir el movimiento de sordos.

Hasta aquí, un recorrido por la historia de la educación del sordo hasta la actualidad, para intentar comprender el funcionamiento, los objetivos, y las posibles causas de los éxitos y los fracasos de la institución educativa.

Pero es sumamente relevante identificar las propias percepciones de los sujetos sordos respecto de las vivencias escolares y de integración ciudadana y social, percepciones que a continuación intentaremos reflejar.

3.6. LA PERCEPCIÓN Y LAS VIVENCIAS DE LA COMUNIDAD