Capítulo pítulo 3 E 3 Examin xaminando n ando nuestra fe uestra fe 2 Corintios 13:
Capítulo 4 Consecuencias de la Falta de Fe
Ya aprendimos que el mantenernos en fe tiene innumerables beneficios pero de igual manera la falta de fe tiene terribles consecuencias. La escritura nos enseña que sin fe, nada en la vida Cristiana es aceptable para Dios, es imposible agradarle (Hebreos 11:6), todo lo que se hace es pecado (Romanos 14:23), la fe en Dios es el inicio, el medio y el fin de nuestra vida en Cristo
(Romanos 1:17), no hay vida de Dios sin fe, veamos algunos casos.
Vida en el desierto
Deuteronomio 1:32 Pero con todo esto, no confiasteis en el Señor vuestro Dios, 33 que iba
delante de vosotros en el camino para buscaros lugar dónde acampar, con fuego de noche y nube de día, para mostraros el camino por donde debíais andar.34 Entonces oyó el Señor la voz de
vuestras palabras, y se enojó y juró, diciendo: 35 “Ninguno de estos hombres, esta generación perversa, verá la buena tierra que juré dar a vuestros padres, 36 excepto Caleb, hijo de Jefone; él
la verá, y a él y a sus hijos daré la tierra que ha pisado, pues él ha seguido fielmente al Señor.” Los que no le creyeron a Dios se quedaron postrados en el desierto y DIOS los llamó generación perversa ¡Que terrible! A los ojos del Señor un incrédulo es un perverso porque indirectamente
esta llamando mentiroso a Dios, volviendo al ejemplo del niños si el le dice a la palabra de su papa que le promete algo, “papi no te creo”, le esta diciendo eres mentiroso, esto es una ofensa terrible, en este caso es hacía Dios. Hermano la fe nos permite alcanzar las bendiciones, pero la falta de fe nos quita todo.
Derrota
Salmos 20:7 Algunos confían en carros, y otros en caballos; mas nosotros en el nombre del
Señor nuestro Dios confiaremos. 8 Ellos se doblegaron y cayeron; pero nosotros nos hemos levantado y nos mantenemos en pie.
La falta de fe hace alguien sea doblegado y derrotado por el enemigo, pero nota que la falta de fe en este salmo no es por no tener confianza, sino por tener mal dirigida la confianza, ellos confiaban en sus caballos, en sus fuerzas no en la fuerza del Señor, la escritura declara que es falsa la confianza de tener victoria por la fuerza del caballo (Salmo 33:17), y el profeta Isaías lo confirma:
Isaías 31:1 ¡Ay de los que descienden a Egipto por ayuda! En los caballos buscan apoyo, y
confían en los carros porque son muchos, y en los jinetes porque son muy fuertes, pero no miran al Santo de Israel, ni buscan al SEÑOR.
Los caballos en este caso son símbolo de la fuerza física, del poderío militar, el pueblo llego a confiar en sus fuerzas y esto es desconfiar de Dios dando como resultado la derrota. El Apóstol Pablo nos enseña que aunque uno tenga de qué confiar por tener algunas cualidades naturales no debe hacerlo para que el poder de Dios se manifieste en nosotros:
Filipenses 3:3 porque nosotros somos la verdadera circuncisión, que adoramos en el Espíritu de
Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús, no poniendo la confianza en la carne, 4 aunque yo mismo podría confiar también en la carne. Si algún otro cree tener motivo para confiar en la carne, yo mucho más: 5 circuncidado el octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo; 6 en cuanto al celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia de la ley, hallado irreprensible. 7 Pero todo lo que para mí era ganancia, lo he estimado
como pérdida por amor de Cristo. 8 Y aún más, yo estimo como pérdida todas las cosas en vista del incomparable valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor, por quien lo he perdido todo, y lo considero como basura a fin de ganar a Cristo, 9 y ser hallado en El, no teniendo mi propia justicia derivada de la ley, sino la que es por la fe en Cristo, la justicia que procede de Dios sobre la base de la fe, 10 y conocerle a El, el poder de su resurrección y la participación en sus padecimientos, llegando a ser como El en su muerte, 11 a fin de llegar a la resurrección de entre
los muertos.
A pesar de su currículo el Apóstol no confiaba en su capacidad de entender las escrituras sino en la gracia de Dios para recibir revelación, no confiaba en que era una persona recta, sino en la gracia de Cristo para hacerlo justo, hermano amado busquemos la vida de Cristo, el poder de Cristo, la gracia que en él recibimos y dejemos de confiar en nuestras fuerzas. Muchas veces creemos que tenemos fe pero no nos damos cuenta que nuestra fe no es en Dios, sino en nuestra capacidad o en las capacidades de alguien más, cuando pedimos algo al Señor tratamos de ver como lo hará, pensamos lo es “factible” de realizarlo según nosotros y tratamos de darle un camino para que Dios haga pero la vida de fe es una vida espiritual donde dejamos de confiar en
2 Corintios 12:9 Y El me ha dicho: Te basta mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la
debilidad. Por tanto, muy gustosamente me gloriaré más bien en mis debilidades, para que el poder de Cristo more en mí. 10 Por eso me complazco en las debilidades, en insultos, en privaciones, en persecuciones y en angustias por amor a Cristo; porque cuando soy débil,
entonces soy fuerte.
Entre mas débiles somos para hacer la obra de Dios si podemos creer que él nos fortalece vamos a ver como su poder se manifiesta en nuestras vidas y ministerios.
Miedo
El Apóstol Pablo vivió situaciones de muerte muchas veces y a pesar de eso no tuvo temor porque confiaba en Dios, cuando confiamos en nosotros vivimos con temor e incertidumbre, el
miedo nos asecha en el trabajo, en la familia, en el servicio, pero la fe nos hace valientes sabiendo que no es con nuestra fuerza sino con la de Dios (Proverbios 29:25), y podemos decir:
Isaías 12:2 He aquí, Dios es mi salvador, confiaré y no temeré; porque mi fortaleza y mi canción
es el SEÑOR DIOS, El ha sido mi salvación.
Hebreos 13:6 de manera que decimos confiadamente: EL SEÑOR ES EL QUE ME AYUDA;
NO TEMERE. ¿QUE PODRA HACERME EL HOMBRE?
El arma principal del enemigo es el miedo, pero cuando tenemos confianza en el Señor podemos ser valientes y declarar la verdad de la palabra aun contra cualquier amenaza:
Hechos 14:3 Con todo, se detuvieron allí mucho tiempo hablando valientemente confiados en el
Señor que confirmaba la palabra de su gracia, concediendo que se hicieran señales y prodigios por medio de sus manos.
Cuando confiamos en el Señor no hay temor del mañana:
Salmos 112:7 No temerá recibir malas noticias; su corazón está firme, confiado en el SEÑOR. 8
Su corazón está seguro, no temerá, hasta que vea vencidos a sus adversarios.
Los que confían en Dios estarán firmes, libres del miedo y del temor. ¿Tienes miedo de lo que vendrá?
Tribulación y Angustia
Cuando no confiamos en Dios nos angustiamos y atribulamos por las cosas que pasan en el mundo, la maldad se ha multiplicado, hay una crisis económica a escala mundial, caos por doquier, pero si confiamos en la palabra de Dios tendremos una paz que sobrepasará nuestro entendimiento porque estamos convencidos que él tiene cuidado de nosotros:
Juan 16:33 Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tenéis
tribulación; pero confiad, yo he vencido al mundo.
La Biblia declara que el cristiano debe tener una armadura para la batalla y en esa vestimenta de soldado el escudo es la fe, cuando falta nuestra fe o esta débil nuestro escudo es inservible para las acechanzas del enemigo y esto nos hace sentirnos derrotados.
Sentirnos Culpables
Hebreos 11:6 Y sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a
Dios crea que El existe, y que es remunerador de los que le buscan.
Hebreos 10:22 acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, teniendo nuestro
corazón purificado de mala conciencia y nuestro cuerpo lavado con agua pura.
Cuando tenemos problemas de fe y no hay convicción del propósito de Dios y de su eterno amor, nos sentimos culpables, al momento de ingresar a su trono no tenemos la confianza pues nos vemos tan débiles y pecadores, el salmista se sintió así:
Salmos 22:5 A ti clamaron, y fueron librados; en ti confiaron, y no fueron decepcionados. 6
Pero yo soy gusano, y no hombre; oprobio de los hombres, y despreciado del pueblo.
Cuando vemos nuestro pecado en vez de tener la mirada puesta en Jesús el Autor y Consumador de la fe, nos debilitamos al punto que nos falta la fe y en vez de entrar confiadamente a buscar el oportuno socorro nos apartamos sintiéndonos gusanos, menospreciándonos porque lo vil y pecadores que somos, pero la fe nos permite vernos como Dios nos ve, amados y deseados.